Sanidad recuerda que el fin de la mascarilla es reversible y se limitará a algunos supuestos
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RUEDA DE PRENSA DE SIMÓN

Sanidad recuerda que el fin de la mascarilla es reversible y se limitará a algunos supuestos

"La opción tiene que estar sobre la mesa", dice el director del CCAES sobre la posibilidad de recuperar la obligatoriedad si la situación empeora, aunque ve "complicado" que lo puedan hacer las autonomías

placeholder Foto: El director del CCAES, Fernando Simón. (EFE)
El director del CCAES, Fernando Simón. (EFE)

Los españoles nos libraremos pronto de las mascarillas en el exterior, pero el cubrebocas sigue persiguiendo a Fernando Simón. Los datos de vacunación van como un tiro, la incidencia acumulada (IA) ha vuelto a descender —'solo' 92 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días— y el coronavirus ha dado paso a los indultos en el debate político. Quizá por eso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado viernes que la medida de prevención dejará de ser obligatoria a partir del sábado, 26 de junio. A falta de que el Consejo Interterritorial acuerde este miércoles todos los supuestos y el Consejo de Ministros apruebe este jueves el cambio normativo, al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) le han preguntado si la decisión es irreversible. Y Simón ha dejado la puerta abierta a que se vuelva a adoptar: "Dependerá de la situación epidemiológica".

De momento, la Junta de Andalucía ya ha dicho que recomendará a sus ciudadanos llevar la mascarilla también en espacios abiertos. La comunidad es la única con una IA superior a 150, en un escenario en el que cinco autonomías ya están en verde dentro del semáforo de Sanidad. Pero los casos entre la población no vacunada —principalmente personas de entre 18 y 35 años— siguen aumentando, lo que acrecienta la incertidumbre de cara a las próximas semanas. Aunque cree que cualquier empeoramiento de la situación sería "suave", a diferencia de las olas anteriores, Simón no descarta un cambio de tendencia. Y, en el caso de que el virus se descontrole en algún territorio, "la opción [de recuperar el uso obligatorio de las mascarillas] tiene que estar sobre la mesa", ha defendido.

Foto: Un hombre pasa frente a una tienda en Barcelona, en agosto de 2020. (Reuters)

La secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, ha mandado un mensaje similar al del epidemiólogo, al recordar que el fin de la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores es muy diferente a dejar de usar esta medida de prevención: "No significa que la mascarilla vaya a desaparecer de nuestra vida para siempre". En ese sentido, el director del CCAES ha apoyado que las comunidades con mayor incidencia sigan recomendando su uso, aunque ve "complicado" que lo puedan imponer. "Me imagino que lo podrán hacer en situaciones bien justificadas", ha matizado. La nueva regulación supondrá una reforma de la llamada ley de nueva normalidad, que obliga a usar la mascarilla en todo el país desde marzo. El malestar de algunas autonomías anticipa una nueva controversia jurídica.

Pese a que a partir de ahora no será obligatorio, Simón ha explicado que conviene llevar una mascarilla en el bolsillo cuando se salga a la calle para protegerse ante situaciones sobrevenidas, como posibles aglomeraciones: "Que se pueda quitar no significa que te la tengas que quitar obligatoriamente. Una mascarilla no pesa nada y no cuesta nada llevarla". El mensaje también iba dirigido a las personas mayores, ya vacunadas en su gran mayoría. El riesgo todavía está ahí.

Foto: Más de 23 millones de personas han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el covid-19. (EFE)

La situación actual resulta muy favorable, pero continúan las amenazas en forma de nuevas variantes. Este lunes, el Ministerio de Sanidad ha actualizado su informe al respecto, en el que destaca la mayor incidencia de la delta, procedente de la India, que supone ya el 4% de los casos, tres puntos más que hace siete días. En la línea de las últimas semanas, Simón no se ha mostrado especialmente preocupado, aunque ha reconocido que los estudios en el Reino Unido detectan una mayor transmisibilidad de dos de las mutaciones y, además, un cierto escape inmunitario, que disminuye la protección que ofrecen las vacunas ante esta forma del virus. En otras palabras: no se debe bajar la guardia.

Solapar grupos de edad

A la espera de conocer la evolución de la variante delta, las inyecciones mantienen una elevadísima efectividad, y están permitiendo domeñar la pandemia. Aunque el objetivo de llegar a 15 millones de personas va con retraso debido —alega el Gobierno— a los incumplimientos de Janssen con las entregas, durante esta semana se prevén alcanzar dos nuevos hitos: la mitad de la población con al menos una dosis y un tercio con la pauta completa.

Con la llegada de las vacaciones, a Sanidad le preocupa que el ritmo de vacunación se pueda ralentizar, después de tres semanas consecutivas por encima de los tres millones de dosis administradas. Ante esa situación, Calzón ha abogado por una estrategia más flexible, que permita ir solapando grupos de edad, especialmente cuando se llegue a los menores de 30 años: el nivel de riesgo es muy similar en un adolescente de 14 y un joven de 28. "Lo importante es que la vacunación no pare", ha enfatizado la secretaria de Estado de Sanidad. Repescar a aquellos que en su día perdieron el turno para el pinchazo es otro de los objetivos del ministerio para acelerar el proceso. En el horizonte, la ansiada inmunidad de rebaño antes de que termine el verano.

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