La brecha entre la España rica, poblada y vaciada que decidirá las próximas elecciones
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La brecha entre la España rica, poblada y vaciada que decidirá las próximas elecciones

El país vive un momento de tensión territorial, y no es por Cataluña. La cumbre Moreno-Puig ha desatado un seísmo que supera siglas o ideologías. Habrá sacudida del mapa electoral si Teruel Existe se reproduce

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, del PP, y el de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. (EFE)
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, del PP, y el de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig. (EFE)

El movimiento que está viviendo España es inusualmente apolítico. Se está fraguando una reunión de bloques en torno a objetivos, y no alrededor de ideologías o de partidos, que nos conduce hacia un momento pragmático, alejado de las habituales discusiones en las dos grandes capitales. La cumbre esta semana de Valencia y Andalucía, de Ximo Puig y Moreno Bonilla, del PSOE y PP, para fijar objetivos comunes, es una de sus expresiones más vivas. "Con alianzas como esta diseñaremos una España más justa y mejor", aseguró Puig. "Es el embrión de la única España posible", subrayan en su equipo.

España se ha movido en los últimos años en una extraña dialéctica entre sus regiones ricas. Cataluña quería marcharse, Madrid se convertía en el foco por excelencia de las grandes empresas y las rebajas de impuestos y Euskadi miraba exclusivamente por sus intereses. Los equilibrios parlamentarios se jugaban en esos términos: los partidos nacionales necesitaban ayuda de los autonómicos para investiduras y presupuestos, de manera que todo se sustanciaba a partir de las negociaciones y tensiones entre los grandes entornos territoriales. La política española, así como las discusiones públicas, se agotaban en las peleas entre las regiones con más peso.

Mientras tanto, el resto de España vivía en una suerte de lugar secundario. Al menos hasta ahora, con dos focos que pugnan por romper definitivamente esas dinámicas. Una de ellas es la iniciativa de Valencia de articular un frente político común dentro de la España poblada, esa que podría considerarse una suerte de clase media territorial, y que aspira a nuclear a Valencia, Andalucía, Baleares, Murcia, y también Cataluña, en lo que podría llamarse el corredor mediterráneo político. La segunda es la iniciativa de los colectivos de la España vaciada de constituir una herramienta común para presentarse a futuras elecciones, siguiendo los pasos de Teruel Existe, que pretende vertebrar las aspiraciones de muchas provincias que se sienten completamente olvidadas.

Valencia: "Estamos haciendo españolismo"

La reunión del pasado martes entre Ximo Puig y Moreno Bonilla suscitó esperanzas y recelos. Suponía un frente común de dos territorios importantes, liderados por partidos políticos diferentes, que pone el acento en lograr un modelo de financiación nuevo para el 30% de la población española. Además, incluía conversaciones para optar mediante proyectos comunes a los fondos para la recuperación. Puig se había reunido anteriormente con Baleares y con Cataluña, con el mismo propósito, aunque en el segundo caso los acuerdos se limitaron a los fondos, sin alcanzar la financiación. La idea de Valencia de convertirse en el centro mediterráneo, de liderar la revuelta de una España distinta, estaba cobrando cuerpo. "Estamos haciendo españolismo", afirman fuentes del Gobierno valenciano, "porque estamos buscando un marco en el que todos nos encontremos cómodos. Es evidente que se ha producido una basculación de los espacios de poder en España, antes Cataluña y Madrid lo dirigían todo, pero con la autoexclusión catalana y la deriva madrileña, se abre un espacio diferente". Valencia aspira a liderarlo. “Y nos tendrán que escuchar, ya que seguiremos tejiendo complicidades en ese sentido".

Valencia es un lugar especialmente interesante para la política española, y no solo por sus propósitos de convertirse en motor, también en lo referido a las alianzas internas. Por una parte, desde sectores empresariales de la comunidad alaban "el pragmatismo de Puig, que ha sabido entender lo que Valencia necesita". Pero también los socios de izquierda del Botánic están alineados con las intenciones del barón socialista: "Las élites valencianas eran tradicionalmente reaccionarias, pero sus hijos han cobrado un perfil diferente, han percibido las oportunidades, y están volcadas en proyectos nuevos y más modernos. Además, poseen una perspectiva distinta en asuntos esenciales, como es la necesidad de la integración de las clases populares a sus proyectos, y la comprensión de que su papel, para ser realmente fuerte, pasa por la articulación con otros territorios".

Esa comprensión articulada de intereses distintos en una vía común, impulsada por las élites de la Comunidad valenciana, es la que permite asentar la visión de que, una vez que Madrid y Barcelona se han parado, el motor de España debe ser ocupado por otro lugar. Y el propósito exige repensar también la financiación.

