ERC ningunea el plan de Sánchez para apartar de la mesa el referéndum
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UN PLAN DE INVERSIONES Y RECUPERACIÓN

ERC ningunea el plan de Sánchez para apartar de la mesa el referéndum

El presidente del Gobierno quiere que el foro de diálogo verse sobre recuperación económica y social, la base de su agenda para el reencuentro. Esquerra lo rechaza de plano

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

A veces revisar las intervenciones de Pedro Sánchez desde el principio hasta el final depara sorpresas. Es en los momentos más inesperados de algunos de sus discursos cuando expresa con nitidez abrumadora el mensaje político que le interesa, sobre todo si improvisa. Ha podido pasarse los cinco minutos anteriores repitiendo la consigna y de repente, zas. Sucedió en el Senado, en la respuesta a una pregunta de la portavoz de ERC en la Cámara, Mirella Cortès, sobre la mesa de diálogo que se celebrará este miércoles. De repente, aseguró: "Todos tenemos claro, los que creemos en el diálogo, que el diálogo va a ser largo. No nos pongamos plazos, mucho menos dos años, porque lo que ha ocurrido en 10 años no lo vamos a resolver en dos, ni tres ni cuatro. Nos queda mucho camino por delante".

El presidente del Gobierno, por tanto, llegará a Barcelona este miércoles con voluntad de alargar 'sine die' una negociación que 'a priori' aparece llena de trampas, básicamente porque la otra parte, el Govern de ERC y JxCAT (o solo de los republicanos), no comparte el marco y es probable que tampoco una duración indeterminada. Va a ser una competición de estrategias más que interesante.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Las discrepancias sobre el marco constituyen el gran escollo. El líder socialista quiere desplegar la agenda para el reencuentro que puso encima de la mesa del expresidente catalán Quim Torra en febrero del año pasado. Entonces cayó en saco roto. Es el mismo destino que pretende darle Esquerra ahora. La formación independentista ha transmitido ya por diferentes vías que como punto de partida no le gusta demasiado. Su portavoz en el Senado fue este martes mucho más clara: "La situación económica y social es difícil, a nadie se le escapa, pero para solucionar esos aspectos existen otros espacios en que también nos encontramos. La mesa de diálogo es una mesa entre gobiernos no para hablar de financiación e infraestructuras, que para eso está la comisión bilateral. La mesa es una oportunidad para abordar el conflicto entre Cataluña y el Estado. Una oportunidad para solucionar lo que llevan muchos años obviando". En tres palabras: referéndum de autodeterminación.

Cómo eliminar las diferencias iniciales

La visita del presidente a Barcelona consistirá en una reunión cara a cara con el de la Generalitat, Pere Aragonès, y en la sesión posterior de la mesa, que diluyó la pandemia primero y el propio Torra después. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, el verano pasado, salió de una reunión en Moncloa con la opción cierta de convocar una nueva reunión no mucho tiempo después, pero nunca se hizo. JxCAT no quería. La relación entre las dos formaciones que, junto a la CUP, pugnan por la independencia era ya penosa.

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A Aragonès le dirá Sánchez que hay una agenda repleta de asuntos de interés para Cataluña. Es la agenda para el reencuentro, estructurada en varios epígrafes hace un año: diálogo político y regeneración institucional; financiación autonómica; mejora de la cooperación; política social y apoyo a los servicios públicos; impulso a las infraestructuras, y apoyo ante las catástrofes naturales. En el primero, estaba la madre del cordero. El punto inicial era este: "Abrir vías de diálogo y negociación sobre el futuro de Cataluña". A ello, Moncloa daba un sí en negrita, y acto seguido subrayaba la importancia de la mesa de diálogo para lograr soluciones. También abogaba por la desjudicialización, la regeneración democrática y el compromiso con la memoria democrática, y así hasta 44 puntos que el Gobierno había diseñado en función de documentos previos remitidos en época de Artur Mas y del propio Torra.

placeholder Manifestantes en la última Diada. (EFE)
Manifestantes en la última Diada. (EFE)

De hecho, solo un aspecto quedó excluido, como recordó Sánchez en el Senado. "A uno nos oponemos radicalmente, el referéndum, porque está fuera de la Constitución y fracturaría más la sociedad catalana. Pero hay otros 44 puntos en los que nos podemos entender. En memoria democrática, inversiones, financiación, fondos europeos, convenios de capitalidad cultural... Este Gobierno ha levantado los peajes, una de las grandes demandas de la sociedad catalana durante los últimos años".

Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Sànchez. (EFE)

Hasta aquí, el campo de juego de Sánchez, su agenda para el reencuentro, la misma que ERC ha pedido que lleve a la comisión bilateral, pues en la mesa de diálogo hay que tratar otra cosa. Esa cosa es la autodeterminación y la amnistía. Si no es así, habrá problemas. "El resentimiento de la sociedad catalana crecerá y los reaccionarios reforzarán su relato", avisó la senadora del partido independentista. "Sean valientes", pidió. "No pierdan tiempo", recomendó.

El mandatario socialista se quejó. Eso es "imposición", dijo. El punto de partida no puede ser más diferente.

Un Govern dividido frente a un Gobierno unido

Muy sutilmente, el presidente apretó en la herida independentista al referirse al cisma creado entre ERC y JxCAT en la Generalitat. Aragonès estará en la mesa junto a su 'consellera' de Presidencia y su 'conseller' de Interior, pero no con los otros tres que les correspondían a las siglas de Carles Puigdemont. La ruptura, según Sánchez, es una motivación más para emprender el diálogo entre administraciones. "Las noticias que hemos conocido hoy sobre las dos partes que forman el Govern nos demuestran el camino que tenemos que andar", dijo.

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Es una parte más del relato. Frente al carácter retador de Esquerra, el presidente contrapondrá llamamientos a la convivencia y a la distensión, y a ver cuánto tiempo le funciona. En el Senado dio una muestra. Gracias a la vacunación, "ha habido en España y en Cataluña un enorme ejercicio de fraternidad, y a la fraternidad apelo", aseguró.

Pero dejará recaditos también. Este miércoles, a punto de acabar la intervención, pronunció estas palabras para contrarrestar las acusaciones de represión de las fuerzas soberanistas. "Nosotros diremos que el conflicto deriva de la falta de cohesión, la falta de oportunidades y de la ausencia de los instrumentos que da el autogobierno para resolver los problemas de la sociedad catalana. Al menos tendremos legitimidad para exponer los orígenes y las soluciones de lo que llaman conflicto. Pero, dígame: ¿por qué la Generalitat no propicia una mesa entre independentistas y no independentistas? ¿Tienen miedo a algo?".

Sánchez se ha propuesto rebajar la inflamación soberanista en Cataluña. Lo hará con dos caras: una amable y otra más arisca. El pasado 14 de febrero, un 27% de catalanes votó a fuerzas independentistas y un porcentaje similar a formaciones no independentistas, recordó. "Eso no es un 51%" de la sociedad a favor de la salida de España. Caricias y recaditos que deslizó en el Senado como si nada.

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