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PP y Vox trasladan a Latinoamérica su pulso por la hegemonía de la derecha
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Estrategia internacional

PP y Vox trasladan a Latinoamérica su pulso por la hegemonía de la derecha

Expertos analizan los puntos comunes y las diferencias entre ambos partidos en su estrategia por ganar peso e influencia al otro lado del Atlántico, representada esta semana con los viajes de Pablo Casado y Santiago Abascal

Foto: Imagen de EC Diseño.
Imagen de EC Diseño.

Latinoamérica se ha convertido en escenario, otro más, de la pugna entre el PP y Vox por la hegemonía de la derecha. El populismo y los totalitarismos de izquierdas son señalados como el enemigo común, en un espacio ideológico más o menos compartido, pero bajo la espuma subyacen notables diferencias, como un reflejo de sus posicionamientos a este lado del Atlántico. De Mauricio Macri a Jair Bolsonaro, la elección de cada foto y aliado de Pablo Casado y Santiago Abascal en sus últimos viajes dice mucho de sus estrategias, por encima del falso debate de quién copia a quién en estos movimientos.

¿Por qué la campaña parece tan evidente ahora? La respuesta es compleja, pero la íntima relación entre España y Sudamérica, extensible también a la izquierda y sus alianzas, descubre una conexión muy buscada entre la política internacional, intereses electorales y buena parte de los argumentos contra Pedro Sánchez y su coalición con Unidas Podemos, con la democracia, la libertad o el estado de Derecho como conceptos a abanderar por los dos partidos. De hecho, el pulso entre ambos es una de las lecturas que hacen algunos analistas en torno a la presencia de Casado y Abascal en el continente.

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE/Medina)

Cualquier análisis parte de la base de que el contexto en Latinoamérica es muy distinto al de Europa, donde los frentes están perfectamente definidos entre los populares y los conservadores y reformistas, con ultraderechistas y socios de Vox como Viktor Orbán, Mateusz Morawiecki o Giorgia Meloni como líneas rojas para el PP. En este caso, los límites en la derecha y el centro-derecha son mucho más difusos y, sin factores de peso como la inmigración, tanto Casado como Abascal aspiran a influir o permear en el mismo hueco. Pero hay matices. "Los espacios para ellos en América Latina son muy cercanos, con el discurso clásico contra el populismo, bastante remanido, pero los últimos viajes también demuestran que hay ciertas diferencias", valora para El Confidencial Pablo Stefanoni, historiador y colaborador de la Fundación Carolina, entidad que tiene entre sus cometidos el fomento de las relaciones y la cooperación entre España y la comunidad Iberoamericana.

"Los espacios para PP y Vox en América Latina son muy cercanos, con el discurso clásico contra el populismo, pero también hay diferencias"

Sus palabras remiten tanto a la gira de Casado por Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, desarrollada entre el pasado martes y el viernes, como a los viajes de Abascal, que este mismo fin de semana ha estado en Brasil con Bolsonaro y que desde el verano ha volado a México, Perú, Colombia, Honduras y Chile, entre otros. El líder popular ha mantenido una agenda con un tono muy presidencialista e institucional, reuniéndose con tres presidentes, Luis Lacalle (Uruguay), Mario Abdo Benítez (Paraguay) y Sebastián Piñera (Chile); un expresidente, Mauricio Macri (Argentina); y el jefe del Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

placeholder Pablo Casado y Sebastián Piñera, durante la visita del líder popular a Chile.
Pablo Casado y Sebastián Piñera, durante la visita del líder popular a Chile.

Alianza "moderada"

La pretensión, como destacan desde Génova, es impulsar una alianza "moderada" en Latinoamérica. Casado ha propuesto la formación de un Partido Popular Iberoamericano, "en consonancia" con el PP europeo, con el objetivo de defender los principios de las democracias liberales "respecto a otras iniciativas como el Grupo de Puebla (auspiciada por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que blanquea regímenes dictatoriales", dijo este viernes. "Al populismo no se le puede combatir con más populismo ni con más extremismo, sino con políticas basadas en los principios liberal-conservadores", insistió el dirigente popular, que también ha planteado la transformación de la OTAN para incorporar a países sudamericanos y blindarlos frente a las dictaduras de corte bolivariano.

Foto: Díaz Ayuso conversa con Santiago Abascal y Rocío Monasterio. (Mariscal/EFE) Opinión

Con quien se ha visto tiene importancia, pero con quien no lo ha hecho, también. Y mucho. "Es muy interesante que Casado no se haya reunido con José Antonio Kast en Chile, demuestra 'a priori' un corte más moderado y equilibrado", apunta Stefanoni en alusión al candidato ultraconservador en las elecciones chilenas, a quien Vox ha mostrado su apoyo. El historiador, en ese sentido, considera que una de las cuestiones que separa a PP y Vox en su relación con Latinoamérica, rebautizada como Iberosfera por Vox, es que los de Abascal tienen mayor conexión con movimientos emergentes y más escorados a la derecha, siempre contrarios a tendencias progresistas y a la corrección política. "Ocurre con Kast en Chile o con Javier Milei en Argentina y ya pasó con Bolsonaro en Brasil", añade.

