La derecha suma en la calle para recoger el clamor social contra los indultos
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Tensión entre los partidos

La derecha suma en la calle para recoger el clamor social contra los indultos

PP, Vox y Cs unen fuerzas en Colón, aunque mantienen la puja por capitalizar el rechazo al Gobierno por sus pactos con los independentistas. Ayuso apeló al Rey y Cs se lo reprochó

placeholder Foto: Pablo Casado, José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
Pablo Casado, José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

La madrileña plaza de Colón volvió ayer a ser un hervidero en contra de las cesiones de Pedro Sánchez al independentismo catalán. Decenas de miles de ciudadanos acudieron a la convocatoria de la plataforma cívica Unión 78, y entre ellos los representantes del PP, Vox y Ciudadanos, que evitaron una fotografía de familia, pero dejaron una panorámica de suma de fuerzas. El objetivo: visibilizar el rechazo de una gran mayoría de españoles —dos tercios, según las encuestas— a los indultos que Moncloa concederá pronto a los líderes del 'procés'. Los líderes políticos cedieron ayer el protagonismo a la sociedad civil, aunque quedó bien claro que los tres partidos de la derecha mantienen una intensa pugna por capitalizar ese voto de rechazo a los pactos de Sánchez con ERC.

Con cientos de banderas nacionales como mar de fondo, PP, Vox y Ciudadanos se manifestaron esta vez cada uno por su cuenta. La convocatoria a la prensa de los tres líderes en puntos completamente distanciados entre sí confirmó que de ninguna manera se harían una nueva fotografía juntos, como sí hicieron en febrero de 2019. De hecho, afloraron sus diferencias. Mientras Vox criticaba la 'cobardía' de sus rivales —“nosotros no tenemos vergüenza de hacernos ninguna foto”, aseguraron sus dirigentes—, PP y Ciudadanos acabaron enfrentados por la implicación del Rey en la polémica de los indultos provocada por Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid quiso marcar un discurso duro contra el presidente del Gobierno, pero sus palabras acabaron generando un debate muy sensible. “Lo que está sucediendo en España es que nos están robando la soberanía al pueblo para trocear una parte del país”. Y, de ahí, pasó al Rey: “¿Qué va a hacer, va a firmar esos indultos?”, se preguntó después de decir que Sánchez había pasado “de inspector a cómplice”. Ni Pablo Casado ni José Luis Martínez-Almeida, que estuvieron en todo momento con Ayuso, hicieron esas palabras suyas. Más bien, al contrario.

Y quienes estallaron fueron varios dirigentes de la cúpula de Ciudadanos, que acusaron a la presidenta madrileña de “populista” y consideraron una “barbaridad” sus palabras. El partido de Arrimadas defiende que el papel del Rey ha sido “ejemplar” en todo momento frente al separatismo, e insisten en que el discurso del 3 de octubre de 2017 (tan criminalizado desde el independentismo) fue “decisivo”.

“Señalar al Rey por la firma del indulto a la que le obligará el Gobierno es un error. Sánchez es el responsable de la humillación y Ayuso debería retractarse”, llegó a decir Edmundo Bal, portavoz adjunto en el Congreso y candidato a las elecciones del 4-M. Otro dirigente de la cúpula, el diputado malagueño Guillermo Díaz, envió una dura advertencia a la presidenta regional: “Ayuso, aparta tu populismo del Rey. Juega con lo tuyo y no con lo de todos”. Fuentes de la formación naranja insisten a este diario en que “no se puede permitir” que en un asunto tan delicado como los indultos el PP implique a Felipe VI.

En realidad, no es la primera vez. En otras ocasiones, dirigentes populares han mencionado el hecho de que el Rey tuviera que firmar los indultos como si de una complicidad se tratara, a pesar de que insisten en que defienden al monarca. Hace unas semanas, cuando apareció publicada en el BOE la nueva ley que despenaliza la acción de los piquetes en el Código Penal, hubo otra polémica similar. El preámbulo de la norma arremetía contra las políticas del anterior Gobierno, presidido por Mariano Rajoy, en vez de mantener la neutralidad legislativa que marca la tradición. Casado también señaló entonces que Sánchez “utilizaba al Rey” para ratificar una ley “que ataca a la oposición”, como si el jefe del Estado tuviera margen para incumplir sus obligaciones constitucionales.

Foto: Manifestación contra los indultos en Colón. (Reuters)

El artículo 62 de la Carta Magna establece que corresponde al Rey “sancionar y promulgar las leyes”, así como, entre otras cosas, “ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales”. Este último supuesto responde a la situación actual: Felipe VI firmará los indultos a los líderes independentistas si lo aprueba el Consejo de Ministros.

A las nuevas diferencias entre PP y Ciudadanos (que llevan aireando otras toda la semana pasada) se suman también las que los populares mantienen con Vox. El ambiente en el electorado de la derecha está agitado y en Colón hubo más de una prueba de ello. Los gritos de los militantes del partido ultra, con vítores a Abascal y afeando a Casado el comportamiento de su partido en la anterior etapa, fueron una muestra de ello. También un joven que portaba una pancarta a las puertas de Génova y que acabó enfrentado con simpatizantes del PP mientras reprochaba a Casado “haber sido blando” y “haber abandonado a la sociedad”. Inés Arrimadas también se llevó algún grito de “traidora” mientras lanzaba críticas a Sánchez.

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Vista general de la calle Génova durante la concentración convocada en Colón. (EFE)

La realidad es que Abascal y los suyos llegaron a Colón sabiendo que, al contrario que PP y Cs, tenían poco que perder y mucho que ganar. La manifestación supuso un espaldarazo a Vox, que vio cómo sus bases poblaban los grupos más activos del acto y cómo se convirtieron en uno de los grandes atractivos para los presentes. "Sin miedo ni vergüenza a ningún tipo de foto", según dijo el propio líder de la formación, afrontaron la multitudinaria convocatoria sabiendo que era una oportunidad para hacer gala de su músculo frente a un Casado y una Arrimadas forzados a un perfil más bajo. La prueba fue que ninguno de los dos pisó Colón. El líder del PP se quedó en el cruce de la calle Génova con el paseo de Recoletos, y la líder naranja también se quedó a las puertas de la plaza.

La concentración ratifica a Vox que sigue siendo percibido como el azote contra el independentismo, pero no solo. En un momento en que las encuestas apuntan a la subida del PP y tras la contundente victoria de Ayuso el pasado 4 de mayo, el partido salió reforzado este domingo confirmándose como esa derecha dura "sin complejos" que tiene una fuerte capacidad de movilización. Mientras que los votantes de PP y Ciudadanos no mostraron los símbolos de estas siglas, los de Vox presumieron de las suyas con carteles, pulseras, banderas y todo tipo de 'merchandising'.

placeholder El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Con sus principales líderes presentes, y con decenas de cargos entre el público, la formación fue a Colón con todo pese a estar en un segundo plano, por detrás de los organizadores. Tras haber amagado durante la semana con convertir el acto en un momento para "recordar" al PP su errante gestión en Cataluña, finalmente se limitaron a clamar contra Sánchez para transmitir un mensaje de "unidad" que hace unos días abogaban por romper. "Un momento ideal para recordar que durante los años 2015, 2016 y 2017 se preparó la perpetración de un golpe de Estado y el Gobierno de Rajoy no hizo nada", aseguró el pasado lunes Jorge Buxadé. Entre el público, muchos compartían el reclamo del portavoz de Vox, aunque los gritos fueron masivamente contra el PSOE. Es lo único que une a la derecha. En lo demás, parecen estar completamente enfrentados.

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