El Gobierno planifica la remontada política para el otoño tras el desgaste de los indultos
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SÁNCHEZ AFRONTA UNA ETAPA POLÉMICA

El Gobierno planifica la remontada política para el otoño tras el desgaste de los indultos

Moncloa ha comenzado a desgranar las líneas maestras de su argumentario sobre la medida de gracia a los presos; un punto clave es el recuerdo de que Zapatero ganó unas elecciones tras la negociación del Estatut

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

"Los votantes rara vez recuerdan lo que hiciste por ellos ayer. Están interesados solo en lo que vas a hacer por ellos mañana", escribe Michael Ignatieff en 'Fuego y cenizas'.

Pedro Sánchez y su equipo han emprendido después de las elecciones de Madrid del 4 de mayo una especie de ofensiva política basada en la hiperactividad pública y en aferrarse a la hipotética recuperación económica, de la mano de la vacunación masiva y de la llegada de los fondos europeos. De esa forma, consideran que pueden cimentar una remontada política en otoño, cuando esperan que empiece a percibirse la salida a las crisis provocadas por la pandemia.

Atendiendo a Ignatieff, no está claro si en unas futuras elecciones esa hipotética recuperación será premiada por los ciudadanos con un voto masivo al PSOE, pero es evidente que esa es la clara estrategia de la Moncloa.

La posibilidad de una crisis de Gobierno

Las elecciones de Madrid provocaron una evidente preocupación y una gran conmoción en las filas del PSOE y del Gobierno, porque marcaba un punto de inflexión de recuperación del voto del PP, gracias sobre todo a la desaparición de Ciudadanos, y porque mostraba errores graves de diagnóstico acerca de la sociedad y los votantes. El análisis previo fue evidentemente erróneo y eso es casi peor que el pésimo resultado. Las encuestas ya coinciden todas al apuntar que el PP está en condiciones de ser el partido más votado, con expectativas de unos 130 escaños, que le permitirían gobernar con apoyo de Vox.

La respuesta es la citada hiperactividad y el mensaje positivo del presidente. Evitando circunstancias que puedan convertirse en traspié como, por ejemplo, un debate sobre el estado de la nación que ya debía haberse celebrado hace tiempo y que no se espera, como mínimo, hasta otoño.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sale del hemiciclo del Congreso. (EFE)

En ese horizonte, dirigentes socialistas prevén llegar a después del verano con un Gobierno remodelado, que dé idea de inicio de una etapa nueva de la legislatura y que intente revitalizar el proyecto. Se completaría con la celebración a mediados de octubre del congreso del PSOE, donde se pretende lanzar un mensaje potente de renovación.

Como hipótesis, el calendario del Gobierno para otoño no tiene por qué incluir siquiera una costosa negociación de Presupuestos para 2022. Están aprobados los de 2021, y, en la práctica, la gestión de los fondos europeos y las reformas que lleva aparejadas suponen casi una especie de cuentas del Estado. Sánchez se puede permitir una prórroga. Y la agenda legislativa está ya pactada en lo esencial, es decir, ley de memoria histórica o reformas del Código Penal, entre otras.

El desgaste de los indultos

En ese contexto y en preparación de esa estrategia, surgieron el conflicto diplomático con Marruecos y también la polémica sobre los indultos de los presos independentistas, justo cuando se cumplirán tres años de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa y que acabó con Mariano Rajoy.

El primero parte de una gestión muy cuestionada de la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, con unos efectos que aún no han concluido. Los socialistas entienden que, por el momento, en este conflicto les ha ayudado la posición de Pablo Casado por la falta de respaldo en un asunto de Estado. Y Laya se asegura su permanencia mientras dure el conflicto, para que no sea entregado su relevo a Marruecos, entre otras cosas, porque se prevé que el conflicto se prolongue.

Foto: La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. (EFE)

Además, estos días vive Moncloa con la turbulencia de los indultos a los presos independentistas catalanes. Desde hace meses, estaba decidido concederlos y así se lo trasladó el propio Sánchez a ERC para lograr su respaldo, por ejemplo, en los Presupuestos para 2021. Tarde o temprano, el presidente del Gobierno tenía que encontrarse de nuevo con este asunto, y ese momento ha llegado. Moncloa se inclina por indultos condicionados, según adelantó El Confidencial, y serán necesariamente parciales, es decir, preservando las penas de inhabilitación para evitar que vuelvan a delinquir desde cargos públicos.

Entre otras cosas, porque la concesión de los indultos le es necesario para seguir adelante con comodidad en la legislatura y, además, como afirman fuentes del Gobierno, así se garantiza cerrar esta carpeta en verano y “llegar limpio” a otoño.

Se admite que es un tema incómodo y difícil, pero explican que Sánchez está convencido de asumir ese riesgo y abordar la decisión, junto con la creación de la mesa de diálogo con Cataluña, que se creó en febrero de 2020, pero que Joaquim Torra boicoteó. La hemeroteca, también en este tema, es demoledora contra Sánchez. Especialmente por aquel debate electoral de noviembre de 2019 en el que se comprometió a traer a Puigdemont a España y a aprobar una reforma del Código Penal para penalizar de nuevo el delito de referéndum ilegal, así como al cumplimiento íntegro de las condenas impuestas por el Tribunal Supremo. Como es habitual en su historia política, de nuevo la búsqueda del relato se impuso a otras consideraciones y principios, y ahora eso se vuelve contra él.

