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Melilla y la vacunación: su fiscalidad, la religión y el ejército condicionan la campaña
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SIETE MESES DE CAMPAÑA

Melilla y la vacunación: su fiscalidad, la religión y el ejército condicionan la campaña

Toda la población diana de la ciudad autónoma ya ha podido optar a una dosis. El enclave registra coberturas elevadas en los colectivos más jóvenes, pero flaquea en los mayores

Foto: Un hombre recoge una mascarilla gratuita en una farmacia de Melilla. (EFE)
Un hombre recoge una mascarilla gratuita en una farmacia de Melilla. (EFE)

Con la citación este jueves de todos los menores de entre 12 y 15 años para recibir el primer pinchazo, Melilla ha sido la primera en cerrar, se podría decir, una primera ronda de la campaña de vacunación. Ha sido la más rápida, aunque el trabajo todavía no ha concluido, quedan las segundas dosis y las repescas en los diferentes tramos de edad son constantes. Pero de la experiencia de la ciudad autónoma se pueden extraer varias lecciones sobre cómo ha influido la idiosincrasia propia en la campaña. Religión, régimen fiscal y ejército son tres cuestiones clave.

Si uno se fija en los porcentajes de cobertura por tramos de edad, los resultados que arroja la ciudad son desiguales. Flaquea en los mayores, pero obtiene algunos de los mejores datos en los jóvenes.

Así, el 82% de los mayores de 80 años tienen la pauta completa, un porcentaje que dista del 90,2% de Ceuta, y del cien por cien que rozan el resto de comunidades, según los datos del boletín del Ministerio de Sanidad. Tras la cifra se esconden varias razones, como explica a El Confidencial, Juan Luis Cabanillas, director general de Salud Pública. La primera es la religión. Según el CIS, el 50% de la población del enclave se considera musulmana, el 40%, católica, mientras que la diferencia restante se reparte entre no afiliados (7%), ateos (2%), y judíos (1%).

Foto: Una joven se vacuna en Murcia. (EFE)

"Algunas creencias religiosas pueden influir a la hora de que la gente se vacune menos. Y esto es algo que en Melilla, seguramente, se note más que en otros puntos de España", explica Cabanillas. Por eso, a lo largo de la campaña, el trabajo desde el área de Sanidad ha sido constante con las diferentes asociaciones islámicas de la ciudad y con los imames para que el colectivo fuese consciente de la importancia de la vacunación. "Hemos tenido que adaptarnos a la realidad social de nuestra ciudad autónoma", resume.

Pero también la fiscalidad propia ha podido tener su influencia. Cabanillas destaca que precisamente Melilla, Ceuta y Canarias son las tres autonomías que menos cobertura han alcanzado en algunos de los colectivos de mayor edad, no solo en los de 80 hacia arriba, también en la franja que va de los 60 a los 79. Que sean tres regiones con un régimen especial puede ser la causa. Gente que ha conservado su residencia para no perder las ventajas impositivas, pero que realmente vive en otro lugar y, por tanto, se ha vacunado en otra comunidad.

Sea como fuere, lo cierto es que Melilla ha alcanzado un 85,1% de cobertura en la franja que va de los 70 a los 79 años, la última posición, y un 86,5%, en la de los 60 a 69, también en la cola del 'ranking'. No obstante, en este grupo las diferencias ya no son tan grandes con el resto de autonomías.

La otra cara de la moneda

Según va bajando la edad de los grupos diana, la ciudad, de momento, despunta. Aquí también puede jugar un papel relevante otro de los rasgos propios del enclave. El 58% de los treintañeros tiene la pauta completa, el tercer porcentaje más alto, y el 46,6% de los veinteañeros, el segundo mejor dato. Y Cabanillas apunta a que las cifras realmente podrían ser más altas. "La población militar en Melilla es muy numerosa y aunque no sabemos el porcentaje del personal de Defensa que ha sido vacunado en la ciudad, probablemente la cobertura en estas dos franjas sea bastante más alta de la que estamos registrando", sostiene el responsable de Salud Pública.

