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"No es inmersión lingüística, es inmersión independentista para irradiar a los jóvenes"
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Entrevista a Teresa Freixes

"No es inmersión lingüística, es inmersión independentista para irradiar a los jóvenes"

La catedrática de Derecho Constitucional analizó en un ensayo la aplicación del artículo 155, tras la revuelta de 2017, y pasados los años, a la vista de los resultados, no oculta su decepción en esta entrevista

Foto:  La jurista Teresa Freixes (c). (EFE/Quique García)
La jurista Teresa Freixes (c). (EFE/Quique García)
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Casi al principio del milenio, en 2004, Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional, fue reconocida como Mujer Europea por su trabajo en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Antes de eso, ya había participado como experta de la Unión Europea en la redacción del Tratado de Ámsterdam y en la Carta de Derechos Fundamentales, como también lo haría en el Tratado de Lisboa. En la revista de Comisiones Obreras le hicieron una entrevista en 2004 en la que decían de ella: “Si pudiéramos hablar de las ‘madres’ de la Constitución europea, Teresa Freixes sería indudablemente una de ellas”.

Lo que Freixes pensaba y defendía entonces se mantiene como discurso en la actualidad —“no puede haber ninguna política, ya sea agrícola, de medio ambiente o de cultura, en la Unión Europea que no tenga presente la dimensión de la igualdad”—, salvo que para esta mujer algunas prioridades han cambiado y, desde la revuelta independentista de Cataluña, viene denunciando los excesos del separatismo, que ella misma padece como catalana y como experta constitucionalista. Analizó en un ensayo la aplicación del artículo 155, tras la revuelta de 2017, y pasados los años, a la vista de los resultados, no oculta su decepción en esta entrevista. Teresa Freixes Sanjuán (junio de 1950) fue también una activista contra el franquismo y, por eso mismo, se asusta tanto ahora cuando contempla la normalización de algunos comportamientos autoritarios en Cataluña.

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PREGUNTA. En aquel ensayo ‘Los días que estremecieron a Cataluña’, usted ya tenía algunas dudas de cómo se había aplicado el artículo 155. ¿Las mantiene con el paso del tiempo?

RESPUESTA. Mis dudas están confirmadas, porque el 155 en lo que fue eficaz fue en la disolución del Parlamento y en el cese del Gobierno, pero no entró en las estructuras independentistas, las ‘estructuras de Estado’, como las llaman ellos. El Diplocat lo han vuelto a organizar y fíjese cómo están las cosas de enrarecidas en la escuela catalana… Los medios de comunicación públicos están totalmente colonizados por el secesionismo y en los organismos públicos cuesta mucho que se mantenga la neutralidad, como sería obligado. Así que me parece evidente: el 155 sirvió de poco y no para lo fundamental, que era regenerar todo eso. No se entró en aquellos sectores que tendrían que haber devuelto la normalidad democrática a Cataluña.

P. El discurso de aquellos días del Gobierno de Rajoy, que casi todo el mundo aplaudía, incidía en que la intervención de la autonomía tenía que durar lo menos posible. De hecho, hoy se sigue insistiendo en que los independentistas no han vuelto a aprobar leyes inconstitucionales.

R. Sobre la duración del 155, fue corta en el tiempo, y no fue acertado en su aplicación: ya puede ver usted el resultado con solo pararse a mirar la situación hoy de Cataluña. En cuanto a las leyes del Parlamento de Cataluña, hay muchas que han acabado en el Constitucional y lo que no han hecho es aprobar algo similar a la ‘ley de transitoriedad’ de la república de Cataluña y la del referéndum de autodeterminación, pero es que eso no eran leyes, eso fue, literalmente, según la definición de Kelsen, un golpe de Estado: sustituir el orden constitucional vigente de una manera ilegal. Eso, es verdad, no ha vuelto a ocurrir, pero no es mérito del 155 sino de los tribunales de Justicia, que ejercieron su labor.

