Los tres solitarios y discretos diputados que suelen ser decisivos para el Gobierno
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GUITARTE, QUEVEDO Y MAZÓN

Los tres solitarios y discretos diputados que suelen ser decisivos para el Gobierno

En el bloque de investidura de Sánchez, conviven partidos nacionalistas, independentistas, regionalistas y localistas. Tres han sido y pueden seguir siendo decisivos, y no son ni los más ruidosos ni los más famosos

Foto: Sánchez habla con la diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo. (EFE)
Sánchez habla con la diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo. (EFE)

El pasado 21 de julio, en el pleno del Congreso, además de las ya reiterativas demostraciones de mal rollo y rencor, sucedió algo extraordinario. Se produjo empate en una votación, 170 apoyos y 170 rechazos, y hubo que repetirla para deshacerlo. Gracias a que una representante de Unidas Podemos se inhibió, el Gobierno de Pedro Sánchez pudo salvar el decreto destinado a mitigar la temporalidad en el empleo público. Por un voto. Pero antes de que las gargantas de los ministros y diputados socialistas se secaran, cosas de la angustia, el Ejecutivo había logrado tres apoyos fundamentales: los de José María Mazón, del Partido Regionalista de Cantabria (PRC); Pedro Quevedo, de Nueva Canarias (NC), y Tomás Guitarte, de Teruel Existe.

En la Cámara Baja hay un grupo de diputados/as que defienden en solitario los intereses de los votantes de sus partidos. Al proceder de circunscripciones periféricas, la defensa se vuelve territorial. Ana Oramas es la cara visible de Coalición Canaria, al igual que Isidro Martínez Oblanca lo es de Foro, la formación asturiana que fundó Francisco Álvarez Cascos. Ambos forman parte del Grupo Mixto, una ensalada de siglas que sin embargo funciona armoniosamente gracias a los asistentes que se encargan de que los turnos de presentación de iniciativas se cumplan, o el de las asistencias a las juntas de portavoces.

Oramas y Oblanca, sin embargo, son muy críticos con el Gobierno de coalición y no es habitual ver sus votos alineados con los del PSOE y Unidas Podemos. A decir verdad, en el Mixto abunda la oposición, incluso la animadversión, hacia las políticas de Pedro Sánchez y de Yolanda Díaz.

Foto: Pablo Echenique, portavoz en el Congreso de Unidas Podemos. (EFE)

No son los casos de Mazón, Quevedo y Guitarte: aliados asiduos, negociadores discretos, también integrantes del Mixto. Podrían añadirse Joan Baldoví, de Compromís, y Néstor Rego, del BNG, pero sus casos muestran diferencias de calado. El valenciano trabaja en coordinación con Más País dentro del Grupo Plural, lo que alivia la soledad aparejada por ser el único exponente de su formación. El gallego, por su parte, de ideología soberanista, suele prodigarse en el rechazo a las políticas del Gobierno. Ahora bien, ambos forman parte del llamado 'bloque de investidura', que es el que soporta actualmente la mayoría parlamentaria.

Igual que estos tres representantes de los ciudadanos de Cantabria, Canarias y Aragón (Teruel, en concreto). Alejados de los medios nacionales, en los escaparates de sus territorios ocupan la primera línea. A veces, incluso, la primerísima línea. Ventajas y desventajas de estar solos y, en ocasiones, ser decisivos en un hemiciclo de 350 diputados.

"Son matemáticas"

En la pugna algo ególatra sobre quién salva al Gobierno o quién ejerce el voto más decisivo, el protagonismo se puede repartir sin rubor. Íñigo Errejón podría afirmar que gracias a su abstención el decreto de los interinos quedó convalidado; Gabriel Rufián podría arrogarse la responsabilidad de haber sacado del desastre ese precepto al decidir el apoyo. O el propio Baldoví. De igual modo, Guitarte, Mazón y Quevedo podrían proclamar: "Yo lo salvé". Al fin y al cabo, los tres lo respaldaron.

Figurar como el salvador de un Gobierno en una votación crucial ocurre a menudo. El mismo Pedro Quevedo, en 2017, fue bautizado como 'el diputado 176', ya que el Ejecutivo, entonces del PP, para sacar adelante sus Presupuestos, inició con Nueva Canarias una negociación a cara de perro. La formación insular, una escisión de Coalición Canaria que se denomina "nacionalista de izquierdas", arrancó una serie de compromisos y su diputado pulsó el botón del sí.

También Guitarte sintió el peso de la presión cuando Teruel Existe se decantó por favorecer la investidura de Pedro Sánchez en enero de 2020. La plataforma, recién llegada a la política, pues sus primeras elecciones fueron las del mes de noviembre anterior, se puso a negociar con el PSOE una batería de contraprestaciones. Antes de viajar al Congreso para levantarse en su escaño y decir a viva voz sí al candidato socialista, el diputado turolense vio pintadas contra él en su pueblo y tuvo que recurrir a la Subdelegación del Gobierno para que le pusieran escolta. En las redes, le llamaron traidor y otras muchas lindezas y sutilezas.

Foto: Joaquín Vicente Egea, senador de Teruel Existe. (EFE)

Mazón, en conversación con El Confidencial, es consciente de que la mecánica política del momento puede jugar malas pasadas y de pronto exponer a una asfixiante exhibición mediática. Al diputado cántabro no le ha pasado eso aún. "No somos decisivos en el 99% de las votaciones, pero tenemos voz, y esa voz la subimos en el Congreso, donde todo tiene más repercusión. En mi caso, no es una repercusión nacional, por regla general en Madrid no me hacen mucho caso, con los partidos pequeños es así, pero en Cantabria sí que tengo repercusión", explica.

