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La advertencia del Gobierno que cabrea a sus aliados y complica la agenda legislativa
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NEGOCIACIONES ESTANCADAS

La advertencia del Gobierno que cabrea a sus aliados y complica la agenda legislativa

"No os lo podéis permitir". Esta, con algunas variaciones, es la frase que suelen decir los interlocutores del Gobierno a los aliados del Congreso para convencerlos de que deben apoyar el proyecto económico-social de Sánchez

Foto: El portavoz del PNV, Aitor Esteban, conversa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El portavoz del PNV, Aitor Esteban, conversa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El síntoma más claro de que las negociaciones del PSOE con su socio en el Gobierno y con sus aliados en el Congreso no van bien es la demora que arrastra ya el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado. Nadie duda de que el documento se presentará y de que es más que probable que salga aprobado, pero de lo que dudan casi todas las fuentes consultadas en el bloque parlamentario de la izquierda es del tiempo que se tardará y de las medidas que se pactarán. El comienzo de los tanteos, hace una semana, ha sido agridulce. Gusta a las fuentes el carácter político dado a la agenda legislativa, como demuestra que Félix Bolaños sea el ministro interlocutor y Rafael Simancas, su lugarteniente. Pero no gusta nada la actitud, que creen prepotente y algo chantajista.

"No os lo podéis permitir", dijo el ministro de Presidencia a uno de los negociadores la semana pasada, dentro de la gira de consultas iniciales que el Gobierno abrió con los grupos. La advertencia, que es como una muletilla, pues varias fuentes confirman que recibieron el mismo aviso, varía en su literalidad, pero no en la intención, y es esta: la batería de leyes y medidas sociales que quiere impulsar el Ejecutivo son de tanto calado, de tanta envergadura en el contexto actual, que no sacarlas adelante en las Cortes Generales es un desenlace que ningún progresista se puede permitir. "No os podéis quedar fuera; no se entendería". Es la afirmación similar que dijo Bolaños en una reunión diferente, apunta otra fuente.

Quién gana más; quién pierde más

Como sostiene una fuente parlamentaria acostumbrada a negociar con el grupo socialista, esa actitud es propia de quien "tiene la sartén por el mango". Es propia, puntualiza, de quien maneja los tiempos. Es el caso del PSOE, el partido de más peso en la coalición gubernamental. A pesar de condicionar los ritmos y los plazos, los socialistas, no obstante, tienen al lado a Yolanda Díaz, a Ione Belarra y a Nacho Álvarez, el secretario de Estado de Derechos Sociales, que redoblarán los esfuerzos durante los próximos días para lograr cesiones.

No es poco lo que se ha propuesto Unidas Podemos. Dos son los objetivos perentorios: una reforma fiscal que deje el impuesto de sociedades en el 15 por ciento y que avance en la progresividad, de modo que aporten más las fortunas más acaudaladas; y un acuerdo en materia de vivienda que permita reducir el precio de los alquileres en las zonas tensionadas, a imitación de lo que contempla la legislación catalana.

Foto: Pablo Echenique, portavoz en el Congreso de Unidas Podemos. (EFE)

Indican las fuentes que en el PSOE está o menos asentada la idea de que pueden hinchar los plazos porque el pacto terminará llegando. El portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, aseguró el martes pasado que "el Gobierno de coalición progresista se juega su razón de ser estos meses". No le falta razón, pero mientras los socialistas consideran que esta urgencia terminará por ablandar las posiciones de la formación de Díaz y de Belarra, los morados creen que serán los de Pedro Sánchez los que terminarán accediendo.

Cabe insistir en que la opción que barajan ambas partes es la misma. Es una solamente. Habrá acuerdo y el proyecto de los Presupuestos llegará al Congreso. El PSOE y Unidas Podemos se pondrán a negociar con los aliados parlamentarios para, primero, salvar las enmiendas a la totalidad que previsiblemente presentarán PP y Vox; segundo, para negociar enmiendas en el trámite de la Comisión y alcanzar un nivel de respaldo parejo al de las cuentas vigentes: en una horquilla de los 190 síes.

Habrá problemas

ERC y PNV son los aliados preferentes y están los dos mosqueados. Esquerra ha puesto mucha energía en cambiar el texto de memoria democrática y el de la ley audiovisual. Los nacionalistas vascos han dado señales estos días de que su ánimo es cada vez más susceptible. Esta semana, el portavoz, Aitor Esteban, publicó un hilo en su cuenta de Twitter para criticar el silencio y el olvido en los que el Gobierno ha dejado, por ejemplo, su propuesta para una normativa sobre secretos oficiales. Mucho trabajo tiene que hacer el Gobierno con ambas formaciones.

"El voto de Esquerra hay que sudarlo", afirmó el portavoz de los catalanes, Gabriel Rufián, hace dos semanas. El dirigente independentista está molesto porque no encuentra predisposición en los interlocutores socialistas. Sabe que es el aliado predilecto por pura aritmética y quiere ejercer influencia. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha comentado en público en más de una ocasión que al Gobierno hay que apretarle porque, si no, cae con demasiada facilidad en la complacencia.

Foto: La ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra. (EFE)

"Van un poco de 'sobraos", dice gráficamente una de las fuentes. Otra hace la siguiente reflexión: "El PSOE está abierto a negociarlo todo, eso no lo dudo. Pero, cuando les planteamos nuestras quejas, nuestras protestas, y avisamos de que, si no cambian el planteamiento, podríamos votar no, recurren a esa frase, la de 'no os lo podéis permitir'. No pueden ir así. Es cierto que el contexto es muy relevante, que estamos todos de acuerdo en que hay que dar una salida progresista a la crisis, pero no es verdad que no nos lo podamos permitir. Es el PSOE el que no se lo puede permitir".

Porque si no consigue Sánchez forjar una mayoría parlamentaria y muestra fragilidad, peligrarán los fondos, peligrará la recuperación y peligrará su propio estatus político. Es la conclusión del bloque de la investidura del presidente del Gobierno. Así que todo queda abierto.

El síntoma más claro de que las negociaciones del PSOE con su socio en el Gobierno y con sus aliados en el Congreso no van bien es la demora que arrastra ya el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado. Nadie duda de que el documento se presentará y de que es más que probable que salga aprobado, pero de lo que dudan casi todas las fuentes consultadas en el bloque parlamentario de la izquierda es del tiempo que se tardará y de las medidas que se pactarán. El comienzo de los tanteos, hace una semana, ha sido agridulce. Gusta a las fuentes el carácter político dado a la agenda legislativa, como demuestra que Félix Bolaños sea el ministro interlocutor y Rafael Simancas, su lugarteniente. Pero no gusta nada la actitud, que creen prepotente y algo chantajista.

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