La convención es el kilómetro cero: Casado presentará su plan de gobierno en un año
  1. España
DEBATE ABIERTO HASTA EL CONGRESO DEL PP

La convención es el kilómetro cero: Casado presentará su plan de gobierno en un año

Tras ocho meses de reflexión con la sociedad civil, que culminarán en la convención, el líder de los populares sumergirá todo el partido en otros 12 meses de debate interno para definir el programa que aplicará si gobierna

Foto: Casado y los barones del PP. (David Mudarra)
Casado y los barones del PP. (David Mudarra)

Primer apunte: quien piense que Pablo Casado desgranará su programa de gobierno en la convención del PP del próximo fin de semana se equivoca. Eso lo hará en el congreso nacional del partido, previsto para el otoño de 2022. Fuentes conocedoras de los trabajos preparatorios del cónclave de Valencia han informado a El Confidencial de que lo que hará el líder a partir del lunes que viene será el inicio de un amplio proceso de debate interno en el que la formación, a escalas autonómica, provincial y municipal, asumirá todo el protagonismo. El presidente de los populares se ha propuesto llegar al tramo decisivo de la legislatura con las siglas a toda máquina.

Segundo apunte: los cargos autonómicos de primer nivel no supieron hasta bien entrada la semana pasada qué tienen que hacer en Valencia. Pablo Casado ha tomado las riendas de la organización con un secretismo que ha llegado a molestar a algunas direcciones regionales, incapaces de concretar nada del programa a sus jefes hasta el domingo, cuando trascendió el documento. Es un plan ambicioso que comenzará este mismo lunes en Santiago de Compostela, en donde se juntarán Mariano Rajoy y el propio Casado para hablar del mercado. El itinerario de debates continuará por Madrid o Cartagena, entre otras capitales.

La verdad es que la mayoría de diputados y senadores no se enteraron del programa hasta su difusión. Fue entonces cuando comprobaron cuáles serían sus roles en la convención: simplemente asistir. Durante la semana pasada, se fue propagando el malestar entre los más susceptibles. "Si no supieron nada es porque no harán nada. Los que intervendrán lo supieron hace tiempo", enfatiza una fuente de la plana mayor.

Foto: El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)

Tercer apunte: tras unos meses que en Génova se han vivido con euforia gracias a unas encuestas electorales muy favorables, las fuentes del PP consultadas reconocen que el comienzo del otoño de 2021 ha traído un estancamiento, una especie de apelmazamiento del tirón de la marca. Explican dichas fuentes que es lógico el parón porque los sondeos en épocas alejadas del fervor de las papeletas y de las urnas son altamente "volubles". El círculo más cercano de Casado lleva tiempo pidiéndole que tome las encuestas demoscópicas con cautela. Aunque el crecimiento es indudable, en comparación con el resultado del 10-N, las ventajas más o menos amplias o estrechas conviene dejarlas en entredicho. La tendencia es firme; el resultado aún un enigma.

Organización y calendario

Pablo Casado comenzó a planificar la convención en febrero, después del batacazo de los comicios catalanes del 14. Discretamente, comenzó una serie de entrevistas con personalidades de la llamada 'sociedad civil'. Al mismo tiempo, reservó cada vez más huecos de su agenda a confeccionar en su despacho el cuerpo ideológico y la puesta en escena. Le motivó especialmente conocer que el presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, estaba haciendo lo mismo con el congreso federal de su partido, que tendrá lugar dos semanas después de la convención popular y en la misma ciudad.

El papel que ha jugado la Fundación Concordia y Libertad durante este tiempo ha sido primordial. La entidad que preside Adolfo Suárez Illana, que es la que ha tomado el relevo de lo que antes hacía FAES, ha estado detrás de muchos de los casi 50 actos celebrados desde marzo hasta la semana pasada. La rueda de eventos dedicados a engrosar el ideario del nuevo PP comenzó con jornadas sociales y sanitarias y culminó hace apenas seis días con otra sobre la economía circular. En todos estos seminarios, han intervenido representantes y exponentes de la CEOE, Fedea, Save the Children, Malas Madres o Cermi, y, por tanto, de colectivos como los de las personas dependientes, con discapacidad, empresarios o infancia. Se ha hablado de conciliación, de políticas sociales, del poder judicial, de los fondos europeos, de la financiación autonómica o de relaciones internacionales.

Han pasado las semanas y los meses, y lo que empezó como una ronda de contactos sin demasiado foco cobró un brillo imprevisto gracias a los resultados electorales del 4 de mayo en Madrid. A partir de entonces, la demoscopia deparó al PP numerosos datos positivos, y la alegría afloró. La expectación y el interés por reunirse con Pablo Casado se hicieron más notorios. Se fueron conociendo las fechas de la convención y la agenda previa, que quedará completada esta semana con mesas de debate en Galicia, Castilla y León, Andalucía o Madrid. Así, hasta Valencia. Serán los últimos coletazos del proyecto ideológico de Casado, que solicitó desde el minuto uno que fuera aperturista y cercano. El objetivo que se propuso fue la reunificación del centro derecha, lo que de alguna manera amenaza la supervivencia de Cs y la expansión de Vox.

