La 'ultra' de los CDR que está "de baja": vídeos con un lanzacohetes y "comandos" en Signal
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la guardia civil encuentra nuevas pruebas

La 'ultra' de los CDR que está "de baja": vídeos con un lanzacohetes y "comandos" en Signal

La Guardia Civil halla nuevas pruebas autoinculpatorias de los CDR que presuntamente formaron un grupo terrorista para forzar la independencia y atribuyen un papel clave a una imputada

placeholder Foto: Esther Canet, durante su intervención en TV3.
Esther Canet, durante su intervención en TV3.

La investigación de la Audiencia Nacional sobre un sector de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) que presuntamente planeaba atentados, sabotajes y el asalto al 'Parlament' de Cataluña, entre otras acciones, afecta ya a 13 personas e incorpora decenas de pruebas incriminatorias. Las últimas diligencias de la Guardia Civil revelan que el grupo llegó a fabricar un lanzacohetes y probó su eficacia en una finca rural de la provincia de Barcelona; tomó fotografías de una planta del fabricante de trenes Alstom y una línea ferroviaria, y había hecho acopio de productos químicos necesarios para elaborar explosivos como nitrocelulosa, cloratita y amonal, de gran poder destructivo.

Las nuevas pesquisas de la Guardia Civil arrojan más luz sobre los diferentes roles que desempeñaban los implicados. Los informes sitúan en una posición clave del organigrama a Esther García Canet, del CDR de Mollet del Vallès. Su imputación no se produjo hasta junio de 2020, 10 meses después de que fueran arrestados los primeros nueve miembros de los equipos de respuesta táctica (ERT), el nombre clandestino de la célula. Se comunicaban por aplicaciones de alta seguridad, como Signal y Telegram, y empleaban correos cifrados de Protonmail y navegación VPN tipo Tor. Cada individuo tenía asignadas labores concretas y no todos conocían los planes del resto.

placeholder Esquema de los implicados, según el informe de la Guardia Civil.
Esquema de los implicados, según el informe de la Guardia Civil.

García Canet era una excepción a esa regla, según las pesquisas. En octubre del pasado año, apareció en un programa de máxima audiencia de TV3 denunciando que la causa era un "montaje policial" y negó cualquier relación con supuestos planes de naturaleza terrorista. Aseguró que su imputación le había "destrozado la vida". "No puedo hacer vida normal. Estoy de baja. Estoy en tratamiento (…) Estoy yendo a una psicóloga. Me siento asediada", explicó a la presentadora, que la escuchó con gesto cómplice. La investigada contó que tiene tres hijos pequeños. "Me acusan de terrorismo y pertenencia a banda armada (…) Lo que más me preocupa es explicárselo a mis hijos", se lamentó visiblemente emocionada.

"Acciones tipo comandos"

Decenas de conversaciones en chats de Signal dibujan otro perfil de la acusada. Los investigadores encontraron abierto el teléfono de uno de los arrestados en la primera fase, Alexis Codina, y pudieron leer decenas de comunicaciones que revelan que García Canet era una de las más radicales del grupo y ejercía funciones de coordinación y liderazgo. En uno de los diálogos descubiertos, la imputada era la primera que advertía de que los ERT funcionarían como GAAR, acrónimo de grupo autónomo de acción rápida, célula con fines terrorista. "De acciones normalmente tipo comandos", precisó.

En otro pasaje, en el que Codina mostró sus dudas sobre su pertenencia al grupo y las posibles consecuencias penales, García le animó a seguir adelante. "Mira Alexis, yo también tengo hijos y familia y otras cosas que hacer (…) Vamos a por todas y en plan 'heavy' porque estamos hasta los cojones de lirismos (…) Aumentará nuestra radicalidad (…) El objetivo es intentar defender la república y obligar a los políticos a proclamarla", insistió a Codina. "Apúntame a las acciones más radicales", zanjó en aquella ocasión García Canet.

placeholder Localizaciones según el informe de la Guardia Civil.
Localizaciones según el informe de la Guardia Civil.

