El voto envejecido de Castilla y León: uno de cada cuatro jóvenes ya vive fuera
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POLÍTICAS PARA MAYORES

El voto envejecido de Castilla y León: uno de cada cuatro jóvenes ya vive fuera

El círculo vicioso de una comunidad donde los jóvenes formados tienen que marcharse fuera y los partidos carecen de incentivos para volver a traerlos muestra hacia dónde nos dirigimos

Foto: La Plaza Mayor de Salamanca, vacía. (EFE/J.M. García)
La Plaza Mayor de Salamanca, vacía. (EFE/J.M. García)
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Castilla y León llegará a las elecciones del próximo 13 de febrero como la segunda comunidad autónoma más envejecida de España, con una media de 47,5 años, solo por detrás de Asturias. Según el INE, es la región que más población perderá de aquí a 2035. Concretamente, 239.054 habitantes. Zamora y León son, además, dos de las diez regiones con una media de edad más alta de toda Europa.

Este envejecimiento de la población castellanoleonesa se explica no solo por la caída de la natalidad o el vaciado de los pueblos y las zonas rurales, sino sobre todo, por la migración de los jóvenes de menos de 35 años a otras comunidades, especialmente Madrid y Cataluña. Más de un tercio de los licenciados de esa edad, alrededor de un 35,5%, viven en otra región española. El doble de la media nacional, que se encuentra en 16,5%. Es la comunidad autónoma con más jóvenes viviendo en otras partes del territorio español, un 24,7% frente al 13,1% de la media nacional, como indica Miguel González-Leonardo, del Centre d’Estudis Demogràfics de la Universitat Autònoma de Barcelona, en su estudio 'Emigración y fuga de talento de Castilla y León'.

"Según el censo, el porcentaje de jóvenes universitarios que viven en otra comunidad es de alrededor del 35%, pero según nuestros cálculos, ese porcentaje puede haber subido ya al 38%", explica a El Confidencial su autor, que define la comunidad como "la fábrica de talento de España", por la emigración de trabajadores altamente formados.

"Se han llevado a cabo políticas activas ante la migración al extranjero porque es de lo que se habla, pero es que donde se van los jóvenes es a Madrid", explica. Entre las diez provincias con menos población joven, cinco se encuentran en Castilla y León: Segovia, Ávila, Palencia, Zamora y Soria, donde solo había en el año 2020 17.528 menores de 35. Todas las capitales de provincia han perdido población en los últimos años, incluida Valladolid. La pandemia ha acelerado el proceso.

El resultado, una tormenta demográfica perfecta que anuncia lo que puede ocurrir muy pronto en otras de las regiones de España que pierden población (es decir, casi todas). Un país donde los jóvenes son minoría, se ven obligados a marcharse, y esa misma dinámica provoque que estos no tengan voz ni voto. "No es un tema al que se ha prestado suficiente atención, porque los medios de comunicación han estado centrados en temas de migración al extranjero o ahora en despoblación rural", añade el geógrafo.

Él mismo es el mejor ejemplo de lo que expone en sus trabajos, ya que emigró a Barcelona para doctorarse. La mayoría de estudiantes saben que su destino es marcharse si quieren desarrollar su carrera, ya desde que entran a la universidad. "Llevo más de 20 años aquí y este fenómeno se ha repetido todo el rato, he visto cómo todos los hijos de los compañeros de mi universidad estudiaban buenas carreras y no se ha quedado ninguno", añade el politólogo Manuel Alcántara, catedrático de la Universidad de Salamanca.

"El migrante no es alguien del medio rural sino el joven de una capital de provincia"

Castilla y León es una de las regiones que más licenciados produce, pero su mercado laboral es incapaz de incorporarlos. "No es una región que se caracterice por un alto nivel de paro como Andalucía o Murcia, sino por la falta de empleo cualificado", prosigue González-Leonardo. "El perfil del migrante actual no es una persona del medio rural sino el de un joven de una capital de provincia. En el medio rural no quedan muchos jóvenes que emigren y en intensidad lo hacen menos que los de las capitales de provincia, que tienen un nivel educativo más alto".

"La mayoría de puestos requieren mano de obra de media y baja cualificación, así que los titulados no pueden emplearse en la región", añade. Los recortes en el sector público, que habían permitido que muchos licenciados se quedasen en sus ciudades de origen trabajando en la administración o la universidad, puede ser otro factor. "Tenemos la peculiaridad de que no somos muy emprendedores, así que hemos accedido a los puestos de trabajo a través del funcionariado".

El círculo vicioso

"No hay ni un sector que se salve, porque incluso los ingenieros, que podrían tener más oportunidades, se marchan si encuentran un empleo mejor en Madrid", lamenta Diego Martín Rodríguez, graduado en Comercio vallisoletano que, sintomáticamente, atiende a El Confidencial desde la capital, donde trabaja como consultor. "Hay un porcentaje muy amplio de castellanoleoneses que estamos empadronados fuera y no podemos votar, así que nuestra opinión no cuenta para nada". Alrededor de 1.180.000 castellanoleoneses viven fuera de su comunidad.

La pescadilla que se muerde la cola. Jóvenes de Castilla y León, de hecho, se formó en Madrid como "Jóvenes de Castilla y León en Madrid", y la mayoría de sus miembros viven en otras comunidades. La mayoría ni se plantean volver. Es lo que ha ocurrido también con Antonio Espejo, uno de los fundadores de la Plataforma Futuro para Castilla y León que, esta vez, coge el teléfono desde Valencia, donde su startup ha sido seleccionada por Lanzadera, la incubadora de Juan Roig. Algo que habría sido imposible en Salamanca, donde vivía.

