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"OTAN no": Unidas Podemos rompe la cláusula de lealtad en política exterior
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CONFLICTO CON RUSIA

"OTAN no": Unidas Podemos rompe la cláusula de lealtad en política exterior

Las tensiones en el seno del Ejecutivo tienen mucho de política identitaria por los orígenes de Podemos e IU. Se han marcado los límites asumibles por los morados en este conflicto

Foto: Irene Montero, Ione Belarra y Alberto Garzón. (EFE/Kiko Huesca)
Irene Montero, Ione Belarra y Alberto Garzón. (EFE/Kiko Huesca)
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"No a la guerra". Esta es la respuesta de la parte morada del Gobierno a la decisión de Pedro Sánchez de ofrecerse a EEUU como aliado preferente de la OTAN en el conflicto con Rusia. La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, han cruzado la línea, marcada en un primer momento solo desde el partido, para censurar públicamente la contribución de España con cazas y fragatas para disuadir a Rusia en su amenaza de invadir Ucrania. La vicepresidenta, Yolanda Díaz, que capitanea el sector de UP en el Ejecutivo, pero que no pertenece a la formación, ha evitado posicionarse en público. Tampoco el ministro y líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ni el representante de la confluencia catalana En Común Podem, Joan Subirats, titular de Universidades.

El rechazo a la intervención militar de IU se ha realizado a través de un comunicado, llamando a poner freno "a las ansias expansionistas de la OTAN" y reclamando a Sánchez alejarse de una escalada militar. La fundación de Izquierda Unida, precisamente, se produjo al calor de las movilizaciones contra la entrada de España en la OTAN. La génesis de Podemos estuvo en el 15-M, pero el movimiento del 'no a la guerra', en el contexto del conflicto en Irak respaldado por el Gobierno de Aznar, fue la primera escuela política en la que se fraguaron buena parte de los fundadores de esta organización, incluido Pablo Iglesias, y en la que participaron activamente otros cofundadores como Juan Carlos Monedero o Íñigo Errejón. "Nuestro país ha dicho alto y claro siempre: no a la guerra. Con ese espíritu y con ese compromiso debemos trabajar e intensificar las vías diplomáticas para desescalar cualquier conflicto", aseguraba Belarra en un mensaje en redes sociales.

Las tensiones en el seno de la coalición respecto a esta cuestión estratégica y geopolítica tienen mucho de política identitaria y, por tanto, de mensaje dirigido a las bases. Sin embargo, el choque supone un salto cualitativo en las relaciones entre los socios porque supone romper con una cláusula no escrita de la coalición según la cual los morados se quedan al margen de los asuntos de Estado. Las carteras ministeriales consideradas de Estado (Exteriores, Defensa, Justicia e Interior) estuvieron fuera de las negociaciones para la formación de Gobierno. Pero no solo.

Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE/Tarek)

Pedro Sánchez y el exvicepresidente Pablo Iglesias pactaron antes de firmar el acuerdo de coalición que la posición en los asuntos de Estado se marcaría desde la Presidencia del Gobierno. Se prometió lealtad en estas cuestiones. Entonces, lo que más preocupaba a los socialistas era el posicionamiento de Unidas Podemos y, concretamente, de su confluencia catalana, respecto al encaje territorial de Cataluña y la celebración de un referéndum de autodeterminación. Nada hacía presagiar la potencial participación del país en un conflicto bélico. Ahora, por tradición y quizá también por oportunidad, en el arranque del ciclo electoral y en una segunda fase de la legislatura en la que impera el afán de remarcar las diferencias, la intervención militar se desliza como la línea roja de los morados para continuar en el Consejo de Ministros.

En el plano del discurso, se acusa a los socialistas de formar "el partido de la guerra" junto al PP. En línea con el marco del bipartidismo que los morados están utilizando en campaña por el giro moderado de los socialistas y su intención de recuperar a Ciudadanos frente a los independentistas para las alianzas parlamentarias. En el plano electoral, los morados podrían capitalizar el rechazo a una intervención militar y las potenciales movilizaciones sociales contra la guerra, además de evitar responsabilizarse de las consecuencias económicas de una eventual guerra. En el plano político, Irene Montero pedía a Sánchez "evitar maniobras militares en la zona" porque "España es con rotundidad el país del 'no a la guerra", fijando los límites asumibles para los morados en este conflicto. Todo ello, cuando Madrid acogerá a finales de junio la próxima cumbre de la OTAN.

