Faltan semanas y ya estamos hartos: por qué la fatiga electoral puede favorecer a Ayuso
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TRES ANÁLISIS SOBRE EL CANSANCIO

Faltan semanas y ya estamos hartos: por qué la fatiga electoral puede favorecer a Ayuso

Los partidos han quemado algunos de sus mejores cartuchos en la precampaña, y el cansancio puede afectar al electorado. Analizamos con tres politólogos de qué manera

placeholder Foto: Presentación del avión con la imagen de la Comunidad de Madrid. (EFE)
Presentación del avión con la imagen de la Comunidad de Madrid. (EFE)

La popularización del término 'fatiga pandémica' casi nos ha hecho olvidar otra clase de fatiga que experimentamos en 2019, cuando los españoles fueron llamados a las urnas para votar en al menos dos elecciones generales, junto a alguna que otra municipal y autonómica. Entre abril y noviembre de aquel año, la participación cayó de un 71,76% a un 66,23%. La lectura fue clara: la saturación electoral desmoviliza.

El año de la pandemia ha sido también un año de tregua electoral (salvo en el País Vasco), y 2021 lo habría sido, con la excepción catalana, si el aleteo de Ciudadanos en Murcia no hubiese causado un huracán en Madrid. A la fatiga electoral arrastrada por los votantes hay que añadir al menos otras dos más. La de una campaña tan larga que algunos no saben que ni siquiera ha empezado, en la que se decide mucho más que unos escaños en la Asamblea de Madrid, y la de una pandemia en la que el foco ha oscilado de lo sanitario a lo político.

Foto: Acto electoral de Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

La gran pregunta, por lo tanto, es ¿a quién y por qué beneficia ese hastío? A simples rasgos, parecen coincidir las opiniones de los expertos, aquellos con un voto más definido y un núcleo más duro. Es decir, ante todo, el voto a Isabel Díaz Ayuso, muy fuerte desde un primer momento y que tiene un conjunto de votantes más fieles que el bloque de la izquierda. Pero no es tan sencillo, y hay ciertos factores que pueden condicionar que el votante cansado se decante por otras alternativas.

El tiempo congelado de Ayuso

“El cansancio influye ante todo a los que están dudando, pero no a los núcleos duros de cada fuerza política, así que quien tenga a sus electores más movilizados estará más impermeabilizado ante esta fatiga”, valora Antonio Gutiérrez-Rubí, asesor político y de comunicación y autor de libros como ‘Gestionar las emociones políticas’. Lo cual beneficiaría a la candidatura de Ayuso, “pero no por una cuestión ideológica, sino porque tiene más movilizados a sus votantes duros”.

"Si Ayuso pudiese congelar este momento en una gran pausa, sería feliz"

El problema se encuentra no tanto en esa fatiga como en que el tiempo juega en su contra: tan solo tiene margen para perder. “La campaña se hace larga, solo se pueden cometer errores”, añade Gutiérrez-Rubí. El asesor recuerda que se trata de una campaña desde fuera muy ruidosa, pero en la que los cambios de tercio, como Ángel Gabilondo prefiriendo a Ciudadanos antes que a “este Pablo Iglesias”, son contados. No está pasando nada a nivel estratégico.

“Si Ayuso pudiese congelar este momento en una gran pausa, sería feliz”, concluye el asesor. “Cuando vas por delante y no estás permitiendo a tu adversario que entre en campaña, lo importante es el control y la disuasión de tus adversarios”. Ni siquiera considera que un hipotético aumento de los casos de covid-19 en la CAM tuviese que perjudicar necesariamente a la candidata 'popular', que “está siendo eficaz para conectar con la prioridad de sus electores”. “Queda muchísimo, es agotador, y aún puede haber muchos giros de guion”, concluye.

Desconectar, mirar las encuestas y reconectar

Si las personas de su entorno afirman estar hartas de la campaña, de la saturación de noticias electorales y de la política, eso no quiere decir que no vayan a ir a votar. Como recuerda Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la UAM y presidente del CIS entre 2004 y 2008, “cuando la gente está harta de una campaña, lo normal es el 'efecto retirada' y que se reduzca la participación sensiblemente, más en pandemia”. Es lo que ocurrió en las elecciones catalanas de febrero, que tocaron su suelo histórico con un 54%.

