El relevo exprés en Podemos abre la puerta a Belarra y estrecha el margen de Yolanda Díaz
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IGLESIAS PRECIPITA LA TRANSICIÓN

El relevo exprés en Podemos abre la puerta a Belarra y estrecha el margen de Yolanda Díaz

Sin intención de militar en otra organización que no sea el PCE, Díaz se convertiría en una candidata independiente sin capacidad para decidir listas, programas, estrategias o pactos

placeholder Foto: Pablo Iglesias y la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante el acto de cierre de campaña de Unidas Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias y la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante el acto de cierre de campaña de Unidas Podemos. (EFE)

Reconfiguración y transición son dos de los conceptos más repetidos durante las últimas horas no solo en el seno de Podemos, sino en todo el espacio que comparte esta formación con sus socios electorales, desde IU y el PCE hasta las confluencias En Comú Podem y Galicia en Común. El precipitado abandono de la primera línea política por parte de Pablo Iglesias, renunciando a la secretaría general y a su acta en la Asamblea de Madrid, obliga a armar un relevo exprés que estaba previsto para "varios meses". Ione Belarra, Irene Montero e Isa Serra son los relevos naturales de Pablo Iglesias, y según adelanta 'Infolibre' la primera habría decidido ya postularse. Se reduce al máximo el periodo en el que presumiblemente Yolanda Díaz (quien no milita en Podemos) contaría con margen para construir su proyecto e ir tomando decisiones para, primero, asumir el liderazgo de todo el espacio más allá de la parte morada en el Gobierno de coalición, y, después, redefinir el proyecto.

El actual vacío de poder se acortará en el tiempo y Díaz quedaría relegada a un liderazgo virtual, sin construir su proyecto ni política ni orgánicamente. Se sitúa así frente al desafío de dar ya un paso al frente y poner sobre la mesa su hoja de ruta. La presión es doble. Si no da el paso, podría convertirse en una candidata a las próximas elecciones sin mando en la principal organización que la respalda. Si lo adelanta para adaptarse a la nueva realidad, lo hará sin el tiempo necesario para madurar su hoja de ruta, construir equipos, marcar línea política y, en definitiva, un proyecto. A todo ello hay que añadir las voces, algunas históricas, a las que suele escuchar con atención Díaz, que hablan abiertamente de la necesidad de una refundación de este espacio político.

Foto: La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

La decisión de Iglesias complica así los esquemas de Díaz, porque supone que Podemos debe convocar su asamblea ciudadana permanente, algo previsto en los estatutos en el caso de que "fallezca, renuncie, resulte incapacitada o cese la persona que ocupa la secretaría general". Se trata del máximo órgano de decisión, con soberanía sobre todas las cuestiones de especial relevancia para la organización, que se traduciría en un congreso para elegir a una nueva persona al frente del partido, definir estrategia o, previamente, realizar una consulta a la militancia "sobre asuntos de especial relevancia política". Hasta este próximo congreso, antes del verano, el cuarto desde que nació Podemos, será la ejecutiva del partido quien pilote el proceso.

Sin intención de militar en otra organización que no sea el PCE, Díaz se convertiría en una suerte de candidata independiente y Podemos sería su plataforma electoral, con capacidad para decidir las listas, programas, estrategias o pactos. Hasta ahora, la vicepresidenta tercera ha querido insistir tanto en público como en privado en que no ha tomado la decisión de ser la candidata a las próximas elecciones generales, para destacar que no quiere distraerse de sus responsabilidades de gobierno.

Foto: La vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz (d), junto a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo (i), y la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño. (EFE)

Su afán pasaba por el continuismo a nivel orgánico en el grupo parlamentario de Unidas Podemos, descartando cambios tanto en las portavocías como en la dirección confederal, con la intención de respetar las decisiones internas ya tomadas. Eso sí, sin renunciar a su propio estilo, sobre todo en lo que se refiere a posicionarse en contra del conflicto y priorizando el diálogo, así como revisar las prioridades políticas. Una hoja de ruta que da cuenta de la intención que tenía de relegar este debate a otra fase.

Lo que sí ha deslizado Díaz es que su objetivo pasa por "ensanchar" el espacio político, en referencia a Unidas Podemos. Voces relevantes que como ella provienen de IU han remarcado la necesidad, tras ponerse en marcha su relevo, de caminar hacia "una izquierda más abierta, que vaya más allá de IU y Podemos". El tiempo juega ahora en su contra. "Si no lo arma ella, heredará el proyecto que hay", concluye un veterano militante que ya no forma parte de la dirección.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ocupará la vicepresidencia segunda en sustitución de Pablo Iglesias y será la candidatura de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. (EFE)

Desde la Colegiada Federal de IU, remarcaban en su lectura del 4-M la apuesta por la unidad popular: "Esta es una apuesta política que entiende la confluencia electoral como la expresión última de una alianza política, social y cultural mucho más profunda. El fortalecimiento de Unidas Podemos en términos de profundización democrática, arraigo territorial y apertura social sigue siendo una necesidad imperiosa".

De lo que no hay duda es de que se quemarán varias fases en unos plazos poco compatibles con los tiempos de la deliberación orgánica y la toma de decisiones abiertas de las fuerzas que conforman el espacio de Unidas Podemos. Un contratiempo, más o menos buscado, sin margen para abrir grandes procesos de reflexión interna. "Hay que pararse un momento a pensar, que nos llevan al asalto en cada esquina", lamentaba este lunes en plena vorágine del debate un cargo público de Podemos.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Diaz (i), habla con Pablo Iglesias. (EFE)

Tampoco se plantean incógnitas sobre los nombres llamados a liderar Podemos tras el paso a un lado de Pablo Iglesias. Antes incluso de que sorprendiese a una parte de su ejecutiva anunciando que se presentaría a su tercera reelección como secretario general, Iglesias se había referido ya a sus intenciones de promover un nuevo liderazgo coral y feminizado. Belarra, Montero y Serra son, por los puestos que actualmente ocupan tanto orgánica como institucionalmente, los relevos naturales. En este discurso volvía a insistir el dimitido secretario general de Podemos cuando durante la campaña lanzaba señales para abonar el terreno de la decisión que tomaría si, como finalmente ocurrió, no gobernaba la izquierda tras el 4-M.

A través de una entrevista casi monográfica sobre el feminismo con el diario italiano 'Il Corriere della Sera', asegurando que "las organizaciones políticas, económicas o gobiernos dirigidos por mujeres logran aportar una sensibilidad humana que hace funcionar mejor toda la estructura. Sin idealizarlo como solución universal, el feminismo es la clave para las próximas transformaciones sociales". Recalcaba asimismo que el feminismo es "más transversal socialmente que el movimiento obrero". En la misma entrevista, admitía que su figura "está gastada" y que "está claro que Yolanda aporta más votos que yo a nuestro proyecto". En los próximos días se dilucidará si lo hará

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