Arrimadas llevará a la convención de Cs el debate sobre su autonomía frente al PP
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CÓNCLAVE NARANJA EN JULIO

Arrimadas llevará a la convención de Cs el debate sobre su autonomía frente al PP

Sin descartar futuros acuerdos electorales con el PP, la líder naranja pretende agotar la última posibilidad defendiendo la autonomía de Ciudadanos como un espacio liberal propio

placeholder Foto: La presidenta de Ciudadanos (Cs), Inés Arrimadas. (EFE)
La presidenta de Ciudadanos (Cs), Inés Arrimadas. (EFE)

Ciudadanos ultima su convención política para los días 17 y 18 de julio, el primer gran encuentro que mantendrá el partido desde la pandemia y en un escenario político inimaginable hace apenas un año. La formación atraviesa la peor crisis vivida con su socio preferente, el PP, y el liderazgo de Inés Arrimadas se ha visto resentido tras decisiones como la moción de censura en Murcia. A continuación, el partido naranja desapareció de la Comunidad de Madrid en las elecciones anticipadas que convocó Isabel Díaz Ayuso y que, además de consolidarla como presidenta regional, sirvieron para aniquilar a su compañero de coalición.

En este punto, la convención busca un doble objetivo. De puertas para adentro, sondear a la militancia y tratar de arengar a unas filas que llevan tiempo en la UVI por culpa de las últimas operaciones y el goteo de marchas continuas en provincias, parlamentos autonómicos e incluso el Congreso y el Senado.

Hacia fuera, la dirección confía en que sea el último intento de defender que Ciudadanos tiene un espacio político propio y autónomo. Intentar reivindicar el liberalismo en todas sus vertientes es el reto, teniendo en cuenta que en España, a diferencia de otros vecinos europeos, no hay una cultura de ese espacio ideológico. La idea es mostrar una transversalidad que no pasa solo por entenderse con PP y PSOE: incluso pueden coincidir en algunos aspectos con otras formaciones del arco parlamentario como la defensa del medioambiente.

Foto: Inés Arrimadas y Edmundo Bal, en la presentación de su recurso ante el TS. (Pedro Ruiz)

En realidad, consolidar una alternativa liberal fue el desafío que ya se propuso Albert Rivera con un éxito relativo y que terminó viéndose empañado por la debilidad que mostró el PP y la oportunidad que vio el expresidente de Ciudadanos para arrebatarle su sitio, rechazando la centralidad y la capacidad de llegar a acuerdos a izquierda y derecha. Hasta la irrupción de Ciudadanos, lo liberal era una característica propia de un sector del PP, solo asociado a la economía y encarnado en dirigentes como Esperanza Aguirre. El partido naranja trató de agitar el tablero ideológico importando ideas de partidos liberales europeos y apoyándose en economistas de la talla de Luis Garicano que no aportaban una visión meramente económica, sino que aplicaban los conceptos en el área social, educación y otras grandes áreas.

Acuerdos electorales sí, integración no

La cuestión es que en las últimas citas electorales (después del desastre de noviembre de 2019, pero también en Galicia y posteriormente en Madrid) los votantes han dado la espalda a la papeleta naranja. El núcleo duro de Arrimadas muestra su convencimiento de que no es porque el espacio haya desaparecido, sino por la crisis de credibilidad que arrastraban desde meses atrás. “Y la sensación de descomposición interna”, añaden otras fuentes de la ejecutiva. En todo caso, Arrimadas busca que la convención sirva para reafirmar que ese espacio de centro y liberal existe, igual que en Europa. Ante la intentona del PP de absorberlos y el debate de una integración con el partido de Pablo Casado, la presidenta de Ciudadanos lanzará el mensaje de que ella va a luchar por la supervivencia del partido.

Eso no significa, reconocen distintas fuentes de la formación, que rechacen llegar a acuerdos futuros con el PP. Incluso preelectorales. Ocurrió en Euskadi con una coalición de ambos partidos y podría ocurrir más adelante. De hecho, la propia Arrimadas y otros dirigentes de peso (desde Paco Igea a Begoña Villacís) defienden públicamente la necesidad de unir fuerzas para que Pedro Sánchez no vuelva al Palacio de la Moncloa.

Ante el debate de integración con el PP, la líder defenderá la supervivencia de Cs

El partido no ha avanzado nada con respecto a hace dos meses, cuando se inició el debate. Y aseguran que en el fondo no es momento de abrir ese melón porque no hay elecciones a la vista. Los indultos a los líderes independentistas han endurecido todavía más el discurso de Arrimadas, y Ciudadanos abandonó hace unos meses la senda del entendimiento que durante lo más duro de la pandemia trató de abrir con el Ejecutivo, hasta que Sánchez se decantó por ERC y Bildu para sacar adelante los Presupuestos.

La moción de censura en Murcia fue el otro punto de inflexión. Sobre todo, para su relación con el PP. Los puentes se rompieron y a pesar de los intentos por reconstruirlos (con algún encuentro privado entre líderes), la confianza no ha vuelto a su lugar. La interlocución del secretario general, Teodoro García Egea, vuelve a ser fluida con su homóloga naranja actual, Marina Bravo (después de que Carlos Cuadrado fuera apartado). Pero las continuas operaciones del PP, capitaneadas también por Fran Hervías, han hecho desaparecer la seguridad en las filas naranjas.

Granada reafirma la decisión

Acontecimientos recientes como el de Granada (el alcalde de Ciudadanos, Luis Salvador, decidió renunciar después de que el PP se negara a volver al Gobierno municipal y probablemente gobernará el PSOE, por ser la lista más votada) han hecho que el partido de Arrimadas “se reafirme” en distinguirse de los populares y seguir luchando por su autonomía. “Es el mejor ejemplo de que no somos lo mismo”, repiten con dureza miembros de la ejecutiva.

Los populares, por su parte, defienden que todo empezó en Murcia y que a partir de ese momento el entendimiento al que estaban abiertos se cerró dando paso al intento de absorción. Hay sensibilidades distintas en Ciudadanos, pero los últimos movimientos del PP consiguieron que algunos dirigentes que veían bien llegar a un acuerdo con los populares se hayan vuelto ahora más reticentes. Aun así, el partido de Arrimadas asume que vendrán tiempos difíciles. La convención servirá, si sale como quiere la dirección, para tomar aire y confiar en que el proyecto tiene que seguir. Cosa distinta será la decisión que toque tomar si hay convocatoria con las urnas en Andalucía o en algún otro lugar pronto.

Foto: Pablo Casado y Fernando López Miras tras abortar la moción de censura. (EFE)

Fuentes de la dirección también rechazan de plano que vaya a estar encima de la mesa un cambio de nombre y aseguran que Ciudadanos seguirá siendo la marca. Al tratarse de una convención y no un congreso, el partido naranja no votará una nueva estrategia. Pero la ejecutiva sí ve positivo que de la convención salga un documento con algunas conclusiones que hagan de hoja de ruta hacia un camino que todavía desconocen.

Ciudadanos ultima su convención política para los días 17 y 18 de julio, el primer gran encuentro que mantendrá el partido desde la pandemia y en un escenario político inimaginable hace apenas un año. La formación atraviesa la peor crisis vivida con su socio preferente, el PP, y el liderazgo de Inés Arrimadas se ha visto resentido tras decisiones como la moción de censura en Murcia. A continuación, el partido naranja desapareció de la Comunidad de Madrid en las elecciones anticipadas que convocó Isabel Díaz Ayuso y que, además de consolidarla como presidenta regional, sirvieron para aniquilar a su compañero de coalición.

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