Las relaciones con ERC

La tesis que emiten los socialistas es que la vía policial y judicial en Cataluña no ha dado resultado y, por eso, es necesario buscar otras vías que, necesariamente, deben pasar por solucionar de una vez la situación de los presos independentistas. De esa forma, además, se desactivaría el mensaje victimista del independentismo.

En Moncloa, se confía para ello en Pere Aragonès, nuevo 'president' de la Generalitat. Entienden que en su discurso de investidura hay algún pequeño matiz respecto al pasado y a otros sectores del independentismo, en el sentido de abandonar la unilateralidad y hablar siempre de “referéndum pactado”.

Entienden que ERC parte de una situación difícil en la que, por ejemplo, ha sido acusado de traidor por sectores independentistas durante la campaña y, por eso, dan por hecho que Aragonès tendrá que mantener una posición pública que no impedirá que pueda abordarse el diálogo, por supuesto, mucho mejor que con Torra. Aunque, en todo caso, piden a ERC gestos que muestren la utilidad de los indultos para favorecer el acuerdo. Que no insistan en el 'lo volvería a hacer' o en despreciar los indultos porque no son amnistías.

placeholder Pedro Sánchez y Pere Aragonès, llegando a la primera reunión de la mesa de diálogo. (EFE)
Pedro Sánchez y Pere Aragonès, llegando a la primera reunión de la mesa de diálogo. (EFE)

La mesa de diálogo partirá con posiciones muy enfrentadas incluso en cuanto al alcance, porque por un lado se habla de autodeterminación y amnistía y, por el otro, solo se llega a los indultos y a una consulta pactada para, por ejemplo, refrendar un acuerdo sobre una reforma estatutaria.

Los socialistas entienden que, obviamente, la concesión de los indultos puede tener un coste para el Gobierno y para el PSOE, aunque explican que Sánchez está dispuesto a asumirlo y que, en todo caso, puede no ser tan elevado. Por ejemplo, en abril de 2006, el entonces líder de la oposición y del PP, Mariano Rajoy, entregó en el Congreso cuatro millones de firmas contra el nuevo Estatut de Cataluña, tras una enorme movilización contra el empeño del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de aprobar una norma pactada que se sometería a referéndum. En 2008, el PSOE volvió a ganar unas elecciones generales y mejoró sus resultados, sin que aparentemente le afectara la apuesta del acuerdo en Cataluña.

Otro ejemplo que manejan los socialistas es el de la apuesta de Zapatero por las conversaciones con ETA. Casi cada sábado había manifestaciones del PP y se escuchaban cosas como “usted traiciona a los muertos” en boca de Rajoy, sin que finalmente le causara desgaste al entonces presidente del Gobierno. Por supuesto, salvando las muchas diferencias entre el fin de ETA y el proceso independentista.

Por el momento, la intención es volcarse en la pedagogía ante los ciudadanos y de forma interna, para evitar grietas en el partido

Ahora la apuesta es el diálogo, que requiere el gesto de los indultos, pero teniendo en cuenta que quedan más de dos años para las elecciones generales. En ese futuro a medio plazo, en el Gobierno sí hay una cierta preocupación con lo que pueda decir la Sala Tercera del Tribunal Supremo cuando se resuelva el previsible recurso contra los indultos. Esa sentencia sí podría llegar cerca de las elecciones generales, con la evidente incomodidad para Sánchez.

Por el momento, la intención es volcarse en la pedagogía ante los ciudadanos y, por supuesto, de forma interna, para evitar grietas en el partido. Daban por hecha la reacción contraria de Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara. En Ferraz se minimiza, porque supone en todo caso cubrir desde el partido todas las opciones. No hay vías de discrepancia y menos aún las habrá después del congreso federal de octubre. Eso sí, se abandonará el mensaje que contrapone "la venganza de la Justicia a la concordia de los indultos", por ser muy inconveniente, especialmente, dicho por un presidente del Gobierno.

Para el corto plazo, entienden que habrá mucho ruido contra los indultos, pero más procedente de sectores sociales que nunca votarán al PSOE, como ya ocurrió con la negociación con ETA o con el acuerdo sobre el Estatut. De nuevo, es una ayuda para Sánchez la hipérbole del PP y su coincidencia con la ultraderecha de Vox.

La reacción interna sí podrá medirse de alguna manera en breve en las primarias de Andalucía, porque se votará sin que se hayan concedido los indultos, pero ya estará instalado que se hará poco después. La dirección socialista ve segura la victoria de Juan Espadas sobre Susana Díaz, pero es probablemente el hito que más preocupa en Moncloa en este momento. Incluso más que el del pasado 4 de mayo, porque supondría el avance de un sector crítico en el PSOE. La apuesta de Ferraz es una victoria de Espadas con el 60% de los votos, pero dejan margen porque, como dijo hace muchos años Josep Borrell, las primarias las carga el diablo.

"Los votantes rara vez recuerdan lo que hiciste por ellos ayer. Están interesados solo en lo que vas a hacer por ellos mañana", escribe Michael Ignatieff en 'Fuego y cenizas'.

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