Foto: Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

A medida que se ha ido acercando la fecha de la convención, sin embargo, se ha intensificado la susceptibilidad, en gran medida porque Casado decidió dar los últimos retoques personalmente. Desde su despacho en la séptima planta de Génova, se ha encargado de telefonear personalmente a los ponentes considerados estelares y a los mandatarios internacionales de los que quiere rodearse en Valencia. No acudirán todos los contactados, pero sí una buena parte. Al mismo tiempo, junto a un equipo muy reducido de asesores y dirigentes, ha ido armando el discurso de clausura. Este secretismo ha puesto de los nervios a más de uno. Un dirigente autonómico señalaba el pasado viernes a El Confidencial que solo pudo conocer el tiempo que debe emplear para su intervención y el momento del día en que ha de grabar un vídeo. Nada más.

Pero la convención es el principio

El gran acto de Valencia no es el final del camino, sino el inicio de un viaje que terminará en las elecciones generales, cuando las convoque Sánchez. El PP ha asumido que no habrá adelanto electoral, aunque tanto el líder como sus correligionarios no hagan más que exigir dimisiones, ceses y fecha de urnas. Esto obliga a rediseñar la agenda y la planificación. Del próximo fin de semana no debería salir un plan legislativo exhaustivo, ni mucho menos, porque la velocidad de los acontecimientos y la volatilidad de la política podrían disolverlo en unos pocos días.

placeholder La consejera andaluza Carmen Crespo, Juanma Moreno y Pablo Casado. (EFE)
La consejera andaluza Carmen Crespo, Juanma Moreno y Pablo Casado. (EFE)

Casado hará propuestas en Valencia, sin duda, y enseñará un armazón ideológico-legislativo, incluso medidas concretas nuevas. Pero no será un programa de un hipotético Gobierno. Ese trabajo compondrá la segunda parte de la renovación del PP. Si la actual intenta refrescar y remozar la ideología, la próxima definirá el proyecto gubernamental del partido.

Siempre conforme a la explicación de las fuentes, la confección de la convención se ha hecho junto a la sociedad civil, al lado de unos 400 ponentes en más de 40 jornadas de debate. Al lado, también, de personalidades con las que se ha visto Casado en privado. Lo que va a suceder a partir del lunes 4 de octubre es que Génova ultimará los congresos regionales del PP que quedan por celebrar, incluido el de Madrid. En este territorio, inevitablemente, se localizará una gran batalla, porque Isabel Díaz Ayuso aspira al control del partido y porque la dirección nacional quiere otra opción. Cuentan dirigentes del PP que la cúpula está cada día más a favor de modelos de bicefalia: una presidencia orgánica y una presidencia autonómica, o candidatura, encarnadas en dos personas.

Foto: Alberto Núñez Feijóo, Pablo Casado y Juanma Moreno. (EFE)

Es más que probable que el congreso del PP madrileño se haga cuando Génova desea, en puertas del verano de 2022. Para entonces habrán concluido los de La Rioja, Extremadura, Navarra o Cantabria, así como el de Aragón, que se prevé igualmente incierto y complejo. Mientras tanto, la dirección, bajo la mirada atenta de Casado, estará debatiendo internamente el vasto documento doctrinal que saldrá de la convención. Será un ambicioso debate interno, esta vez ya dentro de las sedes de la formación en cada demarcación autonómica, provincial y local, dirigido a forjar el proyecto que desplegará Casado si logra ser presidente del Gobierno a partir de 2023.

Así que la convención de Valencia es el kilómetro cero de un plan mucho más extenso que tendrá su hito en el congreso nacional del PP, previsto, en principio, para el otoño del año que viene. Dependerá de la fecha de las elecciones andaluzas, e incluso de las valencianas, que tocarían en abril del 23 a no ser que Ximo Puig las adelante. En cualquier caso, Casado quiere tener listo el nuevo Partido Popular para los comicios de mayo de ese mismo año, los autonómicos y municipales, y, sobre todo, para las generales.

Tendrá que sortear encuestas demoscópicas contradictorias, como se ha visto estas últimas semanas, cuando han coincidido la del CIS y otras de empresas privadas. La del Centro de Investigaciones Sociológicas, que preside José Félix Tezanos, apuntó a una caída de la marca popular; las otras preconfiguraron una situación de empate con el PSOE. Es lógica la disparidad cuando las elecciones ni se intuyen. Con todo, tras la convención, se esperan sondeos que catapulten el PP y a Casado. Mantener ese rumbo será el desafío. Para esquivar obstáculos y alcanzar una buena velocidad, el líder necesita el partido animado y unido, y qué mejor para ello que hacerlo partícipe de un programa de gobierno.

Pablo Casado Partido Popular (PP)
El redactor recomienda