Siete años y un mes de cárcel para el segundo kamikaze de Madrid por homicidio doloso
  1. España
el 8 de diciembre de 2019

Siete años y un mes de cárcel para el segundo kamikaze de Madrid por homicidio doloso

Hoy se iniciaba el juicio, pero, antes de comenzar, las partes han llegado a un acuerdo. A pesar de ir borracho, sabía lo que hacía. Consecuencia: siete años y un mes de cárcel

Foto: Equipos de emergencias acuden al lugar del accidente en la A-5. (Emergencias 112)
Equipos de emergencias acuden al lugar del accidente en la A-5. (Emergencias 112)

Este miércoles empezaba en la Audiencia Provincial de Madrid el segundo juicio contra un conductor kamikaze. Pablo C., el kamikaze de Móstoles. Mató a un joven al circular borracho y drogado en sentido contrario el 8 diciembre de 2019. Aquella mañana sembró de terror la carretera de Extremadura. Suena el teléfono de Emergencias: “Mire, voy circulando por la nacional V, kilómetro 23, sentido Badajoz, y se me acaba de cruzar uno que va en sentido contrario que va en dirección Madrid”. Se encienden las alarmas ante la situación de riesgo. Es el primer aviso. Son las 6.09 del 8 de diciembre de 2019.

OPERADOR SALA: ¿En qué puedo ayudarle? Emergencias.

INTERLOCUTOR: Sí, buenas noches, mire, estoy muy nervioso.

O: Dígame.

I: Estoy muy nervioso, casi me mata un coche ahora, en la nacional V.

O: ¿En la A-5?

I: Ha venido un kamikaze de frente y casi nos mata.

O: Pero ¿ha colisionado contra él?

I: No, no, no.

O: Iba en sentido contrario, ¿no?

I: Sí, sí dirección Madrid. Delante de mí iba un Passat y otro coche y menos mal que me ha hecho señales y nos hemos liado hacer los tres coches zigzags y casi nos matamos.

O: ¿Necesita asistencia sanitaria?

I: No. Lo que quiero es que lo paren.

O: Vale, vamos a alertar a los servicios de emergencias.

I: Por favor. A ver si puede ser rapidísimo. Yo me he parado para tranquilizarme un poco porque nos hemos podido matar.

Nueva llamada a Emergencias: “Hola, buenas noches, mire, llamaba porque voy camino de Móstoles a Navalcarnero y va un coche en dirección prohibida. Si pueden ponedlo en los carteles avisando, por favor, porque no me le he llevado yo de puñetero milagro, y el tío en vez de dar la vuelta sigue hacia adelante”. Finalmente, se produce lo inevitable. “Lo he esquivado en el último momento, pero el que venía detrás se lo ha comido de lleno”.

Foto: Equipos de emergencias acuden al lugar del accidente en la A-5. (Emergencias 112)

En el impacto fallece Javier que acababa de dejar a su mujer en la estación de tren para que fuera a trabajar y en ese momento volvía a casa a cuidar de su hija de pocos años. Sobrevive el culpable del siniestro vial, Pablo. Cuando le hacen los test preceptivos, da positivo en alcohol: 1,03 mg de alcohol por litro de aire aspirado en la primera prueba y 1,04 mg en la segunda. También da positivo en cocaína y cannabis.

Este miércoles debería haber comenzado el juicio contra Pablo. La acusación quería un homicidio doloso, lo mismo que en el caso del kamikaze de la M-50, y la defensa decía que se trataba de un homicidio imprudente. Antes del arranque de la sesión, las partes, con la aprobación y visto bueno de la familia de la víctima y del acusado, han llegado a un acuerdo. Ha triunfado la tesis del homicidio doloso.

El acusado reconoce que iba en sentido contrario y que se cruzó con varios coches que le advirtieron, pero que no hizo caso y siguió hacia delante asumiendo el enorme riesgo en que colocaba al resto de conductores, incluso causando la muerte. La pena, además de los siete años y un día de prisión, contempla que deberá realizar 50 días de trabajo en beneficio de la comunidad. Pierde el carné de conducir y solo podrá recuperarlo dentro de 12 años, porque mientras tanto tiene una privación del derecho a conducir vehículos de motor.

Foto: El accidente que provocó el conductor kamikaze en la M-50. (Emergencias Madrid)

La vista oral llegaba justo después de que un jurado popular hubiese condenado a Kevin Cui, el kamikaze de la M-50, por matar a Víctor López en unas circunstancias casi idénticas. Este primero se trata de un veredicto insólito y pionero, ya que los miembros del jurado consideraron probado que, a pesar del alcohol, Kevin conducía con pericia y pudo imaginarse que habiendo bebido mermaba en sus capacidades al volante y podía matar a alguien.

También al conducir en dirección contraria. Hasta ahora, casi todos los siniestros viales con drogas o alcohol se trataban como homicidios imprudentes, pero en este caso se ha establecido que es doloso, por tanto, pasamos de una máxima de cuatro años a una de 15 años de prisión. Después ya entran en juego las atenuantes, que rebajan la condena, como la de reparación del daño (haber pagado) y, aunque resulte chocante e incomprensible, ir bebido también puede atenuar la pena.

“Ya era hora de que en España se empezase a castigar con más justicia las muertes en las carreteras provocadas por conductores bebidos y/o drogados”, apunta la abogada del despacho Royo & Becerro & Peñafort, experta en siniestros viales, que ha representado a las dos familias de las víctimas en los dos casos de los kamikazes. “Todo el que va borracho y/o drogado al volante sabe que se expone a un riesgo, es de cajón, y también que pone en peligro la vida de los demás. Beber merma las capacidades y la posibilidad de reacción ante un imprevisto. No hace falta ser un kamikaze e ir en dirección contraria. A ver si los jueces de instrucción empiezan a entenderlo, porque nuestras carreteras son una sangría y, si lo piensas, da miedo hasta conducir con lo que hay ahí fuera”.

Móstoles Audiencia Provincial de Madrid
El redactor recomienda