El PP se zafa de la estrategia 'optimistas contra cenizos' de Sánchez: "Ya no cuela"
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ZAPATERO LA USÓ CON ÉXITO EN 2008

El PP se zafa de la estrategia 'optimistas contra cenizos' de Sánchez: "Ya no cuela"

El presidente del Gobierno quiere abanderar el estado de ánimo social que busca la recuperación económica y la vuelta a la normalidad en una reedición de aquella famosa estrategia de su predecesor, hace trece años

Foto:  El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), recibe al líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado (i). (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), recibe al líder del Partido Popular (PP), Pablo Casado (i). (EFE)

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero dijo el 23 de febrero de 2008 en la plaza de toros de Valencia, en un acto de la campaña de las elecciones del 9 de marzo: "Primero llegaron con las mentiras del 11-S, luego con que España se rompe, luego con que la familia se rompe. Mentiras. Ahora han llegado con que la economía se irá a la ruina. Mentira". Se refería al PP.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho este sábado en Jaén, en un acto del partido concebido para impulsar las opciones del previsible candidato a la Junta de Andalucía, Juan Espadas: "Los que negaron que España alcanzaría el objetivo del 70% de población vacunada ahora niegan la recuperación. Se equivocaron y se volverán a equivocar". Se refería al PP.

Una fuente del Partido Popular inmersa en el diseño de la estrategia de Pablo Casado, en conversación con El Confidencial, emite este juicio: "Han vuelto al 'optimistas contra cenizos' de 2008, pero ahora, a diferencia de hace trece años, es muy difícil que cale porque la figura de Sánchez está agotada, porque al Gobierno se le han descubierto demasiados bandazos y porque, en general, tienen una importante crisis de credibilidad. Ya no cuela".

Ser un estado de ánimo

La comparación entre las dos acusaciones mencionadas se sostiene por las similitudes de los contextos. Cuando España acudió a las elecciones del 9 de marzo de 2008, la situación económica era luminosa a pesar de que a lo lejos se avistaban nubes de crisis financiera. El PSOE se puso manos a la obra para despejar la incertidumbre y el PP se afanó en acrecentarla. Hoy, el país afronta un periodo plagado de optimismo porque las cifras macroeconómicas mejoran las anteriores con holgura y porque las previsiones arrojan datos aún mejores, pero, al igual que hace trece años, dudas inquietantes se han apostado en el horizonte. El Gobierno se está esforzando por alejarlas y el Partido Popular, por acercarlas.

Es cierto que España no se aproxima a unas elecciones. La estrategia electoral, sin embargo, ha cobrado fuerza. La legislatura anda hacia su ecuador después de dos años de pandemia y sufrimiento, y justo por eso, la necesidad de absorber e insuflar un estado de ánimo. Como demostró Zapatero en 2008 y como ha demostrado Isabel Díaz Ayuso este mismo año, si un partido, líder o candidato logra la simbiosis entre el estado social emocional y sus planes políticos, será imparable en las urnas. Es importante, en este sentido, fabricar una coyuntura histórica decisiva, a ser posible una dicotomía. El "comunismo o libertad" fue un claro ejemplo.

Sánchez está en ello. El 4-M en la Comunidad de Madrid fue para él un varapalo, pero también un revulsivo e incluso una epifanía. La lectura que hizo en Moncloa y el diagnóstico que cocinó Ferraz coincidieron: la candidata del PP representó la expansión vital y económica frente a un Gobierno y un PSOE que hablaba y hablaba de restricciones, seguridad sanitaria y control de la pandemia. Claro que la ortodoxia del momento, incluso la ética, aconsejaba lo segundo, ser prudente, pero el ánimo social circulaba por otro territorio. La primavera estaba en auge, hacía buen tiempo, vayamos a tomar cervezas. Vida en movimiento, economía a toda máquina.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

Esto no significa que el presidente del Gobierno se haya propuesto copiar el estilo de Ayuso, que considera irresponsable y engañoso, pero Moncloa y Ferraz han aprendido una lección: si hay datos económicos que invitan al optimismo, seamos optimistas. Claro que la pandemia continúa, que puede que haya sexta ola y que las vacunas, antes que inmunizar, protegen. Claro que el reto de la recuperación es hercúleo, que hay gente pasándolo mal y que el precio de la luz es un problemón, pero la sociedad está pidiendo un escenario mejor. Quiere vivir y quiere divertirse. Vamos a ayudar.

Para realzar las opciones políticas y electorales del Gobierno resulta fundamental identificar al aguafiestas. Los estrategas de Zapatero dibujaron así a Mariano Rajoy, y ya se podía pasar el candidato del PP haciendo mítines analíticos y argumentados que no seducía a los que debía seducir, a esos ciudadanos-votantes no ideologizados que suelen poblar el territorio llamado "centro". Fue entonces cuando en las salas de reuniones de los asesores y dirigentes socialistas salió a relucir el término "cenizos". Solo así se explica que un Pedro Solbes medio tuerto por una lesión en un ojo ganara el debate al referente neoconservador de entonces y flamante fichaje electoral del Partido Popular, Manuel Pizarro.

placeholder El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)

El equipo de Sánchez ha puesto la misma etiqueta a Pablo Casado. Durante estos días, se ha producido un giro de guion revelador. La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, después del primer Consejo de Ministros del nuevo curso, salió en rueda de prensa a destacar "el sentido de Estado" del líder del PP porque había bajado los decibelios de la crítica en cuestiones como la crisis de Afganistán o el desastre medioambiental del Mar Menor. Por entonces, el presidente de los populares encadenaba discursos más planos, en los que mezclaba la lealtad en política exterior con algún guantazo dialéctico al Ejecutivo. En Moncloa se habían fijado en lo primero.

