El Gobierno agota la paciencia de sus aliados y muestra su vulnerabilidad
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El Gobierno agota la paciencia de sus aliados y muestra su vulnerabilidad

El Congreso reanuda su actividad con votaciones al límite y malestar de grupos que suelen apoyar al Gobierno por falta de información previa y negociación en el último momento

placeholder Foto:  La diputada de Vox Macarena Olona conversa con el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)
La diputada de Vox Macarena Olona conversa con el ministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)

La última votación en el Congreso antes de las Navidades fue la de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 el pasado 16 de diciembre. De ahí salió aparentemente un bloque que parecía intuirse como compacto para garantizar la estabilidad del Gobierno para los próximos meses.

Así lo pretendía el Gobierno de coalición y esa idea se ha mantenido en el aire desde entonces. Lo que ocurre es que aquello formaba parte de una cierta ficción como consecuencia de la ausencia de actividad parlamentaria y, por tanto, la falta de votaciones comprometidas durante el mes de enero.

Un mes después, el Congreso ha iniciado sus actividades y se han empezado a observar grietas en ese bloque, en forma de votaciones discrepantes y de quejas políticas de los socios habituales del Gobierno. Y vuelve a mostrarse el Gobierno de coalición y su estabilidad parlamentaria a merced de la coyuntura. Por eso, Pedro Sánchez huye de trámites como la modificación del decreto del estado de alarma, como le piden las comunidades autónomas, para no tener que marchar sobre el alambre de cada votación.

El Gobierno saca adelante la votación del decreto de los fondos europeos gracias a Vox y Bildu

Primero fueron las peticiones de comparecencia de miembros del Ejecutivo votadas el lunes en la Diputación Permanente del Congreso, que se saldaron con algunas derrotas del Gobierno, y este miércoles en la arriesgada convalidación del decreto para gestionar los fondos europeos, que ha tenido que salir adelante gracias a la sorprendente carambola del error (o desidia) de Vox.

Lo ocurrido con esa votación ha afectado a la paciencia de los socios habituales del Gobierno y ha mostrado la vulnerabilidad del Ejecutivo, precisamente, en un asunto que es mirado con lupa desde Bruselas. El decreto establece el cauce de gestión de los fondos europeos, da a Moncloa el control casi absoluto y elimina procedimientos burocráticos.

El episodio del decreto ha dejado molesto al PNV por tener que acudir en amparo del Gobierno; Bildu ha logrado concesiones para su voto favorable y ERC ha marcado distancias con mensajes duros hacia el Ejecutivo. En este último caso, el Grupo Socialista explica que la única razón del distanciamiento de ERC es la obvia de las elecciones autonómicas catalanas y la necesidad de este partido de acudir lo más alejado posible de la Moncloa, sobre todo, porque JxCAT y PDeCAT, sus grandes rivales en las urnas, ya están en las antípodas del Gobierno. Auguran que tras el 14-F volverán a ser socios preferentes, más aún si hay pacto recíproco en Cataluña, por supuesto con Salvador Illa al frente de la Generalitat.

Según los socialistas, ERC y Ciudadanos tuvieron el texto del decreto antes incluso de su aprobación en Consejo de Ministros y no comunicaron su voto negativo hasta el miércoles por la tarde, la víspera de la votación y aseguraron abiertamente que era por las elecciones. Uno de ellos explicó al Gobierno que si decaía aprobarían uno nuevo después del 14-F, siempre según esta versión-

Foto: El todavía ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE)

Sin embargo, fuentes de ERC explican que esa estrategia obvia de distanciamiento antes de las urnas solo justifica una parte de su enfado y su voto negativo al decreto. La otra parte la explica el contenido concreto de la norma que da la espalda a las comunidades autónomas para la gestión de los fondos europeos y, además, favorece a grandes empresas para la tramitación de esas ayudas.

El malestar de ERC se ha visto avivado por la “operación Illa” que hace peligrar sus expectativas electorales en Cataluña y amenaza una posible victoria electoral que le otorgaban antes todas las encuestas. Y queda pendiente la posibilidad de acuerdos para la Generalitat tras el 14 de febrero.

El PNV discrepaba del contenido concreto del decreto de fondos europeos, pero asegura que se ha visto obligado a salir en auxilio del Gobierno, una vez que ERC se apartaba del apoyo a la norma. Lo ha hecho a regañadientes y con enfado, porque nadie les consultó sobre el contenido y solo les han buscado en el último momento, ante la posibilidad de perder la votación. “No nos gusta el decreto, pero lo haremos por responsabilidad, porque nos estamos jugando la salida de la crisis. Pero también vamos a lanzar un mensaje claro: el Gobierno debe cambiar el chip, la paciencia del Grupo Vasco tiene un límite”, aseguran fuentes del PNV.

Foto: El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban. (EFE)

Esa valoración crítica resume el malestar de socios parlamentarios del Gobierno, de cuyos votos depende la convalidación de decretos, pero que casi nunca son consultados ante de su aprobación y sólo lo son a última hora cuando ya están en vigor y en vísperas de las votaciones.

Con Íñigo Errejón (Más País), el Grupo Socialista contactó el miércoles por la tarde, en vísperas de la votación. Al conocer que pensaban abstenerse, el jueves por la mañana, con el Pleno iniciado, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha negociado con Errejón hasta pactar su voto favorable a cambio del apoyo a varias iniciativas. En concreto, el sí de sus dos diputados fue a cambio de que el Gobierno acepte su proyecto piloto para reducir la jornada laboral.

Con Bildu ocurrió algo parecido a última hora. Estaban por abstenerse o votar a favor para que no cayera el decreto y también viraron hacia el sí, a cambio del compromiso de incluir cambios en el decreto en su trámite parlamentario que ahora se inicia.

Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias (d), conversa con la portavoz en el Congreso de EH Bildu, Mertxe Aizpurua (i), antes del pleno del Congreso. (EFE)

A Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria, la llamaron el miércoles por la noche cuando ya había emitido su voto telemático a favor de la convalidación.

Con Ciudadanos, que sirvió de comodín del Gobierno en las votaciones de las prórrogas del primer estado de alarma, contactaron también el miércoles cuando ERC anunció su rechazo al decreto. También en este caso era tarde, porque el partido de Inés Arrimadas ya tenía decidido el voto en contra y no aceptó la petición para rectificar hacia la abstención que le ha hecho Calvo en el inicio del pleno.

Esta situación se completa con otras escaramuzas parlamentarias como el frente formado por todos para forzar la comparecencia del comisario jubilado José Manuel Villarejo en la comisión de investigación de la operación Kitchen, en contra de la opinión firme del PSOE. En este caso es llamativo también cómo socios parlamentarios habituales del Gobierno se organizaron este jueves para forzar la comparecencia del comisario que el PSOE quería evitar. La gestión de ERC y PNV con partidos como PP y Ciudadanos terminó por derrotar la posición de los socialistas que terminaron por sumarse al resto para no perder.

La última votación en el Congreso antes de las Navidades fue la de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 el pasado 16 de diciembre. De ahí salió aparentemente un bloque que parecía intuirse como compacto para garantizar la estabilidad del Gobierno para los próximos meses.

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