El asesino de la bombona de butano: "Sí, le apuñalé yo, aunque no me acuerdo"
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Dos sesiones de juicio

El asesino de la bombona de butano: "Sí, le apuñalé yo, aunque no me acuerdo"

Se celebra estos días en la Audiencia Provincial de Alicante el juicio contra un joven sueco que acuchilló hasta la muerte a la pareja de su madre en Torrevieja

Foto: Foto: iStock.
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Se han celebrado dos sesiones de juicio y, salvo en su declaración, el acusado, forrado de tatuajes, ha estado durmiendo el resto del tiempo. La actitud llama la atención, como si le importase un bledo lo que ocurre. “No es que le dé igual”, desmiente su abogado, Alfredo Arrien, "el problema es que padece un trastorno psicológico no determinado. En mi opinión, se trata de una esquizofrenia paranoide con arrebatos de violencia. Durante la vista oral, está tan medicado, que es incapaz de mantenerse despierto".

Su declaración pivotó sobre tres ejes: su fuerte dependencia de las drogas, su enfermedad mental, y, por último, la falta de memoria

Lo cierto es que su declaración pivotó sobre tres ejes, su enorme dependencia de las drogas desde los 14 años, "hablamos entre otras de cocaína, marihuana y metanfetaminas", enumera Arrien; en segundo lugar, su enfermedad mental, "relata que en 2017 tuvo otro brote salvaje de violencia y lo tuvieron que ingresar en un psiquiátrico", y, por último, la falta de memoria. El acusado ha reconocido los hechos, pero asegura no guardar en su memoria un solo recuerdo de la noche del crimen. "Si mi madre dice que salte la valla, cogí una bombona de butano, la estrellé contra la cristalera del salón, entré por el agujero cuchillo en mano gritando que les iba a matar a los dos y a continuación apuñalé a la víctima, así será, no lo pongo en duda, pero no me acuerdo de absolutamente nada". En el 'podcast' que acompaña la noticia os cuento qué ocurrió la madrugada del 12 de enero de 2020 en Torrevieja con los sonidos reales de entonces: las llamadas a emergencias, a la Guardia Civil, las testificales, etc.

El acusado sí reconoció durante la instrucción que estaba enfadado con la pareja de su madre: "Él la maltrataba y yo no iba a tolerarlo. Estaba muy cabreado". Sin embargo, esta afirmación no tiene ningún respaldo probatorio. No hay denuncias por malos tratos y la mujer jamás ha reconocido que la víctima la pegase. Entonces, ¿cuál sería el móvil del crimen? La Guardia Civil cree que el asesino acudía con frecuencia al chalé donde vivía la pareja para pedir dinero a su madre y que la víctima se hartó de sufragar los vicios del joven. La decisión le habría enfadado y de ahí el estallido de violencia. Una violencia que le ha acompañado a lo largo de su vida, incluso cuando vivía en Suecia y en Noruega. En 1996 ya fue condenado a 45 días de prisión por violar las leyes de tráfico. Después le siguieron tres meses por agresión, cinco meses por robo, dos años por nuevos delitos contra la seguridad vial, otros tres años por robo con violencia y violación de las leyes sobre estupefacientes y así hasta sumar más de 13 años entre 1996 y 2017.

Alfredo Arrien: "Creo que esa noche sufrió un brote psicótico. Por eso voy a pedir su absolución y que ingrese en un psiquiátrico"

"Las drogas han estado presentes a lo largo de toda su vida", relata Alfredo Aren. "Hablamos de un toxicómano que no paró de drogarse durante los siete días anteriores al crimen y que encima tiene una patología mental de base que se ha agravado por ese consumo. Yo creo que esa noche sufrió una desconexión de la realidad, tuvo un brote psicótico, y por eso voy a pedir su absolución y que ingrese en un psiquiátrico el tiempo que sea necesario. Necesita tratamiento, más que un castigo". Será un jurado popular quien finalmente decida si existen esos problemas mentales o cometió el crimen sabiendo lo que hacía.

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