La Policía reforzará la vigilancia en los mítines de Vox por el 4-M: "Son los más sensibles"
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LA CAMPAÑA MÁS POLARIZADA

La Policía reforzará la vigilancia en los mítines de Vox por el 4-M: "Son los más sensibles"

Los enfrentamientos entre los radicales y los agentes en Vallecas elevan la tensión electoral y ponen el foco policial sobre los actos públicos y sus posibles conflictos

placeholder Foto: Enfrentamientos entre la Policía y los radicales en Vallecas. (Sergio Beleña)
Enfrentamientos entre la Policía y los radicales en Vallecas. (Sergio Beleña)

La campaña del 4-M aún no ha comenzado y ya se aventura como una de las más caldeadas de la última década. Los actos previos promovidos por Vox en Vallecas y Vicálvaro mostraron el tono político que presumiblemente marcará la carrera hacia unas elecciones autonómicas extremadamente ajustadas para la gobernabilidad, pues ambos bloques (izquierda y derecha) se sitúan en un virtual empate técnico. Insultos, ataques personales y mucha tensión en los discursos de la práctica totalidad de los cabeza de lista y de sus más fieles dirigentes protagonizaron los primeros mensajes, tanto desde las tribunas como en las entrevistas televisivas o los púlpitos de mítines.

En este último escenario, además, también ha surgido un tipo de violencia que sobrepasó a la verbal. Cientos de radicales concentrados en torno al acto público organizado por Vox en el madrileño barrio de Vallecas la semana pasada se enfrentaron a golpes a los policías que conformaron un cordón de protección con el fin de separar a quienes se personaron para apoyar a Santiago Abascal y Rocío Monasterio de los manifestantes que acudieron a boicotear el mitin. Una veintena de agentes heridos y otra quincena de asistentes resultaron heridos como consecuencia de los porrazos que se intercambiaron policías y radicales y fruto de los objetos que estos últimos lanzaron contra dirigentes y asistentes al acto.

Foto: Cargas policiales durante el mitin de Vox. (Sergio Beleña)
Al menos 35 heridos y 4 detenidos: balance del inicio de campaña de Vox en Vallecas
Roberto R. Ballesteros Ángeles Caballero Fotografía: Sergio Beleña Marcos Lema

Las nada edificantes imágenes captadas por los medios, sin embargo, sirvieron para que la Policía Nacional tomara nota de en lo que podía llegar a convertirse esta campaña electoral si los servicios de información del cuerpo y los especialistas en orden público no cogen las riendas. Los agentes responsables de localizar a los grupos que impulsan estas concentraciones destinadas a provocar violencia son conscientes de que los radicales organizan las quedadas para reventar mítines a través de las redes sociales u otro tipo de aplicaciones de mensajería.

Fuentes de estos servicios de información de la Policía Nacional explican a El Confidencial que hay algunos movimientos de este tipo de gente actualmente muy activos, pero que aún es pronto para determinar sobre qué eventos actuarán, ya que las convocatorias se hacen por medios telemáticos con muy poco tiempo de antelación, sobre todo cuando están dirigidas o dispuestas a montar altercados. "Son conscientes de que existe un control policial, por lo que procuran difundir las consignas del modo más cerrado posible, para evitar que se filtren", admiten estas fuentes. "Cada dispositivo policial se configurará luego en función de una valoración previa concreta sobre el acto que incluye el perfil de los convocantes, sus objetivos, posibles respuestas de grupos antagónicos, previsión de asistencia y hasta características del lugar, sobre todo ahora en pandemia", explican.

placeholder Cargas policiales el pasado 7 de abril en Vallecas. (Sergio Beleña)
Cargas policiales el pasado 7 de abril en Vallecas. (Sergio Beleña)

Estas mismas fuentes explican que "los actos que organice Vox serán sensibles" durante toda la campaña desde el punto de vista policial. "Que acaben o no en violencia dependerá del interés o no que tengan los grupos antagónicos" en montar gresca, añaden las mismas fuentes, que son conscientes de que en este camino hacia las urnas se dan factores que no concurrían en otras citas, como la fuerte polarización política que, junto a las restricciones de la pandemia, conforma un "cóctel complejo".

