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Febrero, julio, octubre y diciembre: cómo ha cambiado nuestra relación con el covid
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SEGÚN LOS DATOS DEL CIS

Febrero, julio, octubre y diciembre: cómo ha cambiado nuestra relación con el covid

No ha sido un proceso continuo, sino que, como las olas, ha ido y venido. La peor noticia, que en diciembre volvemos a estar tan desconfiados como en abril

Foto: La XXXIII Carrera Nocturna del Guadalquivir celebrada en septiembre. (EFE/Raúl Caro)
La XXXIII Carrera Nocturna del Guadalquivir celebrada en septiembre. (EFE/Raúl Caro)

Hace alrededor de un año, nos preguntábamos si la tercera ola iba a ser la última gracias a la vacunación, que había comenzado el 27 de diciembre con el esperanzador pinchazo a Araceli. La respuesta ya la sabemos: no, no fue la última ola, pero eso no quiere decir que el covid no nos haya preocupado menos este año. Ese ha sido uno de los grandes efectos de la vacuna, el de atenuar nuestra preocupación por la enfermedad, como se desprende de los datos del CIS.

Sin embargo, nuestro ánimo en lo relacionado con la pandemia ha fluctuado a lo largo de este año, generalmente relacionado de manera directa con la llegada de nuevas olas: las gráficas de opinión pública podrían superponerse a las de contagios. La mejor noticia es que nuestra preocupación por el covid ha ido en paulatino descenso desde el mes de febrero, cuando la tercera ola comenzaba a suavizarse. La ola de la indiferencia, en la que se empezaba a atenuar la preocupación, y que provocó que la cuarta ola casi pasase desapercibida, en gran parte debido a su leve impacto. Algo más preocupación despertó la quinta, más dura y que produjo no pocas polémicas.

En diciembre la preocupación se ha disparado como hacía más de un año que no se veía

Por eso, la peor noticia es que, por primera vez desde entonces, en diciembre la preocupación ha vuelto a aumentar hasta niveles de abril. Lo clave, sobre todo, es que, a diferencia de entonces, la tendencia es ascendente y aguda, coincidiendo casi con los datos de incidencia acumulada. Entre mayo y noviembre, el “bastante” superó al “mucho”, es decir, la preocupación se había relajado. Esa tendencia ha cambiado y parece que se mantendrá hasta el final de la ola, como ocurrió el invierno pasado. Se ha disparado como en ningún momento en el último año y medio, a pesar de que los datos de hospitalizaciones y muertes no lo han hecho de la misma manera. La preocupación correlaciona con la incidencia acumulada, con la famosa ola de infectados.

Mientras tanto, un porcentaje cada vez mayor ha decidido que le preocupa “poco” la crisis del coronavirus, un contingente que ha engordado especialmente a partir de mayo, con el final de las mayores restricciones. En octubre, un 15% de los españoles respondía que su preocupación era “poca”, cuando a lo largo del año pasado en ningún momento superó el 4%. La cifra se ha reducido a la mitad en diciembre, hasta el 8%.

Primavera tardía

En enero de este año, apenas un 13,6% de los españoles pensaban que lo peor de la pandemia ya había pasado. Casi la mitad (un 44,6%) consideraba que aún estábamos en el peor momento y hasta un 33,3% pensaba que lo peor estaba por llegar. Las tornas cambiaron rápidamente después del final de la tercera ola y el avance de la vacunación: en marzo, el 44,7% de los españoles pensaban que ya habíamos dejado atrás lo peor. Una evolución imparable hasta junio, cuando el 75,7% estaba de acuerdo en esta opinión.

Algo cambió en julio, con la llegada de la quinta ola y el pánico ocasionado por los botellones. Fue el momento en el que esta confianza se desplomó hasta un 61,6%, un ánimo que se ha recuperado poco a poco hasta llegar a octubre, el momento en el que más optimistas hemos sido, con un 81% de personas que consideraban que habíamos dejado lo peor atrás. De nuevo, los contagios de los últimos meses han vuelto a provocar que esas cifras bajen y que en diciembre solo un 60,8% de españoles consideren que hemos pasado lo peor, unas cifras semejantes a las de julio del año pasado y una tendencia negativa.

placeholder Cola para hacerse una prueba PCR. (EFE/Chema Moya)
Cola para hacerse una prueba PCR. (EFE/Chema Moya)

Es significativo el porcentaje de la población que a lo largo de todo este año ha seguido manteniendo que nos encontrábamos en el peor momento. Es un contingente que se redujo sensiblemente entre febrero y marzo (de un 47,3% a un 26,9%) y, a partir de entonces, se ha mantenido relativamente estable, con algunos significativos baches: en junio, solo un 9,2% de españoles pensaban que nos encontrábamos en el peor momento y el mes siguiente, en julio, ya lo pensaba un 18,2%. Octubre, de nuevo, fue el mes en el que esta categoría tocó fondo, cuando apenas un 5,3% de la población lo pensaba. En diciembre, con un 90% de la población vacunada con dos dosis, un 16,2% sigue considerando que nos encontramos en el peor momento.

Salud o economía, o todo lo contrario

Una de las preguntas recurrentes que lleva haciendo el CIS desde mayo del año pasado, es decir, desde la primera ola, es qué preocupa más, si la salud o la economía. Es una de esas cuestiones que se plantearon desde los debates periodísticos y que posteriormente saltaron a las agendas políticas (¿dónde termina la economía y empieza la salud en una pandemia?), y que dividen bastante a la población, ya que el porcentaje de aquellos que responden “las dos por igual” (una respuesta, por cierto, espontánea) se ha encontrado estable entre una cuarta parte y un tercio de los consultados a lo largo de toda la serie.

Como es previsible, la preocupación por la economía, frente a la salud, aumenta durante los picos de las olas, y desciende cuando la pandemia está controlada. Si dejamos a un lado la primera ola, el momento en el que más ha preocupado la salud ha sido febrero de este año, en plena tercera ola. A medida que pasaba el año, la preocupación por la economía aumentaba a medida que descendía la de la salud, con el leve bache ya conocido del verano.

Fue en octubre, una vez más, cuando por fin la preocupación por la economía superó la preocupación por la salud, además, de forma bastante aguda: un 45% frente a un 25%. La diferencia se recortó en noviembre y, en diciembre, la salud volvió a superar a la economía, aunque por los pelos, con un 39% frente al 32%. Sin embargo, es una de esas preguntas que crean marcos mentales dicotómicos difíciles de superar. ¿Es que en la vida solo hay salud y dinero? ¿Qué fue del amor, por eso no pregunta el CIS?

Hace alrededor de un año, nos preguntábamos si la tercera ola iba a ser la última gracias a la vacunación, que había comenzado el 27 de diciembre con el esperanzador pinchazo a Araceli. La respuesta ya la sabemos: no, no fue la última ola, pero eso no quiere decir que el covid no nos haya preocupado menos este año. Ese ha sido uno de los grandes efectos de la vacuna, el de atenuar nuestra preocupación por la enfermedad, como se desprende de los datos del CIS.

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