Nosotros, los Kutayni (III)

El clan sirio dirige siete empresas en Madrid y ofreció trabajo a detenidos yihadistas

La Policía analiza sus relaciones societarias en las que aparece un vínculo con un fugado del 11-M o uno de los narcos españoles más buscados. También remesas por medio mundo por el método de la 'hawala'

Ilustración de Fares Kutayni
Reportaje Alejandro Requeijo
Formato EC Diseño

La investigación en torno al clan de los Kutayni supone adentrarse en un laberinto de negocios y transferencias internacionales opacas. En las pesquisas sobre sus relaciones societarias aparece un narcotraficante o un huido de los atentados del 11-M. Esta familia de origen sirio asentada desde hace décadas en España está acusada de financiar el yihadismo y la Policía tiene constancia de que han ofrecido trabajo a varios detenidos por terrorismo. Controlan una prolija estructura que empezó con una pastelería en los 90 y ya cuenta con empresas de construcción y transporte, gestión inmobiliaria o una carnicería en la misma Mezquita Central de Madrid desde la que ejercían su influencia.

La Policía Nacional vincula a los Kutayni —emparentados con el que fuera durante décadas presidente de la Comisión Islámica de España, Riay Tatary— con un individuo en Francia detenido con 24.000 euros en metálico. Se llama Mustafa Halfawi, alias Abu Marim, y era de la confianza de la familia. En el momento de la detención portaba también una documentación falsa que guio a las autoridades hasta este controvertido clan, acusado de usar correos humanos para introducir dinero en Siria, entre otras actividades.

El Maksoud reconoció su relación con Said Berraj, uno de los terroristas huidos de la matanza de Atocha

Halfawi, Abu Marim, figura como administrador solidario de una empresa en Madrid junto a un individuo llamado Mohamedeid Abd El Maksoud Assad. Según los informes policiales a los que ha tenido acceso El Confidencial, esta persona fue detenida en 2004 y luego puesta en libertad en el marco de la investigación por los atentados de Atocha. Según consta en el sumario del 11-M desvelado en su día por este periódico, El Maksoud reconoció su relación con Said Berraj, uno de los terroristas huidos de la matanza.

Relató al juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, que en ocasiones le había pedido consejo religioso —El Maksoud había ejercido durante un tiempo de imán en varias localidades madrileñas—. También admitió haber tenido contacto con Serhane ben Abdelmajid Fakhet, ‘El Tunecino’, uno de los terroristas que se suicidó en el piso de Leganés tras los atentados que causaron la muerte a 192 personas.

Las siete empresas de los Kutayni

Las siete empresas de los Kutayni

Esta no es la única relación controvertida de la familia. Alva Gestión Patrimonial es un negocio ubicado en la calle Cervantes de Majadahonda. Creada en 2014, la administra uno de los hijos de la familia, quien sustituyó en el cargo a un empresario llamado Vicente Lamarca Sánchez. Fue incluido entre los 10 fugitivos más buscados por las autoridades españolas. Acabó detenido en Venezuela en 2017. Se había fugado mientras disfrutaba de un permiso penitenciario tras un primer arresto por liderar una organización dedicada a introducir cocaína en España. Todavía figura como único accionista de la empresa que gestionan los Kutayni.

La familia controla al menos siete sociedades repartidas entre las localidades madrileñas de Fuente el Saz del Jarama, Majadahonda, Velilla de San Antonio y Algete. Muy cerca de uno de estos negocios celebraron en 2018 una fiesta en honor a uno de los suyos que había permanecido 10 años preso en Siria por terrorismo. El evento, que estuvo discretamente vigilado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, contó como invitado de honor con el exjefe de Al Qaeda en España, Abu Dahdah, según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial.

Fares Kutayni, el patriarca del clan, empezó el emporio en 1995 con una panadería llamada Al Hilal

En el entramado empresarial está presente Fares Kutayni, el patriarca del clan. Él empezó el emporio en 1995 con una panadería llamada Al Hilal. Su cuñado era Riay Tatary, el eterno presidente de la Comisión Islámica de España hasta su muerte en 2020 por covid. Fares tiene, además, un hermano, Manaf, al que los servicios secretos sirios ubican en la dirección de una facción de Al Qaeda en Idlib. La Policía cree que a él iban a parar parte de las ganancias del clan. Al menos dos hijos de Fares combinan el papel de administradores o apoderados de las empresas. Se trata de Human y Ammar.

Un tercero, Fady, tiene un negocio de alimentación en el número 5 de la calle Anastasio Herrero de Madrid. Es el lugar en el que se levanta la mezquita de Tetuán, una de las más importantes de España. Su padre llegó a ser tesorero de ese centro religioso en el que está también la oficina de la Unión de Comunidades Islámicas de España, corriente mayoritaria de la Comisión Islámica de España liderada por su tío Tatary, una fuente de subvenciones públicas.

