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La España vacía de ministros: el 80% de las provincias no aparecen en sus agendas
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¿DÓNDE VAN A HACERSE LA FOTO?

La España vacía de ministros: el 80% de las provincias no aparecen en sus agendas

El análisis de la agenda del Gobierno que publica la Moncloa permite comprobar cuáles son las zonas más olvidadas por los dos últimos ejecutivos

Foto: Imagen: Irene de Pablo.
Imagen: Irene de Pablo.

La última vez que un miembro del Gobierno pisó Ourense, el coronavirus todavía no había entrado en España. Fue en diciembre de 2019, cuando José Guirao, entonces ministro de Cultura y Deporte, inauguró la nueva sede de la Biblioteca Pública del Estado con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. La actual ministra de Transportes, Raquel Sánchez, tenía previsto volver a la región en octubre de este año a bordo del nuevo AVE pero, por motivos de agenda, aplazó su viaje.

Otra provincia gallega, Lugo, se cuela entre las zonas menos visitadas. La última vez fue en enero de este año, pero en todo 2020 Moncloa no registró un evento allí, según se extrae de la información que Presidencia publica en su página web. Aunque en las agendas de la Moncloa no está todo sino solo aquello que el Gobierno quiere comunicar, el análisis de los más de 20.000 actos registrados desde 2016 permite comprobar cuáles son las zonas más olvidadas por los dos últimos ejecutivos, el de Pedro Sánchez y, antes, el de Mariano Rajoy.

La mitad de toda la actividad gubernamental se desarrolla en una sola provincia: Madrid. Y si no se tienen en cuenta los actos en el extranjero, principalmente las cumbres europeas que ya han vuelto a la presencialidad, o las apariciones telemáticas, la proporción se eleva al 66%: dos de cada tres eventos de la agenda nacional. No se incluyen las veces que los miembros del Gobierno acuden al Congreso o al Senado ni la participación en entrevistas en radio o televisión, lo cual elevaría más aún la presencia madrileña. Barcelona le sigue muy de lejos, con menos de un 4% de los actos. Y solo Sevilla, Valencia, Cantabria, Cádiz, Málaga, Baleares, Las Palmas y Valladolid superan el 1% del reparto de actos que Moncloa refleja en su agenda oficial.

El resto, hasta 42 provincias (un 80% del total) acaparan menos del 1% de los actos cada una. Y la suma de todas alcanzaría el 17%. Girona, Lugo, Ourense, Teruel y Ceuta se sitúan a la cola de este reparto de presencia.

Aunque la distribución de los viajes guarda cierta consonancia con la población de cada provincia, destaca el caso de Cantabria. En cerca de seis años se han desarrollado hasta 228 eventos allí, lo que sitúa a la provincia entre las más visitadas por miembros del Gobierno, mientras que por población se coloca justo en la mitad de la tabla.

El Partido Regionalista Cántabro (PRC) es considerado un socio preferente para Sánchez y los ministros ven la comunidad como una de sus favoritas para desplazarse. De hecho, Moncloa eligió Santander como sede de la conferencia 'Diálogos sobre el Futuro del Trabajo', que contó con la presencia del presidente y de Yolanda Díaz. Girona, con casi 200.000 habitantes más que Cantabria, figura solo 10 veces. Si se tiene en cuenta el número de habitantes, tampoco salen mal paradas Cuenca, Soria, Segovia o Guadalajara, todas cercanas a Madrid. Los lugares con menos actos por habitante, además de Girona, son Lugo, Ourense, Pontevedra, Tarragona, Lleida, Alicante, Castellón, Jaén y Granada.

Foto: EC Diseño.

Además de para reunirse con representantes autonómicos o locales, que es lo más habitual, muchos de los viajes a las distintas provincias españolas tienen por objeto inaugurar o vigilar alguna obra. Pero también visitar desastres, como los estragos de grandes riadas, incendios, la contaminación en el Mar Menor o, más recientemente, la trágica erupción del volcán de la Palma, que ha supuesto un incremento notable en los viajes de los miembros del Consejo de Ministros a la provincia de Santa Cruz de Tenerife durante el último mes. Sánchez ya ha ido seis veces, por ejemplo, y en el horizonte está programada una Conferencia de Presidentes a final de año en la isla.

El reparto no varía mucho según quién esté al mando en Moncloa, aunque desde que llegó el PSOE la proporción de eventos en Madrid es ligeramente superior. Con Rajoy, el número de actos en el centro representaban un 64% sobre el total de aquellos celebrados en territorio nacional, mientras que con Sánchez, en su primera etapa gobernando en solitario, esta cifra ascendió al 67% y con el Gobierno de coalición la proporción es similar.

