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PSOE y Podemos silencian a sus diputados díscolos en la votación de Arnaldo para el TC
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El voto será secreto y telemático

PSOE y Podemos silencian a sus diputados díscolos en la votación de Arnaldo para el TC

Los partidos del Gobierno ordenan disciplina de voto para salvar la renovación del órgano judicial pese al rechazo interno generado por la elección del candidato del PP. Un pacto de silencio que contrasta con la guerra por la reforma laboral

Foto: El candidato Enrique Arnaldo, en el Congreso. (EFE/Chema Moya)
El candidato Enrique Arnaldo, en el Congreso. (EFE/Chema Moya)
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El bipartidismo, con la colaboración de Unidas Podemos, pretende sacar adelante la renovación parcial del Tribunal Constitucional en completa soledad y no sin críticas internas. En plena polémica por el caso Arnaldo, el candidato del PP, que ha compatibilizado su trabajo en dos universidades cuando la ley lo prohíbe expresamente, las direcciones de los tres grupos parlamentarios se afanan por controlar a sus diputados díscolos, que los hay porque no están de acuerdo con la designación del jurista en la terna. La elección será por votación secreta, lo que abre la puerta a que se rompa la disciplina de partido y se registren votos nulos. El diputado socialista vasco Odón Elorza ha sido apartado como portavoz de su grupo tras denunciar lo escandaloso de la nominación de Arnaldo. “Es una indignidad para la institución y para el propio Congreso que lo tendrá que votar”, aseguró. Las direcciones de PSOE y Unidas Podemos temen ahora nuevos disidentes que empañen el pacto por el TC. Hay orden interna de cierre de filas.

Enrique Arnaldo simultaneó su cátedra de Derecho Constitucional y su trabajo como profesor en activo de la Universidad Rey Juan Carlos con su labor de docente en el centro Cardenal Cisneros, una institución privada de Madrid adscrita a la Universidad Complutense. Esta situación infringe la ley universitaria, que estableció en 2007 que un funcionario docente de un centro público no podía impartir clases al mismo tiempo en uno privado. Pero PSOE y PP han decidido ponerse de perfil ante esta situación y el próximo jueves llevarán al pleno del Congreso la elección del jurista como miembro del TC. Hay una especie de pacto de silencio para que nada empañe el momento.

Foto: El candidato Enrique Arnaldo, en el Congreso. (EFE/Chema Moya)

La renovación de los cuatro magistrados del Constitucional requiere una mayoría cualificada de tres quintos de la Cámara. Necesitan 210 diputados y la suma de los escaños del PSOE y PP es de 209, sin contar con los dos representantes de Navarra Suma. Pero en los apoyos también participará Unidas Podemos, cuyo voto favorable garantiza que la elección vaya a salir adelante. La votación, por tanto, no corre peligro, pero una parte importante de la Cámara ha decidido que no participará, deslegitimando en parte el proceso, y en ese grupo hay algunos socios preferentes de la coalición: ERC, Ciudadanos, PNV, EH Bildu y Más País. Vox tampoco estará en ese momento en el hemiciclo.

La inclusión de Unidas Podemos en el acuerdo, para salvar la renovación del alto tribunal, no significa que la formación esté asumiendo un rol subsidiario como socio minoritario del Ejecutivo o que la relación entre los dos partidos gubernamentales pase por su mejor momento. Durante las últimas semanas, se han reproducido los conflictos y cada formación ha tratado de marcar perfil propio. Las desavenencias por la reforma laboral dan buena cuenta de ello, y este mismo lunes volvían a saltar las costuras del Gobierno de coalición con la oposición de los morados a la ley de Sanidad sobre equidad, universalidad y cohesión aprobada en el Consejo de Ministros.

Foto: El candidato Enrique Arnaldo antes de comparecer ante la Comisión Consultiva de Nombramientos del Congreso de los Diputados la pasada semana. (EFE/Chema Moya)

Para los morados, se trata de un incumplimiento del programa de gobierno, al no asegurar que se revierta la "privatización" sanitaria con la derogación de la Ley 15/97 impulsada por el primer Ejecutivo de José María Aznar. Desde Sanidad, ponen en entredicho estas afirmaciones porque la ley "establece como fórmula de gestión preferente la gestión pública directa". Al mismo tiempo, tratan de aplacar los ataques de sus socios recordando que la normativa es “de todo el Gobierno” tras pasar por el Consejo de Ministros en primera vuelta. En esta ocasión, UP tragará.

