La Justicia norteamericana permite que el fundador de Tinto Pesquera siga en EEUU
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EL 'FALCON CREST' DEL RIBERA DEL DUERO

La Justicia norteamericana permite que el fundador de Tinto Pesquera siga en EEUU

La disputa judicial entre Alejandro Fernández y su exmujer, Emilia Rivera, continúa en los tribunales españoles, donde se dirime quién posee la propiedad efectiva de la marca

placeholder Foto: Alejandro Fernández, junto a sus hijas y su exmujer.
Alejandro Fernández, junto a sus hijas y su exmujer.

La pelea familiar por los derechos sobre las bodegas Pesquera se dilucidará en España. El Tribunal Federal del Distrito Norte de California, con sede en San José, desestimó el pasado 26 de enero una demanda presentada por el gigante de la distribución norteamericano Folio Wine Company y por los accionistas mayoritarios de la compañía Tinto Pesquera —Emilia Rivera y tres hijas suyas— contra el fundador de la sociedad, Alejandro Fernández. Los denunciantes pedían retirar a este último la marca que fundó hace casi 50 años para comercializar vino en Estados Unidos. La corte norteamericana, sin embargo, rechazó la solicitud y determinó que el conflicto debía dirimirse en los tribunales españoles, donde ya hay litigios abiertos que abordan el asunto.

En concreto, el Juzgado Mercantil 13 de Madrid debe dirimir en los próximos días quién es el verdadero dueño de la marca. Fernández demandó a Rivera en este procedimiento. Alegó que él inscribió la firma en el registro de patentes a su nombre y que anuló su vinculación con la sociedad cuando hace dos años le expulsaron de la compañía. Rivera y sus hijas, por su parte, argumentan que ellas inscribieron la marca en el registro de patentes europeo, extremo que Fernández considera insuficiente, pues se trataría de un acto posterior.

Rivera y Fernández se divorciaron en 2017, lo que provocó una batalla entre ambos excónyuges por el control de la compañía que dura hasta hoy y que ha traspasado las fronteras españolas. El fundador de la sociedad comenzó a producir vino en la Ribera del Duero en los setenta, entró en el mercado norteamericano en 1989 y un año después conformó la corporación Alejandro Fernández Tinto Pesquera junto a su entonces consorte. La ruptura matrimonial de hace cuatro años conllevó en primer término que tres hijas de la pareja se pusieran de parte de la madre y que solo una optara por apoyar al padre, lo que provocó que el primer grupo de propietarias lograra sumar un número de participaciones superior. Las cuatro mujeres, que agrupaban en concreto el 50,14% de las acciones (cada hija tiene un 0,14% y la mujer un 49,72%), lograron en marzo de 2018 en virtud de esa mayoría expulsar de todos los cargos orgánicos al fundador, que se quedó con un insuficiente 49,72% de la sociedad que apenas alcanzaba el 49,86% con lo que añadía la única hija que le apoyaba.

Foto: Alejandro Fernández, junto a sus hijas y su exmujer.

A pesar de la expulsión de los órganos de decisión, una y otra parte comenzaron a funcionar por libre. Ambas comercializaban la marca cada una por su lado. Fernández buscó terrenos agrícolas alternativos para producir vino, porque entendía que seguía siendo dueño de la firma y que los registros le respaldaban. Montó entonces Tinto Pesquera Original para hacerle la competencia a la empresa en la que seguía teniendo casi la mitad de la propiedad. Su exesposa, por su parte, disfrutaba del control de la mercantil y también seguía fabricando los tradicionales caldos de una de las firmas impulsoras de la denominación Rivera del Duero. En ese contexto, Fernández trató de introducir miles de botellas en el enorme mercado norteamericano, lo que enervó a su exmujer y al mencionado distribuidor Folio Wine Company, que había sido contratado por el fundador años antes para distribuir en Estados Unidos.

Fernández pidió en 2019 a esta sociedad que dejara de comercializar sus caldos en Norteamérica. Argumentó que él era el dueño de la marca y que había decidido seguir trabajando con otra empresa, Classical Wine, pero Folio hizo caso omiso. Rivera y FWC interpusieron entonces la mencionada demanda ante los tribunales norteamericanos contra Fernández por daños reputacionales y financieros. La reciente decisión de la corte estadounidense se lava las manos sobre el fondo del problema, lo que permite en la práctica que los dos productores sigan vendiendo Pesquera en el mercado más importante del mundo.

placeholder Alejandro Fernández, fundador de Tinto Pesquera.
Alejandro Fernández, fundador de Tinto Pesquera.