Castilla y León: "No lo vamos a consentir"

Pero la cumbre entre Moreno y Puig ha generado una enorme desconfianza. Desde Génova y Ferraz ven con mucho recelo esta alianza girada hacia lo territorial en lugar de hacia la adscripción a unas siglas. Las direcciones de PP y PSOE no están contentas con esa actitud, que amenaza sus equilibrios internos. La ministra de Economía, Nadia Calviño, salió a subrayar que las autonomías no deberían impulsar bloques territoriales para presionar al Gobierno por la financiación. Otro barones regionales de ambos partidos han entendido la jugada de Puig y Moreno como una fórmula para que las comunidades pobladas salgan beneficiadas, no en detrimento de la España rica (de Madrid, Barcelona, País Vasco y Navarra), sino de la España despoblada. Javier Lambán, presidente de Aragón, aseguró: "El modelo de financiación que yo defiendo tiene más que ver con el modelo que defiende Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Extremadura o Asturias". Y anunció que en octubre se reunirán para fijar su propia postura común sobre el modelo de financiación autonómica. Frente a Moreno y Puig estarán Feijóo, Mañueco, Vara y Lambán.

Foto: El presidente de Aragón, Javier Lambán. (EFE)

En la Junta de Castilla y León son tajantes: "La financiación autonómica debe ser abordada por todos desde el diálogo multilateral en el seno de la Consejo de Política Fiscal y Financiera. No puede ser objeto de negociación bilateral a espaldas del conjunto de las comunidades. No lo vamos a admitir", subrayan en el equipo de Alfonso Fernández Mañueco. Su temor es que ese acuerdo nacional necesario pueda romperse "si el Gobierno de España prima a algunas comunidades para pagar favores parlamentarios". Desde el Gobierno de Aragón insisten en la misma línea: "No vamos a aceptar que ninguna comunidad negocie por separado, ni que se planteen fondos excepcionales que cubran el problema que ellos tienen en lugar de problemas generales. Este Gobierno no va a consentir cualquier tipo de tratamiento de favor ni de tratamiento por separado".

La iniciativa de Valencia y Andalucía, por tanto, es vista por muchos como un mero intento de comunidades con recursos de obtener más recursos a través de instrumentos de coalición temporales. Es decir, una nueva caída en los particularismos, que acabaría perjudicando de nuevo a las regiones más pobres. Las tres Españas, la rica, la poblada y la vaciada, estarían en un momento más de tensión, pero todavía más enredado. Pero hay un factor que complica aún más la ecuación, también en términos electorales.

Biden en Cuenca

Muchas ciudades pequeñas e intermedias españolas, como León, Albacete, Jaén, Soria o Gijón, se han convertido en una desalentadora mezcla de pensionistas, funcionarios, subcontratados de empresas dependientes del dinero público, empleados del sector servicios y establecimientos cerrados. Son territorios que se sienten relegados, presos de una decadencia que no tiene visos de revertirse. En ese malestar de fondo prendió Teruel Existe.

El pasado fin de semana se anunció en Prego (Cuenca) la creación de un instrumento político de la España Vaciada para concurrir a próximas citas electorales el paso lógico y esperado para extender iniciativas como las de Teruel Existe por buena parte de España. Tomas Guitarte, su diputado, califica la iniciativa como "un proceso de reconstrucción de España desde abajo". Los 70 colectivos que lo conforman, que tienen implantación en 28 provincias españolas, no desaparecerán bajo la nueva herramienta política ("vamos a mantener la movilización social"), porque la intención "no es centrarnos en aspectos puramente locales, sino dar respuestas globales a los problemas de España, fijando un proyecto en el que trabajar que promueva el desarrollo equilibrado".

La explicación de Guitarte es interesante en la medida en que resuenan ecos de otros ámbitos: "En España se decidió desarrollar polos como Madrid y Barcelona, con la convicción de que el crecimiento acabaría irradiando al conjunto del país. No ha sido así, lo que se ha conseguido es que se polarice aún más. A muchos territorios se nos ha dejado de lado, y se pensaba que llegaría el instante en que el impulso de las grandes ciudades nos acabaría beneficiando, pero eso nunca ha llegado. Por eso no solo proponemos medidas para los afectados, sino un modelo mejor para toda España". En realidad, las afirmaciones de Guitarte son la traslación, en términos territoriales, de aquellas de Biden en las que daba por finalizado el 'trickle-down economics', la economía del goteo: la creencia de que la prosperidad de arriba acabaría irradiando hacia el resto de la sociedad había demostrado no ser cierta, y había que cambiar el rumbo.

La idea de la España vaciada puede tener recorrido, en la medida en que se asienta en territorios que tienen la razonable sensación de que han sido abandonados, en la que crece la desconfianza en los partidos tradicionales, ya que "los problemas se han asumido a nivel teórico, pero se están quedando en meras palabras que no encuentran relación con las decisiones que se toman. Estamos en un momento de última oportunidad. Si no se aprovecha esta inversión extraordinaria que son los fondos, no saldremos de esta en 10 o 15 años". Esa sensación de urgencia puede impulsar a las nuevas formaciones de manera decidida.

