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España invierte 1.890 M para unirse al dron militar europeo en plena crisis de Ucrania
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España invierte 1.890 M para unirse al dron militar europeo en plena crisis de Ucrania

El Consejo de Ministros aprobó el martes 1.890 millones de euros para el desarrollo del Eurodrone junto con Alemania, Francia e Italia. La financiación se hará, en parte, con cargo a los fondos europeos

Foto: Foto del prototipo del dron europeo difundida por la Luftwaffe. (Ejército del Aire de Alemania)
Foto del prototipo del dron europeo difundida por la Luftwaffe. (Ejército del Aire de Alemania)
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Es de esas noticias que pasan inadvertidas al final del Consejo de Ministros porque el Gobierno no las destaca en la reseña de los acuerdos alcanzados y su portavoz, Isabel Rodríguez, ni las menciona ante la prensa, como si se avergonzase de ellas. Los medios especializados en defensa, empezando por el británico 'Jane’s', sí la han resaltado y en otros lugares, como Alemania, o en la industria aeronáutica militar la información suscita aplausos.

España se incorporó definitivamente esta semana al sistema europeo de aeronaves pilotadas a distancia de altitud media y gran autonomía conocido como EuroMALE o Eurodrone. El Gobierno aprobó, el martes 25, una partida de 1.739,3 millones de euros para las fases de desarrollo y producción y 150,5 para el apoyo logístico. A esta cantidad, que corresponde a Defensa, hay que añadir otros 1.400 millones que aportará al proyecto el Ministerio de Industria, según 'Jane’s'. En total: 3.289,8 millones.

De los cuatro países que manifestaron su compromiso de participar en el EuroMALE, España ha sido el último en dar luz verde presupuestaria. Francia, Alemania e Italia se le adelantaron. Por eso la decisión del Consejo de Ministros fue saludada en Twitter por Michael Schoellhorn, el primer ejecutivo de Airbus Defense and Space, porque “abre la vía a la firma del contrato de este programa clave de colaboración que reforzará la autonomía estratégica y la soberanía de Europa”. También la Luftwaffe (Fuerza Aérea de Alemania) se alegró en esa red social de que, por fin, las cuatro potencias estuvieran de acuerdo.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha confirmado finalmente su compromiso por dos razones, según explican fuentes conocedoras de la decisión, adoptada, por cierto, en un Consejo de Ministros en el que los miembros de Unidas Podemos no pusieron ningún reparo. La primera es que la participación española en el EuroMALE podrá ser financiada, en parte, con cargo a los fondos de recuperación de la Unión Europea. La segunda es que ante la crisis de Ucrania el Gobierno considera que el Ejército del Aire debe poseer drones potentes y de última generación. También inquieta en el Estado Mayor de la Defensa la carrera armamentística de Marruecos, aunque está dirigida ante todo contra Argelia.

placeholder Foto del prototipo del dron europeo difundida por la Luftwaffe. (Ejército del Aire de Alemania)
Foto del prototipo del dron europeo difundida por la Luftwaffe. (Ejército del Aire de Alemania)

“Los drones son un elemento crítico en las últimas guerras, como se ha comprobado en Nagorno Karabaj, Siria o Libia, por no decir de las guerras clásicas contra terrorismo en Yemen y Afganistán”, explican fuentes de Defensa. “Ningún ejército puede permitirse el lujo de carecer de drones y ese es ahora mismo nuestro caso”, prosigue. “Ucrania ha acelerado todos los procedimientos de toma de decisión y por eso toda Europa se está rearmando a marchas forzadas”. “Nosotros, en España, vamos más modestamente, pero también vamos avanzando”, concluye.

El sí del Gobierno se ha hecho esperar y ha puesto nerviosos a sus socios. “Es necesario que España se comprometa sobre la financiación de este programa”, declaraba, en mayo, la ministra francesa de los Ejércitos, Florence Parcy, al diario 'La Tribune'. Reconocía, sin embargo, que “esta capacidad de financiación depende de los plazos de ratificación de los fondos de recuperación y, por tanto, de la rapidez con la que lleguen a España”. “Tenemos la luz verde de Alemania, Italia y Francia, pero nos falta aún la de España”, se quejaba, el 30 de noviembre, la ingeniera Daniela Lohwasser, responsable del proyecto EuroMALE. Al final, España ha sido el primero en recibir la ayuda europea.

Francia, Alemania e Italia no han esperado al maná europeo para desbloquear los fondos, pero su aprobación ha sido, a veces, algo tortuosa. La comisión de defensa del Bundestag (la Cámara Baja alemana) recibió un informe de expertos que advertían del riesgo de “sobrecostes imprevisibles”. Aun así, aprobó su financiación en abril pasado con tanta más razón cuanto que la sede central de la multinacional europea Airbus Defense ans Space está en Múnich y su principal fábrica, en Manching.

Impulsado por tres empresas, Airbus Defense and Space, la francesa Dassault y la italiana Leonardo, el EuroMALE consiste en construir un dron de 26 metros de envergadura, 16 metros de longitud y seis de altura. Su velocidad de crucero alcanzará los 500 kilómetros por hora y podrá volar hasta los 13.700 metros de altura, incluso en condiciones meteorológicas adversas, con una autonomía de unas 20 horas. Su carga útil será de 2.300 kilogramos. Podrá transportar armas guiadas de precisión, pero también servirá para la guerra electrónica, misiones de vigilancia y reconocimiento, grabando de día o de noche con infrarrojos. Buena parte de las capacidades del EuroMALE son secretas.

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Foto del prototipo del dron europeo difundida por la Luftwaffe. (Ejército del Aire de Alemania)

Los 1.739,3 millones que pondrá Defensa sobre la mesa equivalen al 23% del presupuesto militar del EuroMALE. El retorno industrial calculado es del 19%. El contrato apalabrado en el marco de la Organización Conjunta de Cooperación Armamentística prevé también que la rama española de Airbus se haga cargo de la estructura de la aeronave, la unidad de cola, el sistema de control en tierra, los sistemas tácticos de comunicación y el de propulsión. Todo ello debería generar entre 1.400 y 1.500 puestos de trabajo en sus nueve centros de producción en España.

A partir de 2029, cuando el EuroMALE sea operativo, España incorporará a su Ejército del Aire cuatro sistemas consistentes, cada uno de ellos, en tres drones y dos estaciones de control terrestre. En total contará, en un primer momento, con 12 aparatos, aunque más tarde podrá hacer pedidos adicionales.

El objetivo de los europeos no es solo disponer de drones de última generación, sino reducir su dependencia de EEUU y de sus aeronaves no tripuladas Reaper. El proyecto, esbozado ya en 2013 por Airbus y Leonardo, debía arrancar en 2019, pero lo hará ahora tres años más tarde. La demora es solo, en una pequeña parte, achacable a España, que aplazó una y otra vez la ratificación de su compromiso inicial. La dificultad para coordinarse entre gobiernos e industrias europeas explica el grueso del retraso. “Al ritmo al que vamos, este dron va a nacer con una guerra de retraso”, comenta un militar español.

Es de esas noticias que pasan inadvertidas al final del Consejo de Ministros porque el Gobierno no las destaca en la reseña de los acuerdos alcanzados y su portavoz, Isabel Rodríguez, ni las menciona ante la prensa, como si se avergonzase de ellas. Los medios especializados en defensa, empezando por el británico 'Jane’s', sí la han resaltado y en otros lugares, como Alemania, o en la industria aeronáutica militar la información suscita aplausos.

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