De hecho, a pesar de que en los boletines del Ministerio de Sanidad se incluyen los datos correspondientes al personal de las Fuerzas Armadas —un total de 78.176 militares en toda España cuentan con la pauta completa—, el colectivo no está segregado por comunidades o provincias.

Foto: Decenas de personas mayores de 20 años reciben la vacuna en Sevilla. (EFE)

En la última franja de población a la que se le puede administrar la vacuna, la que va de los 12 a los 19 años, el enclave arroja el mejor dato. El 26,7% del colectivo ya cuenta con la pauta completa. Una cifra a la que en una veintena de días habrá que empezar a sumar a los que acudieron al llamamiento que este jueves hizo la ciudad.

5.237 niños entre los 12 y los 15 tuvieron la oportunidad de recibir su primera dosis, y aunque Cabanillas reconoce que no hay que dar por hecho que el cien por cien del colectivo haya acudido a la cita, "habrá gente de vacaciones o que se haya contagiado y tenga que esperar", remarca que este llamamiento permitirá a un parte importante de los menores empezar el curso con la pauta completa. Es un objetivo que persiguen muchas comunidades y que de conseguirse en un grado amplio permitirá encarar las clases con mayor tranquilidad a padres, alumnos y profesores.

Siete meses de campaña

"Si uno se planta en el 27 de diciembre, todos teníamos muchas dudas de que pudiésemos alcanzar los datos que tenemos hoy por dos razones. No sabíamos si la fabricación iba a ser factible, si se iban a poder conseguir las cantidades necesarias, y no conocíamos la efectividad de las vacunas en la población real. Hoy se ha comprobado que están siendo muy eficaces para evitar la enfermedad sintomática, la hospitalización y la muerte", detalla Cabanillas cuando se le pide que eche la vista atrás y recuerde el inicio de la campaña.

El director general además precisa que todos los jueves se organizan jornadas de repesca para todas las personas que no se hayan vacunado hasta la fecha, en alusión a aquellos colectivos más rezagados. Según los últimos datos publicados, el 63.7% de los habitantes tienen la pauta completa, y un 69,5% han recibido al menos un pinchazo, frente a la mayoría de comunidades que se sitúan por delante.

Foto: Un miembro del personal sanitario del área de Vigilancia Intensiva y de la sala de hospitalización del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona. (EFE)

La estrategia para intentar alcanzar porcentajes más altos en todas las franjas también incluye una captación activa de casos capitaneada por los médicos de familia y los enfermeros de los centros de salud, además de por los especialistas del Hospital Comarcal. También el personal sanitario de la ciudad sigue realizando vistas domiciliarias para inocular las dosis a aquellas personas que por algún motivo no pueden salir de sus domicilios.

Lo cierto es que algunas de las facilidades que pone Melilla a disposición de sus ciudadanos no se encuentran en otras comunidades. Desde julio, las autoridades publican un calendario para que todo aquel que se vaya fuera de la ciudad —hoy en día, con la frontera con Marruecos cerrada, no hay más opción que irse a la península, a las islas u otro país para pasar las vacaciones—, sepa a la vuelta con qué fechas contará para recibir la segunda dosis y así organizarse mejor.

Con la citación este jueves de todos los menores de entre 12 y 15 años para recibir el primer pinchazo, Melilla ha sido la primera en cerrar, se podría decir, una primera ronda de la campaña de vacunación. Ha sido la más rápida, aunque el trabajo todavía no ha concluido, quedan las segundas dosis y las repescas en los diferentes tramos de edad son constantes. Pero de la experiencia de la ciudad autónoma se pueden extraer varias lecciones sobre cómo ha influido la idiosincrasia propia en la campaña. Religión, régimen fiscal y ejército son tres cuestiones clave.

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