Un congreso en ‘Bengaluru, Spain’: el doctor que se hace de oro timando a los científicos
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EL CASO DE CONFERENCE SERIES

Un congreso en ‘Bengaluru, Spain’: el doctor que se hace de oro timando a los científicos

Tras los 'fake journals', llegan los congresos donde cualquiera puede ser ponente, con carteles que no se cumplen, nombres rimbombantes y organización "chabacana"

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Ilustración: Pablo López Learte.

El 2, 3 y 4 de diciembre de 2019 se celebró en Barcelona la 34ª edición de la Conferencia Mundial de Cardiología. No sería nada sorprendente si no fuera porque esos mismos días tuvo lugar en Madrid otro evento con el mismo título y edición. Ambos tenían detrás el sello de Conference Series, una empresa que ese año llevó a cabo cerca de 50 eventos relacionados con la ciencia en España.

A pesar de la importancia de la cita que se desprende de su título, y de aparecer en la web como sociedad “relacionada”, la Fundación Española de Cardiología no tiene conocimiento de este encuentro ni vinculación alguna con la empresa. Tampoco saben nada de otro evento de cardiología pediátrica anunciado por la misma compañía para diciembre en la Ciudad Condal y donde también aparece su nombre. “La Fundación Española del Corazón (FEC) no ha participado nunca en ningún congreso organizado por esta compañía ni está previsto hacerlo”, afirman.

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Carteles de las conferencias simultáneas en Barcelona y Madrid (la foto es de Toledo).

La importancia con que se presentan contrasta con lo poco que suena el nombre de Conference Series en los círculos relacionados con la ciencia. En su web, se anuncian como la “organizadora de eventos líder de todo el mundo”, con más de 3.000 conferencias anuales entre Europa, Asia y Estados Unidos, además del apoyo de “más de 1.000 sociedades científicas” y otros 50.000 “reputados científicos”.

“A mí me ofrecieron ser moderadora en una de sus mesas, y cuando llegué me encontré con que toda la organización del evento era yo”, explica Lydia Giménez Llort, investigadora en la Universidad Autónoma de Barcelona y asistente a un congreso sobre alzhéimer y demencia celebrado en Valencia en 2018. “No sabía ni dónde meterme, pedí explicaciones a los que había allí haciendo las inscripciones, que eran todos indios, y me dijeron que es que yo era del ‘comité local’. Ninguno de mis otros colegas españoles anunciados en el cartel acudió, así que todo dependía de mí y de otra investigadora australiana que sabía lo mismo que yo. Tuve que hacer de maestra de ceremonias y no tenía ni ropa. Lo pasé fatal”. El evento duró tres días, pero al segundo empezó a verle el truco. “Me di cuenta de que toda la gente que hacía preguntas eran también ‘speakers’ de otras charlas. Eso en un congreso es raro, nunca todo el mundo tiene oportunidad de hablar... Cuando llegué esa noche al hotel, me puse a buscar la empresa en internet y ya empecé a ver cosas raras. Pequé de ingenua por no mirarlo antes”.

"Me di cuenta de que toda la gente que hacía preguntas eran ‘speakers’ de otras charlas"

Lo habitual en los congresos y eventos sobre ciencia es que surjan de las propias sociedades y colegios profesionales, interesados por impulsar el conocimiento sobre su materia y el intercambio intelectual entre investigadores. Sin embargo, Conference Series, con sede en una casa en Windsor (Reino Unido), lo mismo organiza eventos mundiales sobre nutrición, ingeniería del petróleo, agricultura o veterinaria. En tres días, es capaz de llevar a cabo 15 congresos simultáneos en varios puntos del globo, cada uno de ámbitos diferentes.

placeholder La primera casa es la sede en Reino Unido de Conference Series. (Street View)
La primera casa es la sede en Reino Unido de Conference Series. (Street View)

Carmen Álvarez, bioquímica en el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha acudido a varios congresos de esta empresa. El primero, celebrado en Valencia en 2014, contó con el patrocinio de varias farmacéuticas, como ocurre en la gran mayoría de eventos científicos. Sin embargo, no ha vuelto a verlas en el resto de eventos a los que ha acudido. “Incumplieron muchas cosas del acuerdo y salieron espantadas. El nivel ha sido más bajo a cada congreso que he ido. Es todo muy chabacano”, explica la doctora, que acudió a otro congreso en Australia en 2017 y otro en Barcelona en 2018. “En ese, me dijeron que me iban a devolver parte de la inscripción por moderar una mesa y todavía no lo han hecho. También me dijeron si podía hacer una carta de recomendación para que otro doctor indio pudiese venir a España. No les conocía de nada y la verdad es que me chocó. Había cosas muy raras, pero en un primer momento confías, ya luego ves que es una compañía ’fake”.