"Yo me puedo movilizar desde aquí, pero marcas agenda si tienes capacidad de interlocutar", explica. "Con la dispersión solo quedan las personas mayores, que son conservadoras, no en el sentido ideológico sino en un sentido vital: tienen ya su vida hecha". En ciudades como Salamanca, donde vivió, las alternativas son limitadas y pasan por el sector servicios, la hostelería o el turismo. Pero la pérdida de población también ha provocado el estancamiento en el sector terciario. "Hay ciudades que viven más del turismo como Salamanca o Segovia o de industria como Valladolid o Aranda de Duero, pero no hay perspectiva de que ningún sector vaya a crecer", añade Martín.

"Ninguna de las opciones quieren oponerse al votante mayor de 65 años"

Los programas electorales de los partidos políticos presentan algunas medidas que apuntan en esa dirección, pero para los jóvenes emigrados, no llegan ni a la categoría de parche. Por ejemplo, el PP puso en marcha el programa de ayudas Pasaporte de Vuelta, que otorgó el pasado año a 111 castellanoleoneses entre 2.200 y 4.800 euros para su retorno. El PSOE, por su parte, ha propuesto un Programa de Primera Oportunidad y un Plan de Retorno del Talento.

"Lo que se necesitan son cambios estructurales y grandes inversiones, desarrollar sectores como el tecnológico o destinar dinero a las plazas de empleo público, universidad o administración", valora González-Leonardo. El plan para frenar la despoblación de hace una década no dio los resultados esperados y la convocatoria de las elecciones ha paralizado la Ley de Dinamización Demográfica de Castilla y León. "Al final las elecciones son una lucha de poder", recuerda Martín. "La sensación generalizada es que Castilla y León está desatendida y que estamos a merced del politiqueo desde Madrid".

placeholder Valladolid, en febrero del año pasado. (EFE/Nacho Gallego)
Valladolid, en febrero del año pasado. (EFE/Nacho Gallego)

"Es una perversión completa", coincide Alcántara en referencia al círculo en el que la despoblación y el cálculo electoral propician la perpetuación de problemas de fondo. "En términos teóricos tendría que haber un pacto de estado, con independencia de quién gobierne en las comunidades". Para el catedrático, la eclosión de la plataforma España Vaciada tampoco da respuesta a ese descontento, ya que se muestra escéptico ante la posibilidad de que puedan rozar el poder, como ha ocurrido en otras ocasiones. El resultado, ganancia para los dos partidos con voto de mayor edad, PP y PSOE.

La otra pirámide demográfica

Más allá del caso de Castilla y León, la brecha entre las necesidades de los jóvenes y los programas políticos señala hacia un futuro no tan lejano en el que, por mera cuestión demográfica, los jóvenes serán cada vez menos atractivos electoralmente. Como contaba una investigación realizada por investigadoras de la Universidad de Valencia y titulada ¡¿El envejecimiento de la población afecta a la democracia?', el voto de mayor edad se orienta más hacia la derecha y los partidos tradicionales.

"Son los políticos de siempre para la misma gente de siempre"

Es, además, un voto mucho más fiel que el de los jóvenes, que se caracteriza por ser más volátil. "El votante mayor de 65 años, con una identificación partidista y un voto más fidelizado forjado a lo largo del ciclo vital, suele acudir a ejercer su derecho al voto en cada ocasión", señalan. "Cabe esperar que la agenda pública funcione como una caja de resonancia con mucho más eco para las demandas de la denominada tercera edad que para los jóvenes. Por consiguiente, los partidos políticos como maquinarias electorales racionales incorporarán sus preocupaciones en el programa electoral".

Uno de los ejemplos más claros es el de las pensiones, cuyo sistema nunca ha sido puesto en duda por los grandes partidos. Tan solo Vox ha apoyado un modelo mixto de capitalización y reparto. "Ninguna de las grandes opciones políticas quiere oponerse al votante mayor de 65 años". Su poder político será cada vez mayor, pero como advierten los investigadores, también habrá más divisiones en su seno debido a esa concentración de poder. Por ejemplo, en función de su estatus socioeconómico.

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Héctor G. Barnés Gráfico: Jesús Escudero

Por ahora, la sensación es la de un inmovilismo en la que ningún partido político quiere moverse para no salir mal en la foto. "El propio perfil de los políticos muestra que no hay renovación, da la sensación de que va a seguir lo mismo de siempre para los mismos de siempre, la gente mayor, y los jóvenes no vemos una política que se dirija a nosotros", concluye Martín. "Además, como estamos fuera es muy difícil que eso cristalice electoralmente".

Espejo añade que ese inmovilismo se agrava por políticas que no tienen en cuenta la realidad específica de Castilla y León, que se trata de una prolongación de las polémicas de Madrid, al contrario de lo que ocurre en Galicia con Alberto Núñez Feijóo. "Tendrá sus fallos, pero Galicia tiene otra pinta porque ha planteado iniciativas desde el propio territorio, las empresas tecnológicas están floreciendo porque se han pensado desde allí con gente de allí, no el discurso de Mañueco de 'la gente joven me sobra porque no está dispuesta a votar a partidos como el mío'", concluye. La gente mayor tiene derecho a votar a quien quiera, pero hay temas que nunca entran en agenda”.

El círculo sin fin, pronto, en su comunidad despoblada más cercana.

Castilla y León llegará a las elecciones del próximo 13 de febrero como la segunda comunidad autónoma más envejecida de España, con una media de 47,5 años, solo por detrás de Asturias. Según el INE, es la región que más población perderá de aquí a 2035. Concretamente, 239.054 habitantes. Zamora y León son, además, dos de las diez regiones con una media de edad más alta de toda Europa.

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