Kast, Milei y Eduardo Bolsonaro (hijo del presidente brasileño), precisamente, figuran entre los firmantes de la denominada como Carta de Madrid, un manifiesto impulsado por la Fundación Disenso, el 'think tank' de Vox, que se lanzó en octubre de 2020 para confrontar con los regímenes comunistas y con plataformas como el Grupo Puebla o el Foro de São Paulo. También la han suscrito Meloni o Marion Maréchal, nieta del histórico líder del Frente Nacional francés, Jean-Marie Le Pen.

El PP mantiene un perfil de alianzas más institucional y presidencialista; Vox, más próximo a movimientos emergentes

La teoría de que Vox bebe de cauces no tan oficiales e institucionalizados se reconoce también en la polémica que se generó en México tras la visita de Abascal el pasado mes de septiembre. La adhesión de varios senadores del Partido Acción Nacional (PAN) provocó una tormenta interna en la formación, cuya dirección se desmarcó de la alianza con Vox y dijo que el encuentro había sido a título individual de sus representantes, pero no en su nombre.

Aunque la carta cuenta ya miles de firmantes, lo cierto es que no tiene la misma aceptación en ciertos sectores que, en principio, comparten su contenido punto por punto. El caso más evidente es el del propio PP, que se desmarca totalmente de su proyección y defiende su labor desde hace años. Esta misma semana la brecha se hizo especialmente evidente, en pleno viaje de Pablo Casado, con algunos ataques en redes sociales desde la órbita de Vox. El llamamiento a una alianza hispanoamericana por la libertad fue recogido irónicamente por Santiago Abascal, que le invitó a suscribir el contenido, como si el plan de los populares en Latinoamérica fuera una réplica del suyo. "Ha llegado a cada rincón del mundo, pero parece que a la sede de populares aún no", apuntaron desde la cuenta de Twitter de Foro Madrid, su impulsor.

Foto: Imagen: Irene de Pablo.

Desde la Fundación Disenso, no obstante, niegan a este diario cualquier enfrentamiento, un extremo compartido por FAES, cercana al PP e inmersa desde hace tiempo en la misma misión. "De otros no opinamos, pero mantenemos que los populismos han sido desastrosos en Latinoamérica cualquiera que sea su signo. Por eso apoyamos gobiernos inequívocamente constitucionales, instituciones democráticas representativas y partidos en la gran corriente política popular junto con políticas que alienten y fortalezcan el crecimiento de las clases medias a través de educación, oportunidades, seguridad jurídica y apoyo a la iniciativa privada", declaran.

placeholder El líder de los senadores del PAN, Julen Rementería, sostiene la Carta de Madrid firmada junto al líder de Vox, Santiago Abascal.
El líder de los senadores del PAN, Julen Rementería, sostiene la Carta de Madrid firmada junto al líder de Vox, Santiago Abascal.

Influencia en España

A nadie se le escapa que la deriva totalitaria en Venezuela, Cuba o Nicaragua condiciona buena parte de lo que pasa en la política española. La relación de Podemos con el chavismo, su tibieza con la dictadura castrista o el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en estos territorios, entre los fundadores del Grupo Puebla, son algunos ejemplos del paralelismo entre estas alianzas populistas y los discursos de los partidos de la derecha y el centro-derecha en nuestro país. "A los dos les refuerza en sus posicionamientos originales. Es una clara proyección de lo que ya ocurre en España", detalla Rafael Rubio Núñez, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense y especializado en América Latina, al respecto de por qué esta pelea ahora.

Foto: El líder de los senadores del PAN, Julen Rementería, sostiene la Carta de Madrid firmada junto al líder de Vox, Santiago Abascal. (Twitter)

Su reflexión ya ha sido confirmada y da una pista de hasta qué punto lo que ocurre al otro lado del océano tiene una importancia capital. Basta la conexión que Abascal ha hecho de la izquierda en estos países con las supuestas negociaciones que Casado mantiene con el PSOE. "Quiere llegar a acuerdos, formar un gobierno con los socios del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla en España, con los que se sientan a la mesa de terroristas y narcodictadores", dijo antes de viajar Brasil. Otro mensaje más en esta especie de precampaña electoral infinita, que ahora también sabemos que no tiene fronteras.

Latinoamérica se ha convertido en escenario, otro más, de la pugna entre el PP y Vox por la hegemonía de la derecha. El populismo y los totalitarismos de izquierdas son señalados como el enemigo común, en un espacio ideológico más o menos compartido, pero bajo la espuma subyacen notables diferencias, como un reflejo de sus posicionamientos a este lado del Atlántico. De Mauricio Macri a Jair Bolsonaro, la elección de cada foto y aliado de Pablo Casado y Santiago Abascal en sus últimos viajes dice mucho de sus estrategias, por encima del falso debate de quién copia a quién en estos movimientos.

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