El exjemad Julio Rodríguez será diputado tras tres intentos y un fallido asalto a la alcaldía
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Y LA RENUNCIA DE IGLESIAS

El exjemad Julio Rodríguez será diputado tras tres intentos y un fallido asalto a la alcaldía

Se evita confirmar que Rodríguez, mano derecha de Iglesias durante su etapa en el Gobierno, vaya a ocupar asiento en el Parlamento regional, a falta de cerrar el debate interno

placeholder Foto: Pablo Iglesias y José Julio Rodríguez, en los pasillos del Senado. (EFE)
Pablo Iglesias y José Julio Rodríguez, en los pasillos del Senado. (EFE)

El fichaje por parte de Podemos del que fuera jemad con José Luis Rodríguez Zapatero comenzó a gestarse en octubre de 2015. El día 19 de ese mes, Julio Rodríguez se reunió con el dirigente Rafa Mayoral en la cafetería Mür, situada en las inmediaciones de la antigua sede del partido en la calle Princesa.

Se le propuso ser uno de los independientes que formasen parte de la lista electoral para los primeros comicios generales a los que se presentó Podemos. Lo meditó, aceptó, y desde entonces concurrió en tres procesos electorales. Siempre en puestos considerados de salida, pero no ha logrado obtener representación hasta ahora. Y lo hace gracias a la renuncia de Pablo Iglesias, que no tomará posesión de su acta en la Asamblea de Madrid.

Foto: José Julio Rodríguez, jefe de gabinete del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, promete su cargo en la toma de posesión de los altos cargos del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. (EFE)

Unidas Podemos ha obtenido diez escaños, Rodríguez concurrió como número once en la lista electoral, pero al correrse la lista se convertirá en diputado regional. Al contrario que la representación institucional, el general de cuatro estrellas sí ha sido prolijo a la hora de ocupar responsabilidades orgánicas: responsable del área de Paz y Seguridad tras la primera asamblea del partido, miembro de su consejo ciudadano tras Vistalegre II, secretario general del partido en la ciudad de Madrid y miembro de la gestora autonómica tras la disolución de su dirección por la escisión que lideró Íñigo Errejón. Persona de la total confianza de Iglesias, fue también su jefe de gabinete en la Vicepresidencia Segunda del Gobierno.

En las generales de diciembre de 2015 concurrió como número dos por Zaragoza. El equipo de campaña, que lideraba entonces Íñigo Errejón, decidió destacar especialmente este fichaje, por encima de todos los demás, como el de la magistrada y en aquel momento portavoz adjunta de Jueces por la Democracia, Victoria Rosell.

Foto: Iglesias en su comparecencia tras la noche electoral. (EFE)

Las encuestas preveían que sacaría escaño y, para no desbaratar la candidatura elegida por primarias, que encabezó Pedro Arrojo, se confió en los pronósticos demoscópicos y se le situó como "cunero". No salió elegido. Las elecciones se repitieron unos meses después y volvió a engrosar las listas electorales. Se minimizaron riesgos y concurrió como número uno por la provincia de Almería, donde la formación había obtenido un escaño con holgura unos meses antes. Tampoco obtuvo representación.

Si bien la accidentada travesía electoral de Julio Rodríguez se quedó en esos dos intentos, luego protagonizaría una fallida candidatura a la alcaldía de Madrid. Las negociaciones con el equipo de Manuela Carmena fracasaron y se llegó a plantear que liderase una candidatura alternativa, aunque finalmente la formación decidió dar un paso al lado y no presentarse para no restar opciones para la reelección de la exalcaldesa. Antes se había intentado que fuese el número dos de Carmena, pero esta última pretendía situar como su sucesora a Marta Higueras, pues todo apuntaba a que si era reelegida no agotaría la legislatura. Pese a firmarse el armisticio tras meses de conflictivas negociaciones, la escisión liderada por Íñigo Errejón, que hizo tándem con Carmena, dejó a Podemos fuera de las elecciones municipales.

placeholder El ex jefe del Estado Mayor de la Defensa (jemad), Julio Rodríguez. (EFE)
El ex jefe del Estado Mayor de la Defensa (jemad), Julio Rodríguez. (EFE)

Ahora es el siguiente en la lista a la Asamblea de Madrid que tendría escaño al renunciar Iglesias al suyo. La formación se encuentra en pleno debate y está por determinar cómo se reconfigura todo tras la dimisión de Iglesias. Se evita confirmar que Rodríguez, mano derecha de Iglesias durante su etapa en el Gobierno, vaya a ocupar asiento en el Parlamento regional.

La accidentada travesía política del exjemad y el empeño en que fuese uno de los representantes de Podemos en las instituciones no podría entenderse sin profundizar en las carencias del partido que su perfil vendría a tapar. Una formación con una base electoral eminentemente juvenil, al igual que el núcleo dirigente, que generaba desconfianza en medios y rivales políticos, además de cierto miedo en una parte nada desdeñable del electorado que percibía al partido como antisistema. Una imagen de "perroflautas" y recién llegados que, como la jueza Manuela Carmena en su día, se ponían en entredicho con perfiles fiables como los de este general de cuatro estrellas cercano a los 70 años y que había ocupado posiciones de máxima responsabilidad en gobiernos socialistas, sus principales rivales políticos en la carrera por hegemonizar el campo progresista.

Con Julio Rodríguez a su lado, la imagen de Iglesias de joven activista y rojo profesor universitario se difuminaba para darle un barniz de persona de orden, más transversal y seria. Un mensaje potente para que Podemos "no dé miedo", según llegó a reconocer el propio Pablo Iglesias.

Como jefe de gabinete de Iglesias en el Gobierno, todo pasa por sus manos, sobre todo los problemas marcados en rojo en el semáforo administrativo. Cuentan sus cercanos que hasta rebajarlos al menos a amarillo no se permitía distracciones más o menos protocolarias propias de una agenda de la Vicepresidencia Segunda del Gobierno. "Es quien guarda las espaldas de Pablo [Iglesias], además de una forma muy discreta", reconocían en el entorno de vicepresidencia de Iglesias dos meses después de acceder al cargo.

"Discreción, inteligencia y modestia, difícil de encontrar en la política, que es un mundo de grandes egos", lo definía un miembro del gabinete, para añadir: "Julio prefiere quedarse con el equipo y sacar trabajo a salir en una foto". Ahora tendrá que volver a elegir, aunque ya con el acta asegurada, a sabiendas de que en la Vicepresidencia se le consideraba "la persona ideal para tener las llaves del castillo".

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