Sánchez reivindica el "patriotismo de verdad" del PSOE e insiste: "Decidiremos juntos"
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Sánchez reivindica el "patriotismo de verdad" del PSOE e insiste: "Decidiremos juntos"

"El PSOE siempre ha amado a España", se arrancó el líder de los socialistas en un comité federal que aplaudió los indultos, tratando de aplacar las acusaciones de la oposición

placeholder Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Federal del partido que se celebra este sábado en Madrid. (EFE)
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Federal del partido que se celebra este sábado en Madrid. (EFE)

"Vivimos juntos, decidimos juntos". Pedro Sánchez ha repetido esta máxima durante los últimos días para reforzar su rechazo a la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, como reclaman los independentistas, pero dejando así la puerta abierta a que se pueda celebrar otro tipo de consulta dentro del marco constitucional. Si el miércoles en el pleno del Congreso apostaba por este "decidimos juntos", al día siguiente lo volvía a hacer durante una entrevista en 'La Sexta' y este sábado lo solemnizaba durante su intervención en la apertura del comité federal del PSOE, el primero presencial desde la pandemia. "Los independentistas van a tener que escuchar nuestras convicciones, nuestra voluntad inequívoca de construir un proyecto juntos", avanzaba Sánchez respecto a la mesa de diálogo defendiendo la compatibilidad de la identidad catalana con la española.

El líder de los socialistas volvió a defender los indultos durante la reunión ordinaria del máximo órgano de decisión del PSOE entre congresos, que cerró filas con Sánchez. Una medida con la que se pretende enviar "un claro mensaje, rotundo y contundente para el conjunto de la ciudadanía catalana de empatía, de que queremos contar con todos, de que nos necesitamos todos", según trasladó. No se trataría pues de beneficiar a los nuevos condenados, sino de "abrir un tiempo nuevo". Todos los barones que realizaron declaraciones previas a la reunión, coincidieron en valorar positivamente la medida, mientras que los argumentos de Sánchez fueron respaldados con el aplauso de los asistentes al comité federal.

Quienes se han mostrado más críticos y dudosos de sus resultados, como el manchego Emiliano García-Page, el aragonés Javier Lambán y el extremeño Guillermo Fernández Vara, no acudieron al cónclave por motivos de salud, los dos primeros, y por cuestiones de agenda personal el último. De los 23 turnos de palabra solicitados tras la intervención del secretario general que se desarrolló durante unos 50 minutos, no hubo ninguno del partido en Castilla-La Mancha, mientras que de Aragón lo hizo su portavoz en las Cortes, Vicente Guillén, y de Extremadura el diputado en el Congreso Mariano Sánchez.

El recién elegido candidato a la Junta de Andalucía, el alcalde de Sevilla Juan Espadas, fue el primero en subir al atril y lo hizo para acompasar al líder del partido, además de reclamar una reforma del sistema de financiación autonómico de cara a una "distribución más justa de ingresos y recursos, no al territorio sino a los ciudadanos del territorio". Una reivindicación que secundan otros líderes regionales del partido, principalmente el valenciano Ximo Puig, que intervino tras Espadas.

En el plano formal, el comité federal se ha limitado a aprobar, todo por unanimidad, la ratificación de Espadas como candidato a la Junta tras ganar las primarias a Susana Díaz, la memoria de gestión, las fechas para el 40 congreso, que se celebrará en Valencia entre los días 15 y 17 de octubre y una modificación del reglamento para poder nombrar a una comisión organizadora durante el proceso de primarias a secretaría general. Esto último supondrá que Espadas pueda nombrar a su propio equipo para la preparación del congreso regional, en lugar de que este proceso lo pilote el equipo de la secretaria general saliente. Fuentes de la dirección del partido coincidían en señalar el total "cierre de filas" al término del comité federal.

La apuesta por el diálogo con la Generalitat se ha tratado de equiparar por parte de Sánchez con otras decisiones "difíciles" que habrían tomado los socialistas en el pasado, entre las que enumeró las que posibilitaron modernizar el ejército, la industrialización, la retirada de las tropas en la guerra de Irak o las que llevaron "a vencer a ETA frente a los ataques de unos y también los reproches de otros". A todo ello añadió avances en derechos con sello socialista como el divorcio, el matrimonio igualitario o la eutanasia, "mientras otros anunciaban el fin de la civilización". Con tono mitinero, Sánchez sostuvo que el PSOE, desde González a Zapatero, a quienes reivindicó por igual, "ha sabido entender los tiempos y ofrecer alternativa", además de "ser un partido valiente, decidido y determinado" con la "convicción de que se cumple con nuestro deber".

A pesar de ello, Sánchez reconoció que el camino no será fácil y que las medidas de gracia "no van a resolver por sí solas la crisis de convivencia que atraviesa Cataluña desde hace más de una década". Eso sí, serían una condición imprescindible para comenzar a "restaurar la convivencia". Para ello volvió a insistir en la necesidad de convocar una mesa de partidos en Cataluña, al margen de la mesa de diálogo entre Gobierno y Govern, para que se conviertan en un foro con representación de todas las sensibilidades políticas representantes en el Parlament. Un foro que desde el Govern rechazan y que el líder de la oposición, Salvador Illa, reclamó también a la entrada del comité federal que se celebra este sábado en Madrid.

El presidente del Gobierno lleva desde su reunión con Pere Aragonès intentando aplacar las posiciones de máximos que el independentismo pretende llevar a la mesa de diálogo, al mismo tiempo que busca diluir las acusaciones de la oposición. Ni habrá referéndum de autodeterminación ni tampoco amnistía es el mensaje que trata de fijar, aunque dudan de ello tanto en las formaciones independentistas como la oposición conservadora y electoralmente en nada beneficia a los socialistas con una bolsa de votantes temerosos de realizar más concesiones al Govern.

"Lo van a sufrir en las urnas"

A todo ello ha añadido una reivindicación del patriotismo, pero del "patriotismo de verdad" que ha antepuesto al de la oposición porque este priorizaría los intereses partidistas a los de la nación. "Nuestra organización representa una forma honesta de patriotismo y actitud valiente para asumir las decisiones más complejas, pero también necesidad para la sociedad", arrancó para defender una "mirada larga para impulsar cambios que llevan a un país más próspero y moderno". En esta línea aseguró que "el PSOE siempre ha amado a España y esa es la gran diferencia respecto a otras organizaciones, ese es nuestro legado".

En clave de gestión, Sánchez mantuvo un tono triunfalista, tanto por los avances en la vacunación como por la recuperación del empleo y la llegada de los fondos europeos. Eso sí, alertando sobre la necesidad de "mantener la guardia" debido al repunte de contagios durante los últimos días. "Cada semana, España va mejor", llegó a decir para acto seguido cargar contra la oposición del PP, que equiparó con Vox.

"El tipo de oposición del PP es indistinguible a la de la ultraderecha", criticó al tiempo que alertó sobre el auge de la polarización. Una polarización, trasladó Sánchez a los suyos, que "hay que combatir" al igual que "el auge reaccionario" tratando de integrar en el Congreso "a quienes se sienten excluidos". El presidente del Ejecutivo lamentó que "en España la oposición sirve para obstaculizar todo, para crispar y destruir". Una actitud que sería "justo lo contrario de lo que necesita España" e incluso se atrevió a presagiar que "lo van a sufrir en las urnas" por lo que reclama el país sería "entendimiento, estabilidad y esperanza".

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