Pero Casado continuó con su agenda y siguió combinando la predisposición del PP al pacto con reproches más o menos ruidosos a Sánchez. El Gobierno y el PSOE tardaron 24 horas en fijarse en lo segundo. El líder de los conservadores no había alterado su guion, a veces confuso por usar tantas ideas, pero su adversario sí cambió la noción de él que quería transmitir. Es evidente que encaja mejor en sus planes la acepción de un Casado furibundo e incontenible y de un PP que ni pacta la renovación del CGPJ ni reconoce las ostensibles mejoras económicas. Un "cenizo", como en alguna ocasión opinan de él en privado representantes socialistas.

Perseverar: Casado se mantiene; Sánchez no

El pasado 29 de julio, Sánchez compareció ante los medios para desgranar el balance del curso político. Su intervención, de apenas 20 minutos (una delicia en comparación con las eternas peroratas que le preparaban antes en su gabinete), mostró palabras y expresiones como las siguientes: "acuerdo", "unidad", "que nadie se quede atrás", "recuperación", "solidarios", "juntos", "esperanza", "entendimiento", "salir hacia adelante"... Apenas recursos metafóricos o giros literarios. Fue un discurso plano, centrado únicamente en los logros hechos y en el proyecto. Nada de autocrítica. La semántica dibujó un paisaje ilusionante. Un lenguaje para representar una realidad.

El mismo día, Casado expuso su balance. Ante los medios, desarrolló una intervención en la que aparecieron palabras y expresiones como estas: "monólogo", "se está hurtando a la soberanía", "cacicadas", "trágalas", "despilfarro", "bloqueo", "ineptitud", "juego de trileros", "infierno fiscal", "ha mentido masivamente" o "el más radical de la historia". Evidentemente destacó las bonanzas de sus siglas y las virtudes de su plan, y se erigió en alternativa sólida y solvente.

Foto: Casado reta a sánchez a pactar el lunes renovar el cgpj pero con su propuesta

Sin embargo, como vienen advirtiendo algunos cargos desde hace tiempo, el uso de dos caras, la de la reprobación encendida al Ejecutivo y la de la defensa de los valores de la formación, suele contaminar el efecto de los discursos. "El fragmento se adueña de la idea", apunta una de las fuentes consultadas, que recupera un ejemplo paradigmático: "cuando Sánchez va al Congreso el 30 de junio, Pablo suelta esa frase sobre la guerra civil. Se acabó el efecto buscado y arruinó el buen discurso preparado". ¿Cómo solucionarlo? "Menos ideas; tiene que dar menos ideas", sugiere la fuente.

Pese a ello, la figura de Casado se va consolidando. Las encuestas recientes y las que vendrán, las internas y las externas, indican que ya es considerado la alternativa en todos los segmentos. Gustará más o menos, será detestado o amado según a quién se le pregunte, pero la mayoría social ve al actual líder como el único que gobernará si no es Sánchez. Es un paso muy importante porque quedaron atrás las dudas sobre la consistencia de su figura.

La idea, a la espera de correcciones retóricas, es perseverar en el hostigamiento al Gobierno. En la crítica seguirá implacable, así como en la loa al proyecto, pues en el equipo del líder, explican, se ha constatado que las posibilidades de remontada del PSOE son escasas. Por mucho que hable de recuperación justa o de que "nadie quedará atrás", el imaginario colectivo tiene asumido que no es así. La asociación de las políticas gubernamentales con trucos y tretas de marketing y con táctica electoral ha triunfado. La crisis de credibilidad es un hecho, añaden.

La campaña de Zapatero de 2008 está considerada "la mejor" de lo que va de siglo por varios analistas y expertos

Influye, a su vez, la vía abierta para que Vox colapse. Hostigar a Sánchez tapará las maniobras de Santiago Abascal, quien ha decidido volcarse en la calle y en las concentraciones sociales para atraer el malestar con la coalición. Creen que es una estrategia cortoplacista, puro artificio, pues al final el votante conservador elegirá a quien crea más cerca de la victoria. Casado es esa persona. Así lo ven las fuentes.

No conviene subestimar a Sánchez, puntualizan sin embargo. Si la recuperación económica se vuelve incontestable, y si esta alcanza a todas las capas sociales, la remontada (sobre las tendencias de las encuestas) le será más sencilla. Así que cuidado con dar por muerta a esa estrategia del "optimistas contra cenizos".

La campaña de Zapatero de 2008 está considerada "la mejor" de lo que va de siglo por varios analistas y expertos. Aunque quedan dos años para las generales, Sánchez espera lograr lo mismo.

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