¿Quién dio la orden? Los 'mossos' que ayudaron a Puigdemont ocultaron al inductor
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el sumario de la Audiencia Nacional

¿Quién dio la orden? Los 'mossos' que ayudaron a Puigdemont ocultaron al inductor

Los agentes, a los que juzgará la Audiencia Nacional en una semana, callaron la identidad de la persona que les pidió que recorrieran Europa para auxiliar al 'expresident'

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Diseño: Irene Gamella.

Era domingo. Un 25 de marzo de hace tres años. Carles Puigdemont, que había escapado de España unos meses antes, fue detenido en una gasolinera de Alemania, sorprendido fuera de su refugio de Bélgica por la reactivación de una orden internacional de detención cursada en su contra por el referéndum del 1 de octubre. Junto a él, viajaban otras cuatro personas. Solo dos asumen consecuencias penales por aquella escapada de miles de kilómetros: los 'mossos' que le escoltaban y que se enfrentan a una pena de tres años de prisión por encubrimiento. Su silencio ha limitado el alcance del procedimiento. Nunca identificaron al inductor, según se desprende del sumario del caso al que ha tenido acceso El Confidencial.

Los agentes de la policía autonómica Carlos de Pedro y Xabier Goicoechea —a los que juzgará la Audiencia Nacional a partir del próximo 24 de mayo— fueron arrestados tres días después, a su regreso a España. Adscritos al servicio de escolta del cuerpo, optaron por el silencio a lo largo de la instrucción y no señalaron a la persona que les dio la orden de viajar hasta las cercanías de la frontera con Finlandia para acompañar al 'expresident' en un larguísimo viaje en coche que terminó en un aparcamiento de viajeros pendulares de Jagel, en autopista BAB7, que transcurre entre la frontera con Dinamarca y la ciudad de Hamburgo.

Foto: El abogado belga de Puigdemont, Paul Bekaert.

Los dos 'mossos' se desplazaron de España a Bélgica y de ahí hasta Estocolmo en coche para recoger a Puigdemont. A continuación, hicieron más de 2.000 kilómetros en automóvil. Para la Fiscalía, este enorme recorrido por carretera "es indicativo de la finalidad que perseguían: dificultar la posible detención del 'expresident' en su regreso a Bélgica". "Es difícil imaginar otro motivo para la realización de un viaje tan prolongado, incómodo e incluso arriesgado, cuando estaban a la disposición de todos ellos sistemas más rápidos, cómodos y seguros", añade.

Según concretan las actas del sumario, De Pedro y Goicoechea admitieron haberse trasladado en sus días libres hasta la localidad de Waterloo —el refugio del 'expresident'— y aseguraron que se desplazaron desde allí hasta Estocolmo para trasladar de regreso a Bélgica a Puigdemont, utilizando para ello el vehículo que habitualmente utilizaba este en Bélgica. Habían recibido instrucciones, pero no confesaron quién se las había dado. La operación se llevó a cabo "a requerimiento de una persona no identificada".

Aquel domingo de marzo, los dos fueron sorprendidos en el vehículo marca Renault Espace, matrícula belga, inmovilizado por la policía alemana en la estación de servicio. Tras la detención del 'expresident', tanto ellos como los otros dos acompañantes —Josep Maria Matamala y Alay— quedaron libres y se les permitió seguir en el vehículo. De vuelta a España, De Pedro y Goicoechea fueron arrestados. El primero, en el aeropuerto barcelonés de El Prat, cuando llegaba de un vuelo procedente de Bruselas. El segundo, un cuarto de hora más tarde, en las cercanías de su domicilio, en la localidad de Vilassar de Mar.

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"Se nos pidió"

Ante los miembros de la Brigada Provincial de Información de Barcelona que practicó los arrestos, los dos 'mossos' callaron. "Ha sido informado de los derechos que le asisten conforme a lo dispuesto en el artículo 520 de la L.E. Criminal, en uso de los cuales manifiesta su voluntad de no prestar declaración en estas dependencias y hacerlo en su momento ante la autoridad judicial", consta en el sumario en los dos casos.

