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El juez procesa al empresario canario Eustasio López por prostitución de menores
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EN EL CASO '18 LOVAS'

El juez procesa al empresario canario Eustasio López por prostitución de menores

Se aprovecharon de las menores “prevaliéndose de su situación de vulnerabilidad, tanto de su minoría de edad como por la situación de falta de solidez familiar y referentes parentales”

Foto: Eustasio López. (EC)
Eustasio López. (EC)

El titular del juzgado de instrucción número dos de las Palmas de Gran Canaria, Rafael Passaro, ha procesado al empresario Eustasio Antonio López González por dos delitos de "prostitución de menor de edad". La decisión se enmarca en el caso 18 lovas, una investigación que pone el foco en una supuesta agencia de azafatas que llevaba este nombre y que, según la autoridad judicial, encubrió un negocio de prostitución de menores con "eventos en toda España". Además del empresario canario, pintado durante años como un prohombre del turismo y con una fortuna que lo sitúa entre los 100 españoles más ricos según Forbes, el juez ha procesado a otras cinco personas.

El auto sostiene que todos ellos se aprovecharon de las menores “prevaliéndose de su situación de vulnerabilidad, tanto de su minoría de edad como por la situación de falta de solidez familiar”, y asevera que actuaron “con conocimiento de que eran menores o al menos con indiferencia ante esa posibilidad”. Al principal acusado, Agustín Alemán Barreto, le imputa 24 delitos de prostitución de menores, dos delitos de agresión sexual y otros dos de trato degradante. Según el juez, fue él quien llevó a dos menores a un chalé en 2016 para que mantuvieran "relaciones sexuales a cambio de dinero" con López y otro de los procesados: Eugenio Hernández León.

Ambas tenían 17 años y, aunque el auto no concreta la edad de los procesados, en el caso de López es pública: tenía 62

El auto apunta a que ninguno de ellos dudó en "satisfacer sus deseos sexuales, con pleno conocimiento de que la víctima 1 y la víctima 17 eran menores de edad o, al menos, actuando con total indiferencia ante la posibilidad de que lo fueran a pesar de que su apariencia adolescente así lo indicaba, con total desprecio por la indemnidad sexual de dichas menores". Estando ambos sin ropa en la piscina de un chalé de Ayagaures del Sur de Gran Canaria, "miraban los cuerpos desnudos de todas las jóvenes, las tocaban y daban besos mientras elegían quién o quiénes serían conducidas posteriormente a los dormitorios interiores para mantener relaciones sexuales".

La víctima 17 llegó a sentirse "muy angustiada porque no quería mantener relaciones sexuales" y así se lo transmitió a la otra menor, "quien le contestó que el mejor remedio era beber alcohol para pasar el rato mejor". Llegados a ese punto, Hernández "comenzó a tocar y besar a la víctima 17 hasta el punto de querer penetrarla, siendo así que la menor no quería, procediendo entonces la víctima 1 a interponerse (...) para ser ella la penetrada vaginalmente". "Al mismo tiempo, y también en la piscina, Eustasio Antonio López González (...) recibió una felación de dicha menor". Ambas tenían 17 años. El auto no concreta la edad de ellos, pero la de López es pública: tenía 62.

"Se aseguraba de obtener de ellas fotografías desnudas para en un momento dado poder coaccionarlas"

Por acudir a este chalé, el juez señala que las menores recibían "50 euros", pero "una vez en el lugar de la fiesta, las condiciones fueron renegociadas de forma que cada chica cobraría 100 euros por acudir y las que mantuvieran relaciones sexuales con los investigados cobrarían más". También explica que a los procesados se les llamaba por apodos o nombres falsos: Agústín Alemán era "Yino', Eugenio Hernández era "Felipe" y Eustasio López era el "millonario" o "Lopesan". En el caso de López, ninguno de sus apodos es casual: su fortuna está valorada en 300 millones de euros y LOPESAN (Hijos de Francisco López Sánchez) es la empresa que fundó en 1972.

El auto es recurrible, pero deja a López y al resto de procesados a un paso del banquillo. A falta de conocer el posible escrito de acusación, el empresario se enfrenta a dos delitos de prostitución de menor: "El que solicite, acepte u obtenga, a cambio de una remuneración o promesa, una relación sexual con una persona menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, será castigado con una pena de uno a cuatro años de prisión", establece el artículo 188.4 del Código Penal.

En cuanto a la posibilidad de que todos ellos se defiendan diciendo que no sabían que eran menores, el juez también deja caer una advertencia al respecto: "El desconocimiento de la edad ha de ser probado por quien alega tal exculpación e irresponsabilidad, sobre la base de que se trata de una circunstancia excepcional que ha de quedar acreditada como el hecho enjuiciado, no constando a juicio de este instructor, en esta fase, elementos fácticos concluyentes de tal circunstancia".

"Coaccionarlas con fotografías desnudas"

A lo largo de 14 páginas, el juez incide en la "situación de vulnerabilidad" de las menores. La víctima 1, por ejemplo, habría ejercido "la prostitución a cambio de dinero entre los meses de febrero y mayo de 2016, siendo una amiga suya de 16 años del centro de menores de Las Palmas quien le habla de un señor conocido como Yino". Bajo ese alias, Barreto les ofrecía "ser imagen de alguna marca importante de promoción o bien como chica gogó", dejando siempre clara su preferencia por mujeres "muy jóvenes".

"La actividad a la que realmente Agustín Alemán Barreto dedicaba las chicas era a la prostitución, concertándoles citas con los clientes, llegando a llevarlas al lugar de la cita y obteniendo un beneficio económico por ello, consistiendo las condiciones en llevarse un beneficio él (a modo de comisión) y la chica de un 50% cada uno, si bien Agustín Alemán Barreto rebajaba su porcentaje a cambio de que la chica mantuviera relaciones sexuales con él", explica el auto.

El auto relata 13 episodios en los que distintas menores fueron prostituidas y enumero a las víctimas desde la número 1 hasta la 20

Los investigadores también han tenido acceso a conversaciones en las que se refleja cómo el proxeneta utilizó además a la víctima 1 para captar otras amigas suyas. De esta manera, contactaba a mujeres "de como máximo 23 años" y las embaucaba "con halagos y regalos, dejándolas incluso la libertad de elegir a los clientes, si bien se aseguraba de obtener de ellas fotografías desnudas para en un momento dado poder coaccionarlas con difundir las fotografías en caso de que surgieran desavenencias".

Para prostituirlas, el 'modus operandi' tendía a repetirse: "Las recoge en el punto de encuentro que se determine el día del servicio y una vez recogidas, las lleva primeramente a una vivienda vacía de muebles, dejando claro que allí no vive nadie pero sí tiene una cama y un armario con ropa donde las chicas se cambian y beben alcohol para animarse y luego son trasladadas al punto de encuentro con el cliente". "Si posteriormente quieren tener sexo con él, esta vivienda sería el siguiente punto".

Junto a Barreto, Hernández y López, el juez procesa además a otras tres personas como "posibles clientes que mantuvieron encuentros sexuales a cambio de dinero con chicas menores de edad": Antonio Dascenzo, Domingo Hernández Tarajano y Emilio Cabrera Caballero. Más allá de lo ocurrido en el chalé con el fundador de LOPESAN, el auto relata 12 episodios en los que distintas menores fueron prostituidas, hasta el punto de que se enumeran 12 víctimas distintas.

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