"Desde Podemos, recibimos con honda preocupación el incremento de la tensión bélica en Ucrania y rechazamos el aumento de los movimientos de tropas y el envío de buques y cazas a la zona", se complementaba desde la formación a través de un comunicado, defendiendo "una aproximación cooperativa y no competitiva en la vecindad oriental entre la UE y Rusia". La eurodiputada y responsable de la Secretaría de Internacional de Podemos, Idoia Villanueva, calificó de "grave error" lo que considera "alentar la escalada bélica en Ucrania por defender los intereses de EEUU y la OTAN".

Foto: Refugiados que huyen de la guerra en Ucrania llegan a Varsovia, Polonia (EFE/EPA/Marek)

La contundencia de Podemos a la hora de visibilizar la ruptura de la cláusula de la coalición en asuntos de Estado anticipa que las costuras del Gobierno no resistirían una intervención militar. "No en nuestro nombre", avisaba el primer secretario de la mesa del Congreso y su portavoz en la comisión de Asuntos Exteriores, Gerardo Pisarello, quien también fue impulsor del grupo motor de los comunes junto a Ada Colau. "Después del fiasco en Afganistán, seguir a EEUU en estas bravuconadas belicistas es temerario e irresponsable", arremetía a través de un mensaje en las redes sociales.

Posiciones que, de producirse la participación de España en una hipotética guerra, desvelan un marco compartido por las diferentes familias y confluencias que integran Unidas Podemos. Tanto a nivel político como estratégico. El ex secretario general de Podemos y exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, advertía a Sánchez que "el furor pro-USA acabó con Aznar" y que repetir esta política exterior lo enfrentaría "a todos sus socios", dejándolo solo con los populares.

Podemos impulsaba este viernes un manifiesto conjunto firmado por las confluencias IU, En Comú Podem y Alianza Verde, junto a los socios de investidura EH Bildu, BNG, Más País y Compromís, además de la CUP, pidiendo una desescalada del conflicto y mostrando su "rechazo frontal" al envío de tropas. Bajo el nombre 'Manifiesto por la paz y para evitar una nueva guerra en Europa: desescalada y diálogo, no al envío de tropas ni armamento a Ucrania', los firmantes, entre los que no se encuentra ERC, respetan "la soberanía de los pueblos" y rechazan "las amenazas militares de un país a otro estado soberano, sea de quién sea, así como cualquier cambio de frontera por la vía de la agresión militar". "No podemos permitir que nos encierren en un viejo esquema de Guerra Fría", se concluye para reclamar una solución diplomática y "cesar los planes para que Ucrania ingrese en la OTAN a la vez que se acuerdan medidas de garantía que satisfagan a todas las partes y defender los derechos humanos".

Podemos vuelve a rescatar con ímpetu el 'no a la guerra'. Casi dos décadas después de aquellas manifestaciones masivas a las que también se sumaron los socialistas. Monedero figuraba como dueño del dominio web 'noalaguerra.org', en el que se calificaba a los diputados populares como “cómplices de asesinato” por haber respaldado en votación secreta la intervención militar en Irak. El entonces profesor y asesor de IU declaró ante el tribunal que se limitó a financiar con 50 euros a un grupo de alumnos que le presentó una iniciativa “para recoger la indignación política y el clamor de la gente”. La demanda, en la que se pedían entre tres y cinco años de cárcel para el dueño del dominio, fue finalmente archivada por el juez. Los morados siguen siendo dueños de lema de aquel dominio web, con posicionamientos más activistas que de 'realpolitik'.

"No a la guerra". Esta es la respuesta de la parte morada del Gobierno a la decisión de Pedro Sánchez de ofrecerse a EEUU como aliado preferente de la OTAN en el conflicto con Rusia. La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, han cruzado la línea, marcada en un primer momento solo desde el partido, para censurar públicamente la contribución de España con cazas y fragatas para disuadir a Rusia en su amenaza de invadir Ucrania. La vicepresidenta, Yolanda Díaz, que capitanea el sector de UP en el Ejecutivo, pero que no pertenece a la formación, ha evitado posicionarse en público. Tampoco el ministro y líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ni el representante de la confluencia catalana En Común Podem, Joan Subirats, titular de Universidades.

Yolanda Díaz
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