Casas rurales para nómadas digitales: el 'coworking' llega a los pueblos
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Casas rurales para nómadas digitales: el 'coworking' llega a los pueblos

La Asociación Nacional de 'Coliving' y 'Coworking' impulsa la adaptación en establecimientos rurales con zonas de trabajo y vivienda compartidas para atraer a los clientes de la ciudad

placeholder Foto: Ruta de las Fábricas Textiles de Béjar. (CC/Frayle)
Ruta de las Fábricas Textiles de Béjar. (CC/Frayle)

Despertarse dos horas antes para no llegar tarde, pillar atasco cada día, padecer el agobio de una estación de metro atestada y, en definitiva, vivir por y para el trabajo en una ciudad que cada día te consume. Frente al ajetreado estilo de vida de las grandes ciudades, el teletrabajo ofrece la posibilidad de cambiar de manera radical el entorno personal sin suponer un perjuicio en tu labor, un escenario que ahora pretenden aprovechar los alojamientos rurales. Uno de los sectores más afectados por la pandemia y por las restricciones de movilidad, pero en el que ahora comienzan a brotar los primeros indicios de revolución del negocio aprovechando a un grupo social emergente: los nómadas digitales.

"Antes era gente que se dedicaba a 'marketing' digital, 'copywriting', periodistas 'freelance'… Ahora con la pandemia cualquier trabajador puede hacerlo", detalla a El Confidencial la presidenta de la Asociación Nacional de 'Coliving' y 'Coworking', Patricia García, quien pretende que los alojamientos rurales "den un paso adelante" y se ofrezcan como alternativa para aquellos que quieren vivir durante cortos periodos de tiempo con sus compañeros de trabajo para obtener sinergias. Los centros de 'coliving' ya empiezan a establecerse en zonas rurales de España debido al atractivo que estas zonas generan, con un entorno natural más cercano y tranquilo que las ciudades. Estos alojamientos cuentan con espacios compartidos y zonas específicas de trabajo, una forma de vida que por el momento ya ofertan al menos 19 negocios en España, de los cuales 18 están en Castilla y León, que es donde nació la asociación a finales de 2019.

Foto: El acceso de Navacerrada y Cotos, cerrado para evitar aglomeraciones. (EFE)

La figura del nómada digital no está extendida en España, pero en la asociación confían que el avance del teletrabajo surgido en este año de pandemia lleve a la gente al mundo rural. "Recibimos muchas solicitudes de alojamientos que se quieren convertir al 'coliving' porque es lo que está demandando el trabajador ahora", asegura la presidenta. De esta manera, se ofrece el alojamiento tradicional y de calidad propio de las casas rurales, unido a la posibilidad de seguir trabajando en un entorno propicio para ello. Los requisitos para formar parte de la asociación pasan por disponer de una buena conexión a internet, contar con un espacio específico de 'coworking' y que el director del negocio esté implicado en su territorio.

Este último requisito se debe a que, según García, el 'coliving' es "una forma de desarrollo rural excepcional" como promotores turísticos, y pone como ejemplo su negocio particular, Laguna del Villardón, ubicado en Villarín de Campos, donde hacen rutas para conocer los palomares de Tierra de Campos. "Somos dinamizadores del mundo rural y podemos hacer mucho para evitar la despoblación", sentencia.

Ve necesario un cambio de mentalidad general, aunque ya atisba un buen número de personas que quiere mudarse al medio rural. Como reto que reconocen optimista, en la asociación se plantean un escenario en el que cada provincia pueda tener entorno a 20 proyectos de 'coliving' que permitan "dar ese salto de la ciudad al campo". Para ello quieren dar a conocer este método de vida y de trabajo a la sociedad, con importantes primeros pasos ya dados como presentar un borrador a la Junta de Castilla y León para que se planteen una normativa legal de 'coliving'.

Foto: Ilustración: EC

Uno de estos alojamientos que han apostado por el 'coliving' es La Ren Lecrés, una finca en la Ribera del Duero, en la localidad de Vadocondes (Burgos), pueblo que tiene 369 vecinos. "Un profesional puede trabajar durante el día, pero tiene la satisfacción de disfrutar de la naturaleza, de coger la bici, de darse un paseo por el río", relata su propietaria, Máxima Crespo. Reconoce que no se sentía integrada con el prototipo de alojamiento rural clásico, por lo que decidió apostar por "un espacio moderno en un entorno rural", donde puedes "tener el lujo" de trabajar unas horas y desconectar en el mismo momento que acabes. Además, dice que de esta manera se potencian las sinergias entre los trabajadores, para los que ha habilitado un espacio en el que desarrollarse en las mejores condiciones. "Nos tenemos que adaptar a las situaciones, no solo estamos para el turismo, invitamos a una forma de vida", confiesa.

Y esa forma de vida también está enfocada a que los propios negocios puedan renovarse y sobrevivir. Es el caso del Eco-Hotel Doña Mayor, ubicado en Frómista (Palencia), un pueblo de 770 habitantes en el que pronto habrá servicio de 'coliving'. "Es una apuesta para diversificar el tipo de cliente e intentar desestacionalizar, porque al final el turismo normalmente es en épocas de abril a octubre y tan solo en fin de semana", indica la propietaria, Elena Totorica. En su caso el negocio permanece cerrado a la espera de que se levante el cierre perimetral de Castilla y León, tiempo que aprovechan para preparar la zona de 'coworking' con mesas de trabajo, varias zonas de carga de dispositivos, proyectores, una pizarra o la propia sala de reuniones del hotel. Recientemente han puesto fibra en el pueblo, lo que celebra la directora puesto que lo considera "imprescindible": "Nadie que trabaje de esta manera va a irse a un sitio con internet de mala cobertura".

Foto: Foto: Urban Campus

En el proceso de crear la web de la Asociación Nacional de 'Coliving' y 'Coworking' e implantar las estrategias digitales para atraer a clientes trabaja Alejandro Hernández, de la plataforma de emprendimiento rural Vivatopia. Él es un buen ejemplo de persona a la que le puede interesar este servicio, ya que conoce las ventajas de vivir en un pueblo pequeño y poder teletrabajar, y además disfruta del servicio de 'coliving' del alojamiento de la presidenta de la asociación cuando tiene que trabajar unos días con ella. Tras vivir en Barcelona y Berlín, ahora reside en Santa Eulalia de Gállego (Zaragoza), un municipio con menos de un centenar de habitantes donde aprovecha la zona de 'coworking' creada por el Ayuntamiento. "Antes de teletrabajar salgo con mis perros, vemos los ciervos, te das un buen paseo, al volver te tomas un café y empiezas a trabajar sin haber cogido siquiera el coche", comenta Alejandro, que cuando necesita ir a ciudades cercanas como Zamora pierde unos 40 minutos, "lo mismo que gastas en el metro en Barcelona para ir al trabajo".

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