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Los menores ganan la carrera de la vacunación a los adultos jóvenes
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CAMPAÑA DE VACUNACIÓN CONTRA EL COVID

Los menores ganan la carrera de la vacunación a los adultos jóvenes

Aproximadamente, el 80% de los veinteañeros y treintañeros tiene al menos una dosis, frente al 86,2% del colectivo que va de los 12 a los 19 años. La EMA debate si autorizar los sueros para chavales menores de 12 años

Foto: Una adolescente se hace una foto tras vacunarse. (EFE/Manuel Lorenzo)
Una adolescente se hace una foto tras vacunarse. (EFE/Manuel Lorenzo)

La exitosa campaña de vacunación contra el covid en España esconde algún pero. El objetivo de alcanzar el 90% de la población mayor de 12 años con la pauta completa está a punto de lograrse, pero parece muy difícil, por no decir imposible, que puedan rebasar ese umbral los veinteañeros y treintañeros. Los adultos jóvenes, aunque con una importante tasa —alrededor del 80% al menos tiene una dosis—, se han quedado rezagados y han visto cómo les han superado los chavales de entre 12 y 19 años, con una media del 86,2%. Porcentaje, por cierto, que en cuatro comunidades supera la cifra mágica del 90%, según los informes del Ministerio de Sanidad. La razón, sostienen los especialistas, es muy simple: la implicación de los padres. Mientras, en el horizonte comienza a dibujarse otro reto, la posibilidad de ampliar la campaña a los menores de 12 una vez las autoridades sanitarias den luz verde al uso de los fármacos en esas edades.

“Están bajo la influencia o dependen de lo que decidan sus padres”, recuerda para explicar las cifras Ángel Hernández Merino, miembro del comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría y coincide en el diagnóstico Ana Rivas, jefa del Servicio de Vigilancia Epidemiológica de Ceuta. El 94,3% de los niños de entre 12 y 19 años de la ciudad autónoma cuentan con al menos una dosis, el porcentaje de cobertura para esta franja de edad más alto de toda España sólo por detrás de Asturias (94,8%).

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ya advirtió a mediados del pasado mes de septiembre que el ritmo de administración de pinchazos en el colectivo de los 20 a los 39 años flaqueaba. Y dos meses más tarde, los adultos jóvenes no han sido capaces de darle la vuelta a las cifras. Las diferencias en las ratios entre este grupo y el inmediatamente más joven es de más de 10 puntos en algunas regiones, como en la mencionada Asturias, donde el 79,6% de los treintañeros tienen al menos una dosis, dato que sube a un 84,4% para los veinteañeros, y que roza el 95% en el caso de los menores.

Tampoco hay que olvidar, según los especialistas, que en términos generales y no solo en el caso del covid, en España, “la vacunación infantil siempre ha sido un tipo de intervención sanitaria muy bien acogida. El grado de confianza de los padres es muy alto y es lo que les ha empujado a llevar a sus hijos a vacunarse. Sin embargo, las personas jóvenes no tienen conciencia del riesgo de las enfermedades contra las que habitualmente vacunamos. Nadie ha visto un sarampión, los estragos de la polio, de la difteria… Y es uno de los riesgos que puede correr esta generación, la falta de prevención en un futuro”, apunta Hernández Merino.

En el caso ceutí, precisa Rivas, también han jugado un papel importante los esfuerzos ímprobos de la Consejería de Sanidad y otras entidades en acciones de comunicación y para la promoción de la salud. “Hemos contado con la ayuda de la AD Ceuta [el equipo de fútbol de la ciudad], de protección civil, de la Policía, de la Casa de la Juventud, además de empresas y otras entidades”. Con acciones generales y específicas para los más jóvenes, la ciudad, según explica la responsable del Servicio de Vigilancia Epidemiológica, ha invertido una importante cantidad de recursos humanos y económicos para que la campaña de vacunación llegase a todos y cada uno de sus ciudadanos.