Las diligencias apuntan a que ella misma se encargó de poner en contacto a Codina con otros dos investigados, Jordi Ros y Germinal Tomas, que formaban parte del "núcleo productor", un subcírculo de los ERT dedicado específicamente a fabricar explosivos. A ese selecto grupúsculo también perteneció presuntamente un cuarto individuo identificado en los últimos meses, Rafael Joaquín Delgado, que también se enfrenta a una imputación por delitos de terrorismo. Además de la Fiscalía, está personada como acusación la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), representada por el bufete Fuster-Fabra.

García Canet acompañó al "núcleo productor" varias veces a una vivienda de Codina, ubicada a las afueras de la localidad barcelonesa de Sant Fost de Campsentelles, que se convirtió en el "laboratorio clandestino" de la célula. Las vigilancias de la Guardia Civil y las abundantes pruebas intervenidas en los registros de la operación Judas han desvelado que los 'químicos' se reunían semanalmente en esa finca para elaborar artefactos y testar su eficacia, aprovechando que no había vecinos cerca que pudieran verse alertados por las continuas explosiones, humaredas y destellos de luz.

Los vídeos de Sant Fost

El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil halló en esa remota propiedad rastros de la elaboración de termita, una sustancia incendiaria de alto poder calorífico que se utiliza en soldaduras de metales y como iniciadora de cargas explosivas. También aparecieron clorato potásico, necesario para fabricar cloratita —los investigados tenían la fórmula de ese compuesto—, y productos base para la fabricación de amonal y amosal. Además, los acusados guardaban manuales para sintetizar otros compuestos, como ciclonita, trinitrofenilmetilnitramina, ácido pícrico y nitrocelulosa.

placeholder Captura del vídeo del cohete, como recoge el informe de la Guardia Civil.
Captura del vídeo del cohete, como recoge el informe de la Guardia Civil.

Con todo, una de las principales pruebas en su contra la dejaron ellos mismos. En el teléfono de Codina, se descubrieron tres vídeos en los que se ve un lanzamiento con un lanzacohetes de fabricación casera. Las voces pertenecen al propio Codina, Germinal Tomas, Rafael Joaquín Delgado y un cuarto individuo que no está acusado. Los metadatos de las imágenes han desvelado que fueron grabadas el 19 de mayo de 2019 justo en las coordenadas GPS de la casa de Sant Fost. "Jajajajajaja, ha sido, jajajajajaj, ha sido… Es brutal, tío", dice Codina al final de la prueba, según la transcripción de la Guardia Civil. El sumario también incorpora capturas de los tres vídeos.

García Canet no solo conocía la existencia de la finca de Sant Fost y lo que ocurría allí dentro, sino que se encargó de buscar financiación para adquirir productos químicos y utensilios de laboratorio, y estaba al tanto de las evoluciones de otras supuestas células que estaban trabajando en paralelo para desarrollar otros explosivos para cometer igualmente ataques y sabotajes. "Habéis atrapado en dos meses a gente que lleva un año con el tema", escribió la acusada a Codina para felicitarle por los progresos del "núcleo productor".

Labores de reconocimiento

Además de supervisar los explosivos, la imputada también habría coordinado las labores de reconocimiento de posibles objetivos. El plan de los ERT era estar preparados para atentar contra instalaciones e infraestructuras críticas cuando se conociera la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del 1-O. Esas acciones debían ser suficientemente contundentes como para llamar la atención de las Fuerzas de Seguridad. Otra célula buscaba aprovechar el factor sorpresa de los primeros instantes para ocupar el Parlament de Cataluña y exigir al Govern la proclamación inmediata de la república.

placeholder Esther García Canet, en el centro, junto a Queralt Casoliva (dcha.), justo después de las primeras detenciones, en una imagen de las vigilancias de la Guardia Civil.
Esther García Canet, en el centro, junto a Queralt Casoliva (dcha.), justo después de las primeras detenciones, en una imagen de las vigilancias de la Guardia Civil.

