Pedro Sánchez se gana el crédito del Ibex
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La CEOE da su beneplácito

Pedro Sánchez se gana el crédito del Ibex

Aunque los focos se los llevó Garamendi, gran parte del trabajo de zapa sobre los indultos había corrido a cargo de Josep Sánchez Llibre

placeholder Foto: Pedro Sánchez en el 'Cercle de Economía'. (EFE)
Pedro Sánchez en el 'Cercle de Economía'. (EFE)

Los indultos han tenido un efecto imprevisto más allá de la pelea política por la cuestión catalana. El posicionamiento público de los principales interlocutores del sector empresarial a favor de decisiones posibilistas ha puesto de manifiesto una realidad silenciosa que venía abriéndose camino desde el 'final' de la pandemia y la salida del líder de Podemos, Pablo Iglesias, de la vicepresidencia primera del Gobierno: los principales actores empresariales del país, dentro y fuera del Ibex, confían en Pedro Sánchez para que complete su mandato y alcance unos mínimos de estabilidad que permitan afrontar con más garantías la recuperación de la crisis.

Esta corriente se cristalizó hace dos semanas al calor de las jornadas del Cercle de Economía celebradas en Barcelona, aunque fueron las palabras de Antonio Garamendi como presidente de CEOE las que dieron más de sí. "Todo lo que pueda servir para normalizar la situación en Cataluña y, por extensión, en el resto del país será bueno para todos", explica el presidente de un grupo energético del Ibex. "Ahora son los indultos, pero en cuanto la mesa de negociación esté en marcha, será un asunto olvidado. Lo importante es avanzar hacia una solución asumible por todos. Necesitamos estabilidad como país en un momento tan crítico como el actual".

Aunque los focos se los llevó Garamendi, gran parte del trabajo de zapa sobre los indultos había corrido a cargo de Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball y vicepresidente de CEOE. El exmandatario de Unió Democrática defiende desde hace meses la tesis de que "los indultos no son la solución, pero que no hay solución sin los indultos", haciendo suyo el plan de acción tejido por el PSC para que el Gobierno afronte el conflicto catalán y sostenga su relación con ERC y JxCAT. No en vano, gracias a la diplomacia del socialismo catalán se han salvado de la injerencia 'indepe' organismos como la propia Foment, Pimec o el Cercle.

Foto: El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (i), y el presidente del PP, Pablo Casado. (EFE) Opinión

Igual que la participación del PSC en el mensaje de las jornadas del Cercle fue palpable, también lo fue el deseo de las grandes compañías por enfocar los esfuerzos del país hacia el buen uso de los 140.000 millones procedentes de los fondos europeos Next Generation. Más aún, como parece, cuando España está consiguiendo recuperarse del severo impacto producido en la economía como consecuencia de la pandemia. Si Botín, Pallete e Isla fueron diplomáticos en público, evitando alusiones a los indultos, buena parte de sus homólogos del Ibex o equivalentes se atreven a ir mucho más allá en privado, apelando siempre al anhelo de la estabilidad política.

"Es importante la vuelta a la normalidad y que se perciba desde fuera", aseguran desde la cúpula de un gigante del 'retail'. Este argumento es bastante similar a otro manejado desde Moncloa por el que los indultos contribuirán a mejorar la imagen de España en el exterior. "Aunque fueron hechos muy graves", como reconoce uno de los redactores de los informes, "el hecho de que haya políticos encarcelados en una democracia occidental por esos motivos no era bien entendido ni en Europa ni en el resto del mundo" y así lo demuestra la buena respuesta que están transmitiendo los socios comunitarios por lo que supone de "normalización" de la situación.

En el marco de esa estrategia, mientras Pedro Sánchez ha ido cosechando apoyos, como el último de António Guterres, secretario general de la ONU, que tras su paso por Moncloa afirmó que "todos los problemas tienen que solucionarse políticamente y el diálogo es un elemento esencial para ello", la posición de Pablo Casado no ha generado adhesiones del mismo calado. "Génova está leyendo mal la coyuntura. Nadie cuestiona que defienda su oposición a los indultos, es legítimo y es necesario que mantenga su espacio político, pero eso no debería impedir que tuvieran una posición más constructiva, por ejemplo, animando a la vuelta de empresas a Cataluña".

Foto: El secretario general de la ONU, António Guterres. (Reuters)

En esa línea, varios patricios del Ibex que han departido con el líder del PP en las últimas semanas consideran que existe una brecha demasiado grande entre la cordialidad que manifiesta en privado y el papel que interpreta en público, con mensajes muy duros dentro y fuera del Congreso, con el líder de CEOE como diana de todos sus dardos. Aunque la estructura de la patronal acoja diferentes sensibilidades políticas, Garamendi no pude considerarse sospechoso, pues como recuerdan desde el entorno del presidente reclutó a dos populares como Iñigo Fernández de Mesa (secretario de Estado) y Fátima Báñez (ministra) para formar su equipo.

