Trabajo negociará la subida del SMI después de Reyes y la aplicará con carácter retroactivo
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COMENZARÁ EL AÑO CONGELADO EN 965 EUROS

Trabajo negociará la subida del SMI después de Reyes y la aplicará con carácter retroactivo

Desde el Gobierno, no llevarán una propuesta cerrada al diálogo social, a pesar de que el compromiso con los sindicatos en la última negociación fue subirlo a 1.000 euros en 2022

Foto: Yolanda Díaz y el ministro de Inclusión y SS, José Luis Escrivá (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
Yolanda Díaz y el ministro de Inclusión y SS, José Luis Escrivá (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Acordada la reforma laboral y aprobada en el Consejo de Ministros, el Departamento de Trabajo pone ahora rumbo hacia la subida del salario mínimo interprofesional (SMI). Esta será la siguiente mesa de negociación con los agentes sociales, que según fuentes del equipo liderado por Yolanda Díaz se convocará después de Reyes. No hay fecha fijada, pero según estas mismas fuentes la intención es dejar un par de semanas de margen tras las intensas negociaciones sobre la reforma laboral, cuyo decreto acabó de perfilarse apenas unas horas antes de ser aprobado por el Gobierno.

El último Consejo de Ministros del año también acordó la congelación del SMI, fijado el pasado mes de septiembre en 965 euros. La intención de Trabajo es que, una vez cerrada la mesa de negociación, la subida del salario mínimo se aplique con efecto retroactivo a 1 de enero. "Retroactivo siempre", zanjan desde este departamento, mientras que los ministerios económicos dirigidos por la parte socialista evitan anticipar este escenario dejando en el aire cuándo se aplicaría la subida. Lo habitual es que las actualizaciones se produzcan en enero, coincidiendo con los nuevos presupuestos, pero en esta ocasión se ha retrasado para no abrir una mesa de negociación paralela a la de la reforma laboral.

El Consejo de Ministros aprueba la reforma laboral

Desde el Gobierno, no llevarán una propuesta cerrada al diálogo social, a pesar de que el compromiso con los sindicatos en la última negociación fue situarlo para 2022 en 1.000 euros. Entonces, la patronal se descolgó del acuerdo para subirlo 15 euros. La máxima de Díaz pasa por recuperar el consenso en esta materia y seguir la dinámica de acuerdos tanto con empresarios como con sindicatos. Por este motivo, según explican desde su entorno, no se planteará una cantidad cerrada en el arranque de la negociación.

"Se acudirá primero a escuchar", explican, reconociendo las reticencias de la patronal de realizar un incremento de 35 euros cuando solo han pasado cuatro meses desde la última subida. Es más, señalan que se priorizará el acuerdo con los agentes sociales a que la subida tenga que alcanzar los 1.000 euros. Eso sí, el compromiso ineludible de todo el Gobierno es que al final de la legislatura, en 2023, el SMI se sitúe en el 60% del salario medio, como marca la Carta Social Europea y recoge el acuerdo programático de la coalición.

Foto: Dos camareros trabajan en una cafetería de Toledo. (EFE/Ismael Herrero) Opinión

Según el informe de la Comisión Asesora para el Análisis del Salario Mínimo Interprofesional, se trataría de 1.027 euros en 14 pagas teniendo en cuenta la media de la horquilla propuesta. La ministra de Economía, Nadia Calviño, ya reclamó a los sindicatos que "no se minimice" la revalorización del SMI. Coincidiendo con su intervención en el congreso de CCOO, cifró el salario mínimo en 1.125 euros en 12 pagas, en lugar de 965 en 14, porque se trata del "indicador que se utiliza en las comparaciones internacionales". El debate no es gratuito, porque el objetivo del Gobierno pasa precisamente por situar el SMI en el 60% del sueldo medio al final de la legislatura.

Esta senda comenzó en 2019 con el primer incremento, de un 22,3%, hasta los 900 euros. En 2020 y 2021, se fijó en 950, y en septiembre se subió otros 15 euros. En total, el SMI suma 229 euros más desde 2019, un 31%. El acuerdo de gobierno recoge como elementos a tener en cuenta para determinar el incremento del salario mínimo el índice de precios de consumo, la productividad media nacional alcanzada, el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional y la coyuntura económica general. De seguirse la misma línea que hasta ahora, en 2022 correspondería una subida de 32 euros, acercándolo a los 1.000 euros en 14 pagas.

Foto: Manuel Arellano. (Ana Beltrán)

La vicepresidenta segunda ya se alineó con los principales sindicatos para demandar una subida de los salarios, al margen de la inflación. El millón y medio de trabajadores que perciben el SMI, precisamente, no están en su mayoría sujetos a convenio, por lo que son los más afectados por el incremento del IPC, que el mes de noviembre alcanzó el 5,6%, el máximo en 29 años. Según su análisis, la pérdida de poder adquisitivo por el alza de los precios debe corregirse con las revisiones salariales, al igual que las pensiones. Una medida que desligan de la galopante inflación, como sí han advertido desde el Banco de España y la patronal.

La mesa de negociación del salario mínimo no se solapará con la de la reforma laboral, pero sí con las conversaciones con los socios parlamentarios del Gobierno para salvar su tramitación. El Ejecutivo no cuenta a día de hoy con los apoyos necesarios en el Congreso para sacar adelante el decreto, con grupos como ERC, PNV y EH Bildu situándose en contra. Una posición que solo abandonarán si el decreto se tramita como proyecto de ley pactando previamente sus enmiendas al texto. Desde el Gobierno, sin embargo, cierran la puerta a realizar modificaciones sustanciales en el trámite parlamentario sin que tengan el respaldo de los agentes sociales. Su intención pasa por "respetar lo máximo posible el texto acordado" para no desvirtuarlo ni salirse del marco comprometido con Bruselas.

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