La pandemia altera la comparativa, ya que desde mediados de marzo de 2020 hasta prácticamente julio se paralizaron los viajes. Durante ese periodo, sin embargo, los eventos en Madrid continuaron y comenzaron a ser habituales los actos telemáticos. Estos últimos, pese a la mejora de la situación sanitaria, siguen estando a la orden del día, según los datos recopilados hasta mediados de octubre.

La actividad gubernamental que cuida especialmente Madrid contrasta con el plan de Sánchez de descentralizar organismos y la vida política de la capital. El Gobierno, a través de Moncloa y el Ministerio de Política Territorial, está trabajando en un proyecto para, aprovechando los fondos europeos, llevar a provincias de la España vaciada organismos de nueva creación y algunos departamentos ya existentes. Es un plan de país a largo plazo que, de momento, no tiene su plasmación en la agenda pública del presidente y sus ministros.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibe a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d). (EFE)

También la forma que tiene cada Gobierno de comunicar los eventos hace que sea complicado comparar unas legislaturas con otras. Al final, la información depende de la estrategia de Moncloa para destacar determinados eventos y ministros. Es importante mencionar que es la Secretaría de Estado de Comunicación, cuyo actual titular desde julio es Francesc Vallés, quien decide la agenda del Gobierno. Este departamento depende directamente del presidente.

Para reducir el efecto de distorsión que ocasiona hacer comparativas según el número de actos, el gráfico anterior muestra el número de días que al menos un miembro del Gobierno participó en uno o más actos, según la ubicación. O sea, dónde viajan los ministros, independientemente de la cantidad de cosas que hagan en cada sitio. Prácticamente todos los días hay algo en Madrid, incluidos sábados y domingos. El parón de marzo de 2020 dejó un hueco en la presencia tanto en el extranjero como en otros puntos de España, pero no cambió el patrón de la región madrileña.

Septiembre dispara los actos de los ministros

El Gobierno ha comenzado el curso político con una actividad pública frenética. El servicio de seguridad de Presidencia del Gobierno, que es quien recibe la agenda prevista del presidente, ha tenido semanas con mucha actividad a la vuelta del verano. La orden del gabinete es multiplicar la presencia del jefe del Ejecutivo, que pise más la calle y convertirlo en un personaje más cercano. Un ejemplo: se han hecho paseos públicos por localidades donde ha habido actos oficiales. Así ocurrió con motivo de la visita de Sánchez a las localidades afectadas por los incendios en Navalacruz (Ávila) o en la última cumbre hispano-lusa de Trujillo. No es algo novedoso, no obstante. Rajoy ya lo hizo en campañas electorales y llegó a ser objeto de una agresión por parte de un menor mientras paseaba por Pontevedra en diciembre de 2015.

El objeto de esta política de comunicación no es otro que engrasar la maquinaria de cara al maratón electoral de 2023. Con municipales y autonómicas, primero, y generales, después, a la vista, Moncloa y Ferraz se están coordinando para impulsar la imagen de un presidente que se juega su reelección y que ahora cuenta con una competidora por su izquierda, Yolanda Díaz. A los actos oficiales de Moncloa hay que añadir los del PSOE, una agenda que Ferraz está empezando a rellenar los fines de semana con actos del presidente y varios ministros. Ya ha estado en Ponferrada o Mérida. El modo preelectoral ya está activado.

Es importante mencionar que el PSOE suele ser escrupuloso a la hora de separar actos oficiales del Gobierno y del partido en campañas electorales en cuanto a la utilización de recursos públicos se refiere. De esta forma, Ferraz llegó a alquilar jets privados para los desplazamientos del presidente a provincias para participar en mítines y no ser criticado por un uso electoralista del Falcon oficial.

Sánchez viaja más que Rajoy

Si nos centramos en los presidentes, las diferencias entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez son significativas. La presencia del socialista en actos institucionales es mayor que en el caso del 'popular'. En total, y a pesar de la pandemia, el actual presidente ha estado 135 días en el extranjero mientras que para Mariano Rajoy figuran 76. Pero las cifras en bruto no son comparables ya que el periodo analizado es distinto en cada caso. Teniendo en cuenta el total de días que gobernó cada uno y eliminando los tres meses en los que la pandemia lo paró todo, la diferencia se reduce. Rajoy pasó en el extranjero 0,8 días de cada 10 mientras que Sánchez lo hizo 1,2 de cada 10: un 38% más que su predecesor.

