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Galán ante el juez y Villarejo desatado: el presidente de Iberdrola entra en el avispero
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espionajes irregulares de la eléctrica

Galán ante el juez y Villarejo desatado: el presidente de Iberdrola entra en el avispero

El presidente de Iberdrola declara este martes en la pieza separada número 17 del caso Villarejo, imputado por cohecho, falsedad en documento mercantil y un delito contra la intimidad

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE)

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, declara este martes como imputado por su presunta implicación en la contratación de José Manuel Villarejo para espiar a rivales políticos y empresariales. La citación del "señorito", como lo llamaba el comisario, llega después de que la Audiencia Nacional haya comenzado a enjuiciar las tres primeras piezas de la macrocausa en torno a los negocios del policía. El presunto cerebro del llamado caso Tándem comenzó la semana pasada a abrir fuego contra empresarios y políticos ante las cámaras de televisión. Tras más de tres años de diligencias, ese es el avispero que aguarda a Sánchez Galán.

La tesis del magistrado Manuel García-Castellón se centra en que el presidente de Iberdrola y parte de sus exdirectivos ordenaron contratar al comisario y maniobraron para saltarse el control interno a través de una trama de facturas falsas. "Facturas emitidas por servicios prestados por el investigado José Manuel Villarejo Pérez cuando se encontraba en situación de servicio activo en el Cuerpo Nacional de Policía, ocultados mediante la manipulación de los conceptos que se hicieron figurar en las mismas y conocidos exclusivamente por Ignacio Sánchez Galán [y otros exdirectivos]", advertía en el auto con el que acordó su imputación el pasado junio.

Con este sistema, Iberdrola supuestamente ocultó todo tipo de encargos: espionajes a políticos, maniobras contra ecologistas, vigilancia de líderes sindicales, indagaciones sobre dos de los mayores rivales de Sánchez Galán, Manuel Pizarro y Florentino Pérez, y hasta una investigación contra una empresa con la que Iberdrola iba a construir un parque eólico en Rumanía. Según Asuntos Internos, la eléctrica pagó al comisario más de un millón de euros y otros 407.000 euros a través de una tercera compañía, la empresa de seguridad Casesa.

Villarejo se mantuvo así al servicio de "don Ignacio", como también lo llamaba, durante más de una década, una relación que, según los indicios recabados, supera la que tuvo con cualquier otra empresa del Ibex 35. Pese a ello, las fuentes consultadas insisten en que Sánchez Galán sigue de cerca las líneas de investigación que salpican a compañías como Repsol y CaixaBank. El presidente de la petrolera, Antonio Brufau, y el expresidente del banco Isidre Fainé declararon en mayo y, dos meses después, el magistrado les levantó la imputación tanto a ellos como a sus compañías. La decisión ha sido recurrida por la Fiscalía pero, para Sánchez Galán, el escenario perfecto sería seguir ese camino.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

En caso contrario, corre el peligro de acabar en el banquillo, tal y como ha ocurrido con los implicados en las tres primeras piezas que dirime en estos momentos la Audiencia Nacional. Llegados a ese punto, parte de los acusados ha cerrado acuerdos con la Fiscalía Anticorrupción y, a cambio de reconocer los hechos, se les ha rebajado la petición de condena. El que ha demostrado sentirse más cómodo ante esta situación es el propio Villarejo, quien ha aprovechado la vista para ajustar cuentas.

Las personas a las que el comisario ha ido mencionando en los últimos días van desde Felipe González a los ministros de Interior de los últimos diez años, pasando por su principal enemigo, el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán, y diversos magistrados. Tampoco ha dudado en abonar teorías conspiranoicas de los atentados del 17-A en Cataluña al asegurar que fueron consecuencia de un "error grave" del exdirector de los servicios de inteligencia. Si Sánchez Galán no convence al magistrado este martes, salir de este laberinto en el que los datos se mezclan con las sospechas puede resultarle realmente difícil.

Ronda de declaraciones

El presidente de la eléctrica pidió declarar por videoconferencia este martes para evitar el paseíllo frente a la Audiencia Nacional, pero el juez rechazó la dispensa: imputado por cohecho, falsedad en documento mercantil y un delito contra la intimidad, tendrá que desfilar ante las cámaras como cualquier otro investigado. Junto a él, comparecerá además el expresidente de Iberdrola España Fernando Becker y, el próximo jueves, Iberdrola Renovables hará lo propio como persona jurídica.

Foto: El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. (EFE/Ismael Herrero)

El que fuera número dos de Iberdrola, Francisco Martínez Córcoles, y el exjefe de Gabinete de Presidencia Rafael Orbegozo ya tuvieron que enfrentarse este lunes a la misma situación. Fuentes presentes en el interrogatorio explican que ambos trataron de desentenderse de los mismos y, en lo que se refiere al magistrado, lanzó varias preguntas sobre el supuesto espionaje a Florentino Pérez, una de las líneas de investigación que apuntan de forma más clara a la cúpula de la compañía.

Hasta qué punto llegaron las indagaciones sobre el presidente del Real Madrid es una de las cuestiones que centran la investigación, pero un audio de Villarejo que se remonta a 2009 permite hacerse una idea. Ese día, en plena guerra entre ACS e Iberdrola, el exdirector de Seguridad de la eléctrica Antonio Asenjo, también imputado, le dio a entender que cualquier cosa valía para que Florentino Pérez se "portara bien". Si encontraba trapos sucios, perfecto. Si no los encontraba, siempre podían fabricar un escándalo: "Que le han visto con un niño. 'Qué gilipollez, cómo lo van a ver con un niño'. Ya lo sé que no lo pueden ver, coño, pero a lo mejor se lo pueden poner al lado".

En estas conversaciones, Villarejo respondía al entonces director de Seguridad con referencias a "don Ignacio", al "presi", al "señorito". Asenjo no le corregía. Su principal preocupación, de hecho, pasaba una y otra vez por que el comisario estuviera vendiendo humo a la cúpula: "Lo que yo no puedo es marearle", y le insistía: "Si no le digo sí, por aquí y en no sé cuánto tiempo, me dice: 'Mira, tío'. Pero eso lo tienes que centrar tú, joder". La advertencia del enviado de Iberdrola era clara: "Con este no se puede jugar".

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, declara este martes como imputado por su presunta implicación en la contratación de José Manuel Villarejo para espiar a rivales políticos y empresariales. La citación del "señorito", como lo llamaba el comisario, llega después de que la Audiencia Nacional haya comenzado a enjuiciar las tres primeras piezas de la macrocausa en torno a los negocios del policía. El presunto cerebro del llamado caso Tándem comenzó la semana pasada a abrir fuego contra empresarios y políticos ante las cámaras de televisión. Tras más de tres años de diligencias, ese es el avispero que aguarda a Sánchez Galán.

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