"No han vuelto a aprobar leyes como la de la república de Cataluña, pero es que eso no eran leyes, eso fue, literalmente, un golpe de Estado"

P. De hecho, cada vez que se dice que el Tribunal Constitucional ‘se cargó’ el Estatut de Cataluña, se miente porque el único artículo íntegro que suprimió fue el de la Justicia catalana, que es algo que preocupa mucho al independentismo…

R. Exactamente, y esta es una constante en el independentismo porque siempre se han opuesto, y lo siguen haciendo, a que tengan que rendir cuentas ante la Justicia española. También ocurre con los independentistas vascos. Es una obsesión, sí, porque la Justicia es el único freno realmente eficaz contra el independentismo. La historia de estos 40 años de democracia nos demuestra que cualquier intervención del Estado siempre acaba en negociación, en aquello que Pujol llamaba el ‘peix al cove’ [pescado al cesto], es decir, conseguir prebendas a cambio de no oponerse a determinadas cosas. Los únicos a los que, desde ese punto de vista, no se les pueden ‘comprar’ los votos es a los jueces y magistrados del poder judicial.

placeholder Teresa Freixes. (EFE/Javier Etxezarreta)
Teresa Freixes. (EFE/Javier Etxezarreta)

P. Cuando decía lo del ‘peix al cove’, he recordado que usted asegura desde hace años que hemos actuado siempre con mucha ingenuidad frente al independentismo.

R. Exacto. Yo soy mayor, verá usted, participé en plataformas contra el franquismo, después en la Transición, y nos llegamos a creer que el nacionalismo se integraría en el sistema constitucional. Incluso entre los padres de la Constitución había dos catalanes, el señor Roca, que también representaba al nacionalismo vasco, y Jordi Solé Tura, con lo que pensábamos, con la aprobación posterior del Estatut, que se integrarían. Lo que ocurre, y no supimos verlo entonces, es que desde la aprobación de aquel primer Estatuto ya estaban pergeñando eso que llamaban ‘catalanizar Cataluña’, que no era otra cosa que impregnar de nacionalismo todos los sectores, uno por uno, los colegios profesionales, la escuela, la universidad, los medios de comunicación, la industria… Desde los años ochenta, practican eso que todavía repiten, ‘primero paciencia y luego la independencia’. No lo advertimos o, quizá, no le dimos importancia; por eso digo que fuimos ingenuos con el independentismo.

P. ¿Esa es la ‘vía eslovena’ que quieren aplicar para la independencia, tras fracasar la revuelta de 2017?

R. Bueno, van cambiando de vía, la báltica, la de Kósovo, porque también depende de qué sector del independentismo hablemos, pero sí, ahora están en esa, la eslovena, que es crear las estructuras de Estado para ponerlas en marcha después. El problema para ellos, lo que no tienen en cuenta, es que cuando todos esos países se independizaron, no estaban en la Unión Europea. Y eso es un condicionante fundamental, porque la Unión Europea se obliga, como recogen los Tratados, a respetar el orden constitucional interno de todos los Estados miembros. Es decir, la Unión Europea no va a apoyar nunca un movimiento secesionista en ningún Estado. Hubo tres grandes apoyos para desmontar aquello: los jueces, como le decía antes, la Unión Europea y el rey Felipe, que fue, con su discurso del 3 de octubre, el que nos sacó a la calle a más de un millón de personas reclamando la Constitución española. Sin esos tres apoyos, yo no sé qué hubiera sido de nosotros.

"Los independentistas están en la ‘vía eslovena’, que es crear las estructuras de Estado para ponerlas en marcha después"

P. ¿Es posible que el independentismo vasco haya asumido ya que la independencia no es posible dentro de Europa, mientras que el catalán no lo ha aceptado aún?

