Los celos, el móvil del asesinato del hospital de Alcalá de Henares
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Mató a un enfermero

Los celos, el móvil del asesinato del hospital de Alcalá de Henares

Todavía no se sabe cuál fue el detonante de su explosión de violencia, pero agarró un cuchillo de la cocina, se vistió con el uniforme de conductor de ambulancia y entró al hospital

placeholder Foto: Urgencias del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, Madrid. (EFE)
Urgencias del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, Madrid. (EFE)

Gonzalo es un apasionado de las motos, de dar gas, tumbarse en las curvas y fan de Jorge Lorenzo. También trabajaba como técnico de emergencias sanitarias en Ferrovial y habitualmente prestaba servicios en el hospital de Alcalá de Henares de Madrid. Durante la pandemia ha estado en primera fila, luchando como uno más. Sin embargo, hace unos meses, según su versión, descubrió que su novia, enfermera de urgencias en el mismo hospital, le estaba siendo infiel. Él alega que se comportaba de forma rara, se ausentaba de casa más de lo habitual y aunque se escudaba en guardias imprevistas él creyó que mentía. La relación dejó de fluir con normalidad. Su pareja y él llevaban cuatro años juntos y Gonzalo estaba locamente enamorado de ella.

Por casualidad, insiste él, descubrió la verdad de las ausencias y su cambio de comportamiento. Le explicó a sus íntimos que un mensaje subido de tono en el móvil de ella le abrió los ojos: "Le estaba siendo infiel". Gonzalo se enfrentó al problema y le preguntó a su pareja, pero ella lo negó todo. Le dijo que eran ideaciones suyas, imaginaciones sin base alguna. Él aceptó las primeras excusas, pero desconfió e incluso lo comentó con sus amigos. Les dijo: "Un compañero de trabajo se está acostando con mi novia".

Foto: Urgencias del hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, Madrid. (EFE)

Sergio era enfermero del mismo hospital. Él también estuvo en primera fila luchando contra la pandemia, hora tras hora y sin apenas medios de autoprotección. Se contagió de covid, como tantos otros sanitarios, y tuvo que ser ingresado. Sus compañeros del hospital no paraban de animarle y hasta se escribían mensajes en los trajes EPI: "Sergio, ponte bueno. Te queremos. Unión y fuerza", "Vamos makinote", "Ánimo, Sergio". Muy pendiente de él y de su salud estaban también sus dos hijos, menores de edad. El enfermero estaba separado y sus dos niños eran su vida.

Gonzalo sospechaba que era Sergio quien estaba teniendo una relación con su pareja. Los dos, enfermeros de urgencias en el hospital, coincidían en muchos turnos. Al técnico de ambulancia le llevaban los demonios y preguntaba siempre que iba a trabajar si le tocaba con Sergio. Gonzalo estaba convencido de que la relación entre ellos continuaba y decidió cortar por lo sano. Hace unas semanas se plantó delante de Sergio y le dijo que dejara a su novia en paz, le pidió que no se metiera en su relación. El enfermero lo negó todo: "No sé de qué me hablas".

Hace unas semanas se plantó delante de Sergio y le dijo que dejara a su novia en paz, le pidió que no se metiera en su relación

Este sábado Gonzalo, que no estaba trabajando, estalló. Todavía no se sabe cuál fue el detonante de su explosión de violencia, pero agarró un cuchillo de la cocina, se vistió con el uniforme de técnico de ambulancia, aunque no estaba de turno, y entró por urgencias al hospital. Nadie le preguntó nada porque iba vestido como uno de ellos. Llegó a admisión, torció a la derecha y entró en urgencias. Se asomó por allí, pero como no vio a Sergio dedujo que se encontraba en el interior de la sala de descanso de los enfermeros. Cruzó dos pasillos trasversales, la sala de medicina interna y entró en el 'staff' de enfermería. Allí estaba Sergio, solo.

Eran las 14:20 horas aproximadamente. La sala apenas tiene nada, un ordenador sobre un pequeño escritorio, un sofá y una mesa con sillas donde se sientan los sanitarios a tomar un café y comer. Lo asaltó sin mediar palabra. Sacó el cuchillo y se lo clavó varias veces en el pecho y la cara. Sergio trató de defenderse con las manos sin éxito. Gonzalo volvió a arremeter y le dio dos puñaladas profundas en la zona genital. Un compañero de Sergio entró en la zona del 'staff' y se encontró la dantesca escena. Salió corriendo, pidiendo auxilio a gritos.

Lo asaltó sin mediar palabra. Sacó el cuchillo y se lo clavó varias veces en el pecho y la cara

Dos agentes de policía que custodiaban a un detenido en urgencias acudieron ágiles a su llamada. Observaron cómo Gonzalo huía de la escena y trataba de esconderse en un cuarto, pero se abalanzaron sobre él y con gran pericia le pusieron las esposas y se lo llevaron a la comisaria de Alcalá de Henares. Allí descubrieron que sangraba mucho por una pierna y hubo que avisar a urgencias para acudieran a atenderle. Se trataba de un pequeño corte, sin mayor gravedad. Mientras, los compañeros de Sergio trataban de asistirle en urgencias para tratar de salvarle la vida. A pesar de intentarlo todo, falleció poco después.

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