"La gente desconectará de la campaña, pero conectará el día de las elecciones"

Madrid será muy distinto, y señala que las encuestas serán más importantes que nunca para vencer al hartazgo. “Su efecto hace que la movilización en el bloque del PP sea prácticamente total, y en la izquierda también, ya que cabe la posibilidad de sorpaso”, recuerda el profesor. “La participación gira en las encuestas entre el 64% y el 71%, así que estaremos muy cerca del 70%, ambos polos están interesados en mantener la tensión hasta el final”. Es decir, casi se batirían récords de participación: el porcentaje más alto es el de 1995 con 70,39%.

Nos encontramos ante la paradoja de mantener viva la tensión aunque ello canse a la gente, porque es la manera de arrastrarles a las urnas el 4 de mayo. “Lo que se producirá con total seguridad es una retirada de atención a la campaña en sí misma, porque es un mecanismo de defensa”, añade Vallespín. “La gente sintonizará cuando haya una encuesta, verá cómo va la cosa, y conectará de nuevo el día de las votaciones”. El cansancio no disuade de votar a los que ya tenían decidido el sentido de su voto, pero tal vez sí a los indecisos, o perjudicará a aquellos partidos que se apoyen más en sus programas electorales.

El factor importante no es la campaña ni las declaraciones, sino las encuestas”, recuerda una vez más el catedrático. “Las encuestas tienen un efecto reflexivo sobre la realidad: si hay una gran coincidencia en que el triunfo de la derecha está hecho, puede provocar que sea el de la izquierda el que se inmovilice, o que por el contrario, si no está claro, se movilice para hacer un último esfuerzo. Hay más participación cuanto menos definido esté el resultado”.

Río cansado, ¿beneficio de ‘intensitos’?

Existe otra posibilidad, que plantea Carol Galais, politóloga e investigadora en la Universidad Autónoma de Barcelona. “Aunque la abstención suele ser más elevada en las izquierdas, lo que parece (a falta de buenos datos poselectorales a nivel individual) es que la fatiga unida a la pandemia hacen que se queden votando los más ‘motivados’, los que tienen preferencias más intensas en ambos polos del eje izquierda derecha”, explica. “De manera que los resultados electorales no solo carecen de la legitimidad que prestan unos porcentajes de participación elevada, sino que además reflejan los intereses solo de los ciudadanos más ‘intensitos’, o más polarizados, si quieres”.

"La fatiga mueve a los motivados y puede evitar la desaparición de UP"

La polarización produce fatiga y la fatiga produce polarización. “A corto plazo, esto puede castigar a las opciones más ‘centristas’ y calmadas, desde el PSOE a Ciudadanos; también puede evitar la desaparición de UP e incluso dar aire a Vox”, concluye. Galais es pesimista con los efectos a medio plazo de esa fatiga: “Unas políticas públicas y discursos que aún los polarizarán más. Más bronca en los próximos años. Un panorama nada edificante”.

Para Gutiérrez-Rubí, el resultado también puede ser el opuesto: que desmovilice a los partidos que se sitúan en los extremos de los partidos tradicionales. “Puede suceder que los electores de Unidas Podemos y Vox consideren que la partida ya está jugada y decidida, y que la fatiga les lleve a estar menos movilizados”, valora. “Hay otro factor por el cual la fatiga afecta no solo a los que tienen un voto menos endurecido, sino también a formaciones más pequeñas que consideren que pueden ser menos relevantes, y que eso se traduzca en una falta de incentivos para ir a votar”.

Foto: Abascal durante su discurso en Vallecas. (EFE) Opinión

Una vez más, Vallespín señala a las encuestas. “Lo que ocurre con Vox es que tiene que entrar en el parlamento para que gane su bloque, tan malo es un Vox muy potente como desaparecido: si la gente ve que está cercano a poder no tener representación parlamentaria, el voto que parte de sus votantes iban a dar al PP volverá a Vox”, mantiene. “Fuera de eso, Pablo Iglesias está estable en torno al 8-10%, no creo que pase de ahí, Más Madrid mantendrá su ventaja y el PSOE tiene muy difícil recuperar el voto de centro, que no ve con buenos ojos un gobierno de Pablo Iglesias”. No se preocupe. Solo quedan una campaña electoral entera y un poco más para salir de dudas.

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