Génova declara en rebeldía a las dos mujeres en quienes más confió su líder
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El partido está roto en dos

Génova declara en rebeldía a las dos mujeres en quienes más confió su líder

La dirección nacional respira por la herida abierta por Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo, que no dejan de desafiar a Casado. La dirección nacional ve la mano de Miguel Ángel Rodríguez detrás de todas las afrentas

Foto: Ayuso, junto a Álvarez de Toledo. (EFE/Alejandro García)
Ayuso, junto a Álvarez de Toledo. (EFE/Alejandro García)

La distancia entre los dos bandos que existen en el PP empieza a ser indisimulable. Lo reconocen los propios dirigentes nacionales, que están viendo en Isabel Díaz Ayuso y su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, el epicentro de la actitud rebelde contra la dirección nacional que encabeza Pablo Casado. Lo último ha sido la publicación del libro de Cayetana Álvarez de Toledo, un ejemplar que ya han leído en Génova y donde la exportavoz en el Congreso, a la que el presidente fulminó en agosto de 2020 por varias acciones de indisciplina, como calificar de error la marcha del Rey emérito de España, arremete con dureza contra quienes confiaron en ella. En la sede nacional, creen que todos estos ataques tienen una misma relación: la Puerta del Sol.

Ni un mes y medio ha pasado de la convención nacional de Valencia y el PP no consigue solucionar las cuitas internas. A Casado se le han declarado en rebeldía dos de las mujeres por quienes apostó cuando asumió la presidencia del partido. A Cayetana Álvarez de Toledo, pese a las críticas internas, le entregó la portavocía parlamentaria, y a Ayuso, la candidatura a la presidencia madrileña. Hoy, señalan fuentes de Génova, ambas están unidas por una actitud de insumisión hacia los postulados de la dirección nacional. Más que una acción concertada, añaden, entienden que Álvarez de Toledo se ha sumado al bando de críticos que cuestiona de manera sistemática las decisiones de Casado y que no admite las directrices que el secretario general, Teodoro García Egea, o su sucesora en el Congreso, Cuca Gamarra, imparten.

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE/Enric Fontcuberta)

La mano negra de Miguel Ángel Rodríguez sobrevuela en todo momento esta actitud rebelde de Álvarez de Toledo. Desde Génova señalan, incluso, que a Álvarez de Toledo se la está espoleando desde Sol para que ejerza de punta de lanza contra Casado y su secretario general. Recuerdan estas fuentes que en el entorno de la ex portavoz parlamentaria continúa estando un equipo de aznaristas que marcan relativa distancia con la dirección del grupo parlamentario. Citan los casos de los diputados Gabriel Elorriaga, Carlos Aragonés y Pilar Marcos. También se menciona el nombre de Alfredo Timermans, que dejó la asesoría del grupo en el Congreso para ser viceconsejero de Empleo con Javier Fernández-Lasquetty.

Desde el equipo de colaboradores de Ayuso, responden a la dirección nacional que "se equivocan" si están viendo una actitud concertada contra Casado entre Miguel Ángel Rodríguez y Álvarez de Toledo. Jefe de gabinete de Ayuso y diputada díscola se conocen desde hace años, admiten, pero descartan mantener contacto en la actualidad. Sí que hay afinidad con la presidenta, pero de ahí a espolear sus declaraciones hay un abismo, añaden.

Foto: El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea. (EFE/J.J. Guillén)

El malestar en la cúpula del PP con Álvarez de Toledo es máximo. Casado ha roto toda comunicación con ella y se siente especialmente dolido con el hecho de hacer públicas en su libro conversaciones privadas. Pero no quieren confrontar. De hecho, fuentes de la dirección nacional se negaban este martes a explicar si se iba a abrir un expediente sancionador a la diputada por Barcelona. Las dos entrevistas, en 'El Mundo' y esRadio, podrían ser constitutivas de una falta grave estipulada en el Reglamento del Régimen Disciplinario y de Garantías del PP. En ese documento, se recoge que "cualquier manifestación pública oral o escrita en los medios de comunicación que suponga descrédito, menosprecio o descalificación de cualquier afiliado al partido" implica una infracción de este tipo. Álvarez de Toledo acusó a García Egea de hacer 'bullying' y ha hablado de supuesto "material incriminatorio" manejado por Génova contra Ayuso. Una sanción grave es castigada con la suspensión de militancia de uno a cuatro años. Decidirá el Comité de Derechos y Garantías, que preside Andrea Levy.