De cara a los próximos días, desde el Ministerio del Interior evitan concretar planificación alguna y se limitan a señalar que para los actos públicos que se celebren la Policía "diseñará dispositivos acordes a las circunstancias". La realidad, sin embargo, es que tras lo ocurrido en Vallecas habrá una especial atención a los próximos eventos públicos, que pasará por una mayor vigilancia por parte de los servicios de información y por el envío de dispositivos suficientes para evitar conflictos como el del pasado 7 de abril. Hoy mismo llegan a Madrid nuevos antidisturbios procedentes de otras provincias. Estarán a disposición de la Jefatura de Unidades de Intervención Policial (UIP) para poner más cemento en los despliegues que puedan ser necesarios para salvaguardar el orden público durante los diferentes actos electorales.

Foto: Manifestantes contrarios a Vox, en el acto del partido. (Sergio Beleña)

Las UIP cuentan con un 'cuartel general' en Madrid, el que aglutina al mayor número de efectivos, pero también con bases periféricas en Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Granada, Pamplona, Valladolid, A Coruña, Las Palmas, Tenerife, Oviedo y Zaragoza. Desde algunas de estas últimas provincias se trasladarán durante estos días efectivos con el fin de reforzar la tarea que deben asumir los miembros del departamento situados en la capital de España durante la precampaña y la campaña electoral. Es habitual que haya movilidad dentro de las UIP y que habitualmente haya grupos de apoyo en Madrid, explican las mismas fuentes, pero este incremento de efectivos coincide con la precampaña electoral y con los recientes desórdenes.

"El objetivo que tendrán será el de neutralizar cualquier posibilidad de enfrentamientos y violencia", explican analistas policiales. Desde Interior no confirman este extremo, pues se limitan a señalar que para cada ocasión la Policía montará el dispositivo que sea preciso, pero otras fuentes consultadas por El Confidencial aseguran que el episodio de Vallecas los ha puesto en alerta. De aquí a las elecciones del próximo 4 de mayo, por lo tanto, los agentes de otras provincias irán subiendo y bajando a sus bases constantemente con el fin de mantener siempre un montante permanente de apoyo en Madrid. "La idea es que se vayan renovando esas plantillas de refuerzo", explican las mismas fuentes, que destacan que es frecuente que en las campañas electorales haya presencia de los antidisturbios.

"Un dispositivo acorde a las circunstancias"

Ocurrió por supuesto en las elecciones catalanas, donde en ocasiones han tenido que acudir plantillas periféricas e incluso de Madrid con motivo del desafío independentista. Pero también en citas electorales que han tenido lugar en otros puntos de la geografía española, como la propia capital. "Con Esperanza Aguirre siempre solían ir cuatro o cinco grupos", recuerdan las mismas fuentes, que esperan una mayor tensión en esta campaña, aunque no tanto con el PP como con dos partidos que ni siquiera existían cuando gobernaba la 'lideresa'.

Las fuentes policiales consultadas no se ponen de acuerdo sobre la oportunidad del despliegue de los antidisturbios en Vallecas. Algunas señalan que fue el ajustado a lo que preveían los especialistas, pero que nada podía hacer pensar que la cosa terminaría como el rosario de la aurora, pues fue la desobediencia de los allí congregados la que provocó los altercados, los enfrentamientos, los lesionados y los cuatro detenidos. "Se diseñó un dispositivo policial acorde a unas circunstancias complejas con el fin de garantizar los derechos de todos", explicaron en la misma línea desde el Ministerio del Interior.

placeholder Un policía junto a varios manifestantes que acudieron a protestar al mitin de Vox en Vallecas. (Sergio Beleña)
Un policía junto a varios manifestantes que acudieron a protestar al mitin de Vox en Vallecas. (Sergio Beleña)

"Determinadas actitudes, sobre todo aquellas que se produjeron al no seguir las indicaciones y pautas de los agentes que velaban por la seguridad, lo que ponen en riesgo es el trabajo y la integridad física de los propios agentes de la Policía Nacional", añadieron desde el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska, a quien Abascal llamó "criminal" durante el mitin de Vallecas por no prever lo que iba a pasar. Otras fuentes policiales, sin embargo, discrepan de esta versión oficial. "En Vallecas son de sobra conocidos grupos como los bukaneros y dudo mucho que los responsables policiales no estuvieran al corriente de la que se iba a montar, porque son grupos de ultraizquierda con fuertes vínculos políticos y antecedentes amplios", explica uno de los agentes que formó parte del operativo.