También Sánchez se ha movido más fuera de Madrid, hasta en 479 veces de los 716 días con algún acto institucional de su Gobierno. Rajoy solo salió a otras provincias en 47 ocasiones de los 384 días con alguna actividad en su agenda.

En este punto es importante mencionar que Sánchez sí que está utilizando el helicóptero oficial Super Puma del 402 Escuadrón del Ejército del Aire para sus desplazamientos más cercanos. Es un aparato que, además, facilita la labor de sus servicios de seguridad y garantiza que los viajes se realicen de una forma más rápida. Rajoy no se subió a él en sus siete años en Moncloa y eso complicaba la logística para sus desplazamientos, tanto a los alrededores de Madrid como a la base aérea de Torrejón de Ardoz, desde donde despegan los aviones oficiales. Llegar a la pista suponía atravesar desde Moncloa toda la capital.

También las diferencias entre lo que Moncloa adjudica a cada ministro son reseñables. Durante el tiempo en el que Máxim Huerta fue ministro de Cultura y Deporte, siete días, solo le dio tiempo a hacer un acto institucional: el de su dimisión.

Aunque hacía unos días, todavía en el cargo, había acudido representando a su cartera a un partido de Roland Garrós, ese acto no apareció en las agendas de comunicación, algo que no es extraño ya que —como explicamos más adelante— en estas informaciones no aparece toda la actividad ministerial, sino la que quiere comunicar cada gabinete.

En cualquier caso, Huerta ha sido el ministro más efímero de la Democracia y, por tanto, el que menos actividad ha dejado para la historia en las agendas del Gobierno. Su predecesor en el cargo, Íñigo Méndez de Vigo, fue sin embargo el más prolijo en eventos de todo el Gobierno popular. Su nombre figura hasta en 742 ocasiones desde el 4 de enero de 2016 al 7 de junio de 2018, día en que se constituyó el nuevo gobierno tras la moción de censura que cambió de color el Congreso. Le siguen Isabel García Tejerina, exministra de Agricultura, y Rafael Catalá, exministro de Justicia, con 622 cada uno. Hay que descender al cuarto puesto para encontrar a Mariano Rajoy, con 567 actos institucionales en total.

Foto: Imagen: Irene de Pablo.

La estrategia de Sánchez es muy distinta. En los gobiernos que lidera, él supera a todos sus ministros en lo que a actividad institucional se refiere. Durante su primera legislatura se le atribuyen 776 actos al margen de la actividad parlamentaria y 893 en el caso de la coalición.

Después de Sánchez, la ministra con más movimiento de la coalición es Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación hasta julio de 2021. Las obligaciones de representatividad de su cartera requirieron su presencia en 879 ocasiones. Su predecesor en el gobierno puramente socialista, Josep Borrell, fue también el segundo ministro que más actos tuvo: 674.

Entre los que menos actividad han tenido de la coalición están, como es lógico, los que menos tiempo estuvieron en el cargo, aunque también Pablo Iglesias, de quien solo se anunciaron 49 actos durante su época como vicepresidente, menos incluso que su sucesora Ione Belarra, a pesar de que lleva menos tiempo en el cargo.

La foto que Moncloa quiere que veas

Como se ha indicado, las conclusiones de este análisis deben enmarcarse como el resultado de la estrategia de comunicación de Moncloa en cada caso. La web no recopila toda la actividad ministerial, sino aquellos eventos que considera más importantes. El repaso pormenorizado de cada uno de los actos que los distintos gobiernos han incluido en su agenda desde 2016 refleja también un cambio en la gestión: se comunican más actos desde que llegó Sánchez. ¿Hacen realmente más cosas sus ministros? Además de que los últimos gabinetes superan con creces en número al último de Rajoy, la información publicada no permite extraer una conclusión al respecto porque el estilo de comunicación es diferente. Sí son más comparables, en cambio, las actividades registradas dentro de cada uno de los gobiernos.

La exigencia de una mayor transparencia en las agendas de trabajo de los altos cargos no es un tema nuevo. En Civio llevan desde 2013 trabajando para que esta información se publique de la forma más completa y transparente posible. Ya en 2018, la entonces ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, anunció que el Gobierno haría públicas las agendas de los altos cargos del Estado "para ganar en transparencia". Pero tres años después, nada ha cambiado. El Portal de Transparencia dedica un apartado a las "agendas" de los altos cargos, pero cuando se accede al mismo solo hay una redirección a la página web de la Moncloa, donde ya existe esa información desde 2012.