R. Es posible, pero dentro del independentismo catalán lo que existe es un sector que, más que la independencia, lo que quiere es aumentar el grado de dominación que tiene sobre la sociedad, la política y la economía dentro de Cataluña para ejercer esa influencia fuera. Saben que la independencia es una entelequia, pero sí ven posible presionar más para que sea obligatorio que en Cataluña se viva como ellos quieren. La lengua catalana, por ejemplo. Se empezó con las escuelas y los institutos y ahora lo han extendido a la universidad, a pesar de que, según el Estatuto y la ley de normalización lingüística, tanto alumnos como profesores tienen derecho a utilizar la lengua que quieran. Y para presionar, crean páginas web en las que denuncian a los profesores que no dan las clases en catalán, presionan para que el 80% de la enseñanza universitaria sea en catalán… Al final, la universidad en Cataluña va a quedar reducida a una escuela de pueblo. No va a querer venir nadie de fuera porque la universidad tiene que ser universal, 'universitas', y por lo tanto necesita de una conexión internacional para enriquecerse, para estar al día, para que los estudiantes, cuando salgan con su título, puedan competir en un mundo cada vez más globalizado… ¿Cómo van a afrontar los jóvenes catalanes su futuro profesional si se les limita en ese sentido?

placeholder Teresa Freixes (2ª izda.), en el Parlamento Europeo. (EFE/Horst Wagner)
Teresa Freixes (2ª izda.), en el Parlamento Europeo. (EFE/Horst Wagner)

P. ¿Esa limitación o empobrecimiento lo ve usted también en otros sectores?

R. Miles de empresas se han ido de Cataluña, de la misma forma que otras tantas, empresas e instituciones culturales, no desembarcan aquí porque el empobrecimiento mental y económico que ha supuesto todo este ‘procés’ es tan evidente que, el que puede, se va de aquí o no llega porque se instala en otra parte. Empezando por la emblemática Caixa, que tiene su sede social en Valencia, hasta la cantidad de empresas de la franja de Aragón que se han trasladado allí porque les resulta más fácil operar. Es un empobrecimiento brutal que, delicadamente, se llama decadencia. Nada que ver con la Cataluña de antes de todo esto, que culturalmente era un lugar muy apetecible, con una tremenda apertura internacional y un gran magnetismo para las inversiones. Todo eso está desapareciendo porque todo lo que limite el marco mental de las personas acaba limitando su marco de actuación profesional y personal. De hecho, al margen de las empresas, muchísimas personas que no son independentistas también se han ido de Cataluña, por miedo, por el entorno asfixiante que hay, porque no se vive con normalidad. El éxodo universitario, por ejemplo, ha sido enorme.

"El de Cataluña es un empobrecimiento brutal que, delicadamente, se llama decadencia"

P. Muchas veces, cuando se habla de ese entorno asfixiante, se niega afirmando que esa no es la realidad de la calle, que es una exageración inventada. ¿Usted puede decirlo por sí misma, por lo vivido?

R. Mire, yo estoy en varias organizaciones culturales. A veces, hemos alquilado un local para poder celebrar un acto y, al poco, nos han devuelto el dinero cuando han averiguado que las personas que íbamos a intervenir no éramos adictas al régimen. No se trataba de actos políticos, en absoluto, pero les daba miedo que aquello les supusiera posteriormente represalias contra su negocio. Temían que los pusieran en la ‘lista negra’ del independentismo. Como yo, conozco a un montón de personas a las que les ha pasado igual que a mí, y muchas de ellas ya se han ido de Cataluña.

P. ¿Sigue existiendo el catalanismo político y cultural o todo eso ha sido absorbido por el independentismo?

R. Oficialmente, el catalanismo político existe, pero no tiene presencia porque ha sido sustituido por el independentismo. Y aquella cultura catalana de siempre, que se expresa en catalán libremente, sigue existiendo, pero se la considera tibia y no merecedora de ser tenida en cuenta si no es independentista.

placeholder Teresa Freixes (c). (EFE/Quique García)
Teresa Freixes (c). (EFE/Quique García)

P. Tras la polémica de la escuela de Canet de Mar, el independentismo organizó una manifestación y el presidente Pere Aragonès dijo: “La escuela debe ser el núcleo de la nación catalana”. ¿La inmersión lingüística es una inmersión independentista?