En la Organización Profesional de Congresos conocen bien el funcionamiento de este tipo de empresas, más conocidas en Estados Unidos como 'depredadoras de conferencias'. “Son empresas montadas por personas sin escrúpulos donde la máxima es sacar dinero. Surgen porque hay una necesidad: cada vez hay más competencia a la hora de publicar 'papers' y estos congresos te permiten acortar plazos. Ya es muy difícil que te financien la asistencia a congresos y así consiguen engordar el currículo. Es una tentación para jóvenes médicos e investigadores”, explica Jaume Boltà, vicepresidente de OPC en España.

La competencia por publicar y dar conferencias ha dado alas a los 'congresos depredadores'

El coste de inscripción en uno de sus congresos va de los 300 a los 1.000 euros, en función del momento en que se realice la reserva y si se trata de un estudiante o una empresa que quiere poner un 'stand'. Para poder ser ‘speaker’ —figura que normalmente es elegida por los organizadores y no a voluntad del que paga—, el coste es de entre 300 y 400 euros. Además, esta empresa suele ofrecer por un coste adicional publicar lo que se presente en su revista científica, 'Insight Medical Publishing'.

Porque Conference Series no es una empresa aislada. Pertenece al grupo Omics International, fundado en 2008 por el doctor hindú Srinubabu Gedela, quien, según explica en su web, “ha explorado las dificultades a las que se enfrentan los estudiantes de los países en desarrollo para acceder a la literatura científica”, lo que supuestamente le inspiró para fundar su empresa.

placeholder El Dr. Gedela, CEO de Omica International. (Web de Conference Series)
El Dr. Gedela, CEO de Omica International. (Web de Conference Series)

En 2016, Omics, con sede en Telangana (India), fue condenada por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos a pagar una multa de 50 millones de dólares por prácticas engañosas en sus revistas de publicación científica. Demostraron que la empresa de Gedela había “engañado a los académicos e investigadores sobre la naturaleza de sus publicaciones al ocultar los costes que iban desde cientos hasta miles de dólares”. Sus más de 700 ‘journals’ abiertos publicaban cerca de 50.000 artículos al año, muchos de ellos sin los controles de las revistas médicas del circuito tradicional, es decir, sin que otros profesionales del mismo ámbito contrasten y den validez a las investigaciones, lo que se conoce como 'revisión por pares'. Fue la primera condena de este tipo en Estados Unidos, aunque el problema con las 'revistas depredadoras' no se circunscribe solo a esta empresa.

A partir de ese año, las fotografías en la web de Conference Series dejan de aparecer con la marca de agua de Omics, para hacerlo con la de la primera firma. Llama la atención que en la mayoría de sus eventos el público es en gran parte asiático, incluso si se celebran en Europa. “También me pareció muy raro, los asistentes eran casi todos de Irán, Irak, Afganistán… De Europa y Estados Unidos había muy poco, y eso que suelen ser los que más viajan a estos encuentros", apunta Álvarez. La razón, según Boltà, podría ser que los científicos de estos países tienen todavía menos opciones de financiación para acudir a congresos científicos.

Foto: La biblioteca de la Universidad de Leuven, en Bélgica. (iStock)

Congresos en 'Bengaluru, Spain'

La evolución de las revistas depredadoras (o 'fake journals') son las conferencias depredadoras. Mariano Campoy, físico del CSIC y del Instituto de Ciencias Materiales de Barcelona, recibe en su bandeja de entrada entre 40 y 50 invitaciones a la semana para este tipo de conferencias. No solo él, también el director de su instituto, que ni siquiera es científico, o la persona encargada de Recursos Humanos, reciben 'e-mails' con palabras aduladoras y faltas de ortografía ofreciéndoles participar en sus eventos. “El problema con estas empresas que venden el ‘open access’ es que el cliente ya no es el lector, sino el escritor. Así no es tan importante garantizar la calidad de lo que se publica, solo que se publique. Con los congresos, la línea es más difusa, ¿qué diferencia un congreso hecho por una sociedad científica o por una empresa? Para mí, que las misiones sus distintas: unos buscan juntar a especialistas en un área para avanzar en la ciencia y otros vender congresos. Además, si te fijas, suelen ser muy genéricos, y es imposible que salga de ahí algo útil”, explica Campoy.

Según ha sufrido él mismo, a menudo estas empresas copian directamente los títulos de otros congresos para confundir al público. Aunque Campoy tampoco quita responsabilidad a los científicos que acuden. “Te puede pasar una vez, que te engañen, pero también creo que el sistema científico está bajo tanta presión y las becas para investigar son tan competitivas, te piden tantas cosas, que a veces pesa más cuántas charlas o 'papers' tengas publicados que su calidad”, añade el científico, quien da varias claves para identificar a las ‘depredadoras de congresos’. Por ejemplo, que no cuenten con el aval de alguna sociedad científica, que utilicen títulos rimbombantes (internacional, mundial...), que pidan el dinero de la inscripción antes incluso de que aprueben la candidatura, o que anuncien lugares idílicos pero sin especificar donde tendrá lugar el evento más allá de la ciudad.

