La moción de PSOE y Cs en Murcia pone en jaque las coaliciones del centro derecha
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MONCLOA TUTELÓ LA OPERACIÓN

La moción de PSOE y Cs en Murcia pone en jaque las coaliciones del centro derecha

Se trata de una ventana de oportunidad que de extenderse a Madrid acabaría por redefinir a nivel estatal no solo al centroderecha, sino también al centroizquierda

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe en la Moncloa a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en septiembre del pasado año durante la ronda para negociar los PGE. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe en la Moncloa a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en septiembre del pasado año durante la ronda para negociar los PGE. (EFE)

Las réplicas del terremoto político con epicentro en Murcia se han dejado sentir con intensidad en Madrid y Castilla y León, sin alcanzar de momento a Andalucía. El cambio de socios de Ciudadanos en Murcia a través de una moción de censura conjunta con el PSOE para arrebatar la presidencia regional y la alcaldía de la capital al PP, con quien gobierna, redefine el tablero político del centroderecha. Un movimiento que amenaza las coaliciones entre PP y Ciudadanos, principalmente en Castilla y León y Madrid. Isabel Díaz Ayuso ha optado por adelantarse de forma preventiva y convocar elecciones anticipadas. La amenaza era tal que fuentes cercanas a la dirección nacional de Vox planteaban ya antes de este anuncio que era necesario que la presidenta madrileña convocase elecciones. "Como autodefensa" tras lo sucedido en Murcia, argumentaban estas mismas fuentes.

Desde Más Madrid, por su parte, reconocían que se trataba de una ventana de oportunidad para replicar esta operación en la Comunidad de Madrid, aún sin reconocer la predisposición del vicepresidente Ignacio Aguado a replicar la operación de Murcia. Tras este movimiento, el PSOE ha tomado la iniciativa en Castilla y León, presentando una moción de censura para evitar un adelanto electoral por parte del presidente popular Alfonso Fernández Mañueco.

[Lea aquí el texto de la moción de censura de PSOE y Cs]

Si bien los socialistas niegan que se trate de un acuerdo global, limitando este cambio de cromos de Cs a la Región de Murcia, lo cierto es que el PSOE ya trató tras las elecciones autonómicas de arrastrar a los naranjas al centro moderado, ofreciendo acuerdos de coalición que dejasen fuera a los populares. José Luis Ábalos como secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán como responsable de la relación entre el Gobierno y el partido y Félix Bolaños, secretario general de la Moncloa, son las tres personas que han capitaneado las negociaciones para impulsar la moción de censura junto a la dirección regional del partido.

Tres pesos pasados del PSOE que dan cuenta de la importancia que esta operación tiene no solo para Ferraz, sino también para Moncloa. El acuerdo entre socialistas y naranjas es que la presidencia del Gobierno autonómico sea para la formación de Inés Arrimadas, a pesar de que los primeros ganaron las elecciones con 17 escaños y los segundos fueron tercera fuerza con seis, y la alcaldía para el PSOE.

Se trata de una ventana de oportunidad que de haberse extendido a Madrid acabaría por redefinir a nivel estatal no solo al centroderecha, sino también al centroizquierda. De hecho, los socios de Gobierno de Pedro Sánchez, Unidas Podemos, interpretan la moción de censura, de la que no estaban al tanto, como un intento de los socialistas de "rescatar" a Ciudadanos y de transitar hacia el centro ideológico. "La centralidad" y no tanto el centro, es el concepto con el que definen en Moncloa su aspiración.

La interpretación que los morados hace de esta operación, que, sin embargo, valoran positivamente por el hecho de sacar al PP de las instituciones y restar capacidad de influencia a Vox, da cuenta del efecto que podría tener a nivel estatal y en el Gobierno de coalición. Su objetivo siempre fue llevar a los socialistas hacia posiciones netamente de izquierdas, como ocurrió con las negociaciones para los Presupuestos vetando a Ciudadanos y priorizando los acuerdos con el bloque de la moción de censura. "Nosotros tenemos clara nuestra hoja de ruta", concluyen, al tiempo que ponen de manifiesto que las pulsiones del PSOE siempre fueron más centristas que izquierdistas. Sus votos no son necesarios para que salga adelante la moción de censura en el parlamento regional, pero sí en el ayuntamiento.

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles. (EFE)

El terremoto con epicentro en Murcia podría, por tanto, tener réplicas en otras comunidades autónomas claves. Lo que no solo modificaría el color de los ejecutivos regionales, sino que redefiniría a nivel estatal tanto al PSOE como a Ciudadanos, aumentando también la presión sobre un PP en el que aumentan los ecos internos respecto a la necesidad de una reformulación estratégica. El papel de Unidas Podemos, asimismo, se vería mermado por la capacidad del PSOE de practicar en el Congreso una nueva geometría variable.

Los socios de investidura, además, ya no son un bloque. No solo porque cada uno tenga su agenda propia, sino porque desde el propio Ejecutivo se está forzando su fragmentación para reducir la dependencia que tendrían de estos partidos. Una fórmula con la que el PSOE también logra reducir al máximo el poder del socio minoritario, Unidas Podemos, que con tan solo 35 escaños lograba incrementar su influencia al erigirse como interlocutor con formaciones como ERC o EH Bildu. Así sucedió, por ejemplo, para sacar adelante los Presupuestos, y ya antes con el fin de articular el bloque de la moción de censura que facilitó la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa.

El peso de Unidas Podemos se relativiza de este modo y la capacidad de influencia del bloque de investidura también. Pablo Iglesias queda así cada vez más aislado, sin capacidad de interlocución, y se disipa su objetivo de que tras los PGE "el bloque de la investidura se refuerce y sea de legislatura y de dirección de Estado". Se desactiva la capacidad de presión del bloque de investidura y también el uso que los morados hacen de este para elevar el precio de sus exigencias, como ocurrió con la enmienda conjunta a los presupuestos para la paralización de los desahucios.

Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE) Opinión

La tesis de los morados era que "no hay alternativa" aritmética en el Congreso y que por tanto Sánchez está condenado a seguir entendiéndose con sus socios potenciales. "No hay alternativa posible para la estabilidad del país", insisten habitualmente fuentes de Unidas Podemos. Nada más lejos de la realidad de las últimas semanas si analizan todas las votaciones en los plenos, y que ahora el nuevo acuerdo con Ciudadanos podría acabar de desdecir.

"La Región de Murcia necesita de un Gobierno regenerador, defensor de la ética pública, de la trasparencia, que sea capaz de generar una esperanza en la ciudadanía, en nuestro futuro como región, y que supere tiempos anteriores en los que el descrédito, la corrupción y la vergüenza han sido el triste legado que el Partido Popular ha dejado", señala el documento por el que se justifica la moción de censura en Murcia y que bien puede suponer un argumentario extrapolable a otras comunidades autónomas. "Es el momento de comenzar una nueva época en la Región de Murcia impulsada por PSOE y Ciudadanos", se añade.

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