Urkullu quiere devolver Euskadi a 1839: resucitar los fueros para tratar de tú al Estado
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A vueltas con el autogobierno vasco

Urkullu quiere devolver Euskadi a 1839: resucitar los fueros para tratar de tú al Estado

El lehendakari desata las críticas al plantear una relación bilateral como la que supuestamente tenían las provincias vascongadas en el siglo XIX. El historiador Antonio Rivera tacha la propuesta de "rancio sabinismo"

Foto: El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)
El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)

Iñigo Urkullu se ha propuesto devolver el País Vasco al siglo XIX. En concreto, a 1839. La fecha no está escogida al azar, es el año en que el lehendakari ha situado la abolición de las Leyes de Fueros, aunque se trata de una imprecisión histórica. El presidente vasco considera que Euskadi, en aquel momento las provincias vascongadas, perdió una soberanía que hasta entonces le había permitido mantener una relación bilateral con el Estado. De ahí ese afán por viajar 182 años atrás. La propuesta, planteada este jueves desde la tribuna del Parlamento autonómico, en el marco del primer pleno de política general de la legislatura, ha sido denostada por historiadores —"rancio sabinismo"—, por su socio de gobierno, el PSE, y por la oposición, desde EH Bildu a PP+Cs.

Un día después de que Sánchez y Aragonès reunieran la mesa de diálogo para buscar una salida al conflicto en Cataluña, Urkullu se sacó un as de la manga. La reforma del Estatuto de Gernika y el futuro del autogobierno han vuelto al escenario de la política vasca tras casi dos años aparcado por la pandemia. La suya es una apuesta que bucea en la mitología del nacionalismo y que, vistas las reacciones, no parece que vaya a recabar muchos apoyos.

Foto: El lendakari, Iñigo Urkullu. (EFE)

Urkullu planteó crear un concierto político que, a semejanza del concierto económico, proporcione seguridad jurídica al autogobierno, además de reconocer la “realidad nacional” de la comunidad y que “asiente una relación bilateral con el Estado”. No es la primera vez que Urkullu utiliza el término, pero el que hiciese referencia expresa a que la nueva fórmula debería permitir la “reintegración foral plena”, es decir, “la derogación definitiva de las Leyes de abolición de los Fueros y retornar a la soberanía anterior a 1839”, obligó a desempolvar los libros de historia.

¿Qué pasó en 1839? Pues realmente todo lo contrario a lo planteado por Urkullu. Tras el Abrazo de Vergara, el tratado con el que se puso fin a la primera guerra carlista, “se llega a un acuerdo con el que precisamente se aprueba una ley de confirmación de los fueros”, explica el historiador Antonio Rivera. “Es más, en todas las localidades medidas [vascas] se celebraron grandes fiestas, se soltaron toros… Se celebró el final de una guerra que dio continuidad a los privilegios que tenían las provincias”, añade quien fue viceconsejero de Cultura en el Gobierno del socialista Patxi López.

Foto: Henri Parot (i), durante un juicio en la Audiencia Nacional.

Privilegios que pasaban por dejar en manos de los territorios la decisión de participar o no en las guerras que emprendiese el Rey y un pago de impuestos en función de los proyectos que decidiese poner en marcha el monarca. Sí es cierto que dos años más tarde, en 1841, cuando los moderados, a través de un golpe de Estado, desalojan del Gobierno a los liberales, se limitan parte de las prerrogativas de las tres provincias vascas. Sin embargo, en 1843, se vuelven a restituir. Y no es hasta 1876 cuando se aprueba la Ley de Abolición de los Fueros, enumera el especialista.

Pero más allá de la precisión histórica, Rivera, catedrático de la UPV, pone en duda y censura el intento de trasladar al siglo XXI un concepto de soberanía propio del XIX. Una premisa además contraria a las revoluciones liberales y a la construcción de las naciones modernas. “Es una 'boutade'. Urkullu entra directamente en la línea interpretativa más rancia del nacionalismo vasco, del sabinismo”, explica en referencia a la polémica figura de Sabino Arana y al intento de mitificar un pasado que no puede tener cabida en el presente. Y añade: “Es un disparate. Simplemente eran intermediarios que gobernaban en nombre del Rey ante la imposibilidad de este de llegar a la totalidad del territorio”.

Foto: Andoni Ortuzar. (EFE)

No obstante, y desde el punto de vista estricto del analista político, Rivera apunta a que la propuesta lanzada por Urkullu “es un argumento que no tiene la fuerza suficiente para tirar hacia adelante” en una nueva aventura soberanista. “Es un ten con ten, ¿en qué se puede traducir eso política o jurídicamente? Lo único que permite es ganar tiempo en el 'impasse' en el que estamos y al final todos contentos viendo lo que ha pasado con los más dinámicos”, señala en referencia al proceso secesionista catalán.

Críticas del resto de partidos

Y de ahí, precisamente, las críticas de EH Bildu. "No nos hagamos trampas al solitario. Ustedes saben que ha llegado el momento de avanzar, de entrar en una fase resolutiva. Ha llegado la hora de decidir, de verdad, si creemos en la democracia y en las decisiones que tome este pueblo", denunció la portavoz de la formación en el Parlamento vasco, Maddalen Iriarte, quien tendió la mano al lendakari únicamente si la propuesta, en el siglo XXI, se puede traducir en la creación de un “Estado vasco”.

Desde EH Bildu, además, reprocharon al dirigente vasco haber dado a los socialistas, con quienes gobierna el PNV, un derecho de veto por la oposición frontal del PSE a cualquier experimento independentista.

Desde la coalición formada por el Partido Popular y Ciudadanos, se tachó de "obsesión" la pretensión de Iñigo Urkullu

Y en esa línea roja insistió el portavoz de los socialistas, Eneko Andueza, al remarcar que su referencia “nunca será el siglo XIX”. "Si hablamos de reformar el Estatuto, pongámonos a ello. Eso fue lo que acordamos en el arranque de la pasada legislatura. Acuerdo hay cuando nos centramos en los derechos sociales, en la defensa del autogobierno, en el bienestar y la ampliación de los derechos de los vascos. Claro que hay acuerdo, pero que estemos de acuerdo en esto no puede servir como excusa para romper el resto de puentes", defendió.

Mientras, desde la coalición formada por el PP y Ciudadanos, se tachó de "obsesión" la pretensión de Urkullu. El portavoz, Carlos Iturgaiz, alertó además de que el nacionalismo vasco podría tener ahora en su mano la oportunidad de proponer cualquier cosa y conseguirla. "Están crecidos. Saben que con Pedro Sánchez al frente del Gobierno hay una oportunidad de oro para cualquier dislate. Si se trata de hacer añicos el Estatuto de Gernika y la Constitución de 1978, nunca habrá mejor ocasión", subrayó.

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