Durante el proceso judicial norteamericano, el fundador alegó que la marca seguía siendo suya, porque se la quitó a la compañía cuando le expulsaron. Su mujer, sin embargo, argumentó que lo que su exmarido tenía registrada era únicamente la firma "como individuo", no como empresa. Hay que recordar que la mercantil se denomina literalmente Alejandro Fernández Tinto Pesquera SL, lo que puede dar lugar a confusiones. Así lo explicó Rivera en su demanda ante la corte californiana en marzo de 2020, justo al inicio de la pandemia del covid, crisis sanitaria que ha provocado que se dilate tanto en el tiempo la decisión de la Justicia norteamericana, que finalmente ha seguido el criterio esgrimido por la defensa de Fernández, ejercida por el letrado José María Mohedano, que apeló al domicilio fiscal de la mercantil, afincado en España, como principal argumento para desestimar la denuncia.

"El caso no tiene conexión con California, pues en el fondo se refiere a la disputa de una empresa española con su mayor accionista, que también es español, en relación con los derechos globales de propiedad intelectual de una marca de vinos", resumió el abogado. Folio, por su parte, arguyó durante el procedimiento que Fernández le había mandado un correo electrónico para comunicarle que era él quien vendía el "Pesquera original" y no la compañía que paradójicamente llevaba su nombre. Tanto Folio como Rivera pretendían con su denuncia ante la corte californiana que Fernández dejara de comercializar Pesquera en Estados Unidos, extremo que no han logrado. El tribunal norteamericano considera que no puede pronunciarse sobre ese conflicto hasta que la Justicia española no determine quién es el propietario de la marca tras la mencionada transferencia que se llevó a cabo con la creación de la corporación vinícola.

Demandas cruzadas

Las dos demandas no son las únicas que se han intercambiado ambas partes tanto en España como en el extranjero. La exmujer y sus tres hijas han reclamado ante la oficina de patentes y marcas de Londres la anulación de la marca en el Reino Unido por "falta de uso", un argumento que habitualmente es amparado por la doctrina anglosajona. El razonamiento no ha funcionado en Estados Unidos, pero podría salir adelante en la capital británica, extremo que de momento no ha podido confirmar El Confidencial, que ha tratado sin éxito de contactar con la empresa.

En España, además, Fernández acusa a su exesposa incluso por la vía penal. El Juzgado 4 de Valladolid investiga a Rivera y sus hijas por falsificación y estafa por una supuesta manipulación de contratos de arrendamiento de las tierras donde se produce el vino para hacerse con las licencias. De momento, la causa sigue adelante. La Audiencia Provincial ordenó el pasado 7 de febrero al juzgado continuar las diligencias. Fernández entiende que su exmujer simuló un contrato de arrendamiento a un precio cuatro veces inferior al de mercado para explotar la finca. "Se considera precisa la continuación de la instrucción con el fin de investigar los extremos que relata el recurrente y los solicitados por el Ministerio Fiscal en su escrito de adhesión", concluye el alto tribunal vallisoletano, que ordena que declaren las mercantiles afectadas como investigadas y que se practiquen una serie de diligencias más.

Pero tampoco este es el último contencioso que han mantenido ambas partes. Hace año y medio, otro juzgado de Valladolid dio la razón a Fernández en el litigio que mantenía con su exmujer a cuenta de la imagen del fundador. El juzgado ordenó a la exesposa que dejase de utilizar las fotos del impulsor de la marca para vender el vino y que incluso le indemnizase. A pesar de que Fernández había pedido a Rivera que retirara los retratos que aparecían en la web de la mercantil que mostraban al fundador como reclamo publicitario, la exmujer se negó a hacerlo y la cuestión acabó en los tribunales, que se decantaron por el patriarca.

Foto: Alejandro Fernández. (Cortesía)

Fernández ha sido durante años un ejemplo de empresario hecho a sí mismo. En una entrevista concedida a El Confidencial en 2019, contó su historia desde niño. "Empecé a trabajar en el campo con 14 años", detalló el vallisoletano, que pronto demostró tener olfato para los negocios. Cogía su bici y se trasladaba a Peñafiel, un pueblo situado a siete kilómetros de su natal Pesquera de Duero, para comprar leche. Luego regresaba cargado y se la daba a su madre para que la vendiera. Más tarde se hizo carpintero, luego en la mili ganó dinero haciendo chapuzas de mecánica y ya de vuelta a su localidad inventó la máquina que le cambiaría la vida.

Ingenió una remolachera mecánica que permitía a los agricultores de la zona hacer el trabajo que antes de esta herramienta realizaban casi un centenar de empleados. Llegó a fabricar 200 máquinas al año. "Ahí logré el dinero que quería para comprar tierras y hacer vino", reveló en la mencionada entrevista. En 1975, montó su primera bodega. Siete años después, colaboró en la puesta en marcha del consejo regulador de Ribera del Duero. En 1989, empezó a exportar a Estados Unidos y México. Su trayectoria le hizo merecedor de la medalla de oro al mérito al trabajo que le concedió el Gobierno de Mariano Rajoy en 2014 y le permitió tener amistades como las de Julio Iglesias o el mismísimo rey emérito Juan Carlos. Ahora, su exesposa y sus tres hijas le han dejado con un sueldo de 1.700 euros mensuales.

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