Posteriormente ante el juez, el silencio siguió. En la declaración en calidad de investigado realizada por Carlos de Pedro López el 4 de junio de 2018, a preguntas de su letrado admitió pertenecer a los Mossos d'Esquadra, que el día 19 de marzo se desplazó a Waterloo (Bélgica), al tener varios días de permiso, que el día 23 "se les pidió" que recogieran al 'president' "por el tema de la euroorden". "Subimos a recogerlo para presentarlo a los jueces", dijo De Pedro, que concretó que lo recogieron en Suecia y que en el trayecto por Alemania fueron parados e identificados por la policía de este país. El vehículo en el que viajaban era el que llevaba el 'expresident' "desde siempre", concretó además.

Ante los miembros de la Brigada Provincial de Información de Barcelona que practicó los arrestos, los dos 'mossos' callaron

Por su parte, Xabier Goicoechea, en su declaración de ese mismo día, calcó las mismas afirmaciones. Dijo igualmente que pertenece a los Mossos d'Esquadra y al servicio de escoltas. Que el mismo día se desplazó a Waterloo. Que lo hizo aprovechando un permiso que tenía. Y de nuevo la indeterminación sobre la orden: "Se nos pidió si podíamos hacer de chófer a Puigdemont en el aeropuerto el día 22 de marzo", dijo. Añadió que el día 23 "se les pide" (otra vez como un favor) que fueran a buscar a Puigdemont, ya que su abogado se ha puesto en contacto con él para que se presente a la Justicia belga. Que salieron de Bruselas hasta Estocolmo, donde lo recogieron. En otros puntos del sumario, se alude a "simples relaciones de amistad". Ni rastro del inductor.

El dispositivo en la frontera

El dispositivo en frontera que les ha llevado a esta situación fue requerido a las autoridades policiales de la Oficina Federal de Investigación Criminal​ (en alemán: Bundeskriminalamt, abreviado, BKA) después de que la Comisaría General de Información de la Policía española recibiera comunicación del posible retorno del 'expresident' huido a Bélgica, tras la reactivación de la OEDE de la que era objeto, y que se produjo cuando se encontraba en Helsinki (Finlandia), país al que se desplazó el jueves día 22 de marzo procedente de Suiza.

La OEDE fue reactivada el día siguiente, viernes 23 de marzo, y en la tarde de ese mismo día 23, abandonó Helsinki. El sumario precisa que la frontera danesa-alemana fue estimada como la más probable para el retorno a Bélgica desde Helsinki, motivo por el que se dio traslado a la BKA de los datos de los vehículos que utilizaban las personas que le habían dado cobertura durante su estancia en Bélgica desde noviembre de 2017.

Los 'mossos' se sentarán en el banquillo de los acusados y la pena que les reclama la Fiscalía implicaría su ingreso en prisión

Las comunicaciones mantenidas entre la Comisaría General y la BKA tuvieron lugar a través de la Oficina Sirene, medio de contacto propio para transmisión de datos de personas buscadas. El formulario refleja que la detención tuvo lugar en la localidad de Jagel a las 11:17 del 25 de marzo de 2018, punto distante unos 40 kilómetros de la frontera en territorio alemán, lugar en que el dispositivo de la BKA interceptó el vehículo en que todos viajaban.

Los dos 'mossos' se sentarán en breve en el banquillo de los acusados y la pena que les reclama la Fiscalía de la Audiencia Nacional implicaría su ingreso en prisión en caso de que el tribunal la dicte. El Ministerio Público considera que "ayudaban a Carles Puigdemont, conscientes de que era investigado en España por su participación en hechos constitutivos de delitos de rebelión y otros", señala el escrito de la Fiscalía. Por eso, los acusa como autores del delito de encubrimiento y pide para ellos tres años de inhabilitación para cargo público, además del mismo tiempo de prisión.

Era domingo. Un 25 de marzo de hace tres años. Carles Puigdemont, que había escapado de España unos meses antes, fue detenido en una gasolinera de Alemania, sorprendido fuera de su refugio de Bélgica por la reactivación de una orden internacional de detención cursada en su contra por el referéndum del 1 de octubre. Junto a él, viajaban otras cuatro personas. Solo dos asumen consecuencias penales por aquella escapada de miles de kilómetros: los 'mossos' que le escoltaban y que se enfrentan a una pena de tres años de prisión por encubrimiento. Su silencio ha limitado el alcance del procedimiento. Nunca identificaron al inductor, según se desprende del sumario del caso al que ha tenido acceso El Confidencial.

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