Pero el PP no quiere abrir expediente a Álvarez de Toledo, al menos de momento. Las mismas fuentes enfriaban este martes esta posibilidad que, decían, se decidiría a nivel interno. Lo que sí ha abierto el grupo parlamentario es un procedimiento sancionador por el voto en blanco de su diputada en la elección de los miembros del Tribunal Constitucional. Ella misma ha admitido que se saltó la disciplina y, por tanto, se enfrenta a una sanción económica que podría llegar hasta los 700 euros. El PP ya ha multado en el pasado a diputados díscolos, como Celia Villalobos, que en 2005 rompió la unidad y votó a favor del matrimonio homosexual. Los reglamentos internos de los populares sí permiten el voto en conciencia. Fue el caso de Antonio Gutiérrez, Lourdes Méndez, Javier Puente, Eva Durán y José Eugenio Azpiroz con la reforma de la ley del aborto. Durán se posicionó en contra y sus cuatro compañeros no acudieron ese día al pleno. Jesús Posada, respaldó en 2018 la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos, pero admitió que lo hizo "por error" y no se le sancionó.

Foto: Díaz Ayuso y Pablo Casado. (EFE/Javier Lizón) Opinión

El grupo parlamentario del PP, en general, cierra filas en torno a Casado. Hay pocos críticos entre la bancada popular. Censuran, por tanto, la actitud de Álvarez de Toledo y le piden que deje el acta. Ella, en declaraciones a El Confidencial, se remite a las últimas páginas de su libro, donde asegura que mantendrá el escaño hasta el final de legislatura. Afirman en Génova que la amplia mayoría de los diputados del PP "no habla" con la exportavoz y que solo mantiene su acta "para seguir cobrando". Es vicepresidenta de la Comisión de Hacienda y asiste puntualmente a la misma.

El enésimo encontronazo con Casado

El de su libro ha sido el último de un largo recorrido de encontronazos entre Casado y Álvarez de Toledo. De hecho, en el mes de febrero, el PP cambió las normas de funcionamiento de los grupos parlamentarios para frenar a los diputados díscolos. Fue la propia portavoz, Cuca Gamarra, quien en una reunión telemática con diputados y senadores comunicó que se iba a trasponer toda la normativa interna para recoger "algunas situaciones no contempladas hasta ahora" relativas a actitudes, iniciativas o preguntas de los parlamentarios. Esa modificación se hizo precisamente por Álvarez de Toledo, que en una entrevista en 'El Mundo' aseguró que "Casado ha defraudado las esperanzas depositadas en él".

Foto: Isabel Díaz Ayuso, en 'El hormiguero'. (Atresmedia) Opinión

Antes, Álvarez de Toledo había calificado de error la salida del Rey emérito de España, una declaración que era claramente contraria a la defensa de la dirección del PP hacia la figura de Juan Carlos I. La exportavoz también torpedeó la estrategia de Génova para desgastar al Gobierno por el caso Delcy y en una sesión de control, en lugar de cuestionar a Carmen Calvo por ello, prefirió ir por otra senda y acusar de "terrorista" al padre de Pablo Iglesias. Tuvo que abrir una colecta para reunir los 15.730 euros que costaba el recurso ante el Tribunal Constitucional. Tampoco gustó en Génova, y eso fue el motivo final de su destitución como portavoz, abrir la vía a un "Gobierno de concentración" entre PSOE y PP. Álvarez de Toledo también ha tenido polémicas con barones del PP, como Alberto Núñez Feijóo, que llegó a afirmar que "basta ya de este tipo de espectáculos parlamentarios", o Alfonso Alonso, hoy fuera de la política, a quien calificó de "antinacionalista acérrimo".

La actitud de Cayetana Álvarez de Toledo, tanto en su libro como en sus declaraciones en público, es, para la dirección nacional del PP, el mejor ejemplo de que Casado y García Egea tomaron la decisión acertada cesándola como portavoz en el Congreso.

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