El incentivo del selfi

Ceuta comenzó a vacunar a los chavales que tienen entre 12 y 19 años a comienzos del pasado mes de julio. Su pequeño tamaño, factor que también ha jugado a favor de la vecina Melilla, le ha permitido a lo largo de toda la campaña administrar las dosis que iban llegando de una forma rápida y ágil. Pero para ese colectivo que se estrenaba al poco de despedirse de las clases y cuando la quinta ola empezaba a disparar los contagios y la incidencia en toda España, la consejería de Sanidad ideó una campaña específica: ‘El superhéroe inmune’, cuya clave fundamental era animar a que los menores se sacasen un selfi vacunándose y compartiesen la imagen en las redes sociales para así concienciar y sumar a amigos y conocidos.

Foto: Imagen: Irene Gamella.

Pero no fue esta la única iniciativa, para la campaña ‘Vacunarte joven’ contaron con la colaboración de la 'influencer' Blanca Hernández, natural de Ceuta y con más de 700.000 seguidores en TikTok, y en ‘Vacunarse es de guapos’ participó otra figura muy popular en la ciudad, Fran Guerra, míster Mundo Ceuta 2021, y uno de los trabajadores inmersos en la campaña. También los jugadores del equipo de fútbol pusieron su granito de arena. Acciones que gracias a la popularidad de sus protagonistas en las redes sociales permitieron que llegasen a multitud de personas, explica Rivas cuando se le pregunta la clave del éxito que se esconde tras haber logrado más de un 94% de cobertura entre los menores.

Mientras, la unidad móvil de vacunación de la que dispone Ceuta sigue recorriendo las calles de la ciudad para intentar exprimir aún más los datos y los expertos sanitarios hacen cábalas sobre el siguiente paso. “A lo mejor, lo próximo será vacunar a los menores de 12 años, o poner la tercera dosis a los que van de los 65 a los 70. Estas son las dos ideas que están encima de la mesa, que se están valorando ahora mismo”, relata Rivas.

Qué pasará con los menores de 12

Precisamente, la posibilidad de ampliar la campaña de vacunación para que los menores de 12 años reciban alguno de los fármacos contra el covid es el gran reto inmediato al que se va a enfrentar España. Está previsto que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) tome una decisión, a finales de noviembre o principios de diciembre como muy tarde, sobre la idoneidad de administrar el suero de Pfizer a este colectivo. Pero las preguntas ante este escenario se multiplican y los expertos disienten.

Foto: Foto: EFE.

Para Hernández Merino lo primero que hay que tener en cuenta es que estamos en una situación de incertidumbre, ante una enfermedad de la que sólo se conoce una parte y cuya incidencia va a condicionar el futuro próximo. “No sabemos muy bien por donde va a ir y eso justifica que un país tome una decisión y otro, otra. Es algo que puede resultar chocante, pero no lo es porque todavía no sabemos exactamente a qué nos enfrentamos o qué sorpresas nos puede tener preparadas”, defiende.

Si finalmente la EMA da luz verde, y todo hace indicar que así será, los escenarios son múltiples y las premisas a las que atenerse, también. En primer lugar, lo que debe esperarse de la vacunación, ilustra Hernández Merino, es un beneficio para los propios niños. Limitar el impacto de la enfermedad en ellos, porque, aunque de forma mayoritaria la sufran de un modo leve, “hay un coste en vida y salud importante si consideramos los datos de forma absoluta. En España han fallecido varias docenas de niños de forma directa o indirecta por el covid y ha habido 177 ingresos en UCI. Los niños que desarrollan la enfermedad grave son muy pocos si comparamos los datos con los adultos, pero son víctimas y son casos que hay que evitar”.

El segundo objetivo, contribuir a reducir la transmisión comunitaria. El pediatra remarca que sobre este segundo aspecto “no se sabe con absoluta certeza si la vacunación infantil ayudaría en alguna medida. Quizá lo haga un poco o mucho, pero en este caso el beneficio sería de toda la población en su conjunto, de los adultos vacunados y no vacunados”.

