El aplazamiento del 14-F compromete los planes de Sánchez
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El aplazamiento del 14-F compromete los planes de Sánchez

El PSC mantendrá su oposición a llevar las elecciones catalanas hasta el mes de mayo, tras la euforia que provocó en sus dirigentes la subida en las encuestas por el 'efecto Illa'

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el ministro de Sanidad, Salvador Illa (d). (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el ministro de Sanidad, Salvador Illa (d). (EFE)

“Del ministerio a la presidencia de la Generalitat”. Esa es básicamente la estrategia electoral diseñada por el PSC y por el líder socialista y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para el 14 de febrero. Se basa en el factor sorpresa del anuncio de la candidatura del ministro de Sanidad que, según todos los sondeos, ya había provocado un terremoto en el escenario electoral catalán.

La idea es mantener en el foco de la gestión a su candidato Salvador Illa justo hasta el límite del inicio de la campaña electoral, es decir, hasta finales de enero, poniendo en primer plano el inicio de la campaña de vacunación. Esa idea tiene el efecto inmediato de cambiar el foco político del soberanismo y el debate sobre el independentismo al de la gestión de la pandemia, justo el problema que más preocupa en este momento a los ciudadanos.

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa, acompañado por el líder del PSC, Miquel Iceta (i). (EFE)

De esa forma, la candidatura de Illa podría tener un efecto transversal con opciones de buscar votos de Ciudadanos y, a la vez, de exvotantes soberanistas preocupados por la marcha de la pandemia.

Por el momento, las encuestas realizadas tras el anuncio de la campaña ya detectaban un 'factor Illa' que se traduce en la posibilidad, por primera vez, de que el PSC gane las elecciones en Cataluña, es decir, que Illa pueda ser 'president' tras el 14 de febrero. Esa es la apuesta de Pedro Sánchez, argumentada por Moncloa como aprovechar la opción real de abordar desde la Generalitat una solución al conflicto soberanista.

Si este viernes los partidos optan por aplazar las elecciones, esta estrategia cae o, al menos, debe ser repensada por los socialistas

Si este viernes los partidos optan por aplazar las elecciones hasta el mes de mayo, esta estrategia cae o, al menos, debe ser repensada por los socialistas. El Gobierno y el PSC se resistieron inicialmente al aplazamiento, pero finalmente se han sumado al resto de partidos que concurren a las elecciones catalanas. En primavera, se aplazaron las elecciones en Galicia y País Vasco por la pandemia, pero porque hubo acuerdo de todos los partidos.

Si se produjera ese aplazamiento, el panorama cambiará de nuevo y, por tanto, Sánchez y el PSC tendrían que repensar su estrategia. Para empezar, se perdería el factor sorpresa, que ha funcionado en el último mes y que desconcertó a todos los demás partidos. Para los socialistas, ha funcionado que el centro del debate en las últimas semanas sea Illa y ahora deben mantenerlo hasta mayo, si es que hay aplazamiento.

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE)

Quedarían cuatro meses hasta las elecciones, con una situación de desgaste del ministro de Sanidad y candidato del PSC y, precisamente, en un momento de grave rebrote de la pandemia. Illa puede pasar con menos desgaste del ministerio a la Generalitat si las elecciones son el 14 de febrero, pero será más difícil si hay cuatro meses por delante hasta las urnas.

Por ejemplo, Illa puede eludir ir al Congreso en lo que queda de enero, porque es un mes inhábil, pero tendrá que hacerlo más adelante y será inevitable que confronte con otros partidos. Con ERC, tiene que pactar como socio en el Congreso y, al tiempo, debe confrontar porque competirían en las elecciones de mayo. En todo caso, Moncloa debe repensar la estrategia para prolongar cuatro meses la presencia de Illa en el Gobierno, evitando su desgaste y sabiendo que ahora es objetivo de todos los demás partidos.

El plan del Gobierno preveía también un resultado en Cataluña el 14 de febrero que facilitara los acuerdos con ERC y con el PDeCAT, tras pactar con ambos los Presupuestos Generales del Estado. Si hay aplazamiento, los posibles pactos con esos dos partidos catalanes estarán condicionados por su estrategia electoral hasta mayo, más aún sabiendo que Sánchez pretende ganar con Illa esas elecciones.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Obviamente, quedarían aplazados los cambios en el Gobierno por la salida de Illa que, según diversas fuentes, se saldaría con el paso de Carolina Darias a Sanidad y el nombramiento de Miquel Iceta como ministro de Política Territorial. Cambia también la opción de que antes de las elecciones se puedan conceder los indultos a los condenados por el proceso independentista y la opción de reformar el delito de sedición.

Para el PSC, hay dos perspectivas positivas: que la vacuna haya tenido ya efectos positivos en mayo y que el actual presidente en funciones de la Generalitat, Pere Aragonès, se desgaste hasta entonces con la gestión de la pandemia.

También afecta, obviamente, un eventual aplazamiento al resto de partidos. Por ejemplo, el PP juega con la sorpresa del fichaje de Lorena Roldán y ese efecto estará diluido y casi olvidado ya en el mes de mayo.

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