"El jefe que nunca lleva el casco, ni cuando le han llegado a tirar sillas a la cabeza en otras ocasiones, ese día vino con la protección puesta", añade a modo de dato que mostraría la previsibilidad de la amenaza, una versión que abrazó también el propio sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, que acusó al propio Marlaska y a la Dirección General de la Policía de haber incurrido en un "delito contra la seguridad laboral" de los agentes que intervinieron en las cargas de Vallecas al haberlos dejado desprotegidos. La organización sindical criticó "la falta de previsión" y la escasez de medios que la superioridad entregó a los funcionarios para hacer frente a "una concentración que se preveía extremadamente violenta".

Foto: La Policía carga durante el mitin de Vox en Vallecas. (Sergio Beleña)

No hubo tanto jaleo en las siguientes visitas que hicieron Abascal y Monasterio a municipios o barrios del denominado cinturón rojo de Madrid, como el distrito de Vicálvaro o la ciudad de Getafe, tras el acto de Vallecas, pero los miembros de la Brigada de Información de la Policía Nacional siguen alertas a las mencionadas convocatorias de grupos violentos. Desde Vox aseguran a El Confidencial que su intención es visitar todas las poblaciones que puedan de esta inmensa área residencial que tradicionalmente ha estado vinculada a ideologías de izquierdas, el mencionado 'cinturón rojo'. Aún no está establecido todo el calendario y previsiblemente los dirigentes de la formación lo irán haciendo público conforme vayan avanzando los días, pero está claro que el partido seguirá apostando por estos municipios, donde su penetración ha ido creciendo durante las últimas citas electorales.

La intención de Vox de hacer campaña en el 'cinturón rojo' convivirá con la de Podemos de hacer lo propio. Pablo Iglesias ya se ha desplazado a la misma Vallecas, donde acudió a un centro vecinal de reparto de comida situado en la zona de Entrevías. Su presencia en estos barrios tradicionalmente de izquierdas no ha provocado alteraciones del orden público, como ha ocurrido con la de Abascal, pero sí tensión que en momentos puntuales ha podido desembocar en conflicto. Un grupo de personas, por ejemplo, le increpó cuando caminaba por Coslada. El exvicepresidente se acercó a decirles algo. Aunque la cosa quedó en nada, también vino a demostrar la actitud que en esta campaña prevé tener el propio Iglesias.

placeholder Abascal en Vicálvaro, un día después de los incidentes de Vallecas. (EFE)
Abascal en Vicálvaro, un día después de los incidentes de Vallecas. (EFE)

Tanto él, en el caso relatado, como Abascal o la propia presidenta autonómica y candidata a renovar el cargo, Isabel Díaz Ayuso, no parecen dispuestos a dejarse amedrentar en este contexto. El máximo dirigente de Vox, por una parte, no dudó en acercarse a los radicales que trataron de boicotear su acto en Vallecas para contar la distancia a la que estos se encontraban, lo que provocó la reacción airada de estos manifestantes que obligó a la Policía a emplearse a fondo. Díaz Ayuso, por su parte, tampoco parece tener intención de eludir conflicto alguno, sobre todo con el líder de Podemos, que ha generado animadversión incluso entre la propia izquierda. El aspirante socialista Ángel Gabilondo ya dejó claro que no pactaría con el que ha sido socio del Gobierno de Pedro Sánchez hasta hace unos días.

La campaña del 4-M aún no ha comenzado y ya se aventura como una de las más caldeadas de la última década. Los actos previos promovidos por Vox en Vallecas y Vicálvaro mostraron el tono político que presumiblemente marcará la carrera hacia unas elecciones autonómicas extremadamente ajustadas para la gobernabilidad, pues ambos bloques (izquierda y derecha) se sitúan en un virtual empate técnico. Insultos, ataques personales y mucha tensión en los discursos de la práctica totalidad de los cabeza de lista y de sus más fieles dirigentes protagonizaron los primeros mensajes, tanto desde las tribunas como en las entrevistas televisivas o los púlpitos de mítines.

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