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Galán niega que ordenara investigar a Florentino Pérez: "Yo sí he sido espiado"
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acusó a asenjo de los encargos a villarejo

Galán niega que ordenara investigar a Florentino Pérez: "Yo sí he sido espiado"

El presidente de Iberdrola declaró que José Antonio del Olmo, el directivo que destapó los pagos a Villarejo a través de facturas falsas, incumplió el código interno de conducta

Foto: Ignacio Sánchez Galán, a su llegada a la Audiencia Nacional. (Jesús Hellín)
Ignacio Sánchez Galán, a su llegada a la Audiencia Nacional. (Jesús Hellín)
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El presidente de Iberdrola se desvinculó este martes de cualquier responsabilidad en los pagos que su empresa abonó a Villarejo para espiar a adversarios políticos y empresariales. A lo largo de dos horas y media de declaración, Ignacio Sánchez Galán reiteró una y otra vez que nunca tuvo conocimiento de la contratación del comisario, que nunca ordenó los espionajes y que sus funciones a los mandos de la compañía estaban muy por encima de ese tipo de cuestiones. Atribuyó la decisión a su antiguo jefe de Seguridad, Antonio Asenjo, y según fuentes presentes en la declaración, intentó incluso revertir los papeles y pasar de imputado a víctima. "Yo también he sido espiado", indicó en un momento de su declaración, según ha podido saber El Confidencial.

Sánchez Galán compareció este martes por la mañana en el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional como imputado por tres delitos. Se le atribuye cohecho activo, falsedad en documento mercantil y un delito contra la intimidad por su presunta intervención directa en las operaciones ilegales que Iberdrola encargó a Villarejo entre 2004 y 2017. Entre otras operaciones, el policía habría espiado por orden de la eléctrica a Florentino Pérez, Manuel Pizarro, líderes sindicales de la propia compañía y opositores políticos y ecologistas a una central de ciclo combinado en Arcos de la Frontera (Cádiz). Villarejo cobró por esos servicios al menos 1,1 millones y recibió otros 407.000 euros a través de una tercera empresa de seguridad, Casesa, mediante presuntas facturas falsas.

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"Yo jamás hubiera autorizado hacer ningún tipo de espionaje a esas personas. Ni lo he conocido ni lo hubiera autorizado", aseguró el presidente de la eléctrica en un punto de su extensa declaración para, a continuación, reclamar al titular del Juzgado Central de Instrucción 6, Manuel García-Castellón, que investigue el supuesto espionaje del que él mismo fue objeto a manos del mismo comisario. "Parece que algunos tenían mucho interés en conocer cosas sobre mi vida", indicó para especificar después que le siguieron y escucharon "en un pueblo de Zamora". "Le rogaría que investigara ese espionaje que yo sí sufrí", apostilló.

El presidente de Iberdrola se refería a una anotación localizada en las agendas de Villarejo en que este habría apuntado que, el 9 de abril de 2007, Galán estuvo comiendo en un restaurante con otros señores, uno de ellos, canoso y con bigote. Durante la comida, hablaron de asuntos ajenos a la eléctrica, según el policía. El máximo responsable de la multinacional ha comprobado que ese día acudió a Zamora a inaugurar una planta y efectivamente comió con dos personas en un restaurante de la localidad de Barcial del Barco. Uno de sus acompañantes era el ya fallecido José Folgado, que tenía el pelo canoso y llevaba bigote.

La culpa fue de Asenjo

La defensa de Galán se basó en atribuir la competencia exclusiva de todas las cuestiones relacionadas con los temas de seguridad a sus subordinados. Pero esa estrategia levantó las dudas del instructor, que intervino durante el interrogatorio para señalarle lo improbable que resulta creer que un empleado de la compañía decidiera sin supervisión autorizar una actividad ilegal contra todo tipo de responsables políticos y empresariales. "Ningún jefe de Seguridad se atrevería siquiera a tocar a gente tan importante por sí mismo, no tiene sentido", le indicó García-Castellón en una ocasión.

Foto: Sánchez Galán, a su llegada a la Audiencia Nacional. (Jesús Hellín)

Galán, sin embargo, permaneció enrocado en el no. "No estaba presente", "no le puedo ayudar", "lo desconozco", fueron algunas de las coletillas que más pronunció a lo largo del interrogatorio. "Jamás he estado obsesionado con ninguna persona", dijo, por ejemplo, en referencia al expresidente de Endesa Manuel Pizarro y el actual presidente de ACS, Florentino Pérez. Respecto a este último, llegó a argumentar que entre ambos hubo diferencias desde el punto de vista empresarial que se resolvieron a su favor gracias a un apoyo masivo de los accionistas.

Galán llegó a condenar de forma expresa y "absolutamente" esas actividades irregulares que llevó a cabo la compañía que preside y que han quedado acreditadas a través de varias facturas que constan en el sumario. "Jamás lo autoricé, lo autorizaría o lo autorizaré", destacó en otro momento. Señaló que las acciones de Asenjo, realizadas —según su versión— a sus espaldas, acabaron valiéndole a la larga un despido por su mal proceder.

Foto: Imagen: EC.