La investigación a las finanzas del clan

La investigación a las finanzas del clan

Las dos firmas más importantes a juicio de la investigación son Emirtrucks y Transitaria Ibertrans Service SL. La primera se creó en 2010 para el transporte marítimo de pasajeros. La segunda, constituida un año después, se dedica a “actividades anexas al transporte terrestre”, según consta en el registro mercantil. La investigación de la Comisaría General de Información ha llevado a detectar que los Kutayni hicieron una oferta de trabajo para Transitaria a un individuo que fue detenido en 2004 en Irún por terrorismo yihadista.

En 2013 crearon Emirtrucks Trading para el “comercio al por menor de repuestos y accesorios de vehículos de motor”. La Policía llevó a cabo en junio de 2019 una operación contra este clan que se saldó con una decena de arrestos y se incautó numerosa documentación. Se les acusa de pertenencia a organización criminal, colaboración con organización terrorista, financiación del terrorismo, blanqueo de capitales, fraude fiscal, falsedad documental y promoción de la inmigración ilegal. Tenían una caja B en la que destinaban parte de cada una de sus operaciones empresariales.

También se les atribuye el empleo de una vía de transporte en la ruta Damasco-Hama-Idlib-Turquía desde abril de 2018. Según los expertos antiterroristas, este es un trayecto al que solo se puede acceder si se tiene contactos entre las facciones yihadistas. Otro de los métodos atribuidos a los Kutayni es la ‘hawala’, un fraude que consiste en el movimiento de sumas de dinero de forma opaca. Para ello, el clan usó los servicios de otro individuo identificado como Omar Hussein, alias ‘Abu Jan’.

Ilustración

Es un experto en operaciones comerciales con indicios de fraude fiscal y movimientos de dinero a través de países europeos burlando los mecanismos de prevención de blanqueo de capitales. Abu Jan tenía contacto con personas en Italia y hacía sus remesas por Western Union. Contaban con la colaboración de otra persona llamada Fahed Mizzawi, ‘Abu Ahmed’, quien montó desde Milán una red ‘hawala’. También usaba a su socio, Aziz Kalil, para derivar de forma encubierta envíos de material a Yemen y Siria (Idlib). Mandaban camiones en piezas. Otro socio de Mizzawi era Mohamad Hamadeh, quien le ayudaba a mandar dinero a Siria pasando por España, Bélgica, Italia y Turquía.

La investigación en torno a esta familia Siria ha estado coordinada por la Audiencia Nacional y se han cursado comisiones rogatorias internacionales a países como Canadá. Según los datos bancarios remitidos, el 8 de enero de 2019 una cuenta de la empresa Emirtrucks recibió desde el país norteamericano 120.687 euros procedentes de una empresa finlandesa. La tesis policial es que el paso de ese dinero por España era solo una forma de blanquear dinero.

Personas desde Líbano y Siria llamaron a Ammar Kutayni para que contactara con un individuo en Canadá y le mandase el dinero

Los investigados no debieron cumplir con el plan establecido a la hora de mover los fondos, según creen los investigadores. Personas desde el Líbano y Siria llamaron a Ammar Kutayni para que contactara con un individuo en Canadá y le mandase el dinero. El propio Ammar acudió a denunciar el tono de las llamadas a una comisaría de la Policía de Alcobendas, pero las fuerzas de seguridad creen que no contó todo lo que sabía. En ese momento, los Kutayni ignoraban que la Comisaría General de Información llevaba ya casi una década controlando sus movimientos y sus llamadas.

La investigación de la que viene informando El Confidencial desde hace días cuenta con 10 años de escuchas, vigilancias e informes bajo las diligencias 100/2011 que han dado pie a varias piezas separadas en la Audiencia Nacional. En 2011, un oficio de la Policía pedía la intervención de dos números de teléfono. Uno de ellos correspondía a Husam Kutayni y el otro a un individuo llamado Muhamed Galeb Kalaje. Este último no era un desconocido para las fuerzas de seguridad.

Nacido en 1961 en Siria, se le vinculaba ya hace 10 años con un entramado empresarial para canalizar fondos para grupos terroristas y vínculos con elementos radicales de Castellón. La familia Kutayni le dio trabajo en la empresa Transitaria Ibertrans. Tan solo hacía un año que Galeb Kalaje había cumplido su condena por ser el cerebro financiero de la célula yihadista desarticulada en 2001 en la llamada operación Dátil. Su jefe había sido Abu Dahdah, el invitado de honor a la fiesta de los Kutayni en una finca cercana a Algete con una centena de invitados.