Cuerpos en casas y agolpados en funerarias: el drama de los fallecidos durante Filomena
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ALGUNOS MUERTOS ESPERAN DÍAS EN DOMICILIOS

Cuerpos en casas y agolpados en funerarias: el drama de los fallecidos durante Filomena

Casi un centenar de personas mueren en Madrid cada día; el cierre de cementerios y crematorios provoca que las funerarias, que empiezan a recogerlos tras un fin de semana imposible, solo puedan almacenarlos

Foto: Un hombre por las calles de Madrid el pasado 9 de enero. (Reuters)
Un hombre por las calles de Madrid el pasado 9 de enero. (Reuters)

La tormenta Filomena ha provocado el mayor colapso de la historia reciente de Madrid. Desde que comenzó el pasado viernes, ha sido imposible el acceso a la mayor parte de la ciudad. La Unidad Militar de Emergencias, los servicios de limpieza del Ayuntamiento y las máquinas quitanieves de la Comunidad de Madrid han trabajado a destajo para tratar de despejar los accesos a hospitales, al aeropuerto o a otro tipo de instalaciones sensibles, como Correos, el Banco de Alimentos o el Centro de Transporte Logístico. La Policía Nacional, los Bomberos, la Guardia Civil o el Samur Social, por su parte, han ayudado a trasladar enfermos a hospitales, han atendido las 30 caídas por hora que se han registrado en la ciudad y han ayudado a personas que requerían atención médica en sus domicilios.

Pero la labor de estos profesionales durante la presente crisis no se ha ceñido solo a las necesidades de los vivos. También los fallecidos han requerido ayuda de los funcionarios dedicados a tareas de emergencias. Desde el Ayuntamiento de Madrid explican que cada día mueren en la ciudad casi un centenar de ciudadanos en condiciones normales. La cifra, lógicamente, se han mantenido estable durante la tormenta que ha asolado la ciudad. Lo que no ha sido igual es la recogida, traslado y depósito de esos cadáveres, que en ocasiones se ha tornado misión imposible para los servicios funerarios. La Dirección General de Emergencias del consistorio madrileño ha montado auténticos convoys con Bomberos, Policía Municipal, Policía Nacional y diferentes funerarias cada vez que había que acudir a recoger a un fallecido a su domicilio.

Foto: Operarios trabajan para retirar nieve y mejorar la circulación en la Puerta del Sol en Madrid. (EFE)

"Desde el viernes hemos tenido que emplear muchas patrullas a custodiar cadáveres hasta que llegaran los servicios funerarios", explican desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que se ha encargado de esta tarea en gran parte de los casos en los que el cuerpo requería que se le hiciera la autopsia. En muy pocas ocasiones, debido a la imposibilidad de que los facultativos pudieran moverse a las casas, no ha hecho falta porque estaba presente el médico para certificar la patología, condición necesaria para que no se requiera trasladar el cadáver al Instituto Anatómico Forense.

Desde el consistorio madrileño explican que durante el fin de semana y el lunes han tenido que atender alrededor de una quincena de fallecimientos en domicilio de este tipo cada día en la ciudad, además de otros dos o tres en la calle. Muchos otros, añaden las fuentes municipales consultadas, han abandonado esta vida en el hospital, lo que no ha supuesto problema alguno, ya que en los centros sanitarios existen cámaras frigoríficas donde pueden permanecer hasta su enterramiento o incineración. Reconocen desde el Ayuntamiento que no tienen aún el número de fallecidos en hospitales estos días, por lo que desconocen hasta qué punto estos últimos completarían la estadística. Admiten, por lo tanto, que es muy probable que esté muriendo gente en sus domicilios y que no se les esté trasladando. "Es un verdadero drama lo que está ocurriendo", califican las mismas fuentes.

Los tiempos de espera hasta la llegada de la comitiva de fuerzas de seguridad y bomberos han sido muy variados, pero no ha sido extraño que los servicios funerarios no aparecieran hasta 24 horas después de que la persona falleciera. No lo ven así, sin embargo, desde Interfunerarias, la mayor empresa de servicios fúnebres de España y la que más presencia tiene en Madrid. Desde la compañía admiten que en ocasiones ha sido difícil acceder a algunos domicilios, pero que todos sus vehículos disponen de cadenas y que han logrado llegar a todos sitios. La mayor dificultad, reconoce, tuvo lugar durante el fin de semana. "Ha sido muy complicado, el sábado y el domingo fue muy duro", confiesan desde la cadena de funerarias, que consideran que la situación está poco a poco recuperando a la normalidad.

Foto: Vista de la fuente de La Cibeles, en Madrid. (EFE)

Ahora el problema son los cementerios y los crematorios, denuncian desde Interfunerarias, que apuntan que estas instalaciones aún no están funcionando. No en vano, explican fuentes municipales, las incineraciones y los entierros se han suspendido durante el tiempo que duren las consecuencias de la tormenta. "A los cementerios aún no se puede entrar, por lo que los cadáveres se están manteniendo en las cámaras de las funerarias", aseguran desde la compañía, que añaden que de momento pueden asumir la acumulación de cuerpos en sus instalaciones, pero que esperan que la situación se arregle en los próximos días para dar salida a estos cadáveres que se van almacenando.

La borrasca Filomena tiene a gran parte del país cubierto de nieve debido a las tormentas que ha provocado. Ahora, tras el vendaval, llega el momento de las heladas que también van aparejadas al mismo temporal meteorológico. La fuerza de la borrasca está haciéndose notar especialmente en el centro del país, sobre todo en la Comunidad de Madrid y en Castilla-La Mancha, las dos regiones más afectadas, donde además las mínimas están situándose por debajo de los 20 grados negativos en algunos casos. La situación en Madrid ha provocado que la presidenta autonómica Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, deslicen la necesidad de que toda la comunidad sea declarada zona catastrófica. Ninguno de los dos descarta reclamar al Gobierno central esta denominación y por ahora ambos están recopilando datos que lo avalen.

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