El verso suelto se llama Odón Elorza

En el PSOE, quien ha alzado la voz en las últimas horas contra el nombramiento de Arnaldo para el TC es Odón Elorza, que defiende que este modelo de elección no es el adecuado y se ampara en la ponencia que salió del 40º Congreso Federal del PSOE, celebrado hace menos de un mes. El grupo parlamentario socialista ha decidido que el diputado vasco, que sí interrogó a Arnaldo en su paso por la comisión de Justicia, no esté en el pleno del jueves y que sea su compañero Francisco Aranda, portavoz del ramo, el encargado. Elorza insistió la semana pasada en Radio Euskadi en que Arnaldo “no debería” ser candidato porque “es una indignidad para la institución y para el propio Congreso que lo tendrá que votar”. Y este martes, en la SER, ha calificado el nombramiento de Arnaldo como un "trágala" para los partidos de conforman la coalición. "Muchos votaremos con una pinza en la nariz", ha añadido, confirmando el ambiente que se vive en las filas de su partido.

El exalcalde de San Sebastián no es, en efecto, el único del PSOE que piensa así, pero la dirección se ha esforzado por apretar las filas del grupo y “controlar” la votación, explica un miembro del mismo. “¿Preocupación? Cero. Pero si se mueve alguien, va a ser testimonial”, añade. Otro miembro de la Comisión Ejecutiva Federal añade que en la reunión de este lunes ni siquiera se trató el asunto. “Ponemos por delante el cumplir con la Constitución y renovar los órganos; el quién es una decisión del PP”, señala un portavoz oficial. "No hay caso", intentan zanjar desde la dirección del grupo socialista, poniendo en duda que Elorza traspase la línea de romper la disciplina de voto. "Hay ocasiones en las que no eres libre para decir todo lo que piensas. Entonces resultas impreciso y contradictorio", ha escrito este martes el diputado socialista en Twitter.

En Unidas Podemos, también admiten a regañadientes el nombre de Arnaldo y van a votar con la nariz tapada. Fuentes de la formación morada afirman que “en este momento es mejor cambiar el sistema de elección y caminar hacia una mayoría alternativa al PP”. Ese giro no llegará hasta julio del próximo año, cuando el Congreso y el CGPJ tendrán que nombrar a otros cuatro jueces. Es ahí cuando la izquierda tendría mayoría y es a ese momento al que mira UP. Los morados tampoco descartan algún voto díscolo este jueves y también han apretado las filas. “Nos horripila el perfil de Arnaldo, pero lo importante es cumplir con la Constitución y que se renueven los órganos secuestrados precisamente por el PP”, añaden.

Desde la dirección del grupo confederal, reconocen que "hay riesgos" en la votación de este jueves y que alguno de sus diputados se desmarque no avalando a los candidatos propuestos. La metodología de la votación, secreta, lo hace todavía más incontrolable. Durante las últimas horas, se han realizado gestiones para que esto no ocurra, y los resultados hacen que estas mismas fuentes de la dirección se muestren optimistas. Un diputado morado muestra resignación sobre este nombramiento, al tiempo que defiende por encima de todo la prioridad de cumplir con los acuerdos, "incluso los que no nos gustan". "Respetaremos lo que ya dijimos en la Comisión de Nombramientos", concluye.

Foto: Sede del Tribunal Constitucional. (EFE)

El margen de PSOE y PP para sacar adelante los nombramientos, junto a Unidas Podemos, es suficiente como para que la votación no encalle aunque los críticos no apoyasen algunos de los nombres. Sin embargo, la renovación quedaría deslegitimada y el pacto entre las direcciones de los partidos cuestionado dentro de sus propias filas. El diputado de Compromís, Joan Baldoví, llamaba la atención sobre el hecho de que, frente a los 11,8 millones de votantes representados por PSOE y PP, otros 11,6 millones, los correspondientes al resto de formaciones de la Cámara, "no estaremos representados en este acuerdo infame". Consciente de las divisiones internas, apelaba a los diputados socialistas para que "tengan la suficiencia decencia para no votar a este candidato", en referencia a Arnaldo.