Conference Series llevó a cabo más de 1.200 eventos en todo el mundo en 2019, según su web

En el caso de Conference Series, en su listado de eventos a veces ni siquiera coincide la ciudad con el país donde se encuentra. Así, supuestamente, han llevado a cabo congresos en ciudades tan 'españolas' como Atlanta, Lexintong, Roma o Bengaluru. Solo en 2019, según su web, hicieron en todo el mundo más de 1.200 congresos, entre ellos, esos cuatro.

Sin embargo, según OPC, ni la empresa más grande de congresos médicos de Europa tiene un volumen similar al de Conference Series. Su potencial se eleva al infinito con la pandemia, cuando muchos encuentros han pasado a ser ‘webinars’. Pero ni en estos casos los estándares son los esperados para un congreso científico. “Apuntamos al investigador de nuestra fundación porque vimos un congreso relacionado con el tema que tratamos. Me sorprendió que cuando pagué no me dieron las claves de acceso a la charla, como suele ser habitual. Pasaba el tiempo y nada. Preguntaba y no contestaba nadie, hasta que un día antes del congreso me dijeron que la persona que lo llevaba estaba enferma y que lo habían retrasado a agosto de este año. Viendo que eran muy poco serios, dije que no nos venía bien y que lo quería cancelar. Esto fue en marzo del año pasado y sigo esperando que me devuelvan el coste de la inscripción”, explica José, presidente de una fundación de pacientes de la que prefiere no dar el nombre para que no se vincule con esta empresa.

Para captar la atención de futuros asistentes, estas compañías se valen de nombres de renombre en sus carteles. Lydia Giménez-Llort, por ejemplo, ha descubierto a raíz de este reportaje que su cara y su nombre figuran como ‘speaker’ de un 'webinar' que supuestamente tuvo lugar hace dos semanas y del que no había tenido noticia. Tampoco la Asociación de Materiales Compuestos de España sabía nada de la 26ª edición internacional del congeso de materiales avanzados y nanotecnología que se celebrará en noviembre en Madrid, aunque aparezca en la web como asociación relacionada con el evento.

En el portal de Conference Series, pueden verse álbumes de fotos de todos los eventos que han realizado pero, curiosamente, las mismas fotografías dan fe de un congreso de parasitología en Tokio, otro de diabetes en Bangkok y otro de investigación clínica en Melbourne.

placeholder Fotografía que sirve para ilustrar eventos en cinco ciudades distintas. (Web de Conference Series)
Fotografía que sirve para ilustrar eventos en cinco ciudades distintas. (Web de Conference Series)

Conference Series no ha contestado a la petición de información de este diario al cierre de este artículo, pero las opiniones de asistentes que tildan sus congresos de “engaño” o “fraude” se reparten por todo el mundo, con experiencias que rozan a menudo lo surrealista. Desde congresos de varios días que se quedan en uno solo a eventos donde los ponentes van saliendo voluntariamente porque nadie dirige las sesiones, o encuentros que directamente nunca se llevan a cabo.

Por el momento, es difícil perseguir estas prácticas, como explican desde OPC, ya que no se trata tanto de algo ilegal como de dudosa calidad. Además, el codiciado certificado que dan a cada ponente cuando presenta tiene escasa validez en España, ya que no está acreditado por ninguno de los consejos de formación superior de profesionales sanitarios que existen a nivel autonómico y, por tanto, no contaría como méritos a la hora de sumar puntos para una plaza o una convocatoria.

La única forma de saber si una empresa es depredadora o no es mediante los listados llevados a cabo por otros profesionales y que sirven a los comités de evaluación de todo el mundo para contrastar el prestigio real de las conferencias con que los investigadores rellenan sus méritos a la hora de conseguir una plaza o beca. La más famosa es la del blog de un bibliotecario de la Universidad de Colorado, Jeffrey Beall, al que Omics acusó de oler a “falta de profesionalidad y arrogancia”.

Pero incluso con estas herramientas, identificar este tipo de empresas es complicado. Carmen Álvarez casi cae hace unos días en un congreso con la misma compañía. “Me llegó al correo de mano de una persona bastante respetada en mi ámbito y dije que sí. Luego vi que era la misma compañía y cambié de opinión, pero ahora no me dejan de insistir…”.

“Es perverso, porque están haciendo gastar muchos recursos públicos”, reflexiona Campoy. “Cuando un profesional acude a estas ponencias, tarda tiempo en preparárselo, y eso es un coste para todos, sobre todo si luego es un congreso que no vale para nada”.

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