La embestida pública de Casado sorprendió a Garamendi, tanto por el tono como por la reiteración. "No esperaba algo así", explican sus allegados. Sus lágrimas en la asamblea de CEOE celebrada días después del primer encontronazo demostrarían la "complicada situación personal" vivida, pese a su disposición para explicar lo ocurrido y rebajar el foco puesto sobre su persona y sobre la organización. Pero lejos de ir a menos, el líder del PP, con quien ha coincidido en un evento público de ATA esta semana, mantuvo su posición crítica y evitó cualquier gesto que pudiera interpretarse como una reconciliación de posturas tras lo dicho en el Cercle.

Pese a esta hostilidad de Génova, hay cierta benevolencia con su líder. Por afinidad ideológica o por puro pragmatismo, el grueso del Ibex es consciente de la necesidad de su papel como referente de la oposición. El problema es otro y tiene que ver con la falta de interlocutores en su equipo. Al final, todo confluye en Casado, todavía ocupado por consolidar su autoridad interna, a veces percibida como inestable por el discurso político de Isabel Díaz Ayuso, por las diferentes sensibilidades de los barones y por las apariciones poco sutiles del expresidente José María Aznar, que hace unos días conminó en "apuntar" y "no olvidar" al referirse a los empresarios y los indultos.

Al final, todo confluye en Casado, todavía ocupado por consolidar su autoridad interna

Todo lo contrario ocurre con el presidente del Gobierno. Pese a lograr el bastón de mando del país con pocos contactos dentro del mundo empresarial, esa situación ha ido cambiando. El propio Pedro Sánchez viene cultivando un papel de embajador corporativo español, algo asumido históricamente por la figura del Rey, como vía para reforzar su entrada en ese ecosistema y es común que encabece mini giras como la latinoamericana realizada el pasado junio, un viaje de promoción económica y de inversión que repetirá a finales de este mes por EEUU, con escala en Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, junto a un selecto grupo de empresarios.

Además, en paralelo, va abriéndose camino una nueva hornada de influyentes en el mundo corporativo. Quizá su máximo exponente sea el empresario Rosauro Varo, flamante vicepresidente de Prisa y desde hace unos días consejero de otra cotizada, la filial de renovables de Acciona, cuyo nombre aparece de manera recurrente a la hora de identificar a esa 'smart people' con interlocución dentro del Palacio de la Moncloa a través del cancerbero presidencial Iván Redondo. Aunque las grandes fortunas del país siguen siendo las mismas, sus interlocutores con la Administración se han ido renovando a raíz de la salida del PP y la llegada del PSOE.

Pedro Sánchez viene cultivado un papel de embajador corporativo español

Como reconoce de manera crítica el consejero delegado de una gran inmobiliaria, tampoco debe sorprender que el grueso del Ibex, compuesto por antiguos monopolios o compañías gestoras de concesiones públicas, termine desarrollando afinidad con el Gobierno de turno. En el fondo, están defendiendo su cuenta de resultados y, en ocasiones, hasta su propia continuidad como ejecutivos, más allá incluso de aquellas donde el Estado es accionista (REE, Indra, Hispasat, Renfe…). Y en ese cortejo recíproco, Pedro Sánchez aglutina poderes renovados para hacerse querer, desde los blindajes ante inversores extranjeros hasta el grifo de millones de los fondos europeos.

Estas evidencias puede verlas hasta Pablo Casado. Lo que no parece tan obvio es que el líder popular sea consciente del nivel de interlocución que el primer 'stakeholder' industrial del país, como es la Caixa, ha alcanzado con este Gobierno, donde la franquicia catalana manda. Más allá de la absorción de Bankia por parte de CaixaBank, el detalle que demuestra ese nivel de sintonía lo explica la figura de Marc Murtra, el recién nombrado presidente de Indra, que unos meses antes de llegar al Ibex fue nombrado patrono de la fundación 'la Caixa', un ingeniero industrial dedicado a las finanzas fuera del radar, salvo para aquellos que conocían su pasado como fontanero del PSC.

Los indultos han tenido un efecto imprevisto más allá de la pelea política por la cuestión catalana. El posicionamiento público de los principales interlocutores del sector empresarial a favor de decisiones posibilistas ha puesto de manifiesto una realidad silenciosa que venía abriéndose camino desde el 'final' de la pandemia y la salida del líder de Podemos, Pablo Iglesias, de la vicepresidencia primera del Gobierno: los principales actores empresariales del país, dentro y fuera del Ibex, confían en Pedro Sánchez para que complete su mandato y alcance unos mínimos de estabilidad que permitan afrontar con más garantías la recuperación de la crisis.

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