El vuelco electoral

La encuesta de Imop-Insights para El Confidencial revela un aspecto en el que se repara poco, la importancia de la España vacía en las futuras elecciones. Como señalaba Ignacio Varela, puede ser una España de pocos habitantes, "pero repleta de escaños. Allí fue donde Sánchez aprovechó la división de la derecha para alzarse con la victoria y donde Casado puede estar construyendo las bases de la suya. Si el PP establece su hegemonía en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón y se fortalece aún más en Galicia y Andalucía, no se ve de qué forma podría el PSOE articular una mayoría electoral en el resto del país".

Foto: La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE) Opinión

Las encuestas señalan que la fortaleza creciente del PP deriva de un factor crucial, la absorción de los votos de Ciudadanos, algo que se da por descontado. Pero cabe recordar que el mejor momento electoral de la formación entonces liderada por Rivera tuvo lugar en la España vaciada: en 19 de esas provincias, Ciudadanos logró representación, estrenando escaño en 16 de ellas, en lo que fue un asalto a los grandes feudos del PP. Pero era cuando Ciudadanos tenía visos de convertirse en el partido recambio en la derecha. Ahora, con los de Inés Arrimadas en quiebra, todo indica que aquellos votos regresarán a su lugar de origen. O quizá no, porque el descontento puede encontrar una nueva canalización.

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la candidata de Cs al Congreso de los Diputados por Guadalajara, María Ángeles Rosado. (EFE)

De contar con cierto éxito, la iniciativa de la España vaciada supondría una sacudida en el mapa electoral. El momento que reflejan las encuestas otorga mucha importancia para decidir la suerte del futuro Gobierno a territorios interiores, como Aragón, Castilla-León o Castilla-La Mancha, algo de lo que es consciente Guitarte: "Siempre hemos sido decisivos, pero hasta ahora hemos regalado los escaños sin contrapartida alguna. Es momento de cambiar eso".

Si el descontento prende, el cambio electoral será importante. Dada la forma de reparto que fija nuestro sistema electoral, los partidos mayoritarios sufrirían un serio revés en zonas clave. Pondría en peligro al PP, dado que ya la absorción de los votos de Ciudadanos sería mucho menos relevante, y minaría al PSOE en territorios que han sido muy relevantes para lograr su mayoría.

En la Presidencia de Aragón señalan que esta probabilidad es baja, dado que estos movimientos, a los que califican de preocupantes, "son el producto de un romanticismo de los nietos de los emigrantes, que claman por la pretendida despoblación de la España rural, pero que no les mueve a ninguno de ellos a irse a vivir al pueblo de sus abuelos". Lo que está aflorando "es un cantonalismo populista que produce mucho ruido y pocas nueces. Todo lo que ocurre en Aragón depende de la cooperación entre nuestro Gobierno y el de España, y ha sucedido al margen de Teruel Existe, que no ha tenido ningún peso. Y si estos movimientos tuvieran algún éxito, solo añadirían confusión e inestabilidad a la ya inestable política española".

La España a la que no le importa Puigdemont

Esta doble tensión entre CCAA y dentro de ellas, señala que España se está reconfigurando, mucho más que desde los intereses vinculados a la ideología, y a las clases sociales, a partir de las aspiraciones territoriales. Aquí aparecen, convenientemente segmentadas, la España rica, la de clase media y la pobre, con intereses diferentes que no logran articularse en común. Puede ser una expresión más de los cantonalismos, de aspiraciones provinciales o regionales, de una nueva traducción del 'café para todos', pero existen otras posibilidades de construir una España diferente. La iniciativa de la España vaciada cuenta con algunos puntos a favor, en la medida en que la posición de debilidad que ocupan, que los lleva a una demanda de inclusión y no de separación, les obliga a buscar socios, a tejer proyectos en común con otras zonas. El propósito de Valencia es similar, en la medida en que aspira a articular un corredor del mediterráneo político que sólo puede existir conectando los puntos y no mediante el aislamiento. La posibilidad de que todo se quede en la mera pelea por los recursos es elevada, pero existe una ventana de oportunidad.

En segundo lugar, estas luchas entre CCAA revelan también un cansancio de la ideología, que las fórmulas en que se mueven la izquierda y la derecha actuales están perdiendo peso en favor de opciones pragmáticas, cuyas reivindicaciones tienen menos peso político y más económico. Esa España a la que le importa poco Puigdemont y mucho más las cosas de comer está elevando su voz.

El movimiento que está viviendo España es inusualmente apolítico. Se está fraguando una reunión de bloques en torno a objetivos, y no alrededor de ideologías o de partidos, que nos conduce hacia un momento pragmático, alejado de las habituales discusiones en las dos grandes capitales. La cumbre esta semana de Valencia y Andalucía, de Ximo Puig y Moreno Bonilla, del PSOE y PP, para fijar objetivos comunes, es una de sus expresiones más vivas. "Con alianzas como esta diseñaremos una España más justa y mejor", aseguró Puig. "Es el embrión de la única España posible", subrayan en su equipo.

Ximo Puig Teruel Existe Juanma Moreno
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