El Gobierno está visiblemente molesto con la elección de este magistrado, sobre todo a raíz de las irregularidades que habría cometido y están saliendo a la luz, pero no abortará su nombramiento. Este lunes, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, descargaba en el PP toda la responsabilidad por tratarse de un candidato suyo. "Si hay grupos que lo único que pueden ofrecer es esto, quizá la pregunta debería ser para esas formaciones políticas", argumentó a la pregunta de si seguían considerando a Arnaldo como el más idóneo para ocupar el cargo.

Foto: Tribunal Constitucional. Opinión

"No nos podemos hacer cargo de los nombramientos que proponen otros grupos políticos", esquivó Rodríguez, a pesar de que los cuatro nuevos magistrados cuyos nombramientos están previstos que ratifique este jueves el pleno del Congreso fueron pactados entre el Gobierno y el principal grupo de la oposición. Desde el Ejecutivo, justifican el acuerdo y los nombramientos, incluido el de Arnaldo, porque "lo importante es dar cumplimiento al mandato de las leyes, que es renovar los órganos". Eso sí, señalan que "cada grupo ha de hacerse cargo de las propuestas que hace. Nosotros desde el Gobierno lo que pedimos es cumplir el mandato constitucional".

La votación para elegir a los futuros miembros del TC será secreta y completamente telemática

La votación para elegir a los futuros miembros del TC será secreta y completamente telemática. Los diputados que deseen participar en ella tendrán que teclear en el registro informático habilitado el nombre del candidato o candidatos que apoyen, como si hicieran lo propio escribiendo en un papel y depositándolo en una urna. Se podrán teclear uno, dos, tres o cuatro nombres para el TC. O ninguno. En el pleno, también se elegirá a los seis miembros del Tribunal de Cuentas y a los dos del Defensor del Pueblo. Finalmente, solo se leerá el número de apoyos que obtenga cada candidato y únicamente los letrados de la Cámara podrán conocer qué nombre ha tecleado cada diputado. Fuentes de la Mesa vaticinan un proceso “peculiar”, con votos nulos y con un baile de cifras en torno a los candidatos propuestos que evidenciará la división que existe en torno al nombre de Arnaldo. El mínimo para ser elegido es de 210 apoyos. PSOE, PP y Unidas Podemos suman 245, sin contar con el escaño de Alberto Rodríguez, que todavía no ha sido sustituido.

Ciudadanos ha intentado mover ficha y ha planteado a los grupos parlamentarios que rechacen la votación y que, por tanto, las candidaturas propuestas decaigan. El portavoz naranja, Edmundo Bal, envió este lunes una carta a sus colegas solicitándoles que voten en contra de los nombres propuestos en este “reparto político”, ya que se “vulnera el espíritu constitucional”. La formación plantea abrir un proceso meritocrático en que los planteamientos partidistas queden al margen. La renovación del TC pasará el trámite del Congreso, aunque con voces internas críticas y empañada por el rechazo del resto de la Cámara.

El bipartidismo, con la colaboración de Unidas Podemos, pretende sacar adelante la renovación parcial del Tribunal Constitucional en completa soledad y no sin críticas internas. En plena polémica por el caso Arnaldo, el candidato del PP, que ha compatibilizado su trabajo en dos universidades cuando la ley lo prohíbe expresamente, las direcciones de los tres grupos parlamentarios se afanan por controlar a sus diputados díscolos, que los hay porque no están de acuerdo con la designación del jurista en la terna. La elección será por votación secreta, lo que abre la puerta a que se rompa la disciplina de partido y se registren votos nulos. El diputado socialista vasco Odón Elorza ha sido apartado como portavoz de su grupo tras denunciar lo escandaloso de la nominación de Arnaldo. “Es una indignidad para la institución y para el propio Congreso que lo tendrá que votar”, aseguró. Las direcciones de PSOE y Unidas Podemos temen ahora nuevos disidentes que empañen el pacto por el TC. Hay orden interna de cierre de filas.

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