La mujer más buscada por Europol también blanqueaba para el narco
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La mujer más buscada por Europol también blanqueaba para el narco

Nueva condena contra la abogada Tania Varela, exnovia del hijastro de Oubiña y capturada bajo una identidad falsa por los Mossos en 2018

placeholder Foto: Tania Varela, en el banquillo en una foto de archivo. (EFE)
Tania Varela, en el banquillo en una foto de archivo. (EFE)

La vida de la abogada Tania Varela (Cambados, 1974) ha estado llena de altibajos. Tumbos, que los llamarían otros. Uno de sus capítulos más estremecedores lo sufrió el 18 de diciembre de 2008. Viajaba en el asiento del copiloto cuando dos sicarios le alojaron sendas balas en la cabeza a su pareja, el también abogado Alfonso Día Moñux. Según declaró, salvó el pellejo porque justo en ese momento se agachaba para recoger el bolso. Son cosas que pasan en el mundo del narcotráfico, en el que Varela se introdujo de la mano de otro exnovio, David Pérez Lago, hijastro de Laureano Oubiña. Otro día que no olvidará será el 26 de marzo de 2018, cuando la que entonces era la mujer más buscada por la Europol fue detenida por los Mossos cuando jugaba en un parque con su hija en Sitges, donde llevaba más de un año viviendo de forma clandestina.

El Tribunal Supremo acaba de ratificar la pena de un año y ocho meses de cárcel y multa de 56.000 euros contra Varela por blanqueo de capitales. Los jueces confirman íntegramente la sentencia de la Audiencia de Pontevedra, al rechazar la alegación de que la acusada no había realizado ninguna inversión con dinero procedente del narcotráfico, en contra del relato de hechos probados. El fallo confirmado destacaba los antecedentes de la de Cambados, condenada en 2011 por la Audiencia Nacional junto a David Pérez por un desembarco de cocaína en la costa gallega. Siete años de cárcel y 318 millones de euros de multa. Nunca llegó a ingresar en prisión, porque se esfumó misteriosamente. Durante cuatro años figuró en él entre los delincuentes más buscados de Europa, el número 1 de los españoles.

Foto: Tania Varela, en la ficha pública de Europol. (Eumostwanted.eu)


La abogada nunca reconoció su culpa, en ninguno de los dos casos. De hecho, fue el único miembro de la banda que se negó a aceptar acuerdos con la Fiscalía que pasasen por admitir su culpabilidad en el desembarco de cocaína. La memoria nunca ha sido para ella un buen aliado, al menos en lo que a los episodios más escabrosos de su trayectoria se refiere. En el del asesinato en su presencia de Moñux, inicialmente se prestó a colaborar y culpó a un colombiano como presunto responsable. Meses después, relató ante el juez que había olvidado todo lo relacionado con el crimen y su primera declaración, producto de un cuadro del que era tratada por un psiquiatra del que no recordaba nombre, dirección ni teléfono de contacto.

Una de las lanchas que debía introducirla falló y la policía acabaría atrapando a Pérez Lago con las manos en la masa

En 2001, cuando contaba con 27 años, Tania Varela se especializaba en divorcios y dirigía el Centro Municipal de la Mujer de su localidad natal. Lo dejaría a los tres años, cuando ya había conocido a David Pérez Lago, que, además de hijo de Esther Lago e hijastro de Laureano Oubiña, emergía como heredero de un sector que tenía a sus históricos en la cárcel. El salto cualitativo que supuso el paso del hachís a la cocaína en los negocios de su padrastro se le atribuye a David, del mismo modo que fue él quien, según los investigadores, introdujo a la joven abogada en el mundo del narco. Acabaría convertido en hombre de confianza de Sito Miñanco, el gran capo de la droga de Galicia.

El 26 de abril de 2006 es otra de las fechas cruciales en la trayectoria de la abogada. Ese día fracasó el intento de introducir 2.000 kilos de coca en Galicia. Una de las lanchas que debía introducirla falló y la policía acabaría atrapando a Pérez Lago con las manos en la masa. Descabezado el grupo, Varela no solo defendió a su pareja, sino que tomó el mando de forma provisional. Acabó encarcelada.

Fue entonces cuando conoció a Díaz Moñux, defensor de Tania y David, como lo había sido en los años noventa de Miñanco y en aquellos tiempos de un capo de la mafia rusa. Varela inició con ella una relación sentimental bastante más seria que la que habían mantenido con el hijastro de Oubiña. Se fueron a vivir juntos tras salir en libertad provisional, pero apenas había transcurrido un año cuando Moñux fue asesinado en su presencia. La policía sospechó que el hijo de Esther Lago estaba involucrado; incluso se llegó a pensar que trataba de evitar la relación de su ex con el también abogado, pero no se le llegó a implicar. La Audiencia de Madrid condenó a 133 años de cárcel a los siete integrantes de la banda que lo asesinó a cambio de 60.000 euros, cuatro colombianos y tres españoles. Nunca desvelaron el nombre de la persona que los contrató.

Foto: Foto: París de Noia.

El juicio por el desembarco frustrado de 2006 se produjo en 2011. Su ingreso en prisión estaba señalado para el mes de enero de 2013, pero Tania Varela no apareció por prisión. Huyó sin dejar rastro. Después se sabría que salió por Portugal y vivió en Sudamérica, y que durante el último año anterior a su detención, residía en Sitges amparada bajo una falsa identidad. Como suele suceder en estos casos, alguien la traicionó. “Recibimos una información confidencial que nos ubicaba esta posible persona”, declaró el portavoz de los Mossos d’Esquadra aquel 26 de marzo de 2018.

Regresó a la cárcel para cumplir los siete años de prisión a los que fue condenada por delito contra la salud pública, pero le quedaba un asunto pendiente: el del blanqueo de capitales. En primera instancia, intentó evitar la condena alegando la nulidad de la intervención de su teléfono, lo que habría vulnerado el principio de inviolabilidad de las comunicaciones entre abogados y clientes, pero el Supremo ha frustrado sus intenciones. Las pruebas se basaron más bien en seguimientos policiales y en los registros domiciliarios, señala el TS.

“La narración histórica refleja los requisitos que justifican la condena por delito de blanqueo de capitales, esto es: una actividad delictiva previa idónea para generar ganancias o bienes; las operaciones realizadas con esos bienes con la finalidad de ocultar su origen y aflorarlos en el mercado lícito; y con respecto al tipo agravado, que el delito previo consistió en el tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas”, relata la sentencia, que ha confirmado la deuda con la justicia de la otrora fugitiva más buscada.

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