Foto: Imagen: Laura Martín.

Pero además, lo que hasta ahora se publica deja fuera en ocasiones actos o reuniones que no se consideren institucionales. Descubrir placas, inaugurar una obra o plantar un olmo son algunos ejemplos del tipo de actividad que se refleja en los más de 20.000 actos analizados. Y aunque también aparecen reuniones con sindicatos, colegios de profesionales o dirigentes de las principales empresas del país, entre otros, esta información no está completa.

Según el criterio de Civio, las agendas de trabajo deben reflejar todas las reuniones salvo "excepciones muy acotadas en las que la publicación de esos encuentros pudiera vulnerar derechos fundamentales o referidas a la seguridad nacional". Para alcanzar un alto grado de transparencia, la información debería incluir fecha, lugar, nombres de los participantes, a quién representan, tema y principales puntos tratados, sobre qué normas pretenden influir, acta y minutas y documentos entregados. "La clave aquí no es quién participa en la reunión, sino cuál es su objetivo", remarcan en un documento de recomendaciones para la elaboración de estas agendas.

La fórmula que emplea Moncloa está lejos de este estándar: lo importante es quién hace qué. Y la atribución también es importante para entender los resultados. Desde que Sánchez está al frente del Gobierno, es más habitual que sea él quien figure como titular de los eventos. Así, aunque en muchos de sus viajes y actos va acompañado de otros ministros, dicho evento se encuadra como parte de la agenda del presidente. También pasa entre ministros que, aunque realicen algún acto con otro, se prioriza a aquel que tenga más relación con la temática.

Desde la Secretaría de Estado de Comunicación, departamento que se encarga de publicar la información analizada, se han limitado a explicar que la agenda de cada día "se elabora con las previsiones que envían los diferentes ministerios". Según explican a El Confidencial fuentes ministeriales, ese trabajo de coordinación se realiza a través de una aplicación interna en la que los gabinetes de comunicación de cada ministerio van rellenando su agenda a varios días vista.

También existe un grupo de WhatsApp con periodistas de cada departamento en el que la Secretaría de Comunicación comparte a última hora de la tarde la agenda del día siguiente para que todos comprueben que la información es correcta y propongan cambios si ha habido modificaciones de última hora. Además, cada semana hay una reunión de los directores de comunicación de todos los ministerios en la que, entre otras cosas, se discute la agenda.

Además, hay eventos imprevistos o de última hora que pueden quedar fuera por no estar planificados. Por ejemplo, no consta en la información analizada el último viaje del presidente a Ceuta en mayo a causa de la crisis migratoria con Marruecos.

Al margen de la web de la Moncloa, cada ministerio publica su propia agenda, pero tras revisar esa información, las diferencias no son insalvables. Y, en cualquier caso, lo que Moncloa no incluye es porque, según su punto de vista, es irrelevante.

Cómo se hizo esta información

El Confidencial ha extraído toda la información de la página web de la Moncloa donde aparece la agenda del Gobierno. Los datos empleados para el análisis comprenden desde enero de 2016 hasta el 17 de octubre de 2021. 

Para el análisis de la presencia en cada provincia no se ha tenido en cuenta las veces que han acudido al Congreso o al Senado o las entrevistas que han concedido. Con todo, son más de 20.000 los actos analizados.

Aunque no está todo, esta muestra permite analizar cuál es la presencia de los miembros del gobierno en cada territorio, teniendo siempre en cuenta cuál es el filtro de la información: el criterio de Moncloa.

En un 2% de los casos no se ha podido determinar la ubicación y en un 9,6% los eventos han sido telemáticos, por lo que no se han atribuido a ninguna provincia. Para reducir la distorsión que provoca analizar únicamente el número de actos, también se ha analizado el número de días que al menos algún miembro del gobierno estaba en alguna provincia.

La última vez que un miembro del Gobierno pisó Ourense, el coronavirus todavía no había entrado en España. Fue en diciembre de 2019, cuando José Guirao, entonces ministro de Cultura y Deporte, inauguró la nueva sede de la Biblioteca Pública del Estado con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. La actual ministra de Transportes, Raquel Sánchez, tenía previsto volver a la región en octubre de este año a bordo del nuevo AVE pero, por motivos de agenda, aplazó su viaje.

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