Castilla y León se contagia del ambiente electoral tras el último cisma PP-Cs
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Quiebra de confianza entre los socios

Castilla y León se contagia del ambiente electoral tras el último cisma PP-Cs

"Será difícil aguantar dos años así", señalan en la Junta tras la ruptura entre socios a cuenta de la reforma sanitaria. El presidente Mañueco tiene en su mano llamar a las urnas

Foto: El vicepresidente Igea (Cs) departe con el presidente Mañueco (PP).
El vicepresidente Igea (Cs) departe con el presidente Mañueco (PP).

El tamtam electoral se abre paso también en Castilla y León. El último cisma entre PP y Ciudadanos, socios del Gobierno, a cuenta de la reforma de la ley sanitaria, ha resquebrajado la confianza entre ambos de tal manera que amenaza con precipitar el adelanto de las urnas en esta región, previstas en principio para mayo de 2023. Aunque oficialmente esa opción no está hoy encima de la mesa, fuentes de la Junta consultadas por El Confidencial reconocen que la situación es insostenible y que "será muy difícil aguantar". No es descartable, por tanto, que el presidente, Alfonso Fernández Mañueco, se decante por el adelanto electoral para consolidarse sobre los restos de Ciudadanos, en claro proceso de desmoronamiento en toda España.

En el equipo de Mañueco han marcado en rojo la hoja del mes de marzo del calendario. A partir de esa fecha, la oposición puede volver a registrar una nueva moción de censura. Se cumplirá entonces un año desde la que promovió, sin éxito, el PSOE en medio de la inestabilidad que originó la ruptura entre PP y Cs en Murcia, y que hizo saltar por los aires el acuerdo en Madrid. En Castilla y León, Mañueco salvó los muebles por cuatro votos de diferencia. La fuga de una procuradora naranja no frustró el pacto de hermandad entre las direcciones de los dos partidos del centro derecha, que se conjuraron por mantener la estabilidad política en la región. Pero ahora los populares temen que Ciudadanos pueda cobrarse una venganza de Murcia y Madrid, donde los naranjas han sido barridos del PP. Y no están dispuestos a correr riesgos.

Foto: El presidente del PP-A y de la Junta, Juanma Moreno. (EFE)

El origen de esta última crisis de confianza está en el plan de atención sanitaria en el medio rural, que promueve la consejera de Ciudadanos, Verónica Casado, y que el PP vetó el lunes alineándose con el PSOE en el Parlamento autonómico. El líder naranja en la comunidad, Francisco Igea, amagó con la ruptura tras calificar de "error estratégico" la posición adoptada por Mañueco, aunque finalmente compareció ante los medios este martes para intentar sofocar el fuego interno. "Los ciudadanos necesitan políticos más sensatos. Es hora de que haya un poco de política adulta. No vamos a retirar nuestro apoyo al Gobierno", resolvió sin poder ocultar el divorcio entre PP y Cs.

Los populares se ven muy fuertes en las encuestas, un aliciente más para convocar. "Ciudadanos ha entrado en un proceso autodestructivo, están histéricos", señalan a este diario fuentes populares. "Aguantar dos años así va a ser muy difícil", insisten desde Valladolid, contagiándose del clima preelectoral en el que está sumida Andalucía, donde también gobiernan PP y Cs en coalición.

Foto:  El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. (EFE)

"A diferencia de Madrid, nuestro calendario responde al modelo histórico, empezaríamos a gobernar por cuatro años más", precisan los populares, que dan por hecho que fagocitarán a Ciudadanos y que Vox, aunque algo crezca y logre formar grupo parlamentario, no será decisivo para gobernar si es que, como apuntan los sondeos, Mañueco supera por sí solo a las formaciones de la izquierda. Tal y como le ocurre a Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

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