El juez también cuestionó esta destitución, que se saldó con el pago a Asenjo de una indemnización de 1,6 millones de euros. Galán explicó que los términos de la salida fueron negociados por el Departamento de Recursos Humanos y que tampoco participó en ese proceso. El instructor le preguntó entonces por qué, si Asenjo era el responsable de esa trama delictiva, le había pagado tanto dinero Iberdrola. "Bueno... delictiva... será presuntamente delictiva", cuestionó Galán. Este apunte le valió un toque de atención de Castellón que le recordó, con un deje de ironía, que en este asunto el juez es él. "Tengo un tremendo respeto a la Justicia", saldó Galán la afrenta.

Contra Del Olmo

La declaración sirvió también a Sánchez Galán para cargar contra su enemigo número uno, el testigo clave contra él y contra Iberdrola, el que fuera director de control de Funciones Corporativas José Antonio del Olmo. El exempleado entregó en 2004 a un notario un informe que relataba las prácticas supuestamente ilegales de la eléctrica para pagar los servicios de Villarejo utilizando facturas falsas de un proveedor de seguridad, Casesa. Según Del Olmo, notificó esas irregularidades ante sus superiores, pero, al no recibir ninguna respuesta, decidió que un fedatario público dejara constancia de esos hechos. Hacienda y la Policía han confirmado que efectivamente Iberdrola pagó al policía a través de Casesa.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE/Luca Piergiovanni)

El presidente de la eléctrica aseguró a preguntas de su abogado que la denuncia interna de Del Olmo no cumplió con el código interno de conducta que aprobó la compañía en 2002 y que establecía la posibilidad de denunciar cualquier hecho irregular ante un superior y, en el caso de no ser escuchado, trasladar el episodio ante el Departamento de Recursos Humanos. Galán explicó que en 2010 se creó un buzón ético que permitía denunciar cualquier sospecha por vía telemática y que, a partir de 2017, esas denuncias pasaron a ser completamente anónimas.

El directivo presentó tras su declaración un escrito con el detalle de los diferentes métodos internos de denuncia que estuvieron en vigor durante las últimas dos décadas y un certificado emitido por la directora general de Cumplimiento de Iberdrola que refleja que Del Olmo nunca utilizó ninguno de estos sistemas para trasladar los hechos delictivos que descubrió.

"No leo basura": Galán, contra El Confidencial

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, utilizó el término despreciativo "basura" para referirse a este medio hasta en cuatro ocasiones a lo largo de su declaración como imputado en la Audiencia Nacional celebrada este martes. Su referencia a El Confidencial surgió en mitad del interrogatorio de la Fiscalía Anticorrupción cuando esta trataba de hacerle ver que el desconocimiento que alegaba sobre los vínculos de su compañía con Villarejo se compadecía más bien poco con la publicación de distintas informaciones en prensa. Este periódico reprodujo a partir de octubre de 2019 una serie de audios que retrataban los pagos de la eléctrica al comisario.  

Según fuentes presentes en la declaración, el fiscal cuestionaba esa ignorancia de Galán respecto a los pagos efectuados a la empresa Zenit a lo largo de toda una década para espiar a adversarios empresariales, políticos y sindicales. Señaló en ese punto la publicación de informaciones que debieron alertar al presidente de que su compañía trabajaba con Villarejo y, en concreto, se refirió a la serie de audios y documentos publicados por El Confidencial en la fecha citada que así lo demostraban.  

Las grabaciones y documentación publicadas hacían referencia a todo tipo de operaciones encubiertas financiadas por la eléctrica: espionajes a dirigentes políticos, maniobras contra ecologistas, vigilancia de líderes sindicales de la propia compañía, indagaciones sobre dos de los mayores rivales de Sánchez Galán, Manuel Pizarro y Florentino Pérez, y hasta una investigación contra una empresa con la que Iberdrola iba a construir un parque eólico en Rumanía. Se publicaron meses antes de la judicialización de los hechos, impulsando con ello que se investigaran.

La reacción de Sánchez Galán cuando el fiscal mencionó aquellas informaciones solo puede calificarse como visceral. "Yo no veo ese digital del que usted me habla hace tiempo", dijo en inicio, para después pasar al insulto. "Es basura". Interrumpió incluso al representante del Ministerio Público que trataba de repreguntarle para insistir una y otra vez en la descalificación. "No leo basura", repitió. "Considero que es basura y punto", atajó el interrogatorio.   

La publicación de aquellas informaciones, claves para la instrucción, como demuestra el hecho de que la acusación pública las saque a colación en la comparecencia, provocó represalias por parte de Sánchez Galán contra este medio. Dio instrucciones para que se retirase a El Confidencial toda inversión publicitaria y se evitase cualquier tipo de colaboración. Iberdrola suprimió de forma completa la publicidad que insertaba habitualmente y ha mantenido la medida durante los últimos tres años. 

El presidente de Iberdrola se desvinculó este martes de cualquier responsabilidad en los pagos que su empresa abonó a Villarejo para espiar a adversarios políticos y empresariales. A lo largo de dos horas y media de declaración, Ignacio Sánchez Galán reiteró una y otra vez que nunca tuvo conocimiento de la contratación del comisario, que nunca ordenó los espionajes y que sus funciones a los mandos de la compañía estaban muy por encima de ese tipo de cuestiones. Atribuyó la decisión a su antiguo jefe de Seguridad, Antonio Asenjo, y según fuentes presentes en la declaración, intentó incluso revertir los papeles y pasar de imputado a víctima. "Yo también he sido espiado", indicó en un momento de su declaración, según ha podido saber El Confidencial.

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