Foto: Foto: Reuters/Kacper Pempel.

Otra de las variables que está encima de la mesa es alcanzar un nivel suficiente de inmunidad de grupo para controlar la transmisión del virus. Los menores de 12 años suponen aproximadamente un 10% de la población total, y si a este dato se le suma el 10-15% que constituye los no vacunados, supone que una de cada cinco personas no está inmunizada. “Es difícil alcanzar un nivel de bloqueo suficiente dejando a un 20 o 25% de la población sin vacunar, en este supuesto la vacunación infantil podría ser importante”, concede el experto.

Pero todo ello, añade, podría depender del nivel de transmisión. Si un país se encuentra en fase favorable, como en estos momentos España, el argumento de administrar los sueros a los más pequeños para reducir la transmisión y alcanzar un mayor nivel de inmunidad de grupo, perdería fuerza.

Y la última razón que desgrana Hernández Merino a favor de la vacunación en menores apunta a la importancia de la actividad escolar y al objetivo de garantizar la presencialidad en las escuelas de todos los niños. El cierre de aulas “puede tener unos costes en salud y bienestar para toda su vida. Es un impacto difícil de medir pero que atenta contra los objetivos de equidad y el impacto es especialmente negativo en las familias con una situación socioeconómica más desfavorable”.

Foto: Foto: EFE.

Pero en contra, uno de los argumentos que esgrime el experto son los posibles efectos secundarios. “En los adolescentes entre 15 y 20 años, varones, se ha visto un efecto adverso, casis de miocarditis, y aunque la mayoría de ellos se han resuelto, existe un margen de incertidumbre sobre la evolución futura y hay que tenerlo en cuenta. Las dosis de Pfizer para menores tienen un tercio de las destinadas a adolescentes. Esto podría aliviar el riesgo de efectos adversos, pero es algo que hay que estudiar”, ilustra.

Diferentes escenarios

Los especialistas de la Ponencia de Vacunas, órgano dependiente del Ministerio de Sanidad y en el que están representadas todas las comunidades además de otras entidades, deberán tener en cuenta todos estos factores a la hora de acordar su decisión final. Un dictamen que podría optar por uno de estos tres escenarios: “no vacunar a ningún niño y confiar en que la evolución sea favorable, seguro que algún país opta por esta opción, vacunar a todos los niños entre 5 y 12 años con sus pros y contras, o sólo administrar la vacuna a los de mayor riesgo. Niños con enfermedades neurológicas, inmunodeprimidos, con cáncer o dolencias crónicas”.

Independientemente de la opción por la que opte España, el especialista de lo que está convencido es que no podrá demorar mucho su decisión final. Si la EMA decide a finales de noviembre, el ministerio debería pronunciarse en un par de semanas. “No se puede demorar porque hay que comprar las vacunas y luego distribuirlas. Son nuevas y todo eso lleva un tiempo”, zanja.

La exitosa campaña de vacunación contra el covid en España esconde algún pero. El objetivo de alcanzar el 90% de la población mayor de 12 años con la pauta completa está a punto de lograrse, pero parece muy difícil, por no decir imposible, que puedan rebasar ese umbral los veinteañeros y treintañeros. Los adultos jóvenes, aunque con una importante tasa —alrededor del 80% al menos tiene una dosis—, se han quedado rezagados y han visto cómo les han superado los chavales de entre 12 y 19 años, con una media del 86,2%. Porcentaje, por cierto, que en cuatro comunidades supera la cifra mágica del 90%, según los informes del Ministerio de Sanidad. La razón, sostienen los especialistas, es muy simple: la implicación de los padres. Mientras, en el horizonte comienza a dibujarse otro reto, la posibilidad de ampliar la campaña a los menores de 12 una vez las autoridades sanitarias den luz verde al uso de los fármacos en esas edades.

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