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Los barones del PP sellan el 'pacto del Parador de León': ignorar a Vox
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Tras el congreso del partido en CYL

Los barones del PP sellan el 'pacto del Parador de León': ignorar a Vox

Feijóo, Mañueco, Ayuso, Moreno y López Miras almorzaron juntos el sábado. El andaluz bromeó sobre el ministro Garzón: "Te han hecho la campaña, a ver si me pasa a mí"

Foto: Pablo Casado, junto a Alfonso Fernández Mañueco, en el congreso del partido en Castilla y León. (EFE/J. Casares)
Pablo Casado, junto a Alfonso Fernández Mañueco, en el congreso del partido en Castilla y León. (EFE/J. Casares)

El PP cierra un fin de semana en el que se logró el objetivo de trasladar una imagen de unidad. El congreso regional de Castilla y León era el termómetro de cómo están los ánimos internos tras meses en que el enfrentamiento entre Génova y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había tensionado el partido. El ambiente ha sido propicio porque los populares desembarcaron en León el sábado con todo a favor. Las encuestas les dan la posibilidad de lograr mayoría absoluta y en el Gobierno de Pedro Sánchez están en horas bajas por la polémica del ministro Alberto Garzón y los ganaderos, que no amaina pese a los esfuerzos de los gabinetes por rebajar el choque entre los dos partidos de la coalición.

Alberto Núñez Feijóo, Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso y Fernando López Miras acudieron a arropar al candidato, Alfonso Fernández Mañueco. En público hubo fotografía de grupo y cierre de filas en los discursos. El mensaje era claro: las elecciones del 13-F son un paso más para que Pablo Casado llegue a la Moncloa. El PP está en clave nacional y de ahí los llamamientos a unificar el voto del centro derecha que se escucharon. No hubo sorpresas como cuando, en el cónclave andaluz, Ayuso se desmarcó con aquel "vuela libre y toma tus propias decisiones" dedicado a Juanma Moreno. Aunque sí hubo cierto revuelo entre los de la tierra cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid habló de "Castilla" y se dejó el "León" en su intervención. Más de uno en el PP de la comunidad se llevó las manos a la cabeza mientras el PSOE de León lo viralizó en las redes sociales.

Foto: Pablo Casado arropando a Mañueco en el XIV Congreso regional del PP en CyL. (EFE/J. Casares)

En privado, el ambiente entre los líderes del PP también es distendido. Aprovecharon la cita para comer todos juntos el sábado en el Parador de León. En un pequeño reservado, reunidos en dos mesas. En una de ellas se sentaron los presidentes Feijóo, Moreno, Mañueco, López Miras y Ayuso, que llegó a los cafés tras pasar la mañana con su familia. Compartían mantel con ellos el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, y la de Organización, Ana Beltrán. En la otra, el alcalde de Zaragoza y presidente del PP de Aragón, Jorge Azcón, con otros líderes regionales.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, no se quedó a comer tras su intervención y quizá por eso hubo un ambiente "muy distendido", coinciden en señalar a El Confidencial varios de los participantes. Entre los barones, se hizo un repaso de la situación del partido. Mañueco compartió con ellos que los sondeos van al alza y que la diferencia la marcará la participación. Los alcaldes están movilizados y "el campo está con el PP", fueron algunas de sus reflexiones. Como no podía ser de otra forma, del campo se pasó al ministro Garzón, que ocupó buena parte de las bromas de los comensales. Moreno fue muy directo: "Te ha hecho la campaña. A ver si me sale uno a mí así". Las elecciones andaluzas se pusieron sobre la mesa. Mientras en Castilla y León Vox no preocupa, en la Junta de Andalucía hay "inquietud". El presidente andaluz trasladó a sus compañeros el riesgo de que si Macarena Olona es finalmente la candidata, se movilice la izquierda y eso les perjudique. Todos coincidían en que Andalucía "es otra cosa". El posible adelanto electoral surgió entre plato y plato. El menú era sencillo: entrantes, setas y de segundo se podía elegir entre carne o pescado.

Moreno está midiendo los pasos de Vox y cuánto podrá aguantar en función de las votaciones en el Parlamento andaluz. Pero también, como se habló en este almuerzo, hay que buscar la "oportunidad" y eso pasa por el momento en que el Gobierno de Sánchez tenga un pico de desgaste. Encadenar las elecciones conviene a Génova, pero también hay que hacer un balance de riesgos. Votar después de Semana Santa y hacer campaña en la Feria de Abril es uno de los escollos de sacar las urnas en junio.

Foto: García Egea, junto a Mañueco, esta mañana. (EFE/Casares)

El más bromista fue Feijóo. El gallego ya tiene todo hecho y, además, en su territorio Vox ni está ni se le espera. Tras el debate sobre cómo está el voto en el centro.derecha y qué hacer para frenar a los de Abascal, se concluyó con que lo mejor es "ignorarles". No hablar de Vox ni de lo que queda de Ciudadanos. Salvando Andalucía, todas las encuestas en los territorios donde gobierna el PP auguran que se repetirá lo que ocurrió en la Comunidad de Madrid. Se podrá gobernar sin Vox, porque la suma de los populares es mayor que toda la izquierda. Lo que ya en el partido llaman un Gobierno "a lo Ayuso". La baronesa se incorporó tarde y contó que había aprovechado para visitar a su familia. Todos coinciden en que "está mucho más relajada". De lo suyo no se habló. Ahora vienen los congresos de Canarias y Extremadura y luego ya el fuego amigo de dónde colocar el de Madrid. Por cierto, que el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha sido requerido para participar en la campaña electoral en todas las provincias. Los barones estarán también y ya se han puesto a disposición de Mañueco.

"Ahora estamos en campaña y es normal que haya unidad", justifican los más escépticos del partido. Hasta el 13-F todo va a ser armonía y, además, en el PP sienten que han dejado atrás esa etapa en la que "todo lo que podía salir bien, mal o regular, salía mal". Queda una campaña por delante y todo es susceptible de empeorar, pero un dato: en León pararon por la calle al presidente de Murcia.

El PP cierra un fin de semana en el que se logró el objetivo de trasladar una imagen de unidad. El congreso regional de Castilla y León era el termómetro de cómo están los ánimos internos tras meses en que el enfrentamiento entre Génova y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había tensionado el partido. El ambiente ha sido propicio porque los populares desembarcaron en León el sábado con todo a favor. Las encuestas les dan la posibilidad de lograr mayoría absoluta y en el Gobierno de Pedro Sánchez están en horas bajas por la polémica del ministro Alberto Garzón y los ganaderos, que no amaina pese a los esfuerzos de los gabinetes por rebajar el choque entre los dos partidos de la coalición.

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