R. Inmersión independentista dirigida a la construcción de la escuela como una estructura de Estado, a partir de la cual irradiar el independentismo en las nuevas generaciones. La educación es básica para el independentismo y, desde hace muchos años, se utiliza como un bastión. Ya en la década de los ochenta, cuando se inició la inmersión lingüística en catalán, 14.000 docentes abandonaron Cataluña porque lo primero era contar con la complicidad del profesorado, porque si no, era imposible. La mayoría de los que se fueron eran profesores de lengua materna castellana a los que se les envió un telegrama en que les decían: "No habiendo superado usted la prueba de suficiencia de catalán, se le invita a pedir destino fuera de Cataluña o se le solicitará de oficio". Yo he visto esos telegramas. Y lo de Canet, que usted citaba, pues está de actualidad, pero en Cataluña hay muchos casos más; que se sepa, como 6.000 o 7.000 solicitudes más. Fíjese que se trata solo de que el 25% de la enseñanza se imparta en español, pero ni esa pequeñísima parte quieren que exista. Es tal el ansia de dominación que tienen sobre la sociedad, que no respetan ni esos resquicios de libertad. En los últimos años del franquismo, había mas libertad social para el que hablaba catalán de la que hay en la actualidad para el castellano parlante. Salvando todas las distancias, obviamente, pero yo estos casos de presión social hacia unos padres no los recuerdo en el franquismo.

"Estos casos de presión social hacia unos padres como en Canet no los recuerdo en el franquismo"

P. ¿Qué ha cambiado, a su juicio, desde que gobierna Pedro Sánchez, con Esquerra Republicana de socio parlamentario, y se intenta encauzar todo mediante el diálogo?

R. Para que en Cataluña se haya consolidado este estado de cosas, han tenido que pasar por la Moncloa un Gobierno tras otro que no han entendido lo que estaba pasando aquí. No sé si ha sido por ingenuidad, como hablábamos antes, o por el simple pragmatismo de los votos en el Congreso, pero la realidad es que el marco mental del nacionalismo se ha instalado también en las sucesivas ‘moncloas’. ¿Diálogo? Mucho cuidado, porque el independentismo nunca pacta contra sí mismo y porque, además, en ese acercamiento, pueden engullirlo. Yo tengo mis dudas de que el independentismo catalán vuelva al constitucionalismo. En todo caso, falta mucho tiempo y, además, el problema es que no existe una opción ilusionante, un sujeto político que simbolice una nueva política catalana capaz de representar a todo el mundo. Después de que Ciudadanos dilapidara, de una forma tan triste, todo el caudal de ilusiones que despertó, la política del PSC con Salvador Illa me parece más inteligente, pero ya le digo… Yo no descarto que aún se tenga que aplicar otra vez en Cataluña el artículo 155. No creo que sea como la anterior, porque ya se cuidarán de no cometer los mismos errores, pero ya veremos si se tiene que aplicar de otra forma, sin extenderse a todos los ámbitos y sin llegar a la función coercitiva que se impuso en 2017.

P. Dígame una última cosa, por curiosidad: ¿todavía se sigue oyendo eso de ‘España nos roba’?

R. Pues sí… Como se han impuesto las políticas emocionales y populistas, de medias verdades y medias mentiras, todavía puedes oír que hay quien la dice. Y no es necesario recorrer grandes distancias para oírla unas cuantas veces.

Casi al principio del milenio, en 2004, Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional, fue reconocida como Mujer Europea por su trabajo en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Antes de eso, ya había participado como experta de la Unión Europea en la redacción del Tratado de Ámsterdam y en la Carta de Derechos Fundamentales, como también lo haría en el Tratado de Lisboa. En la revista de Comisiones Obreras le hicieron una entrevista en 2004 en la que decían de ella: “Si pudiéramos hablar de las ‘madres’ de la Constitución europea, Teresa Freixes sería indudablemente una de ellas”.

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