En uno de los chats de Signal, de junio de 2019, García Canet anima al resto de miembros a analizar los objetivos. Germinal Tomas —que apareció en TV3 junto a ella y también alimentó la tesis de que el caso es un "montaje policial" para "atemorizar" al independentismo— escondía en su casa un USB con imágenes de puntos sensibles de la planta del fabricante de trenes Alstom en la localidad de Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) y un documento con anotaciones de "zonas donde llevar a cabo posibles acciones": "Fácil acceso; cámaras de vigilancia con muchos puntos ciegos; solo dos o tres cámaras de última generación 360º y seguramente infrarrojos; poca seguridad; cableado interno".

El grupo también había tomado fotografías de "una zona de vía férrea, en la que además se centran en obtener imágenes de detalle de las torres y cajas de registro de cableado de la misma", señala uno de los informes. Días antes de la fecha que reflejan los metadatos de los archivos, los miembros del ERT habían hablado precisamente de "hacer reconocimientos". Los investigadores han incorporado las imágenes al sumario como otra prueba de cuáles eran sus propósitos.

La señal de inicio

Las comunicaciones internas del grupo indican que García Canet se encargaría de dar la señal al resto de acusados para el inicio de los ataques, otro elemento que demostraría su autoridad y su conexión con esferas superiores, a juicio de los investigadores. Para realizar todas esas funciones, la presunta cabecilla contó supuestamente con la asistencia de otras dos nuevas acusadas.

Por un lado, la dirigente de la CUP Queralt Casoliva Rocabruna, que también acudió a la finca de Sant Fost y actuaba como correa de transmisión entre la célula y los órganos de decisión de los CDR. Y por otro, Sonia Pascual Guiral, perteneciente al CDR de Montmeló (Barcelona) y que, según la Guardia Civil, ocupaba del mismo modo "un papel destacado, predominante y activo dentro de la estructura jerárquica de la organización terrorista, siendo conocedora y partícipe de las actividades delictivas llevadas a cabo por el núcleo productor".

Las detenciones de la operación Judas el 23 de septiembre de 2019 desataron el pánico en García Canet. En una conversación interceptada, comenta a otros implicados que la Guardia Civl encontró abierto el teléfono de Codina, por lo que tendrían rápidamente acceso a los chats de Signal. "Vienen a por nosotros", alertó. En otra llamada, admitió que había dejado "huellas" y "papeles" en el laboratorio clandestino. Los investigadores detectaron una reunión de la presunta líder con Casoliva y Pascual para estudiar una supuesta reacción unitaria en caso de que las detuvieran. La detención nunca llegó, pero sí recibieron meses más tarde un auto de la Audiencia Nacional en el que se les citaba para declarar como investigadas por terrorismo.

La investigación de la Audiencia Nacional sobre un sector de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) que presuntamente planeaba atentados, sabotajes y el asalto al 'Parlament' de Cataluña, entre otras acciones, afecta ya a 13 personas e incorpora decenas de pruebas incriminatorias. Las últimas diligencias de la Guardia Civil revelan que el grupo llegó a fabricar un lanzacohetes y probó su eficacia en una finca rural de la provincia de Barcelona; tomó fotografías de una planta del fabricante de trenes Alstom y una línea ferroviaria, y había hecho acopio de productos químicos necesarios para elaborar explosivos como nitrocelulosa, cloratita y amonal, de gran poder destructivo.

Las nuevas pesquisas de la Guardia Civil arrojan más luz sobre los diferentes roles que desempeñaban los implicados. Los informes sitúan en una posición clave del organigrama a Esther García Canet, del CDR de Mollet del Vallès. Su imputación no se produjo hasta junio de 2020, 10 meses después de que fueran arrestados los primeros nueve miembros de los equipos de respuesta táctica (ERT), el nombre clandestino de la célula. Se comunicaban por aplicaciones de alta seguridad, como Signal y Telegram, y empleaban correos cifrados de Protonmail y navegación VPN tipo Tor. Cada individuo tenía asignadas labores concretas y no todos conocían los planes del resto.

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