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Ucrania evidencia la tensión Sánchez-Casado: ocho meses sin llamar al líder de la oposición
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Ucrania evidencia la tensión Sánchez-Casado: ocho meses sin llamar al líder de la oposición

El presidente no contacta con el líder del PP pese a que España enviará cientos de soldados a la zona. La única vía de comunicación entre Moncloa y Génova son Bolaños y García Egea

Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE/J.J. Guillén)
El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE/J.J. Guillén)
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El líder del PP, Pablo Casado, mostró ayer su apoyo al Gobierno ante la crisis de Ucrania. Pese a que el jefe de la oposición tendió la mano para que España ejerza sus obligaciones dentro del marco de la OTAN, el presidente Sánchez no ha descolgado el teléfono para abordar esta cuestión e informar al primer partido de la oposición de qué postura tendrá nuestro país en el conflicto. La relación entre Sánchez y Casado es “gélida” y los contactos Moncloa-Génova se han dejado en manos de sus números “dos” el ministro Félix Bolaños y el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Los populares han pedido que Sánchez informe al Congreso después de que el ministerio de Defensa anunciara el envío de dos buques de la Armada a la zona dentro de un plan de colaboración con los aliados que supondrá un despliegue de más de 600 soldados españoles. La próxima semana la fragata Blas de Lezo se unirá al contingente que la Alianza Atlántica ha desplegado ante la amenaza de una invasión rusa de Ucrania. En Exteriores reconocen que todos los escenarios están abiertos y ahora toca que la diplomacia haga todos los esfuerzos posibles para evitar llegar al peor.

Entre esos escenarios está la participación de España en una guerra si finalmente Vladimir Putin entra en Ucrania y la OTAN decide actuar. El asunto entra de lleno en el catálogo de los llamados de “estado” pero desde La Moncloa hasta este momento se ha decretado silencio informativo con respecto a la oposición. La última comunicación entre Sánchez y Casado se produjo por la crisis migratoria de Ceuta en mayo del año pasado y fue el líder del PP el que levantó el teléfono para abordar la avalancha de miles de marroquíes que entraron jaleados por Rabat a la ciudad autónoma. Desde entonces no ha habido comunicación alguna. En Génova lamentan no contar con más información que la que les llega a través de los medios de comunicación, pero mantendrán una postura de apoyo al Gobierno ante cualquier despliegue militar porque “nos jugamos mantener la paz en Europa”.

Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE/Tarek)

Más allá de los ocho meses sin ninguna comunicación privada, ayer, Sánchez y Casado coincidieron en la feria de turismo de FITUR y según algunos de los presentes el presidente y su séquito evitaron cruzarse con Casado y los suyos que visitaban en ese momento el pabellón de la Comunidad Valenciana. Esta anécdota solo explicita aún más la falta de sintonía que ya se ha evidenciado en otros actos públicos y que tuvo su falso deshielo en el saludo con motivo de la celebración del aniversario de la Constitución. Que España haya vivido en los dos últimos años una pandemia sin precedentes no ha servido para llegar a consensos entre PP y PSOE que hoy reconocen imposibles en ambos lados. El ministro Félix Bolaños emplazaba al PP a sumarse a la reforma laboral como un gesto de partido de estado para evidenciar que es la oposición la que está en el bloqueo: “¿Es que nada de lo que aprobamos es bueno? Eso no puede ser” reflexionaba. Pero en las filas del PP no se dan por aludidos y vuelven al caso de Ucrania cuando se les pregunta. “Nos piden política de estado, ¿pero para un despliegue de tropas no llaman al jefe de la oposición?”

En el PP esperan que Moncloa cambie de estrategia y ante la “magnitud” del conflicto acabe llamando a Casado. La próxima semana se abordará entre los países miembros la postura de la Unión Europea que, hasta el momento, con matices como el de Alemania que se muestra más cauta por su dependencia del gas ruso, es de tomar medidas si Rusia consuma su intento de ocupación de territorio ucraniano. Sobre la mesa están las sanciones, pero también la intervención militar. Si se llega a este punto Sánchez verá agudizada la crisis con sus socios de Podemos que ya han desempolvado la pancarta del “No a la guerra”. Fuentes gubernamentales insisten en que, pese a las presiones de los socios de coalición, España estará en lo que diga la OTAN. “Si eres socio debes actuar y tener obligaciones”. Argumentan que lo que está en juego es la integridad y la soberanía de un territorio y que en este asunto España no tiene margen y además recalcan la postura que siempre se ha defendido con Cataluña.

Foto: Albares y Blinken, en Washington. (EFE/Lenin Nolly)

Este divorcio de Sánchez con Casado no tiene precedentes cercanos. Cuando Mariano Rajoy era presidente siempre contó con el entonces líder del PSOE para asuntos clave como el desafío independentista en Cataluña o el Brexit. Además, también convocó a los presidentes de Ciudadanos y Podemos al entender que se trataban de crisis de país más allá del partidismo político. Asimismo, Rajoy abordó con el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba la sucesión en la Corona en un marco de colaboración que hoy tampoco se ha dado cuando ha habido momentos difíciles como la salida de España del Rey Emérito. Casado y Sánchez hicieron su último intento en la renovación del Consejo del Poder Judicial y solo sirvió para agrandar la desconfianza después de que un SMS del líder del PP al presidente acabase filtrado a la prensa.

El único teléfono rojo Moncloa-Génova son los móviles de Bolaños y García Egea que sí hablan de forma más o menos habitual. Las de la renovación del Consejo General del Poder Judicial parece que están congeladas a la espera de que pasen las elecciones de Castilla y León y las fuerzas se recoloquen. Pero esto son cuestiones de partido y no de estado.

El líder del PP, Pablo Casado, mostró ayer su apoyo al Gobierno ante la crisis de Ucrania. Pese a que el jefe de la oposición tendió la mano para que España ejerza sus obligaciones dentro del marco de la OTAN, el presidente Sánchez no ha descolgado el teléfono para abordar esta cuestión e informar al primer partido de la oposición de qué postura tendrá nuestro país en el conflicto. La relación entre Sánchez y Casado es “gélida” y los contactos Moncloa-Génova se han dejado en manos de sus números “dos” el ministro Félix Bolaños y el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Los populares han pedido que Sánchez informe al Congreso después de que el ministerio de Defensa anunciara el envío de dos buques de la Armada a la zona dentro de un plan de colaboración con los aliados que supondrá un despliegue de más de 600 soldados españoles. La próxima semana la fragata Blas de Lezo se unirá al contingente que la Alianza Atlántica ha desplegado ante la amenaza de una invasión rusa de Ucrania. En Exteriores reconocen que todos los escenarios están abiertos y ahora toca que la diplomacia haga todos los esfuerzos posibles para evitar llegar al peor.

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