A pesar de no apoyar la investidura por la entrada en la ecuación de ERC, el exconsejero del Gobierno cántabro mantiene buena interlocución con el PSOE. "Me cuidan, sí, no puedo decir que no; Rafael Simancas [anterior número dos del grupo socialista, ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes] me ha llamado bastantes veces". ¿Cuál fue el momento en que más llamaron? "Con las prórrogas de la pandemia, ahí se vio a un Partido Socialista entregado; no podían perder", responde. "Son matemáticas: si a la coalición le falla ERC [13 escaños] o el PNV [seis], debe asegurarse el respaldo de los pequeños. Y cuando eso sucede, se nota", añade acto seguido. Se nota en el teléfono. Y se nota en las ofertas para el acuerdo. Mazón lleva meses bregando por el suministro de agua en los municipios de la bahía de Santander.

"Fuimos decisivos en la ley de cambio climático"

La investidura, de hecho, salió por dos votos y las prórrogas del primer estado de alarma, seis, debieron negociarse a varias bandas. Fue agotador para el Ejecutivo y para la dirección del grupo socialista. El acierto, a veces, no se confirma hasta el último suspiro. Las conversaciones son eternas, duran toda la madrugada. Pese a ello, un decreto ha sido derogado, el de los remanentes de tesorería de los ayuntamientos, y el de los interinos se salvó por un sí de diferencia. Fraguar mayorías en el Congreso no es nada sencillo.

Guitarte lo ha padecido en su propia piel. "A veces, siento que tengo una gran capacidad de interlocución, quizá más importante de la que correspondería a una plataforma que cuenta con un solo diputado", argumenta en declaraciones a El Confidencial, antes de precisar la causa, a su juicio, de esta sobreexposición ocasional: la despoblación. Teruel Existe ha transformado un problema local en una política nacional, lo que a su vez obedece a la "situación límite" en que se encuentra la provincia tras años de abandono y arrinconamiento.

Foto: La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, tras la aprobación de la nueva Ley de Cambio Climático. (EFE)

Que la despoblación sea actualmente un asunto de Estado y que la aritmética parlamentaria ande entre tantas estrecheces e intrigas ha propulsado el papel de Guitarte, quien se considera "decisivo" en la ley vigente contra el cambio climático. En la ponencia parlamentaria que redactó el dictamen previo al texto final, sus conversaciones con Helena Caballero, del PSOE, y Juantxo López de Uralde, de Unidas Podemos, fueron productivas y al final logró que la exigencia del respeto al territorio fuera ineludible en la regulación de futuras instalaciones energéticas.

El diálogo con el Gobierno no ha escaseado durante esta primera mitad de legislatura, en especial con los ministerios de Transportes y de Economía, ni tampoco con la dirección socialista que hasta junio encabezaban Adriana Lastra y Rafael Simancas (aún sin sustituto conocido).

"Con el Gobierno es más complicado"

Lo primero que destaca Pedro Quevedo tras atender la llamada de El Confidencial es lo alambicado y agotador que es estar solo en el Congreso, sin compañeros de bancada. Los asistentes que le pone la Cámara y los que se le permiten contratar conforman su escudo y, a la vez, su trampolín. Si el diputado en cuestión, como él, reside en las Islas Canarias, hay que contar con los horarios de los vuelos. "Pongan las comisiones por la tarde y avisen con tiempo, que no es lo mismo ir en coche que ir en avión", protesta.

A continuación, entra en la arena política actual, marcada por "debates difícilmente soportables debido a la cantidad de disparates que se escuchan" y a la volatilidad de las mayorías. Su relación con Lastra y Simancas es "magnífica", describe, pero "hablar con los ministros o los secretarios de Estado es otro cantar". Cuenta una reciente discusión que tuvo con la titular de Hacienda, María Jesús Montero, por las deducciones fiscales de las producciones audiovisuales, aspecto contemplado en el Régimen Económico y Fiscal del archipiélago. Consiguió el compromiso de que habría una solución en septiembre. Si no sucede, y si no se abordan otras reclamaciones, como las relacionadas con las carreteras de las islas, Nueva Canarias no hablará con el Ejecutivo sobre los Presupuestos de 2022.

Nueva Canarias apoyó a Sánchez para que repitiera en la Moncloa, enero del 20, a cambio de un acuerdo político de 16 páginas. La intención de la formación nacionalista es exigir su cumplimiento. Aunque en demasiadas ocasiones el Gobierno peca de 'distancia' con los partidos numéricamente más menudos, la interlocución no cesa. Habrá que aprovecharlo. Que cuaje la negociación importa más que la capacidad de desbloqueo. Pero, tal y como está el Parlamento, conviene contar con ello. Y sacar partido.

El pasado 21 de julio, en el pleno del Congreso, además de las ya reiterativas demostraciones de mal rollo y rencor, sucedió algo extraordinario. Se produjo empate en una votación, 170 apoyos y 170 rechazos, y hubo que repetirla para deshacerlo. Gracias a que una representante de Unidas Podemos se inhibió, el Gobierno de Pedro Sánchez pudo salvar el decreto destinado a mitigar la temporalidad en el empleo público. Por un voto. Pero antes de que las gargantas de los ministros y diputados socialistas se secaran, cosas de la angustia, el Ejecutivo había logrado tres apoyos fundamentales: los de José María Mazón, del Partido Regionalista de Cantabria (PRC); Pedro Quevedo, de Nueva Canarias (NC), y Tomás Guitarte, de Teruel Existe.

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