Unicef reclama al Gobierno que se implique en la protección de los menores migrantes
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PIDEN UNA ESTRATEGIA NACIONAL

Unicef reclama al Gobierno que se implique en la protección de los menores migrantes

La organización denuncia que se está actuando "en solitario" y "como si fuese un problema local". Piden una política de contingencia de ámbito nacional, renovada y eficaz para proteger los derechos de la infancia

placeholder Foto: Migrantes llegando a España en julio de 2018. (EFE)
Migrantes llegando a España en julio de 2018. (EFE)

“El modo con el que España ha estado actuando hasta ahora en las emergencias humanitarias migratorias está agotado. No estamos siendo capaces de responder a las necesidades de los niños y niñas”. Las palabras son de Sara Collantes, especialista en Migraciones de UNICEF. Desde la organización han pedido este miércoles un plan de actuación renovado, una estrategia nacional que proteja a los menores que llegan a nuestras costas, porque, según la especialista, se está respondiendo ante estas crisis -agravadas por la pandemia- “en solitario, como si fuese un problema local” y no nacional. La falta de coordinación entre comunidades, la ausencia de un plan eficaz para solventar estas situaciones y el fracaso de la ‘cogobernanza’ son los principales dificultades a los que se enfrentan en Ceuta, Canarias y muchos otros puntos de España.

Foto:  Varios inmigrantes menores en el polígono industrial cercano a la frontera de El Tarajal. (EFE)

La desprotección a la que esos niños se ven expuestos incluye la falta de escolarización e integración social, el aumento de los riesgos sobre su salud física y mental -incluyendo autolesiones- o “la profundización de condiciones que pueden acabar desencadenando algún tipo de violencia”. Todo esto se ha visto agravado con el impacto del covid a lo largo del último año y medio.

"Nos han llegado a decir que están desesperados por estudiar, por hacer algo, no soportan estar sin hacer nada y esta frustración pone en riesgo su salud mental", cuenta Collantes. Es el caso de Moussa, que abandonó a su familia para buscar trabajo en España y enviarles el dinero, o Rulo, que trabaja como cocinero y que defiende que "nada es imposible, aunque seas extranjero". Otro ejemplo es Tatana, una adolescente que huyó del maltrato laboral al que se veía sometida en Marruecos para ser empleada en Canarias. Jóvenes que lo han dejado todo atrás confiando en que lejos de casa las cosas les irían mejor.

El presidente de UNICEF España, Gustavo Suárez Pertierra, afirma que “necesitamos una política de contingencia de ámbito estatal que evite que el sistema de protección se sature y que permita dar atención individualizada y adecuada a la situación de cada niño y de cada niña”, de ahí que hayan presentado al Gobierno “una propuesta de Modelo de Gestión de Contingencias Humanitarias Migratorias para la infancia migrante no acompañada” que contempla todo tipo de herramientas, como una coordinación adecuada entre instituciones públicas, un Mecanismo Nacional de Derivación, una Unidad de Respuesta Rápida ante emergencias o una mayor agilidad de los procedimientos. ¿La finalidad? “La protección integral de los derechos de la infancia en contextos de contingencia humanitaria migratoria”. “Vinimos para tener una vida mejor”, cuenta Fatama, una chica marroquí de 17 años que llegó a Canarias el año pasado. “Quiero sentir que soy humana”.

“Sin una política de contingencia a nivel estatal el sistema inevitablemente se satura y genera desprotección”, analizan desde UNICEF, que esperan la respuesta del Ejecutivo. Cabe destacar que Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, ha defendido en multitud de ocasiones que su objetivo cuando entró en política era resolver los conflictos a los que hacen frente los migrantes que llegan a España. Ahora, desde el Gobierno, tiene la oportunidad de ponerse de acuerdo con el PSOE para poner solución a esta crisis.

Foto: La deportación de una marroquí en Ceuta (Reuters/Jon Nazca)

A juicio de este organismo, si bien el sistema español responde a la cuestión de los niños migrantes “desde una perspectiva correcta, la de la protección”, el problema reside en “la falta de planificación y recursos, así como de mecanismos que garanticen la corresponsabilidad en todo el territorio”, que provoca que “la respuesta no sea la más adecuada”. Es un modo de actuación, dicen, que está “agotado” y “pone en riesgo a los menores de edad”, además de “generar tensión en las instituciones, entidades y profesionales de protección a la infancia migrante”.

“Busqué contactos para intentar cruzar el mar. Mi familia necesita mucha ayuda y debo apoyarla. Es demasiado difícil. Abandoné a mi padre, mi madre y mis hermanos. Es muy duro vivir allí, por eso hice este viaje”, dice Moussa, un chico senegalés de 17 años que emigró a Canarias en octubre de 2020. Las islas son uno de los puntos donde más se ha disparado la llegada de menores en los últimos años. Desde 2019, se han contabilizado 3.830, la mayoría, además, viajaban solos. Ahora, desde UNICEF esperan la respuesta del Gobierno, confiando en que incluyan las políticas migratorias entre las prioridades de su hoja de ruta política.

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